Algo más que traducir
Blog sobre traducción profesional, localización de videojuegos, software, aplicaciones móviles, sitios web y tecnologías de la traducción por Pablo MuñozTraductor inglés-español especializado en localización

A las tarifas de traducción también hay que echarles huevos

Hay que ser un traductor valiente

Ahora que tengo tu atención, déjame decirte una cosa que tienes que tener muy clara: por muchos consejos que te den sobre cuánto cobrarsolo tú puedes decirle a un cliente el precio de tus servicios de traducción. Da igual si tienes que cobrar por horas o por palabra. CalPro es una herramienta muy potente de Asetrad para calcular tu tarifa, pero le falta una funcionalidad que ninguna otra utilidad te va a ofrecer en la vida: que le digas al cliente que tu tarifa es X.

Si preguntas en foros y listas de distribución de traductores como TRAD o Forotraducción, con suerte te asesorarán bien según tus circunstancias (intenta formular bien tu caso porque las tarifas son un tema muy delicado), pero probablemente no recibirás una cifra exacta, ya que hay mil variables que afectan al precio de un servicio.

Pero incluso si lo tienes claro y tienes en cuenta la rentabilidad, seguimos en las mismas: tienes que comunicarle la tarifa al cliente. Y eso acojona. Mucho.

La primera vez te condiciona

Si con el tiempo quieres tener una tarifa adecuada para ti, creo que los comienzos te van a marcar sobremanera. Si empiezas diciendo 7 céntimos y te dicen que sí, ¡de puta madre! Seguro que en futuras ocasiones sigues pidiendo 7 o a lo mejor tienes que bajar a 6 si te dan largas.

En cambio, si empiezas diciendo que tu tarifa es de 5 céntimos y te dicen que sí, con el tiempo será un logro que te suban a 6 céntimos cuando, si hubieras empezado pidiendo 7, en realidad habría sido un paso hacia atrás.

Huelga decir que esto son solo ejemplos. Como he dicho antes, hay muchas variables para fijar una tarifa. No digo que 5 sea malo ni que 7 sea muy bueno, pero si hubiera dicho 10 o 15 centimos, que son tarifas más inaccesibles generalmente, creo que no se ilustraría el caso del mismo modo. Sea como sea, recuerda esto desde el principio: ¿cobras lo que vales o vales lo que cobras?

La experiencia es un grado para negociar

Negociar. Esa es la verdadera clave de todo. Te guste o no, tienes que hacerte a la idea de que debes ser un traductor-negociador. Pero en realidad no es nada nuevo: ¿no has ido a alguna entrevista de trabajo en la que no se especificaba el salario y has tenido que dar una cifra? ¿No has sentido alguna vez la necesidad de pedir un aumento cuando trabajabas en una empresa en plantilla?

Puede que alguna vez hayas pedido un ascenso o subir tu tarifa y te hayan dicho que no. Pero si no lo hubieras intentado, nunca habrías sabido si funcionaría. A mí me han dicho que no varias veces al intentar subir una tarifa o bien me han dicho que no podían pagar mi tarifa de primeras. Pero tenía que intentarlo. Sin embargo, ese tipo de negociaciones al menos me servían de experiencia.

Supertranslator

Practica técnicas de negociación en otros ambientes

Yo siempre me he rodeado de amigos que son unos cracks negociando, y por suerte creo que algo he aprendido de ellos. Por ejemplo, cuando salíamos, era muy típico que uno de mis amigos negociara que nos pusieran un chupito gratis si pedíamos a lo mejor 8 copas de golpe. Pero no decía «si te pido 8 copas, ¿me pones 8 chupitos?», sino que mientras las servía, hablaba con el camarero y al final ponía los chupitos casi sin pedirlo. No siempre salía la jugada, pero muchas veces funcionaba. La clave estaba en que mi amigo lo intentaba.

Pues con las tarifas de traducción pasa lo mismo. Ir a lo bestia y decir «yo trabajo por X y si no te gusta, hasta luego» no suele ser la mejor opción. Tienes que caer bien y crear un buen ambiente desde el principio (aunque la comunicación sea por escrito, las palabras adecuadas pueden hacer mucho). Y por muchos consejos que te den, eso solo se consigue con la experiencia. Hasta yo he conseguido que me inviten a chupitos siguiendo las mismas tácticas de mis amigos.

Cuanto más lo intentes, mejor lo harás

Ya te he dicho al principio que solo tú puedes decirle al cliente cuánto vas a cobrar. Así es la realidad, amigo mío. Nadie te va a decir las palabras mágicas que le tienes que susurrar al cliente para que te acepte X céntimos. Nunca va a haber 10 personas que te digan «sí, sí, pide 10 céntimos», porque todo va a depender de tus circunstancias, del texto para traducir y del tipo de cliente.

Pero por experiencia personal, sí que te puedo asegurar una cosa: cuanto más lo intentes, más experiencia tendrás a la hora de negociar tus tarifas.

Libertad

Juega bien tus cartas cuando todo te vaya bien

Al principio de tu actividad, puede que no tengas mucha experiencia negociando ni tampoco traduciendo, y en principio estarás en peor posición frente a tu competencia para negociar. Aunque puede que tener bastante volumen de trabajo como para rechazar algo te suene a ciencia ficción ahora mismo, por experiencia propia te puedo decir que el mejor momento de aumentar tu tarifa es cuando tienes trabajo de sobra. No tiene sentido que trabajes a 6 céntimos (de nuevo, es un ejemplo) y llegue un nuevo cliente y le ofrezcas 5. Pedir 6 céntimos no estaría mal, pero significaría no avanzar.

En serio, pide 7 o incluso 8 si de verdad no te hace falta. Arriésgate. ¿Que te dicen que no? Pues bueno, lo has intentado y por suerte sigues trabajando sin problema con tus otros clientes. Pero ¿y si te dicen que sí? ¡Habrías triunfado! Si no, aparte de seguir cobrando lo mismo, encima tendrías que haber dedicado mucho tiempo al principio para comprender las necesidades del cliente. O sea, que no traducirías a 6 céntimos al principio en términos de rentabilidad.

Quien no arriesga, no gana. Si encima tienes una buena jugada y no un farol, el riesgo es mucho menor y las posibilidades mucho mayores. Aprovecha tu situación y aprende a cobrar por tus conocimientos.

Sea como sea, tendrás que echarle huevos

Te lo vuelvo a repetir por última vez: solo tú puedes decidir cuánto cobrar. Pregunta a otros compañeros, eso es bueno. Pero al final, eres tú quien tendrá que negociar con el cliente. Mantente firme y aprende tanto de tus éxitos como de tus fracasos.

Por mucho que culpes a los traductores que aceptan tarifas irrisorias o a que la cosa está malita, serás tú quien decida qué cobrar. En tu mano está. Tendrás que echarle huevos para conseguir lo que te propones.

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Pablo Muñoz Sánchez

Pablo Muñoz Sánchez

English > Spanish Game Translator
Soy traductor inglés > español con más de 8 años de experiencia especializado en localización de videojuegos y software. He traducido juegos como Metroid y Fire Emblem y ahora trabajo, entre otras cosas, como revisor para un gigante tecnológico. También soy cofundador de Traduversia, una plataforma de cursos online para traductores. Más sobre mí | Mis cursos | Mi web
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22 comentarios

  1. Hola Pablo:

    Estoy de acuerdo en general con lo que comentas en el artículo (aunque creo que va siendo hora que dejemos de hablar de tarifas y empecemos a comparar rentabilidades por hora, pero eso sé que es un imposible :D). Sin embargo, entiendo del tono de tu post (y corrígeme si me equivoco) que el peso de la decisión sobre la tarifa depende de lo que nos trabajemos al cliente y ahí me temo que no estoy de acuerdo.
    Todos los clientes tienen márgenes de tarifas y nuestro trabajo no es tanto negociar (que hay que hacerlo) sino investigar sobre el cliente para saber qué puede ofrecerme. Cuando envío una propuesta a un cliente, antes me preocupo de investigar, por ejemplo, cuál es su situación en bolsa/económica o cuánto le cobran compañeros traductores. A partir de ahí, puedes fijar una horquilla y ese es tu margen, pero tu ámbito de decisión como profesional en realidad es muy reducido, ya que por cuestiones de mercado, el poder lo tiene siempre la parte más grande e intentar hacer ver que eso no es así creo que resulta ilusorio. De hecho, la tendencia cada vez más en el mercado va a ser competir vía calidad o tamaño (mediante cooperativas o asociaciones informales de traductores), porque la competición mediante precio la tenemos cruda :).

    • Hola, Olli:

      Me alegro de que estés en parte de acuerdo en un tema así. 😛 Precisamente la idea en este artículo no es tanto debatir qué tarifa aplicar porque en eso coincido contigo, ya que lo importante es la rentabilidad (de ahí el enlace a tu entrada :P).

      Está claro que estamos condicionados por los clientes y que precisamente por eso tenemos que investigarlos. El tono del artículo precisamente en realidad es que, si descubrimos que por ejemplo se trata de una empresa de las gordas que además parece preocuparse por la calidad de sus productos, tenemos que echarle huevos y decirle que nuestra tarifa es de 10 céntimos (por ejemplo). Sin embargo, especialmente al principio creo que te invade una sensación de “Dios mío, me van a decir que no, mejor digo que 8 y a ver qué pasa”. Por eso hay que tener valentía y mantenernos firmes, pero normalmente no tenemos esa experiencia y tiramos por lo bajo “por si acaso”.

      Más tarde, cuando ganemos confianza en nosotros mismos, creo que también seremos capaces de, si una empresa tiene una horquilla de 6 a 8 céntimos (ejemplo), conseguir esos 8 céntimos que creemos que nos merecemos mediante la negociación (ejemplo tonto que se me acaba de ocurrir: “conmigo podrás comprobar que te respondo en menos de 30 minutos a un correo tuyo”).

      Esa era al menos mi idea en esta entrada. 😛

    • Está claro que no es lo mismo si tu cliente es un agencia o un cliente directo. Con la agencia hay menos margen de maniobra porque no te van a pagar si tu tarifa se come su margen, aunque nada nos impide pedir una tarifa alta a una agencia, ya siempre están dispuestos a negociar si es necesario.

      Con un cliente directo, en función del valor que aportes, sí que hay mucho más margen de maniobra. Tampoco hay que olvidar que para echarle huevos, como dice Pablo, hay que valerlo. Y no se trata siempre de ser un Nobel de literatura: si el cliente necesita servicios de maquetación y testeo, 0,20 € por palabra están más que justificados. Ese tipo de tarifas las manejan agencias a diario con clientes directos y nada impide que un autónomo también las cobre, siempre que el servicio sea acorde, claro.

      El poder de decisión de compra siempre lo tiene el cliente (es el que paga, al fin y al cabo), pero también nos corresponde a nosotros diferenciarnos del resto para competir de la mejor forma posible (calidad o servicio). Por desgracia, a pesar de ser especialistas en comunicación, se nos da muy mal ponernos en la piel del cliente y transmitir el valor de nuestra labor de forma empática.

      • Hola, Elizabeth:

        Exacto, todo depende de si es un cliente directo o agencia, pero incluso con las agencias puedes negociar si el encargo es bastante específico y tú eres la mejor opción en conjunto (por ejemplo, si has trabajado en proyectos muy parecidos y los otros no y el cliente es importante).

        Doy fe que lo de pedir 0,20 € se puede hacer. Yo lo he hecho con 0,18 €, y créeme que me costó sacar la valentía para pedir eso. Pero… ¡aceptó! Y encima pagó por adelantado un porcentaje y el resto muy rápido. Por supuesto, no todo eso era para mí, ya que era traducción + revisión + testing. Las agencias al fin y al cabo se mueven también por esas cifras.

        Un saludo,

        Pablo

  2. Pablo, como bien dices, nadie puede decirte lo que debes cobrar a tus clientes. Son muchas las variables a tener en cuenta… Lo que siempre aconsejo a los traductores es hacer un estudio de mercado concreto que abarque tanto sus pares de idiomas como su especialidad, sin olvidar tener en cuenta los países con los que quieren trabajar.No creo que haya que tener la misma tarifa para todos los clientes, cada cliente es diferente igual que cada proyecto es diferente. Investigar y estudiar el mercado es el primer paso para asegurarnos esa deseada rentabilidad.
    Elena

    • Exacto, eso es, Elena. El tema está en que a veces “acojona” pedir una tarifa más alta de lo habitual a un cliente bastante solvente de un país con otro nivel de vida como podría ser Suecia o Noruega. Es ahí donde quería hacer hincapié: hay que tener valor y atreverse. Lo malo es que no es fácil perder ese miedo. 😛

  3. Hola Pablo,
    Ante todo, querrìa decir que no soy madrelengua español, soy un traductor y estudiante de Lenguas y Traducciòn italiano. Español es mì tercera lengua, entonces espero que tengas paciencia con mì errores.
    Leo regularmente tù blog, pero es la primera vez que dejo un comentario porque soy bastante sensible a esto argumento.
    ¿Como te pones frente a ofertas de tarifas que no superan 2/3 centimos a palabra, especialmente por parte de agencias bastante grandes con clientes importantes? Es una situaciòn que afecta a gran parte de profesionales, mì también. Querrìa conocer tù opiniòn sobre este tema.

    Davide

    • ¿Esas tarifas de 2/3 céntimos por palabra son las que cobran esas agencias a clientes directos o son las que te ofrecen a ti? Supongo que se trata de lo segundo. Si es así, la agencia puede estar intentando conseguir el traductor más barato (lo cual es legítimo) o puede ser que sea una agencia subcontratada a su vez por otra agencia que lo que intenta hacer es obtener más margen de beneficio a través de sus colaboradores.

    • ¡Hola, Davide!

      Gracias por comentar en el blog. 🙂 Yo sinceramente creo que ese tipo de clientes no son competencias: dudo que un cliente que pague eso le presta especial atención a la calidad de un buen trabajo y un buen servicio. Seguro que hay mucha que acepta esas tarifas por necesidad, pero en mi caso prefiero competir por calidad de servicio/trabajo antes que por precio. Por experiencia, cuanto mejor es la tarifa, mejor es el trato con el cliente. En cambio, cuanto menor es la tarifa, más problemas suele haber.

      Un saludo,

      Pablo

  4. Buenas entrada Pablo.
    Lo que está claro es que si uno empieza por lo alto lo más posible es que o bien no te den ni siquiera la posibilidad de trabajar con ellos o si te la dan, te miren con lupa y ante cualquier fallo acaben pensando: “demasiado caro para este resultado final…” y probablemente no vuelvan a tocar a la puerta.
    La elección de la tarifa no es fácil, porque marca la estrategia global de un autónomo o empresa.

    • Hola, David:

      Sí, eso hay que tenerlo mucho en cuenta. Pero a medida que confiemos más en nosotros cuando hagamos una traducción, más confiaremos también en pedir una tarifa algo más alta a la habitual para nosotros. Solo así se puede avanzar con el tiempo. Evidentemente, esto no sucede de la noche a la mañana. 🙂

      Un saludo,

      Pablo

  5. Pablo Bouvier dice:

    Estoy de acuerdo con la mayoría de planteamiento expuestos en este post. No obstante, también hay que decir que hoy los traductores o grupos de traductores pueden ofrecer casi los mismos servicios que una agencia por vía de la sinergia con otros especialistas: informáticos, correctores, revisores, maquetadores, etc. Por ejemplo, para trabajos muy urgentes podemos incluso establecer acuerdos con traductores establecidos en otros husos horarios.

    Por otra parte, sienpre he considerdo un error admitir las tarifas de las agencias de buenas a primeras sin mayor discriminación. «No somos sus clientes, sino sus proveedores» y, al parecer, esto no lo tenemos muy claro. Ya sé que es un punto de vista personal, pero es el que es válido para un servidor: el precio para las agencias y clientes debe ser exactamente el mismo para un trabajo, tiempo invertido o esfuerzo equivalente y, en todo caso, solo después descontar el precio de los servicios que nos porporciona la agencia: búsqueda de clientes, maquetació, corrección, revisión, etc.

    En resumen, si no nos ofrecen servicios adicionales que reduzcan nuestro esfuerzo laboral , no tenemos por qué cobrar menos por nuestro trabajo..

    • Muy interesante tu comentario, Pablo. Te dejo un par de reflexiones.

      1. Partiendo de que nuestro margen lo permita, se puede considerar hacer rebajas a las agencias en concepto de comisión por ahorrarnos el trabajo comercial. Es algo que también existe en otros sectores y tiene toda la lógica del mundo. Por norma general, conseguir un cliente directo cuesta mucho más esfuerzo que pasar una criba de CVs y una prueba de una agencia. Y más si hay que demostrarle a ese cliente lo que le puede aportar la traducción. En ese sentido, las agencias suelen ser más convencibles: CV + prueba + NDA y pa’ dentro. Luego ya es cuestión de que el traductor cumpla y sepa entablar buena relación con los jefes de proyecto para que lo tengan en cuenta.

      2. A la hora de hacer presupuestos, tampoco debemos olvidar el concepto de “horas facturables”, que a menudo se pasa por alto. No solo importa el tiempo invertido o el esfuerzo, también hay que incluir en las tarifas el tiempo que pasamos realizando facturas, tareas comerciales o relaciones públicas, al igual que una agencia.
      Si conseguir que una agencia te tenga en cuenta te cuesta X (en tiempo, esfuerzo o dinero); un cliente directo será Xn, seguro. Y eso se debe reflejar en la tarifa.

      Sin embargo, para la mayor parte de traductores que conozco, la labor comercial es una losa. Y aunque en teoría puedan ofrecer los mismos servicios que una agencia (cosa en la que estoy totalmente de acuerdo contigo), no saben, no quieren vender a clientes directos o no consiguen cambiar el chip. Y ahí está la clave. Anda que no se leen por ahí comentarios del tipo: “Yo solo quiero traducir, no venderle la moto a nadie” o “Para un cliente directo, lo mínimo son 0,08 €”.

    • Muchas gracias por vuestros interesantes comentarios, tocayo y Elizabeth. 🙂

      Efectivamente, hoy en día un traductor puede ejercer a veces las mismas labores de una agencia. No es poco frecuente que un cliente habitual te comente que tiene un proyecto para otro idioma y tú le ayudes a gestionarlo. En el caso de la gestión del proyecto ese de 0,18 €, yo hice labores de agencia buscando a alguien cualificado, poniéndole al día y demás para la revisión y el control de calidad, aparte de mis labores como traductor/revisor, claro.

      Muy interesante lo que dice Elizabeth en su último párrafo sobre la labor comercial. Recuerdo perfectamente que en mi primer trabajo de traducción en el Servicio de Traducción Universitario de la Universidad de Granada yo llegué diciendo “bueno, eh… que yo solo traduzco, eh”. Y claro, me tocaba coger el teléfono y contestar correos de clientes. Agradezco mucho esa oportunidad, porque me permitió ver desde bien pronto que traducir, nos guste o no, es parte del proceso si estás por tu cuenta. No creo que sea una habilidad que se pueda estudiar en las facultades de traducción en profundidad, pero es una habilidad necesaria para la mayoría de traductores autónomos.

      Un saludo,

      Pablo

      • Pablo Bouvier dice:

        Hola Elizabeth y Pablo: si solo se quiere traducir, está bien. Pero entonces no es necesario hacerse autónomo; se puede trabajar por cuenta ajena o incluso por cuenta propia, si se está dispuesto a trabajar más horas o a tener márgenes más reducidos o a vivir más modestamente.

        Pero creo que para hacerse autónomo.hay que tener una cierta mentalidad empresarial, porque el trabajo proceda de una agencia o de un cliente directo, no nos va a caer de un guindo, si no nos movemos.

        Una labor puede que sea más fácil o gratificante que la otra, pero probablemente también será menos rentable y la labor comercial hay que hacerla igual, tanto para las agencias como para los clientes directos, si queremos tener trabajo. Have a nice weekend!

  6. Yo tengo un gran defecto que es el de querer cobrar muy barato y tener vergüenza de cobrar el precio que vale mi trabajo, y no sé por qué, quizás soy un poco tonto en ese sentido 😀 Pero como dices, simplemente hay que echarle huevos!

  7. ¡No te preocupes! Créeme, es lo más normal del mundo, Aún hoy día me pasa a veces… Pero todo es cuestión de práctica, ya lo verás. 🙂

  8. Aaron Guenther dice:

    Hola,

    Soy un traductor de español a ingles (mi primer idioma es ingles), estas hablando de cobrar en céntimos. Mi cuestión es estas diciendo cobrar por ejemplo .06 por palabra? Vivo en Peru y en una pagina de web dice que le recomienda a cobrar 20 soles por cada 200 palabras. Estaba cobrando mis clientes por hojas de Word, como 6 soles por una hoja de Word, o 7 soles por una hoja de Word. Desde ahora, estaré cobrando por palabra y por ahora me quedare a cobrar 10 soles por cada 200 palabras, se puede subir el precio cuando quieras. Me encanta como dijiste que solo depende de ti cuanto vas a cobrar al cliente. Se puede decir al cliente que mis tarifas son así y tiene que ser oficialmente así sin negociar ni nada. Gracias por ese información, me sirvió como un buen ejemplo como puedo seguir cobrando mis clientes por sus traducciones.

    -Aaron

  9. Hola, realmente depende donde vives y donde vive el cliente, yo vivo en Praga, pues mi precio para los clientes checos es 0,05 EUR y muchas veces no lo aceptan, el mismo precio para los clientes espaňoles que siempre regatean un poco, ahora los clientes rusos (excepto los que viven en mi país) lo consideran un precio demasiado alto.

  10. ¡Hola, Pablo!

    Pues la verdad es que estoy bastante perdida. Una empresa de localización de videojuegos me ha pedido mis tarifas tanto a español como a inversa (inglés) y me he quedado a cuadros. La verdad es que acabo de terminar la carrera y las experiencias laborales que he tenido hasta ahora han sido colaboraciones en pequeños estudios indie. Sé que quizás no sea el lugar de preguntar, pero como experto localizador y como admiradora tuya (lo siento, tenía que decirlo), ¿qué precio me recomendarías dar? He estado mirando en distintos foros y blogs, pero todavía no me atrevo con una cifra exacta.

    • ¡Hola, Mariel!

      Qué curoso que una empresa de localización te haya dicho que cuál es tu tarifa por traducción inversa cuando es una práctica bastante rara en este sector, básicamente porque se juega mucho con el lenguaje y es realmente difícil hacerlo bien a menos que seas nativo, ya que también hay que incluir muchos rasgos de humor y creatividad.

      Sea como sea, sé que ahora mismo buscas un precio exacto y decirte razones de por qué no existe uno es soltar excusas, pero lo que sí puedo confirmarte es que el rango de precios por mi experiencia oscila entre 0,035 € a 0,10 € por palabra del original en agencias. Si la empresa es española, por desgracia probablemente su máximo estará más cerca del rango mínimo que del segundo (0,10 es incluso poco habitual en el extranjero en la combinación EN > ES).

      Analiza de dónde es la empresa (bueno, hay que investigarla sí o sí para ver si nos da confianza), por cuánto querrías trabajar teniendo en cuenta tus gastos de autónomo y lo que necesites para saber con cuánto te sentirías cómoda. Toca hacer cuentas.

      Créeme, sé que ahora mismo estás indecisa y dirás “esto no me lo eneseñaron en la carrera”, pero es lo más normal del mundo: a medida que avances en tu trayectoria, más segura de ti misma estarás cuando tengas que negociar un precio. Cuando sabes valorar bien tu trabajo y tienes en cuenta tus circustancias (pues no es lo mismo tener una familia y no tener para comer que permitirte que te digan que “no”), te aseguro que este proceso es más fácil. Eso sí: siempre será más fácil que ellos que te digan que es mucho y te propongan algo más bajo que luego decir tú que les subes la tarifa. Siempre es mejor tirar por lo alto en mi opinión, ya habrá tiempo de negociar. 😉

      Un saludo,

      Pablo

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