Apretón de manosQue seamos traductores no significa que nos dediquemos exclusivamente a traducir. Esto es especialmente relevante si somos traductores autónomos, ya que tendremos que encargarnos de conseguir clientes a través de un buen marketing de nuestros servicios, facturar, pagar nosotros mismos los impuestos a Hacienda, etc.

Por esta razón, tanto para conseguir nuevos clientes como para fidelizarlos no solo nos basta con hacer un buen trabajo (si bien esto es un requisito indispensable), sino que debemos ganarnos la confianza de nuestros clientes. Hay mucha competencia en el mercado y los traductores de inglés a español salen de la piedras.

Cómo demostrar que eres el mejor candidato

Para empezar, debes demostrar valor en el primer contacto con el cliente. Piensa que habrá muchas solicitudes y que el cliente tiene que discriminar. Por eso, si tú le das confianza, que es la clave de la relación con el cliente y las ventas, tendrás más posibilidades.

Pongamos que un cliente quiere traducir al español su aplicación de productividad basada en el método GTD. En la descripción del trabajo solo se facilita el nombre de la aplicación y que tiene 600 palabras.

Un mensaje para solicitar el trabajo podría ser el siguiente:

Dear Sir/Madam,

I am Pablo Muñoz Sánchez, an English-Spanish translator.

I just saw that you are looking for a Spanish translator to localize your application. I have 5 years of experience of translation as you can read in my CV and I have translated many software applications during this time. Therefore, I consider myself qualified for taking this project.

I am looking forward to your answer.

Sincerely,

Pablo

Vamos a analizar el mensaje para ver lo positivo:

  • El mensaje es conciso. El tiempo es oro y la gente no quiere leer grandes parrafadas. No obstante, se podría haber dado algo más de información que ayude a persuadir al cliente y que le anime a leer nuestro curriculum.
  • Indicamos que tenemos 5 años de experiencia. Esto es un duro golpe para el resto de candidatos, pero no es un K. O. directo.

Sin embargo, no todo está perdido. Aunque parezca un mensaje ganador, veamos cómo podemos hacerlo mucho mejor sin demostrar tanta experiencia:

Dear David,

I am Pablo Muñoz Sánchez, an English-Spanish translator specialized in software and website localization.

I just saw that you are looking for a Spanish translator to localize your iGTD application for the iPhone, which is based on the popular GTD method. I read some reviews on X website and I really like the characteristics of the application.

I have not read David Allen’s book yet, but as I read some Spanish blogs on productivity, I am familiar with the terminology and the theory behind the method.

I have already localized some other iPhone applications such as X, Y and Z (this included more than 6000 words), so I will feel comfortable with this project.

Please feel free to read my CV to know more about my work experience and qualifications.

If you are interested in my services, please do not hesitate to contact me.

Kind regards,


Pablo Muñoz Sánchez
EN>ES Translator
Software and Website Localization

Blog: http://algomasquetraducir.com
Twitter: http://twitter.com/pmstrad

Pasemos ahora al análisis:

  • El mensaje es personalizado. Nos hemos molestado en buscar la aplicación por Internet y sabemos el nombre de su autor. Eso, de primeras, da bastante confianza.
  • Indicamos nuestra especialización. Esto da garantías de que sabemos lo que hacemos.
  • Mencionamos el nombre de la aplicación del cliente. Aunque parezca una tontería, mostramos interés por la aplicación y personalizamos algo más el mensaje.
  • La aplicación nos interesa. Indicamos que hemos leído varios análisis sobre la aplicación en tal sitio, cosa que seguro que le gusta al cliente.
  • Demostramos nuestro dominio en la materia. Puede que no tengamos 5 años de experiencia, pero dejamos claro que sabemos perfectamente qué es el método GTD de manera sutil y aprovechamos para decir que estamos familiarizados con la terminología (aunque no sea del todo cierto).
  • Mencionamos otros ejemplos relevantes. Nuestra experiencia es escasa, pero al menos podemos dar unos ejemplos de otras aplicaciones para iPhone que hemos localizado. Además, indicamos que una de ella tenía 6000 palabras para que cliente sepa que podemos hacernos cargo de su proyecto con soltura.
  • Incluimos una firma profesional. Ya he hablado de la importancia de las firmas profesionales, y lo bueno en este caso es que el cliente puede ver nuestro sitio web con un solo clic sin mirar el currículum.

Como podéis ver, tenemos un mensaje no mucho más largo que el anterior y que hace que le mostremos al cliente nuestro interés. En este caso no hemos hablado de las tarifas porque suponemos que el cliente la ha fijado ya en la descripción, aunque quiero creer que a un buen cliente no le importará pagar algo más si sabe que está dejando en buenas manos su aplicación.

Por supuesto, queda al margen lo bien que hayamos hecho nuestro currículum y lo atractivo que sea nuestro sitio web para generar aún más confianza.

Por último, si no conseguís el trabajo porque otra persona ha sido la seleccionada, no os desaniméis: eso nos ha pasado a todos, incluido yo. Lo importante es ser constante, porque aunque suene a refrán barato, es muy cierto que quien la sigue la consige.

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Pablo Muñoz Sánchez | Publicado el 25-02-2010
6 comentarios

escritura Cómo escribir un artículo académico (y II)Bien, continuemos pues con la segunda parte del artículo sobre cómo escribir un artículo académico.

La redacción académica de nuevo

Un momento: ¿no habíamos hablado ya de esto? Pues sí, pero antes no sabíamos lo que era la redacción académica. Y ahora que lo sabemos, he de daros malas noticias de nuevo: aún no estamos preparados para escribir un artículo académico. ¿Cóooomo?

El siguiente paso es leer. Leer muchos artículos académicos, claro. Así pues, cógete revistas de traducción prestigiosas y gratuitas como JoSTrans o Panace@ y lee artículos para familiarizarte con el estilo académico. Fíjate en los resúmenes (llamados abstracts): ¿reconoces estructuras que se repitan? Observa que aparecen cosas como “The aim of this study” o “El objetivo del presente estudio es”. Comprueba que se utilizan las metáforas: “This study aims at exploring the insights of”, “El presente trabajo tiene como objetivo arrojar luz sobre…”. No se trata simplemente de imitar esas frases, sino de saber reconocer el estilo académico.

A medida que vayas leyendo, aunque no te des cuenta, irás adquiriendo cierto bagaje que te permitirá escribir mejor. Pero aún queda trabajo por hacer. Queda por ver cómo estructurar un párrafo cuando se argumenta algo.

Para ello, el párrafo tiene que presentar las ideas de forma lógica. Utiliza conectores en la medida de lo posible y trata de dar ejemplos. Si usas citas, mucho mejor. Observa este ejemplo:

Phillips (2003) claims that without proper international treaties fansub groups that operate outside Japan cannot be affected by Japanese copyright. However, if the translated fansub is to be distributed in a country that recognises Japan’s copyright jurisdiction, the translation would therefore fall under Japanese copyright legislation. As can be expected, the situation gets extremely complex when the distribution is done via Internet, a medium in which borders and nationalities are difficult to be delineated. In addition, the USA has one clause of interest in its copyright law – Fair Use -, which can be applied if the translated copy is distributed with no intent to make profit, and is done either for educational purposes, or for the purpose of educating another. Although this tends to be the underlying spirit of most fansubs, it is not always the case and some people try to sell fansubs on the Internet and even during prominent anime events (Script Club Discussion Forum).

Si quieres familiarizarte con los conectores más típicos en inglés, te recomiendo que le eches un vistazo a este artículo sobre modelos de trabajos académicos en inglés y trates de reconocer cómo se enlazan las oraciones de un párrafo en torno a una misma idea. ¿Y sabes qué es lo bueno? Que esto se puede aplicar a cualquier idioma en el que escribas. ¡Hasta te puede servir para cuando hagas un examen en español!

Referencias bibliográficas

Las referencias bibliográficas son aquellas citas de otros autores que utilizamos para argumentar nuestras ideas o hipótesis. No hay que confundir las referencias bibliográficas con la bibliografía: el apartado de referencias bibliográficas debe incluir exclusivamente las referencias que se han hecho en el artículo, mientras que la bibliografía está reservada para incluir obras que se han consultado para la elaboración del trabajo pero que no se han citado. En los artículos publicados en revistas solo se suele incluir las referencias bibliográficas, pero en los trabajos para clase debemos usar una bibliografía.

Hay demasiadas formas de indicar las referencias bibliográficas, así que lo mejor es consultar las normas de publicación de la revista donde queramos publicar el artículo. De todos modos, lo normal es usar el estilo Harvard de citas. Si tienes dudas sobre el formato de la lista de referencias, ten siempre a mano la página Essential Harvard Referencing.

Y ahora mis consejos:

  • Cita solo cuando lo creas necesario: eso te evitará caer en el error del exceso de citas. Con esto quiero decir que creo que no es necesario mencionar la definición de sustantivo del DRAE para presentar una serie de problemas de traducción.
  • Cita a autores relevantes al tema que trates. Por ejemplo, los enfoques de Newmark están ya muy viejos y han sido duramente criticados como para tomarlos como base.
  • Asegúrate de escribir correctamente los nombre de los autores, ya que seguramente obviarás el corrector ortográfico cuando se detenga en ellos (esto me ha pasado varias veces).
  • Del mismo modo, asegúrate de que citas el año correcto de la obra. Fíjate en la fecha de publicación original, no en la de impresión. Si tienes dudas, mira a ver qué año aparece en el catálogo de una biblioteca.
  • No tengas miedo de citar una obra que no has leído completamente o ni siquiera has podido leer. De hecho, los autores lo hacen. Por supuesto, deberías haber leído la mayoría de citas que haces, porque de lo contrario se notará. Intenta ser sutil y hazlo solo cuando creas que la cita aporta algo.
  • Cita artículos recientes relacionados con el campo de estudio en la medida de lo posible.
  • Si el idioma de la cita no es inglés y escribes en inglés, tradúcela e indica que lo has traducido tú. He leído artículos con citas en alemán de las que no me he enterado de nada.

No presupongas nada

Trata al lector de “tonto”. Esto es redacción académica, y cualquiera debe poder entender lo que se dice en el escrito, ya sea un profesor o un estudiante. No puedes esperar que todo el mundo sepa en qué consiste la localización de videojuegos ni por qué es importante simplemente porque sí.

Por ejemplo, si analizas la traducción de una serie, habla un poco sobre la serie para que el lector se familiarice con ella. ¿Y si un investigador chino no sabe qué serie es “Cosas de casa”? Por otro lado, usa el nombre original siempre.

Dependiendo de lo que vayas a decir tendrás que explicar más o menos cosas. Si hablas del efecto karaoke de los fansubs, quizás no sea pertinente explicar de qué va la serie que muestras en una imagen de ejemplo (aunque una pequeña línea se agradecería), pero sí una explicación entre paréntesis de lo que es el romaji.

Para saber que has cumplido estas premisas, nada mejor que la lectura por parte de un colega que tenga poca idea sobre el tema, pues será más objetivo. Tú ya sabes de lo que hablas, pero los otros no, y precisamente se trata de los demás saquen las mismas conclusiones que tú.

Y antes de enviar el artículo a una revista…

¡Usa el corrector ortográfico y comprueba una vez más que las referencias bibliográficas están completas y ordenadas alfabéticamente! Y, por supuesto, comprueba que el texto se ajusta a las normas de presentación de la revista.

Ah, aunque adaptado a la traducción, os recomiendo que leáis el artículo Normas de presentación de originales de traducción para la edición impresa de Silvia Senz Bueno.

Y ya me callo: si escribes en inglés, no olvides pasarle el texto a un hablante nativo (preferiblemente profesional) para que os corrija el texto. Hace un tiempo use Papercheck, del que ya hablé en el blog, y me fue muy bien y a buen precio.

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Pablo Muñoz Sánchez | Publicado el 23-02-2010
7 comentarios

escribir Cómo escribir un artículo académico (I)Parece una necesidad común independientemente de nuestro ámbito de trabajo: a) somos universitarios y tenemos que hacer un trabajo medianamente serio sobre un tema en concreto; b) estamos en proceso de ser investigadores y queremos publicar nuestros resultados; o c) somos traductores y queremos saber cómo se redacta adecuadamente un artículo científico o académico porque un cliente nos ha encargado una traducción.

El motivo que me ha llevado a escribir esta entrada es que he visto que hasta los artículos ya publicados en revistas contienen errores, lo que demuestra que un artículo publicado no siempre está bien escrito y que nosotros somos los responsables últimos de lo que escribimos. Por supuesto, hablar es muy fácil y desde ya declaro que soy consciente de que no tengo por qué llevar la razón y, sobre todo, que yo también cometo fallos.

Antes de comenzar, creo necesario señalar que si hablo de redacción académica y no científica es porque me baso más en artículos de ciencias sociales que de ciencias puras, pero en realidad es más de lo mismo.

La redacción académica

Cuando nos hablan de redacción científica o académica, todos pensamos en oraciones pasivas que eviten cualquier subjetividad o frases típicas como “El objetivo de este estudio es…”. Y eso es lo bueno, que es muy fácil reconocer un artículo científico tanto por su macroestructura (elementos fijos de un artículo, división de ideas en párrafos, etc.) como por su microestructura (frases típicas como “Newmark (1988: 3) afirma que…”).

De acuerdo, es fácil reconocer el estilo científico o académico, pero… ¿cómo podemos hacernos dueños de él? Imagínate: dominas la Web 2.0 y se te ocurren mil ideas que tienen que ver con su aplicación a la enseñanza de la traducción. Sin embargo, no sabes cómo escribir un artículo y, ni mucho menos, cuál es la revista más adecuada donde publicar tus reflexiones. ¿Qué haces en este caso?

Pues no te queda otra: dedicarle tiempo a estudiar la redacción académica. Para ello, no puedo dejar de recomendar que leas, releas y vuelvas a leer el estupendo Manual de Redacción Científica de José A. Mari Mutt (si ya lo conocías, se volvió a actualizar en 2010, aunque el diseño de ahora no me gusta mucho). Es conciso y contiene todo lo que debes saber, especialmente si eres traductor y lo único que te interesa es conocer lo más importante de la redacción científica en un rato (vuelvo a repetir que la redacción científica y la académica es casi lo mismo). Además, si tienes tiempo y deseas profundizar en el tema, te recomiendo que le eches un vistazo (aunque sea por encima, pues es demasiado exhaustivo y encima en un formato poco usable) a la página Cómo escribir y publicar un artículo. Cómo estudiar y aumentar su impacto, de Juan Miguel Campanario.

Estructura de un artículo académico

¿Has leído ya el Manual de Redacción Científica? ¿Seguro? Bien, ¡eso espero! De lo contrario, te encontrarás algo perdido. Por supuesto, no dudes en consultarlo cuando te haga falta.

Al contrario que un artículo científico, los artículos académicos, a menos que presenten los resultados de un experimento, no tienen por qué seguir la estructura fija de Introducción, Materiales y métodos, Resultados, etc. Así pues, todo dependerá de lo que se quiera contar. Por supuesto, se pueden incluir subapartados, aunque no es recomendable abusar de ellos.

Veamos el siguiente ejemplo: quiero escribir sobre los fansubs, así que… ¿cómo lo hago? No tenemos más que pensar en los temas más importantes que habría que señalar: qué son los fansubs, por qué existen, quiénes intervienen en un fansub, cuál es el proceso de subtitulación, cómo se distribuyen, qué aportan al mundo de la subtitulación, qué calidad tienen los subtítulos, si hay aspectos legales sobre la distribución, etc. Como veis, temas hay para dar y regalar. Por tanto, lo que hay que hacer es escribir la información y luego ponerla en orden. Eso es lo bueno: un artículo académico no se escribe necesariamente desde el principio. Primero debemos concentrarnos en escribir lo más relevante y luego ya haremos el resto, si bien se recomienda esbozar la introducción para tener ciertas ideas claras.

Una vez que tengamos definidos los diferentes apartados del artículo (al menos en principio), hay que prestar especial atención al formato de los títulos de los apartados. Por supuesto, prevalecerán siempre las normas de presentación de originales de la revista, aunque suelen ser comunes. En cualquier caso, yo os recomiendo lo siguiente:

  • Usad la numeración automática del procesador de textos para numerar los títulos y no tener que hacer cambios si añadís o elimináis algún apartado aunque luego las revistas os digan que no envieis un artículo con viñetas en los números. Pero de eso se trata precisamente: cuando hayáis acabado, borrad la numeración automática e introducid los números manualmente. Esto os puede ahorrar trabajo e incoherencias en la numeración.
  • Los números de los apartados o subapartados siempre tienen un punto detrás y nunca un guión. En cuanto al formato, el título de primer nivel se escribirá en negrita, el de segundo nivel en cursiva y negrita, el de tercer nivel en cursiva, y el de cuarto nivel en redonda o versalitas. Se recomienda evitar llegar al cuarto nivel. Así pues, escribiremos:

    1. Introducción
    2. Recursos disponibles
    2.1. Humanos
    2.1.2. Hombres
    2.1.2.1. Rubios

  • No hay que pasarse con el número de subapartados, ya que es mejor no llegar al número de 10. El primer apartado es siempre la introducción y se empieza con el número 1, no el 0.
  • Aseguraos de que sois coherentes con los estilos, es decir, que los bloques de citas tienen siempre el mismo margen y tamaño por poner un ejemplo. Para ello, no hay nada como aplicar estilos usando la función correspondiente del procesador de textos (podéis echarle un vistazo a esta introducción a los estilos de Word).

Bueno, por ahora creo que tenéis bastante para digerir. Pasado mañana seguiré profundizando sobre la redacción académica y explicaré las diferentes formas de citar una bibliografía. Por supuesto, cualquier crítica es bienvenida mientras tanto. :)

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Etiquetas: redacción académica, redacción científica, trabajos de investigación

Como estoy seguro de que muchos lectores del blog estarán interesados, os informo en esta minientrada de que por fin se ha publicado en el BOE la convocatoria de auxliares de conversación de lengua española en el extranjero para 2010. ¡Gracias a @ESMtraducciones por el aviso!

A mí me dieron una plaza para Reino Unido cuando la solicité, pero como me ofrecieron trabajar en Nintendo, la rechacé (¡y no me arrepiento para nada!). Si no tenéis ningún otro plan, desde luego es una buena oportunidad. :)

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proofreading1 Métodos para revisar una traducción: ¿cuál es el mejor?Algunos comentarios de dos entradas recientes me han hecho reflexionar sobre cuál es el mejor método para revisar una traducción (aunque puede ser cualquier escrito en realidad). Como todo, cada método tiene sus pros y sus contras, y aplicar uno u otro dependerá de varios factores como el tiempo disponible antes de realizar la entrega.

En primer lugar, creo que algo muy importante antes de enviar nada a un revisor es hacer una autorrevisión. Es inevitable que pasemos por alto varios fallos porque ya tenemos una idea formada sobre el texto, pero en esta fase podremos corregir problemas gramaticales u ortográficos (ya he hablado sobre recomendaciones para el control de calidad de una traducción), problemas de coherencia y reformular frases raras que impiden una lectura fluida.

Idealmente, la autorrevisión la haremos pasadas unas horas después de terminar la traducción, aunque esto no es siempre posible en la realidad profesional. No obstante, si sois estudiantes y no os han metido demasiada prisa, puede ser bueno que pasen uno o dos días para dejar “reposar” la traducción.

Una vez que hayamos llevado a cabo la autorrevisión, tenemos dos formas de proceder: o le entregamos el texto a un revisor y nos despreocupamos ya de él para siempre (lo llamaremos “edición”), o bien el revisor se encarga de hacer comentarios sobre nuestra traducción, nos entrega su informe y nosotros corregimos lo que creemos oportuno (a este método lo llamaremos “validación”).

El método “edición”

En este caso, la responsabilidad pasa totalmente al revisor, que es quien tiene la última palabra. Si el traductor original no le puede volver a echar un vistazo al documento antes de entregarlo, da igual que el traductor haya hecho un trabajo excelente si el revisor se ha dedicado a hacer cambios de estilo innecesarios y ha introducido errores: el texto final “es” del revisor. Del mismo modo, al menos podemos dormir tranquilos sabiendo que no ha sido culpa nuestra.

Esto les ha pasado a muchos y, desgraciadamente, seguirá pasando. Si en el control de calidad no participan profesionales cualificados, es inevitable que el texto también empeore. En parte, es comprensible: imaginaos que tenéis un texto maravillosamente traducido y os pagan por revisarlo. ¿No sentiríais la necesidad de cambiar cosas para demostrar que habéis hecho algo? Eso es en realidad otro problema del que me gustaría hablar en otra ocasión, y es que pocas veces se nos enseña a revisar el trabajo de otros. ¡No hay que buscar donde no hay!

Ahora bien, cuando el tiempo apremia, no hay duda de que este método es mucho más rápido. Si el texto es muy largo y el plazo de entrega es justo, nos guste o no hay que cambiar el chip y prescindir incluso de la autorrevisión, ya que el revisor puede trabajar a medida que el traductor sigue trabajando. Esto es bastante importante cuando hay varios traductores en un mismo proyecto.

Esto contradice el segundo párrafo de este artículo, en el que digo que la autorrevisión es fundamental, pero se entiende que en este caso es un mal necesario y que requerirá un mayor esfuerzo por hacer las cosas bien desde el primer momento o bien fomentar la colaboración entre el traductor y revisor a través de comentarios (por ejemplo, si el revisor descubre que un término está mal traducido, puede avisar al traductor para que no vuelva a cometer el fallo).

El método “validación”

Algo que he aprendido estos dos últimos años es que el traductor sí que puede tener la última palabra y que, en general, suele ser lo mejor. En este método, el revisor actúa como un traductor que da una segunda opinión a un texto sobre el que no ha tenido que tomar decisiones. De esta forma, actúa casi como un primer lector ideal del texto, solo que profundiza mucho más en la lectura y piensa en cosas que podrían mejorar el texto.

Evidentemente, esta forma de trabajar requiere de más tiempo. No solo porque el revisor tiene que justificar por escrito los cambios que haría, sino porque luego el traductor tiene que leer todos los comentarios y aplicar los cambios en su archivo. Si hay un montón de archivos, ya ni os cuento el tiempo que esto supone.

Lo bueno de este método es que se evitan situaciones desagradables, como descubrir que el revisor ha introducido erratas o que ha cambiado frases que estaban bien (ojo, no estoy diciendo que esto siempre sea así). Asimismo, nos permite aprender de nuestros errores.

Conclusión

En función de la situación del encargo de traducción, un método será más efectivo que otro en términos de rentabilidad. Si el texto es relativamente sencillo, bastará con que un revisor edite el texto para solucionar errores menores. Si en cambio el texto es de carácter creativo como un videojuego o un libro, convendrá tener una segunda opinión más que un editor en lugar de un editor siempre que los plazos lo permita.

Mirando de cara a la Universidad, también creo que el sistema de validación es el más apropiado. Además, se puede compensar siendo una vez el traductor y otra el validador (pero nada de documentalista y terminólogo, que la experiencia me dice que eso es mejor que lo haga directamente el traductor, no otra persona).

Y a vosotros, ¿qué método os parece mejor?

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creditos Tú traduces, yo te pago... y si te he visto no me acuerdoEsta vez voy a hablar sobre algo de lo que todos los traductores nos hemos quejado. Resulta que nos encargan la traducción de un importante videojuego o una película y le ponemos todas nuestras ganas a pesar de que la tarifa podría ser mejor. En la elaboración de ese material audiovisual han participado cien personas y, por supuesto, aparecen en los créditos finales del producto. Por tanto, esperamos ver nuestro nombre ahí… pero la cruda realidad es que no es así.

Salvo en los libros (y menos mal), el traductor no suele aparecer en los créditos del material que ha traducido. Comprendo perfectamente que cuando te pagan por traducir una página web o un manual de instrucciones no te mencionen, porque tampoco creo que haga falta mencionar al maquetador o al que ha escrito el texto, ya que le están pagando por ese servicio.

Sin embargo, cuando se trata de una obra mucho más importante y, sobre todo, cultural, creo que la labor del traductor es lo suficientemente “significativa” como para incluir su nombre en alguna parte. El caso más evidente es la traducción de películas, donde aparecen cientos de personas en los créditos y sin embargo no se incluye al traductor.

En los videojuegos ocurre tres cuartos de lo mismo. Hace tiempo me pasé el juego Dragon Ball Origins para Nintendo DS y la traducción me pareció muy buena. Sin embargo, al acabar el juego, cuando esperaba a ver quién era el traductor… me topé con que no salía ni siquiera la agencia que se había encargado de la localización.

Que esa es otra: cuando me pasé el Dragon Ball Z: Attack of the Saiyans, vi que salían un montón de nombres de personas encargadas del marketing del juego y luego estaban varias agencias de traducción en el apartado Special Thanks. No sé vosotros, pero yo la conclusión que extraigo de eso es que a las distribuidoras no les importa mucho la calidad de la localización y que con “dar las gracias” a las agencias es suficiente.

Afortunadamente, las empresas grandes de videojuegos como Nintendo o Square Enix sí que les dan importancia a la calidad de sus localizaciones, y en cualquiera de sus juegos pone claramente quiénes han sido los responsables de la localización del videojuego. Ya lo dije en su día, pero vuelvo a mostraros una imagen con los créditos del Fire Emblem: Shadow Dragon de Nintendo DS que traduje hace ya un tiempo. Qué gusto da verla.

fire emblem creditos Tú traduces, yo te pago... y si te he visto no me acuerdo

Así pues, al menos en localización de videojuegos parece que se puede concluir que si en los créditos aparece el nombre del traductor (y el en caso de que participen muchos por ser un proyecto grande, al menos aparezcan los traductores principales), la traducción seguramente será de calidad. En cambio, si no aparecen, ya hay un mínimo de probabilidad de que la traducción no esté a la altura (ojo, ya he dicho que hay traducciones buenas como la del Dragon Ball Origins).

¿Qué opináis vosotros? ¿Creéis que deberíamos figurar en los créditos de obras culturales como una película o en realidad lo que pasa es que somos unos quejicas?

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