Algo más que traducir

Blog sobre traducción profesional, localización de videojuegos y tecnologías de la traducción

Cómo optimizar el uso del corrector ortográfico cuando hay etiquetas

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 06/06/2009

CorrectorUna de las premisas de todo traductor profesional que se precie es pasar el corrector ortográfico a un texto antes de entregarlo. Y no porque hayamos cometido una falta de ortografía por desconocimiento (que también pasa), sino porque todos cometemos erratas al escribir rápido durante mucho tiempo seguido. Yo normalmente paso el corrector al acabar de traducir un archivo y otra vez después de haberlo revisado. Además, siempre que sea posible es recomendable copiar el texto a Microsoft Word, ya que el corrector es más eficaz que el de Excel o SDLX por poner ejemplos. Aunque resulta algo pesado, es la mejor elección si se dispone de tiempo.

El caso es que esta tarea puede ser muy tediosa si trabajamos con archivos en los que abundan etiquetas, ya que el corrector se para en ellas cada vez que lo pasamos y tenemos que darle a omitir esa palabra. Esto no es realmente un problema si solo trabajamos con un archivo, pero si son varios, la cosa se complica un poco. Veamos cómo podemos solucionar este escollo gracias a la potente función de Microsoft Word llamada Buscar y reemplazar.

Normalmente, las etiquetas aparecen entre comillas angulares (<>), aunque también pueden estar entre corchetes ([]) o llaves ({}). Así pues, una forma fácil de eliminar todas las etiquetas de un documento sería buscar todo lo que aparezca entre los caracteres correspondientes y reemplazarlo por nada (es decir, dejar el campo de “Reemplazar con” vacío). ¿Cómo podemos hacer esto con Microsoft Word? Fácil, activando el uso de caracteres comodín (wildcards) y poniendo en el campo de búsqueda lo siguiente: \<*\>

De este modo, si tenéis una frase como “Esto es un <colour=red>ejemplo<\colour> de etiqueta en una frase” y hacéis clic en “Reemplazar todo”, las etiquetas desaparecerán por arte de magia de un golpe, por lo que el corrector detectará menos falsos positivos. A continuación explicaré lo que significa cada carácter de esta extraña combinación:

  • \: la barra invertida permite introducir caracteres reservados para una función especial. Tal y como podemos comprobar si hacemos clic en el botón “Especial” de la función Buscar y reemplazar, ‘<’ indica buscar al principio de una palabra y ‘>’ al final. Dado que tenemos que buscar precisamente esos caracteres, tendremos que poner una barra invertida antes de ellos.
  • <: el principio de cada etiqueta. Como hemos dicho antes, puede variar.
  • *: el asterisco indica que se deberá buscar cualquier carácter o caracteres. Por ejemplo, me* buscará todas las palabras que empiecen por “me”, como “mesa”, “meta”, “mequetrefe”, etc. En este caso, buscará cualquier combinación de caracteres cuyo principio sea ‘<’ y cuyo fin sea ‘>’.
  • >: el final de cada etiqueta. Como hemos dicho antes, puede variar.

Sin embargo, puede que necesitemos que alguna etiqueta en concreto se reemplace por otra para que el corrector no note que falta un verbo o sujeto en una oración. Este es el caso típico de etiquetas como <Item>, <Hero> o <Partner>. En este supuesto, antes de proceder a usar la función Buscar y reemplazar con la combinación de caracteres que hemos aprendido, deberemos buscar y reemplazar esas etiquetas por palabras que tengan sentido en la frase, como pueden ser <Objeto>, <Pablo> y <Pedro>, respectivamente.

Bien, aunque hemos aprendido algo que nos va a hacer la vida un poco más fácil, no deja de ser una tarea repetitiva, especialmente si trabajamos con muchos archivos. ¿Qué hacer entonces? Nada tan sencillo como crear una macro. No tenemos más que ir a Herramientas > Macro > Grabar nueva macro, asignar una combinación de teclas o botón para la macro, y realizar todos las operaciones repetitivas que necesitemos.

Como un video vale más que mil palabras, he preparado una breve demostración en forma de vídeo improvisado (¡atención, que esta vez sí que tiene voz con sonido claro!):

Como habréis podido ver, al final también he seleccionado todo el documento para configurar todo el texto con el idioma español. Esto es bastante útil para copiar texto de otra fuente, ya que al menos a mí siempre me aparece en inglés.

En fin, espero que, si trabajáis alguna vez con etiquetas, esta información os ayude a que pasarle el corrector sea una tarea amena. También os recomiendo que, si hay algún fragmento grande en otro idioma en el texto, lo eliminéis antes de pasarle el corrector para agilizar el proceso.

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ENTRECULTURAS: nueva revista de Traducción e Interpretación

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 07/04/2009

El pasado 27 de marzo se publicó el número 1 de ENTRECULTURAS, una nueva revista de Traducción e Interpretación publicada por el Grupo Interuniversitario de Traducción, Comunicación y Lingüística Aplicada. Y he de decir que, cuando me la descargué, no di crédito a mis ojos, porque tiene… ¡871 páginas! Jamás había visto una revista con tantas páginas, y menos aún en un primer número. De todas formas, no es de extrañar, porque el consejo asesor cuenta con un elenco de expertos a nivel nacional e internacional inigualable. ¡No hay que perderle la pista a esta revista!

Este primer número cuenta con varias secciones que se repetirán en sucesivas ocasiones según la temática de los artículos que se envíen:

  • Reflexiones teóricas sobre traducción, mediación lingüística y lenguaje
  • Traducción literaria y humanística
  • Traducción jurídica y socioeconómica
  • Traducción subordinada y audiovisual
  • Terminología, nuevas tecnologías de la comunicación y traducción especializada
  • Artículos bibliográficos (sección fija)
  • Intervenciones orales (sección fija)
  • Reseñas (sección fija)
  • Informes técnicos (sección fija)

En este primer número hay artículos para todos los gustos, pero me gustaría señalar los siguientes, ya que son los que más me han interesado:

  • La traducción jurídica, judicial y jurada: vías de comunicación con las administraciones, de Julia Lobato Patricio. Este es un artículo poco teórico y muy práctico, ya que, tras tratar varios ejemplos de problemas terminológicos del lenguaje jurídico, se pasa a describir cómo se regula el nombramiento de Intérprete Jurado en España y, a continuación, se presentan dos ejemplos de traducciones juradas con su original en francés e inglés, respectivamente. En mi opinión, es un excelente artículo para estudiantes o profesionales que no tengan mucha idea de la figura del Intérprete Jurado en España ni de las características de una traducción jurada.
  • Traducción de los referentes culturales en el doblaje de la serie “Érase una vez… el hombre” al español, de Carmen Martín Fernández. El título ya lo dice todo, pero lo que me ha llamado la atención es que se compara no solo la versión original en francés con la versión doblada en español de España, sino también con la versión doblada en español de Latinoamérica. El capítulo que se compara, además, tiene referentes históricos conocidos también por la cultura española. Si leéis el artículo y queréis ir al grano, empezad a leer a partir del apartado 5: ya veréis las diferencias que hay entre las diferentes versiones.
  • Algunas pautas para el tratamiento de imágenes y contenido gráfico en proyectos de localización (I) y (II), de Manuel Mata Pastor. Sin duda alguna, el artículo más importante de este número para mí. Manuel Mata es profesor de Informática Aplicada a la Traducción en la Universidad Complutense de Madrid y es uno de los mejores conocedores de todo lo que gira en torno a la localización de páginas web. En estos dos exhaustivos artículos, perfectamente ejemplificados con ilustraciones, el autor describe todas las herramientas disponibles para el tratamiento y gestión de las imágenes en un proyecto de localización (primera parte), así como todos los pasos que se deben seguir para localizar las imágenes según sea el caso (preparar todo para realizar una captura, cuándo conviene simplemente sustituir una imagen por otra en lugar de retocarla, etc.) (segunda parte). Por cierto, que Manuel menciona el programa Image Localization Manager que hice hace algún tiempo para facilitar la tarea de gestionar imágenes en un proyecto de localización web. ¡Muchas gracias!

  • ¿Por qué se estudia Traducción e Interpretación en España? Expectativas y retos de los futuros estudiantes de Traducción e Interpretación, de Eugenia Arrés López y Elisa Calvo Encinas. Un buen artículo dirigido tanto a estudiantes como a profesores en el que se detallan las expectativas de todos aquellos que empiezan a cursar estudios en Traducción e Interpretación. Como se puede leer, está claro que no todos empiezan la carrera con la ilusión de ser traductores, sino que hay de todo un poco. Nuestra carrera está de moda, y tener más salidas que una filología hace que mucha gente se decante por estudiar Traducción e Interpretación en lugar de otra cosa. La verdad es que me ha sorprendido ver que hay gente que inicia estos estudios por creer que, como estudiamos idiomas, tendremos un estilo de vida de viajeros. Pero bueno, digamos que mentira no es. :)

¡Ya tenéis material para leer durante esta Semana Santa!

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Firmas profesionales en correos electrónicos

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 01/03/2009

Independientemente de nuestra profesión, algo que nunca debemos pasar por alto es incluir nuestros datos profesionales en la firma de los correos electrónicos que enviemos. Por supuesto, se presupone que los correos que incluyan tu firma profesional se envían desde una cuenta exclusiva para el trabajo, ya que de lo contrario estarás molestando a gente a la que no le interesa que le recuerdes siempre a qué te dedicas. A continuación describo los puntos básicos de las firmas profesionales en los correos electrónicos según mi opinión.

Datos que deben aparecer en una firma profesional

La primera regla es que no debemos abrumar a los destinatarios de nuestros correos con miles de cosas sobre nosotros. Cuanto más concisa sea, mejor. De hecho, una buena idea es que la firma sea igual que nuestras tarjeta de visita. Por tanto, sugiero que los elementos de una firma profesional sean los siguientes:

  • Nombre y apellidos.
  • Profesión o cargo ocupado. Si somos traductores, lo ideal sería poner los pares de lenguas con los que trabajamos.
  • Especialidades o tareas desempeñadas en nuestra profesión.
  • Si es posible, enlace a nuestro blog o página web profesional.
  • Teléfono.
  • Dirección de correo electrónico.
  • Enlace a nuestro currículum (en PDF o página web).
  • Si tenemos mucha actividad en ProZ.com, nuestro perfil.

Datos que NO deben aparecer en una firma profesional

  • Imágenes: muchos clientes de correo no las muestran por defecto y hacen que el correo ocupe más y, por tanto, tarde más en cargarse.
  • Dirección postal: si eres abogado quizás sea relevante, pero para trabajar por Internet no es necesario.
  • Información poco útil: ¿para qué poner tus tarifas en todos los correos que escribas?

Idioma de la firma

Puede que esto parezca una tontería, pero no lo es. En nuestro caso, como traductores, lo mejor es ponerla en inglés. Además, aunque el cliente sea español, entenderá más o menos la información relevante por el parecido que tienen los elementos que incluimos al español.

Ejemplo de firma profesional

Pablo Muñoz Sánchez
EN>ES Translator
————————————————————
Video Game and Software Localization
Subtitling
Technical Translation
————————————————————
Phone: +34 123456789
E-mail: tucorreo@gmail.com
Blog: http://algomasquetraducir.com

Cómo añadir firmas profesionales a nuestros correos electrónicos

Como una imagen vale mil palabras, nada como unos vídeos donde muestro brevemente cómo agregar una firma según usemos Gmail o Thunderbird.

Cómo insertar una firma profesional en Gmail

Cómo insertar una firma profesional en Thunderbird

Bueno, ¡espero no veros correos sin firmas profesionales! ;)

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Artículos sobre traducción técnica

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 04/02/2009

El pasado lunes apareció el número 11 de la revista The Journal of Specialised Translation (JoSTrans). Este número está dedicado a la traducción técnica, y la verdad es que está cargado de artículos más que interesantes:

  • English and Science: realities and issues for translation in the age of an expanding lingua franca, de Scott L. Montgomery. Reflexión interesante sobre la importancia de publicar artículos científicos en inglés para obtener una mayor visibilidad y lo que ello conlleva de cara a la traducción hacia el inglés. Lo que más me ha gustado es el apartado 3 (páginas 9 y 10), en el que se clasifican los diferentes motivos que llevan a escribir en inglés y cómo se originan (por ejemplo, un autor escribe primero en su lengua materna y después se traduce a sí mismo).
  • Comprehensibility assessment using the Karlsruhe comprehensibility concept, de Susanne Göpferich. Este artículo conviene leerlo un poco por encima para que no resulte pesado, pero tiene puntos muy interesantes que hablan sobre cómo se deben escribir textos técnicos. Si queréis ir al grano, empezad por el punto 4.2. y poned especial atención a las reglas que se describen. La que más me ha llamado la atención es la siguiente: las oraciones subordinadas condicionales deben preceder a la oración principal en textos en los que se dan instrucciones. Por ejemplo, “Para salir del programa sin guardar los cambios, pulse ESC” en lugar de “Pulse ESC para salir del programa sin guardar los cambios”.
  • Quality and Machine Translation: A realistic objective?, de Rebecca Fiederer y Sharon O’Brien. Para mí, el mejor artículo de este número. Os recomendaría que, cuando tengáis tiempo, le echéis un vistazo aunque sea rápido. La conclusión, algo preocupante, es la siguiente: salvo por el estilo, las frases de una guía de usuario de un software que se tradujeron mediante traducción automática posteditada fueron consideradas como mejores en cuestión de contenido que las traducidas por traductores humanos. Pero tampoco hay que alarmarse, pues siempre se requiere el esfuerzo de un humano para posteditar el texto y también es cierto que este tipo de textos se pueden moldear bastante de acuerdo a ciertas reglas de redacción.
  • Towards a cross-cultural game design: an explorative study in understanding the player experience of a localised Japanese video game, de Minako O’Hagan. Este artículo sobre localización de videojuegos es interesante por dos motivos: en primer lugar, hacer un pequeño repaso a lo que se ha escrito sobre localización de videojuegos (algo interesante es dice que, hasta ahora, casi todos los investigadores han sido localizadores en grandes empresas como Square-Enix, ya de otro modo es imposible acceder a cierta información) y diseñar un experimento tan pionero cómo estudiar los pensamientos de un jugador ante la versión localizada de un juego japonés.
  • Video games and children’s books in translation, de Miguel Bernal Merino. Otro artículo pionero que trata la localización de videojuegos que se han basado en otras historias, como es el caso de El señor de los anillos. Como puede resultar lógico, se resalta la necesidad de que el traductor conozca la obra tanto en su versión original como traducida para luego reflejar frases coherentes con lo que espera el jugador que ha leído el libro. Es un tema que me gustaría tratar alguna vez en el blog.

Bueno, pues como veis, este número no tiene desperdicio. Lo malo es encontrar tiempo para leer todo, así que espero que la breve reseña que he hecho de los artículos que más me han gustado os sirva de algo.

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El trabajo en equipo en la localización de videojuegos

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 23/01/2009

Trabajo en equipoEn los comienzos de este blog ya hablé del trabajo en equipo en un proyecto de traducción, aunque aplicado más bien a trabajos de la facultad (¡ay, cuando yo era aún estudiante!). Esta vez voy a hablaros desde el prisma profesional y en relación con la localización de videojuegos.

El trabajo en equipo en un proyecto de localización de un videojuego es absolutamente indispensable. Esto es la vida real, y los diferentes roles del equipo no son terminólogo, documentalista, traductor y revisor. Al fin y al cabo es normal, porque aunque la localización de videojuegos es una especialización más, no es un género en el que abunden términos que puedan considerarse “técnicos”. De todos modos, yo siempre he rechazado la figura de los terminólogos y los documentalistas en proyectos normales de traducción, pues estas tareas pueden y deben llevarse a cabo por parte del traductor a cargo de la traducción.

En general, los componentes de un equipo de localización encargado de traducir un videojuego se dividen en:

  • Jefe de proyecto: se encarga de comunicarse con el cliente para conocer todos los detalles del proyecto y plantearle las dudas que surjan durante el mismo. Por supuesto, debería tener un conocimiento profundo del juego que se va a localizar. Asimismo, ha de formar un equipo de traductores de distintos idiomas (normalmente francés, italiano, alemán y español, lo que se conoce como FIGS por French, Italian, German y Spanish) y tiene reuniones con ellos sobre aspectos relevantes para la localización del videojuego en cuestión (escenas importantes, nombres de personajes, etc.). También deberá tener una estrecha relación con el coordinador de testeo, figura que se describirá más tarde. En conclusión, el jefe de proyecto debe supervisar en todo momento la evolución del proyecto.
  • Traductores: son la pieza clave de todo proyecto de localización de videojuegos. Idealmente son conocedores de todo tipo de videojuegos y están familiarizados con la terminología propia de distintos géneros (FPS, RPG, estrategia, etc.). Según las condiciones del proyecto, jugarán a la versión en inglés del juego que tienen que traducir antes de ponerse manos a la obra y harán notas de todo aquello que les sea relevante de cara a la traducción del texto. De nuevo, de acuerdo a las circunstancias del proyecto, podrán tener una estrecha relación con los testers. Aunque en proyectos con miles de palabras es imposible, lo ideal es que solo haya un traductor de cada idioma por proyecto para mantener el estilo.
  • Revisores: se trata de traductores que revisan el trabajo de otros compañeros de profesión para corregir posibles errores y hacer todo tipo de sugerencias. Según el modelo escogido, el revisor tendrá la última palabra con respecto a la traducción (es decir, el traductor original quedaría fuera del proyecto) o bien le pasará un archivo con los cambios propuestos al traductor para que este decida si se implementan o no (el revisor entonces pasaría a llamarse “validador”). También deberían conocer muy bien el juego.
  • Coordinador de testeo: es responsable de formar un equipo de testers para cada idioma y supervisa en todo momento los errores que los traductores y testers encuentran, pues ha de aceptarlos para que queden realmente registrados en la base de datos del proyecto.
  • Testers: a pesar de su aparente poca importancia en comparación con el resto de personas involucradas en el proyecto, en realidad son vitales para que el juego salga a la venta totalmente impoluto. No solo se trata de encontrar fallos de gramática u ortografía, sino de ir mucho más allá y hacer sugerencias de estilo (sin pasarse, claro), comprobar que todos los mensajes tienen sentido en el contexto en el que aparecen, detectar incoherencias difíciles de hallar, informar sobre fallos de sistema (como bloqueos del juego), etc. Por tanto, una buena relación entre traductores y testers será absolutamente indispensable garantizar la calidad final del producto.

Este es el modelo utilizado por grandes empresas como Nintendo o Square-Enix para asegurar que las traducciones realizadas sean de calidad. Los videojuegos generan mucho dinero, y una mala localización puede significar que muchos jugones no se decidan a comprar un videojuego. Sin embargo, lo normal es que los equipos pequeños de desarrollo le confíen el trabajo de localización a agencias que, a su vez, solicitan los servicios de traductores autónomos. De este modo, los traductores no son realmente los que tienen la última palabra, sino el equipo de testeo, que muchas veces no tiene formación lingüística suficiente. En cuanto al traductor, le será imposible ver el texto traducido en pantalla o ni siquiera probar el juego antes de traducirlo.

De cualquier modo, lo que está claro es que haya una íntima colaboración entre todos los miembros del equipo o no, el trabajo “en equipo” es vital para la localización de videojuegos.

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Artículos recientes sobre traducción que merecen ser leídos

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 12/01/2009

Durante el parón de Navidades he tenido tiempo para leer unas cuantas publicaciones sobre traducción, así que paso a recomendaros unos cuantos artículos para cuando tengáis un ratito:

  • Getting More than You Paid for? Considerations in Integrating Free and Low-Cost Technologies into Translator Training Program, de Lynne Bowker, Cheryl McBride y Elizabeth Marshman. Una larga e interesante reflexión sobre la inclusión de programas de traducción asistida en el aula de traducción. Sí, Trados es caro y la Universidad no se lo puede permitir, pero hay otras opciones de bajo o nulo coste. No se trata solo de enseñar el programa que se usa mayoritariamente en la empresa privada, sino de dar a conocer los fundamentos básicos de un programa que usa memorias de traducción y los cambios que implica su uso para traducir. Además, siempre existen versiones de evaluación. Por cierto, está publicado en redit, una revista electrónica nueva de didáctica de la traducción y la interpretación de la Universidad de Málaga.
  • El boletín de los traductores españoles de las instituciones de la Comisión Europea, puntoycoma, cuenta con dos artículos muy ilustrativos en su número de noviembre/diciembre de 2008: El inglés severe en medicina: ¿severo, grave o algo más?, del traductor médico Fernando A. Navarro, en donde se recogen con todo lujo de detalles las diferencias entre el severe inglés y el “severo” español en distintos contextos; y ¿Puedo corregir a la autora? Decisiones en la traducción literaria, del profesor Fernando Toda Iglesia, en donde se expone que a veces hay que “traicionar” el original debido a un error o lapsus, así como las formas de atajar el problema mediante el editor de la obra o incluso del autor si es posible. El resto de artículos también merece la pena de ser leído (el final de La traducción en el campo del derecho internacional público me resulta hasta emotivo), y lo narrado en la sección de Reseñas hace que te arrepientas de no haber asistido a los congresos reseñados.

Por el momento poco más, pero al menos ya sabéis qué hacer en una tarde aburrida :)

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El verdadero placer de traducir

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 30/12/2008

De la traducción y los traductores se ha hablado mucho por parte de, entre otros, críticos literarios, teóricos de la traducción y profesionales del gremio. Estos últimos, normalmente, suelen contar que es un trabajo muy bonito a la par que poco reconocido y que se sienten apasionados y fascinados por las diferentes lenguas y culturas que existen en nuestro mundo. En definitiva, hablan del placer de traducir.

Me sumo a todos aquellos que quedan maravillados por los entresijos del lenguaje y se regocijan por ser capaces de transmitir a su cultura emociones que de otra manera quedarían enterradas en el mundo de lo desconocido y extranjero. También se me levanta una sonrisa cada día cuando me despierto sabiendo que gracias a mi trabajo y a mi curiosidad insaciable me iré a la cama con algo más de conocimientos sobre algún tema por muy variopinto que sea.

Sin embargo, el placer de traducir es algo más que eso. Es algo que puede llegar a ser colosal, indescriptible. Puede ser incluso hasta aquello tan ansiado llamado felicidad.

El verdadero placer de traducir cobra sentido cuando ves que has hecho algo que puedes palpar. Algo que puedes sentir. Algo que los demás pueden reconocer y admirar.

El verdadero placer de traducir se manifiesta cuando vas a una tienda de videojuegos y ves en un escaparate la obra que tú mismo has traducido junto con un gran equipo que ha trabajado duro para que todo saliera bien y que te ha apoyado en todo momento.

El verdadero placer de traducir se respira cuando compras ese juego sonriente, consciente de que el vendedor no sabe lo importante que has sido tú para poder venderte ese videojuego ni que el dinero con el que pagas te lo has ganado trabajando en ese juego.

El verdadero placer de traducir se siente cuando llegas a tu casa con tu flamante juego, lo abres y empiezas a hojear ese manual que tantas veces has revisado y nunca viste más allá de la pantalla del ordenador y unas burdas copias en blanco y negro en papel.

El verdadero placer de traducir se rememora cuando enciendes la consola y empiezas a ver textos en español y eres transportado a los meses en que disfrutabas como un niño antes que nadie de un juego que nadie jamás imaginaría en España tan pronto.

El verdadero placer de traducir se refuerza cuando juegas y ves que, a pesar de tus esfuerzos para que todo esté totalmente perfecto, se ha escapado una pequeña errata en el texto; sin embargo, esto no hace más que recordarte que nadie es perfecto y que siempre es posible mejorar.

El verdadero placer de traducir te llega al alma cuando la música final que indica que el videojuego ha llegado a su conclusión se ve acompasada por tu nombre completo en los créditos de todo el equipo que participó en la traducción del videojuego.

Créditos Fire Emblem

El verdadero placer de traducir sigue más allá de la traducción cuando ves que la comunidad de aficionados del juego que has traducido elabora los contenidos de una página web y que los nombres que aparecen son los nombres que escribiste tú antes que nadie.

El verdadero placer de traducir… es saber que tú eres el traductor del Fire Emblem: Shadow Dragon de Nintendo DS.

Fire Emblem DS

¡Feliz Navidad y próspero año nuevo! ;)

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Etiquetas en la localización de videojuegos

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 03/12/2008

Etiquetas

Algo que me ha llamado la atención al hablar con otros profesionales de la traducción de videojuegos es el tratamiento que se le da a las etiquetas (en inglés tags o incluso placehoders) o, como yo siempre he dicho, “códigos”. Y si hablo de sorpresa, es porque parece que los autónomos no tienen que lidiar con esta adversidad más allá del uso de las variables.

Esto es algo que les sonará a los que se dediquen a la localización de software. Por ejemplo, en:

You have %d apple(s)

el código %d representa una variable numérica (la ‘d’ es de decimal; si encuentras %s, la ‘s’ viene de string, es decir, una cadena de texto). Como poner “manzana/s” es inaceptable, la estrategia que se suele seguir es utilizar el plural del nombre del objeto con el que va la variable y usar dos puntos, es decir:

Manzanas: %d

Por supuesto, todo depende del espacio disponible y del contexto en que se encuentre el mensaje. Por ejemplo, el mensaje anterior podría aparecer en un menú. Así pues, el típico mensaje de RPG:

You got %s!

Podría traducirse de la siguiente manera:

Objeto obtenido: %s

Sin embargo, es posible encontrarse con etiquetas mucho más dispares que estas variables, aunque eso ya depende del juego y de cómo estén diseñados los archivos. Por ejemplo, en un RPG, lo normal sería encontrar un mensaje como el siguiente:

<Marth><L>No temáis.<w4>
Mi ejército defenderá vuestro castillo.<w4>
¡Ahora descansad,<w2> princesa!<kp>
<Elice><R><Happy>Gracias por todo,<w2> Marth.<w4>
Sin duda,<w2> por tus venas corre la sangre
de un futuro héroe.<k>

Puede parecer un poco críptico, pero en realidad el significado de las etiquetas es muy sencillo:

  • <Marth> y <Elice> indican el retrato de cada uno de los personajes de la conversación;
  • <L> y <R> indican qué personaje habla y, por tanto, debe mover los labios;
  • <wX> detiene el texto según el número especificado para hacer una pausa (la ‘w’ viene de “wait”);
  • <Happy> indica la expresión del rostro del personaje que habla;
  • <kp> indica que se debe pulsar un botón para mostrar el siguiente texto en una nueva ventana; y
  • <k> indica que la conversación termina después de pulsar un botón.

Menudo rollo, ¿no? Bueno, todo es cuestión de acostumbrarse. El uso de las etiquetas permite controlar mucho más el texto, ya que, por ejemplo, el código de cambio de ventana permite añadir más texto en caso de que sea necesario. Además, el uso de las etiquetas de espera permite adaptar la velocidad de los mensajes al público objetivo. De hecho, el ejemplo que os he puesto es un caso real, y no creáis que las etiquetas coinciden al 100% con el original, porque en inglés hacen más pausas y de distinta duración, cosa que me pareció necesario cambiar en español.

Comprendo que la gente se vuelva paranoica y le dé miedo cambiar las etiquetas por si se carga el juego, pero realmente merece la pena para mejorar la calidad. Ahora bien, es cierto que un traductor autónomo tiene que tener más cuidado, porque no podrá ver el resultado en pantalla y hacer cambios como sí lo hace un traductor en plantilla de una empresa de videojuegos, como es mi caso.

Así que ya sabéis: si queréis trabajar en plantilla, tendréis que ser conscientes de que tendréis que aprender a manejar etiquetas no solo para respetarlas, sino para añadir o eliminar según sea necesario. Y creedme: he visto proyectos en los que el uso de las etiquetas para los objetos y otras cosas es una parte vital del proceso de localización y y donde cada idioma hace un uso distinto de ellas.

Por último, tenéis más información sobre el tema en el artículo Entresijos de la localización de Diana Díaz Montón.

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¿Trabajar en plantilla o de autónomo?

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 06/11/2008

Este es el artículo número 100 de este blog. ¡Muchas gracias a todos por seguir leyéndome! :)

oficinaEn los tiempos que corren, lo normal es acabar la carrera de Traducción e Interpretación y entrar en el mercado laboral como sea. Dado que nuestro trabajo tiene que ver con documentos en formato digital, tenemos la suerte de que podemos trabajar desde cualquier ordenador del mundo. De este modo, los traductores profesionales se pueden dividir en dos grupos: los que trabajan en plantilla y los que trabajan de autónomos.

¿Qué diferencias hay entre trabajar en plantilla y ser autónomo? Pues, aunque el trabajo de traductor sea más o menos lo mismo, hay muchas. Pasemos a hacer un breve esquema de los pros y contras de cada tipo desde el punto de vista de una profesión cualquiera:

Los traductores en plantilla, a grandes rasgos:

  • tienen un horario fijo, así que lo normal es desconectar del trabajo una vez cumplen su jornada laboral;
  • no tienen que pagar seguridad social, pues ya la paga la empresa;
  • tienen derecho a vacaciones pagadas y a pagas extra según su contrato;
  • si tienen contrato indefinido, tienen derecho a una importante indemnización en caso de despido; y
  • tienen compañeros a los que preguntar dudas y con los que pueden establecer amistad.

Por su parte, los traductores autónomos:

  • no tienen horarios fijos, ya que son sus propios jefes;
  • si no trabajan, no cobran. Esto incluye ponerse enfermo o irse de vacaciones;
  • tienen que pagarse la seguridad social. Dependiendo de lo que paguen tendrán más o menos prestaciones en caso de baja y cotizarán según su base;
  • tienen que buscarse ellos mismos a sus clientes;
  • pueden desgravar todos los gastos que tengan que ver con el ejercicio de su profesión;
  • trabajan solos (normalmente desde casa); y
  • pueden llegar a cobrar mucho más que alguien en plantilla.

Como veis, cada puesto tiene sus ventajas e inconvenientes. Sin embargo, no es este tema el que quiero discutir aquí, sino el siguiente: ¿qué es mejor después de salir de la facultad?

Yo mismo empecé de traductor en plantilla, y creo que es lo mejor que me pudo pasar. Personalmente, creo que un traductor que sale de la facultad tiene muchas ganas de trabajar y de comerse el mundo, pero aún necesita mucho que aprender. Y es aquí donde está la gran diferencia entre trabajar en plantilla o como autónomo: mientras que de autónomo es poco probable que alguien se haga cargo de tu trabajo para enseñarte a hacerlo mejor, en plantilla hay una persona que revisa todo tu trabajo y te ayuda a mejorar con cada traducción que hagas. Por supuesto, esto se aplica sobre todo a los primeros meses y especialmente si eres un recién licenciado.

Tengo muy claro que mi actitud y aptitud como traductor no estarían a la misma altura que ahora de no ser por el trabajo de Miriam Bernal Montoro, mi revisora en AbroadLink, y desde aquí quiero expresarle mi gratitud por su dedicación. Recuerdo cuando un profesor mío de facultad me decía que su revisor le entregaba un folio grande lleno de correcciones para que aprendiera de sus errores, y ahora puedo decir lo mismo de mi revisora. Y esa formación, como autónomo, no la hubiera tenido.

¿Quiero decir con esto que los traductores autónomos traducen peor? Claro que no, pero creo que se adquiere experiencia relevante de forma más lenta al no tener a nadie que supervise tu trabajo para que aprendas. Eso sí, un traductor autónomo aprende otras cosas que no tienen en cuenta los traductores en plantilla, como tener que buscar clientes, hacer facturas y llevar la contabilidad de gastos e ingresos, tratar con clientes, etc.

Así pues, si tuviera que describir la trayectoria ideal de un egresado, creo que sería empezar de traductor en plantilla para adquirir experiencia y luego establecerse de autónomo para ganar más dinero siempre que sepas montártelo bien. Y ya puestos, creo que el siguiente paso sería volver a trabajar en plantilla con menos sueldo pero mucha más estabilidad para preocuparte de los tuyos.

Por último, quizás os interese saber lo que opina el traductor Ricard Lozano del tema en su Vademécum del traductor.

Y vosotros, ¿qué opináis?

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Diccionarios monolingües para traducir al español

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 30/10/2008

Esta entrada es obra de Elizabeth Sánchez León, traductora audiovisual inglés-español dedicada principalmente a la localización de videojuegos en la actualidad. A algunos ya os sonará, pues suele comentar bastantes artículos de este blog. Mi más sincera gratitud por su colaboración en un tema tan interesante como lo es el uso de diccionarios monolingües. Como comprobaréis, es una experta en el tema :)

En repetidas ocasiones, los traductores le dan demasiada importancia a los diccionarios y obras de consulta bilingües y olvidan que los diccionarios monolingües también son herramientas muy útiles a la hora de traducir y redactar en español.

En español, el diccionario monolingüe por excelencia es el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). Esta obra se editó por primera vez en 1780, y desde entonces ha venido recopilando todos los términos que, a juicio de los integrantes de la Real Academia Española (RAE), merecen ser incluídos en él. El principal criterio para incluir un término es su uso, si bien el diccionario también incluye numerosos arcaísmos y palabras caídas en desuso. También recopila las acepciones utilizadas en los países cuyas Academias de la Lengua pertenecen a la Asociación de Academias de la Lengua Española.

La misma RAE edita otra obra de referencia conocida como el Diccionario panhispánico de dudas (DPD). Al igual que la anterior, también puede consultarse en línea y es una obra en la que «se da respuesta, desde el punto de vista de la norma culta actual, a las dudas lingüísticas más habituales (ortográficas, léxicas y gramaticales) que plantea el uso del español». Son muy recomendables los artículos sobre el uso de las mayúsculas, las comas y las comillas.

De la mano de Ignacio Bosque, miembro también de la RAE, el diccionario combinatorio REDES nos permite saber cómo se combinan las palabras entre sí. Es un pequeño tesoro desconocido por muchos. En muchas ocasiones, los traductores dudamos sobre si un término es más preciso que otro en un determinado texto o bien no conocemos qué término es el más preciso y recurrimos a hiperónimos, lo que hace que la redacción sea más pobre léxicamente hablando. Esta obra nos permite solucionar estos problemas en gran medida, ya que en cada entrada aparecen esos términos con los que se combinan las palabras con mayor frecuencia.

Veámoslo con un ejemplo. Supongamos que debemos traducir la frase The speaker gave us his opinion about the matter. Se trata de una frase bastante sencilla que no tiene ninguna dificultad aparentemente. Una primera traducción a la vista ofrecería, quizá, la siguiente versión en español: «El ponente nos dio su opinión acerca del asunto». Si consultamos la palabra «opinión» en el REDES, podemos averiguar que las opiniones pueden «comentarse», «compartirse», «dejarse caer», «emitirse», «esgrimirse», «explicarse», «manifestarse», «transmitirse», entre otras posibilidades. Por lo tanto, podemos mejorar nuestra primera traducción a la vista y añadirle otros matices según el contexto.

Otro de los momentos en los que un traductor puede tener dudas al redactar un texto se produce cuando no sabe la preposición que rige un determinado verbo. El DRAE incluye algunas construcciones, pero no siempre nos saca del apuro. Para ello, además de consultar corpus, existe el Diccionario de uso de las preposiciones españolas, editado por Espasa, que recopila en gran medida todas las preposiciones con las que se construyen más de 4.500 voces y ejemplos de uso. Para los que traducimos del inglés, esta obra es muy útil para evitar transferir literalmente las preposiciones del inglés al español.

Por otro lado, ¿quién no ha tardado más de la cuenta en traducir una frase porque la traducción de alguno de los términos la tenía «en la punta de la lengua»? Aunque no lo parezca, hay diccionarios que nos ayudan a encontrar el significante a partir del significado: son los llamados diccionarios onomasiológicos. Solo conozco dos en español: el Diccionario ideológico de Julio Casares y el Diccionario ideológico de la lengua española de la editorial Vox. De momento solo dispongo del de Casares, así que comentaré brevemente cómo se utiliza.

El diccionario está dividido en tres partes: en la primera se expone el plan de la obra en forma de esquema; en la segunda se clasifican las palabras siguiendo determinados criterios y dentro de cada palabra se incluyen otras que están relacionadas con ella; y en la tercera se incluyen los significados de todas las palabras incluidas en la segunda parte.

Sigamos con un ejemplo real. Hace poco, tuve que traducir una lista de ataques para un videojuego, y entre ellos había uno llamado fire attack. «Ataque de fuego» no es una mala traducción, pero me entró la curiosidad y quise saber si en español existe algún adjetivo que se refiera a «fuego» y que pudiese aplicarse a este contexto. Así pues, busqué «fuego» en la segunda parte del Casares y me remitió a «combustión». En uno de los grupos de palabras relacionados con esta entrada aparecen los términos «ígneo», «pírico», «ignito» y «vulcanio». Al buscar en la tercera parte el significado de estos términos, aparece lo siguiente:

ígeno, a. adj. De fuego o que contiene alguna de sus cualidades.[...];

pírico, ca. adj. Perteneciente o relativo al fuego, y especialmente a los fuegos artificiales;

ignito, a. adj. Que tiene fuego o está encendido;

vulcanio, a. adj. Perteneciente a Vulcano, o al fuego.

Con lo que mi duda quedó resuelta.

Personalmente, una de las principales dificultades con las que me he topado a lo largo de mi carrera es la cuestión de las frases hechas y las locuciones. Como traductora audiovisual, muchas veces debo redactar textos que expresen emociones o transmitan sentimientos. Otras veces es necesario añadir expresiones idiomáticas para provocar distintos efectos en el lector. Así, una frase como we should go back to the nest, que se puede traducir sin problemas literalmente como «deberíamos regresar al nido», puede convertirse en «cada mochuelo a su olivo» si alguien no padece del síndrome de «en la punta de la lengua» o si cuenta con el Diccionario temático de frases hechas de Susana Rodríguez Vida o con el Diccionario fraseológico documentado del español actual de Manuel Seco, Olimpia Andrés y Gabino Ramos. La principal ventaja del primero sobre el segundo es la posibilidad de contar con una versión electrónica del diccionario, además de estar ordenado por temas, algo muy útil para cuando tenemos la locución «en la punta de la lengua».

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