Twitter, el servicio de microblogging de moda, ha anunciado hoy que ya está disponible en español. Muchos blogs se han hecho eco de la noticia, como el blog de Enrique Dans y Alt1040. Al igual que ocurrió en su momento con Facebook, Twitter ha adoptado el modelo de crowdsoucing, o traducción colaborativa en este caso, para traducir sus textos a diferentes idiomas. Como el tema del crowdsourcing me interesa mucho y soy un usuario activo de Twitter, he decidido ver cuál era el resultado y… bueno, digamos que no es el más satisfactorio. Elizabeth ya ha reflexionado sobre el asunto en inglés en El taller del traductor, pero ahora me gustaría hacerlo a mí en español, ya que, al fin y al cabo, es el idioma del que puedo hablar con respecto a la calidad de traducción, aunque sería interesante conocer la situación en otros idiomas.
En mi cuenta de Twitter podéis ver tanto mis reacciones como las de diferentes traductores con respecto a la traducción: todas ellas son relativas a calcos de traducción, faltas de ortografía, incoherencias, etc. Sin embargo, la cuestión aquí no está en ser quejicas, sino en que no podemos hacer nada para remediarlo inmediatamente como sucede con otras plataformas como la Wikipedia. Yo le escribí esta misma mañana a la cuenta @twitter_es preguntando cómo podía colaborar con las correcciones, pero desgraciadamente aún no he obtenido respuesta.
Y ahí está la clave: ¿no se supone que la filosofía de Twitter es compartir tus opiniones, enlaces, lo que sea, justo ahora? ¿Por qué nadie ha sabido responderme? ¿Por qué nadie ha respondido al resto de gente que preguntaba cómo hacerlo? Pero es más: si la traducción es “colaborativa”, ¿por qué nadie puede hacer nuevas sugerencias para corregir errores? No digo que tenga la misma libertad que Wikipedia para modificar texto (es normal que se supervisen esas cosas), pero al menos debería tener posibilidad de decir: “Oye, esto está mal por estos motivos. ¿No crees que es mejor arreglarlo?”. Pues no, parece que no existe esa posibilidad, o al menos yo no me he enterado. Mientras se han twitteado (¿o tuiteado?) miles de tuits (¿o twitts?) desde que pregunté amablemente cómo podía colaborar, nadie me ha respondido.
Si habéis leído hasta aquí, puede que penséis que soy un enemigo de traducir gratis y que el modelo crowdsourcing me parece un disparate y que degrada la profesión del traductor. De eso ya ha hablado Eneko en su artículo No traduzcas gratis para Twitter o cualquier otra empresa. Sin embargo, yo discrepo en parte, ya que soy el primero que ha estado muchos años traduciendo videojuegos antiguos por amor al arte, y es una de las cosas por las que actualmente trabajo en Nintendo como traductor profesional. Hasta estuve una temporada colaborando con un fansub y traduje dos series. De nuevo, todo por al amor arte. Cada uno puede hacer lo que le dé la gana con su tiempo. De hecho, y a pesar de que me gano la vida traduciendo, recientemente me ofrecí voluntario para traducir al español los contenidos de ECoLoMedia, un proyecto sin ánimo de lucro para ofrecer cursos de localización autodidactas por el simple hecho de que me gustaría contribuir en algo así.
Hace poco, uno de los traductores de Twitter exponía sus razones para traducir dicho servicio y hablaba de por qué tenía derecho a ello en ¿Por qué no puedo traducir Twitter?. Pues bien, ahora lanzo yo otra pregunta que no es retórica: ¿por qué yo, que soy traductor profesional y hago lo que me da la gana con mi tiempo, no puedo traducir Twitter o revisar la traducción en mi tiempo libre? Ese es el fallo que veo en todo lo que ha ocurrido: hay traductores profesionales que también tienen ganas de colaborar en un proyecto así, porque también son usuarios de él. Así pues, ¿cuál ha sido entonces el criterio para elegir a los traductores?
Quizás se ha obviado una cosa muy importante, y es que hay muchísimos estudiantes de Traducción e Interpretación en España que seguro que habrían estado interesados en traducir Twitter, y no me creo que muchos de ellos, con lo jóvenes que son, no tengan tanto conocimiento de Twitter como los traductores elegidos. No digo que sean traductores “profesionales” del todo, pero desde luego tienen conciencia lingüística y no van a traducir collect information por “coleccionar información” (en el último párrafo de la política de privacidad de Twitter). Que esa es otra: mal asunto que cualquier usuario pueda traducir información legal como las condiciones de uso o la política de privacidad de un servicio, porque seguro que los que redactaron esa información en inglés no eran simples informáticos.
Los traductores no solo nos estamos quejando de que haya errores, nos estamos quejando de que no podemos hacer nada para corregirlos. Hay gente muy capacitada que quiere colaborar, pero no puede. Hay información legal mal redactada, pero da igual. Me llegan correos de Twitter que me avisan de que X persona está “siguiendo a 135 persona siguiendo a 135 personas” (así, tal cual), pero, aunque no me paguen, no puedo cambiarlo para solucionarlo ahora. No puedo poner en Twitter “arreglando fallos de traducción ahora
” ni “proponiendo soluciones para la traducción en español de Twitter ahora
” porque Twitter no me deja. Creo que tenía una idea equivocada de lo que era el crowdsourcing.
Actualización: Para que veáis lo fácil que es solucionar algo en un momento para que no haya quejas, he corregido la mayúscula de Twitter (que sale unas cuantas veces en el artículo) en apenas dos minutos. A eso me refería. A actuar ahora.











