Algo más que traducir
Blog sobre traducción profesional, localización de videojuegos, software, aplicaciones móviles, sitios web y tecnologías de la traducción por Pablo MuñozTraductor inglés-español especializado en localización

Ventajas e inconvenientes de tener una tarifa alta de traducción

Work for peanuts translation

A finales del año pasado me prometí trabajar menos y mejor, y por ahora parece que —con mucho esfuerzo— lo estoy consiguiendo. Una inversión en marketing tan fuerte como mi nueva web y vídeo tenía que ir en consonancia con la idea de un servicio de traducción de calidad, y al menos ahora mismo necesito cobrar unos precios “altos” para sentirme cómodo y motivado traduciendo.

No voy a entrar en el eterno debate de tarifas, para eso está esta otra entrada. Mi idea ahora es explicar las implicaciones que tiene cobrar una tarifa alta (que cada cual decida qué es una tarifa alta, normal o baja). En cualquier caso, como ya han dicho otros a esta pregunta del millón, yo creo que tenemos que querernos más.

Ventajas de cobrar una tarifa alta

Como principales ventajas, destacaría las siguientes:

  • Puedes ofrecer traducción + revisión. Una recomendación habitual para los traductores noveles es que contraten a un revisor para aprender a pesar de que el margen de beneficios disminuya. Yo estoy de acuerdo, pero ¿por qué no aplicárselo también a los traductores con experiencia? A lo largo de mis años como traductor, casi siempre he tenido la suerte de que me revisen, y por eso, cuando conseguí clientes que estaban dispuestos a pagar un precio más alto por mis servicios, lo primero que decidí fue contar con un revisor que me apoyara en todo momento. Esto me permite estar seguro de que el cliente estará contento y, aunque el margen sea menor, también gano en seguridad. profesionalidad y hasta velocidad.
  • Trabajas menos horas y mejor. Y ojo, que esto no significa que 4 horitas sean suficientes ahora, sino que ahora no tengo que tirarme 10 horas trabajando todos los días para conseguir lo mismo. Esto me permite mejorar mi calidad de vida y trabajar más a gusto, y por ejemplo por eso este año publico entradas con más frecuencia (algo que siempre me ha gustado).
  • Los clientes normalmente son buenos y serios. Quien está dispuesto a pagar un buen precio es porque le importa la calidad del servicio (no solo de la traducción en sí). Esto se traduce en que normalmente ahora no tengo tantos marrones como antes, sino que los clientes son comprensivos y me facilitan un poco la vida aunque pudiera parecer lo contrario. Esto se puede aplicar tanto a agencias como a clientes directos. Evidentemente, esto no quiere decir que los que pagan tarifas bajas sean malos, pero si comparo, creo que ahora tengo menos marrones y menos plazos ajustados (aquí habrá de todo).

Desventajas de cobrar una tarifa alta

No es oro todo lo que reluce, y cobrar más también implica lo siguiente:

  • No todo el mundo está dispuesto a contratarte. Esto es como todo: hay a quienes les basta con una traducción y ya está y otros que, más allá del texto, valoran otras cosas del servicio de traducción. Esto lo ejemplificaré en un vídeo el jueves de una manera más visual. Por supuesto, la solución pasa por centrarse en clientes que sabes que están dispuestos a pagar más si les das suficientes motivos (ver Las 7 claves del traductor negociador en el blog Jugando a traducir). Por cierto, aunque puede parecer que una agencia solo va a mirar el precio, la experiencia me demuestra que también hay agencias dispuestas a pagar tu tarifa.
  • Es más difícil decir que no. Llega el viernes y un cliente que te paga 12 céntimos (por ejemplo) te manda una traducción de 2000 palabras para el lunes. ¿Qué haces? Aunque ahora me da menos reparo decir que no a ciertas cosas, con encargos así me cuesta mucho decir que no aunque me fastidie un poco el fin de semana y sepas que también se lo vas a fastidiar al revisor si tienes. Pero bueno, así es la vida del autónomo. Esto evidentemente tendrá poco de desventaja para los que llevan poco en esto, pero supongo que los más veteranos y con niños lo verán de otra manera (o al menos así creo que lo vería yo, ya me contaréis).
  • Los encargos pueden ser muy difíciles. Puede que estén dispuestos a pagar más debido a la alta especialización, pero cuidado, no te ciegues con las tarifas altas: recuerda que a veces será más rentable aceptar traducciones más “fáciles” y “baratas” que otras más complejas, pues no todas las palabras ni textos son iguales. Yo a veces prefiero textos fáciles a una tarifa moderada porque voy a estar mucho más cómodo y, por tanto, me va a ser más rentable (y me va a dar menos dolores de cabeza).

¡Y hasta aquí la entrada de hoy! Os dejo también con una reflexión que me gustó mucho en su momento de otro blog: por qué no te sale a cuenta trabajar a cuatro céntimos.

¿Qué opináis vosotros? 🙂

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Pablo Muñoz Sánchez

Pablo Muñoz Sánchez

English > Spanish Game Translator
Soy traductor inglés > español con más de 8 años de experiencia especializado en localización de videojuegos y software. He traducido juegos como Metroid y Fire Emblem y ahora trabajo, entre otras cosas, como revisor para un gigante tecnológico. También soy cofundador de Traduversia, una plataforma de cursos online para traductores. Más sobre mí | Mis cursos | Mi web
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37 comentarios

  1. Hola Pablo:

    Comparto el espíritu de tu entrada, pero no la letra. Cuando hablamos de tarifa alta, instintivamente pensamos que es mejor que una tarifa baja. Sin embargo, te olvidas de que la variable clave para la gestión empresarial de nuestra actividad como autónomos es la rentabilidad. Nuestra actividad no debería medirse en “palabras/hora”, sino en “euros/hora”.

    Te pongo un ejemplo: tienes un videojuego, con miles de juegos de palabras, en el que vas a tener una productividad de 200 palabras/hora, pagado a 10 c. Frente a eso, un proyecto de tostadoras (mismo volumen que el videojuego, por ejemplo 10k) pagado a 5c, pero con una productividad de 500 palabras hora. Si hacemos cuentas en términos absolutos, habrás ganado 1000 € con el videojuego y 500 € con las tostadoras. Sin embargo, si hacemos cálculos de rentabilidad (tardaríamos 50 h en hacer el videojuego y 20 h en hacer las tostadoras), sacamos una rentabilidad para el videojuego de 20 €/h y de 25 €/h para las tostadoras. Como puedes ver, el segundo proyecto es más rentable.

    Otras variables muy importantes son las de disponibilidad y volumen. Con el proyecto del videojuego, voy a estar ocupado durante 50 €, lo que me va a impedir atender a un número mayor de clientes, mientras que con el de las tostadoras, solo voy a estar ocupado 20 h. Las 30 h restantes (en comparación con las que necesitaría para el videojuego) estoy disponible y voy a poder coger, por ejemplo, otro lote de tostadoras, ganando más dinero de esa forma. Respecto al volumen, si tienes una tarifa más alta, vas a tener acceso a menos clientes que con unas tarifas más bajas. Según la ley de rendimientos decrecientes (http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_los_rendimientos_decrecientes), es mejor vender mil palabras a 5 c que una palabra a 500 € (exagerando la comparación al máximo).

    Estoy de acuerdo contigo en que hay que buscar clientes que valoren la calidad, pero en mi humilde opinión, estos son muy pocos y es complicado que te den de comer de forma exclusiva, de ahí que sea esencial diversificar tu cartera de clientes e, insisto, utilizar las herramientas de medida adecuadas para determinar cuánto ganas de verdad.

    • Hola, Olli:

      Estoy totalmente de acuerdo con que lo importante de todo esto, independientemente de la tarifa, es la rentabilidad. De hecho, en el último punto comento que hay que tener cuidado con las tarifas altas cuando lo son porque el texto es altamente especializado para nosotros, ya que un encargo así puede ser mucho menos rentable.

      Sin embargo, algo que he podido comprobar (y era bastante escéptico en cuanto a esto hasta hace poco) es que a veces sí es posible tener las dos cosas, es decir, tener una tarifa que para mí es alta y que además el texto sea “fácil” para mí debido a la especialidad (pero quizás no lo es para otro). Por ejemplo, he traducido cosas relacionadas con tecnología como notas de prensa a un buen precio con las que voy rápido porque todos los días me pongo al día con todo lo que sale, y precisamente he optado por tener revisor porque incluso así me seguía saliendo rentable y me aseguraba la tranquilidad de saber que no había metido la pata con un cliente importante. También puede pasar que aprecien tu valor añadido, como que te fijes en detalles que luego el cliente final las agradece (yo hago eso, pero no sé si lo haría todo el mundo).

      La entrada no se centra tanto en si es mejor o peor cobrar una tarifa alta, sino en las consecuencias que implica cobrar una tarifa alta (que, vuelvo a repetir, ni menciono porque esto es muy variable para cada uno). Pero por eso no podía dejar de advertir que cuidado con pensar que una tarifa más alta va a suponer una mayor rentabilidad.

      Resumiendo: que yo creo que estamos de acuerdo xD Y que esos clientes, aunque parezca que no existen, los hay (aunque, por desgracia, no hay tantos).

      Un saludo,

      Pablo

    • Estoy de acuerdo contigo también. Es totalmente cierto que debemos valorar cuánto ganamos realmente por hora, que es lo que demuestra verdaderamente la productividad del trabajo.

      Pero también es cierto que decir que un cliente paga menos no es necesariamente decir que sea un mal cliente. Puede ser que no esté dispuesto a pagar 12 céntimos y que valoré menos la calidad, pero quizás pague 8-9 céntimos que sigue siendo una cantidad aceptable y que entra dentro del rango de clientes a aceptar a pesar de que no se les aplique una tarifa “alta”. Otra cosa es aceptar clientes de 5 céntimos, esos no me parecen rentables ni aunque tardemos media hora en realizar su encargo, porque estaríamos rebajando en exceso nuestro rango de precios y faltando a la ética profesional de la que habla Emmanuël más abajo.

      • Hola mmreifenrath:

        En eso no puedo estar de acuerdo. Hablas de rentabilidad, pero inmediatamente después dices que un cliente de 5 céntimos no es rentable. ¿Cómo lo sabes? Porque con la tarifa solo no puedes determinarlo y te aseguro que la mayoría de mis clientes están en ese rango y son bastante rentables. Creo que hay que tener cuidado con esas generalizaciones, porque pueden transmitir un mensaje equivocado a quienes empiezan en la profesión. ¿El cliente es agencia, nacional o extranjero, me da volumen, cuántas palabras hago a la hora en sus proyectos? Todas esas variables pueden ser tanto o más importantes que la tarifa en sí. Si para alguien es rentable esa gama, creo que no procede hablar de ética profesional.

        • De hecho, precisamente no menciono tarifas (y si lo hago es por poner ejemplos sin generalizar, o al menos eso intento) porque si algo me ha demostrado el tiempo es que hablar de tarifas concretas es un arma de doble filo porque se puede ofender fácilmente a alguien que por lo que sea (rentabilidad, necesidad, etc.) cobra algo que para otros no es aceptable y ya se le echan todos al cuello. Como le decía más abajo a Emmanuël, creo que no habría que preocuparnos tanto de gente que consideramos que hace un mal al sector, porque eso significa que tiene clientes que de todos modos no van a aceptar nuestras tarifas.

          Como clientes, nosotros a veces tenemos cierto presupuesto y buscamos algo que cubra nuestras necesidades. Hay quien se compra un Galaxy S4 y quien se compra un Galaxy Ace aunque ambos teléfonos cumplan la misma función, pero hay gente que usa el móvil todo el santo día y valora las prestaciones del S4 mientras que otros tienen más que suficiente con un Galaxy Ace. Eso mismo va a pasar con los clientes cuando buscan una traducción, o al menos yo lo veo así.

          De eso va el vídeo del jueves, ya me contaréis. 😛

        • Hola Olli:

          Tienes razón, entran en juego más variables.

          Un saludo,

          Miriam

      • Por supuesto. Todo va a depender del trato con el cliente y los tipos de textos: yo tengo un cliente que me paga a 8 céntimos con el que trabajo bastante rápido y bien y yo estoy la mar de encantado porque me sale muy rentable trabajar con él, aparte de que es muy majo. 🙂

        Un saludo,

        Pablo

  2. Totalmente de acuerdo, Pablo.

    Quería escribir sobre esto mismo en mi recién estrenado blog, pero como mi experiencia es escasa, no me atrevía porque suena menos “fiable” que de boca de alguien con más experiencia que yo. La cuestión es que no es algo que haya descubierto por mí misma, sino que al haber tenido la suerte de comenzar mi carrera laboral respaldada por una traductora autónoma que ya tiene sus buenos años de experiencia en el mundillo, estoy aprendiendo muchas cosas que me ahorran muchas de las dudas de principiante. Y, efectivamente, esta reflexión que haces en esta entrada, es una de las que he descubierto en este casi medio año que llevo aquí.

    Aprovecho que es la primera vez que te escribo para decirte que me encanta tu blog y que es realmente útil (aunque haya permanecido en silencio leyéndolo durante prácticamente un año). Además, descubrir que alguien de mi propia universidad había llegado a donde estás tú, me dio muchos ánimos para el último tirón de carrera y para la creación de mi propio blog.

    Un saludo,

    Miriam

    • ¡Hola, Miriam!

      Vaya, pues no conocía tu blog y ya veo que has empezado fuerte. ¡Enhorabuena!

      Qué suerte que hayas podido tener a un mentor en tus inicios, eso desde luego es algo que tiene un valor incalculable. Del mismo modo, me alegro de que eso también signifique que no todo son palabras de profesionales con experiencia que luego no pueden aplicar los principiantes.

      Muchas gracias por tan amables palabras, ¡me alegro de que te guste el blog! 😀

      Un saludo,

      Pablo

  3. Emmanuël Hazé dice:

    Otra ventaja de aplicar tarifas “saludables”: no estar en la lista negra de los compañeros con ética profesional ni en boca de todos en las reuniones de los comités de ética de las diferentes asociaciones profesionales. Como responsable dle Comité de Ética de la Asociación Internacional de Profesionales de la Traducción y de la Interpretación, condenamos las prácticas que favorecen la competencia desleal y las tarifas de saldo. Si toda la profesión respetará las tarifas recomendadas y sabidas por todos, no tendríamos que hablar de tarifas altas o bajas, serían las tarifas y punto

  4. ¡Hola!

    Gracias por la entrada. Por el tipo de entrada, pues, como ya sabemos, no se suele hablar mucho de tarifas de traducción. Y siempre es interesante conocer la opinión de otros porque también sabes si tú estás haciendo el tonto o estás cobrando más o menos lo que se debe cobrar.

    Sobre tarifas altas…

    En realidad, creo que lo primero que se debe destacar es ¿quién estipula que esto es una tarifa alta? Por supuesto, el mercado. ¿Qué hace el de al lado? 0,11 €, pero son 3 o 4 los que cobran con esa tarifa… ¿Sí solo 3-4 o una mayoría? ¿Cómo funciona esto? ¿Qué hago? Pues como dice Óliver y tú mismo hay que buscar la rentabilidad (sin caer en el dumping o en reventar el mercado). Por eso, convendría poderse cambiar de tarifa según la dificultad o la urgencia del proyecto, por ejemplo. Así la tarifa siempre sería más justa que establecer unas inamovibles a principio de año (no estoy diciendo que tú las fijes, sino que hay quien funciona así), ¿no crees?
    Flexibilidad y rentabilidad harán que trabajes más a gusto. Si, además, trabajas con un revisor, siempre se puede intentar convencer al cliente de que la calidad es mayor que la de el de al lado que cobra 0,05 € por lo que tú cobras 0,07 €. Pero, y es en lo más de acuerdo que estoy con Óliver, ¿hay tantos clientes ahora mismo que miren por la calidad? Diría que no…
    El mayor inconveniente somos nosotros mismos… como hay crisis o como hay tanta competencia en el mercado tenemos que estar jugando con rendimiento, rentabilidad y flexibilidad de tarifas, pues el cliente ya no es tan lego en la materia como antes. Ahora busca ahorrar hasta el último céntimo… ¿Cali… qué? ¡Barato! Y, claro, BBB, mejor que mejor. Bueno, bonito y barato.

    Sobre tarifas bajas…

    Acaso ¿no es Ryan´´air la compañía más fuerte de Europa en la actualidad? Eso sí, nada de peanuts decimos muchos, pero hay otros tantos que comen peanuts por cada traducción y hunden las tarifas de otros. El cliente, que aunque no sea lego en la materia sí puede serlo en cuanto a la calidad de la traducción, ni se entera de qué tipo de traducción está recibiendo. Sin revisar o sin ciertos conocimientos, puede recibir un proyecto lleno de pasivas analíticas. Y ser estafado. Ser aniquilado por un español poco espontáneo. Tener un texto feo que ha sido calcado del inglés, pero ¿qué cliente se da cuenta de eso? Es más, estoy seguro de que muchos traductores dirán… “Bah, es cuestión de estilo”. Y, no, no lo es. La calidad es principal, aunque trabajes por 0,01 €. Cuando el cliente recibe presupuestos varios (pues le ha mandado su encargo a todos los traductores del MAEC, por ejemplo), debe sospechar, ¿no? ¿Por qué este cobra 0,03 € y el otro 0,08 €? Muchos volarán con Ry^^anair… que me lleva de aquí a allí, aunque esté vendiendo cupones, viajes, y todo lo vendible, y aunque no puedas dormir. Muchos traductores volamos con Ry^^anair con lo que deberíamos entender ese pensamiento.

    En resumen, tal y como dice Óliver y dices tú, la rentabilidad es principal + el cliente debería mirar la calidad lo que haría unas tarifas altas o medio altas más lógicas. Pero parece que no lo hace o, al menos, son muy pocos los que miran la calidad. Por eso, hay que adecuarse al mercado (también depende de la situación de cada uno. Cada autónomo tendrá que saber qué situación).

    Y en 2040 seguiremos hablando de tarifas. Ya verán…

    Nos vemos en la próxima entrada.

    Un saludo,

    Devadip -> @TraductorJur

    • ¡Hola, Devadip!

      Muchas gracias por tu comentario. 🙂

      Efectivamente, creo que algo muy importante es vivir en el mundo real, y por eso le comentaba a Olli que la experiencia en otros debates me ha demostrado que hablar de tarifas concretas tiene el doble filo de que mucha gente se puede echar las manos a la cabeza pensando que revientas el mercado cuando otra gente trabaja muy dignamente por esa tarifa. Hay miles de variables, incluida la situación particular de cada uno (con sus infinitas variables), así que yo por eso me centro en las ventajas que te puede aportar cobrar más allá de tener más dinero. Además, que hay quien cobra 1000 € y es superfeliz (yo en Granada cobraba unos 900 € en plantilla y era el rey del mambo) y otros que cobran 3000 € y les parece poco.

      El ejemplo de Ryanair es muy bueno, porque efectivamente, hay gente a la que no le importa ir a aeropuertos lejanos del centro o salir a horas muy malas mientras lleguen a su destino, mientras que otras valoran que salgas a una buena hora y que te dejen bien cerquita. Esa es la gracia, que tiene que haber distintos servicios porque hay gente con distintas necesidades. Y ojo, que aquí lo importante es que un avión te lleve a su destino. Partiendo de esa base, luego añade servicios adicionales que generan otra demanda de clientes. Hay quienes compiten en precio y quienes compiten en servicios añadidos.

      Conclusión: que cada uno cobre lo que le dé la gana sin criticar a los otros, porque como traductores autónomos somos una empresa nos guste o no. ¿Verdad que hay miles de marcas de un mismo producto y la gente compra sin rechistar en función de lo que quiere? Tú mismo te verás forzado a cambiar tu estrategia en función de tus competidores y de lo que esperen los clientes al comparar.

      Un saludo,

      Pablo

    • Hola Devadip:

      Gracias por mencionar a Ryanair. Efectivamente, hay una tendencia general en todo el mercado (mejor dicho, en el capitalismo) que lleva a que se intente que los productos sean cada vez más baratos. Eso no quiere decir que tengamos que reducir nuestras ganancias, sino todo lo contrario: ser más eficientes y mejorar nuestra rentabilidad, incluso aunque, paradójicamente, eso se consiga a base de cobrar tarifas inferiores.

      ¿Que a todos nos gustaría cobrar 12 c y rascarnos la entrepierna? Por supuesto, pero el mercado no va en esa dirección. Hay que adaptarse a las tendencias y moverse en los márgenes que tenemos, siendo el límite como muy bien mencionas el dumping (entre otras cosas, porque no es rentable). Asimismo, hablamos mucho del mercado de 1 y 2 c, pero no nos paramos a pensar en que eso es un mercado que a nosotros no nos interesa. Las empresas que acceden a eso no necesitan calidad y, por lo tanto, no nos interesan. Lo que tenemos que hacer es centrarnos en los segmentos de calidad normal, media y alta, mirarnos un poco más el ombligo y dejar de preocuparnos tanto por lo que hacen los demás.

      Como diría Darth Vader si fuera traductor: la influencia en el mercado de los traductores que cobran 1 c no es nada comparada con el poder de las empresas de traducción.

      • Eso es. Totalmente de acuerdo con lo que has dicho. Me alegro de que el debate se haya encaminado hacia esta dirección. Creo que puede ser muy didáctico para muchos. 🙂

      • Hola, Óliver:

        De nada. 🙂 Imagino que estarán de acuerdo con que sirve de ejemplo R´yanair como lo sirven las marcas blancas de los supermercados o competencias del mercado similares. No digo que estemos ante casos exactos, pero sí se parecen y pueden hacer entender mejor de lo que hablamos a los que no estén tan metidos en el mundillo. 🙂

        Darth Vader tendría mucha razón si dijese eso, sin duda. Si seguimos con la comparativa, las tarifas de 0,01 serían ir en guagua (bus) desde Tarifa hasta La Coruña parando en cada capital de provincia. Luego está volar con Ry`anair o coger el tren, etc.. Variedad de mercado y cada uno escoge lo que crea oportuno. Comodidad, calidad, prontitud… cada uno sabrá lo que hace. Solo espero que el cliente también lo sepa y no se decepcione si escoge ir en guagua desde Tarifa hasta La Coruña y espera que le den de almorzar y cenar caviar y ver películas en HD, y en realidad, va muy incómodo y acordándose constantemente de por qué no escogió otro transporte. Simil raro, pero espero que eficaz.

        Nos seguimos por las redes. 🙂

        Un saludo,

        Devadip -> @TraductorJur

  5. Hola, Pablo:

    Pues estoy de acuerdo en lo que mencionas tú y también lo que menciona Olli. Yo solo quiero aportar un apunte:

    Muchas veces esa rentabilidad viene determinada también por las características del encargo en sí. Por ejemplo, yo, como traductor audiovisual, muchas veces tengo que traducir vídeos de diferentes duraciones y, curiosamente, hay ocasiones en las que tardo menos tiempo en traducir un vídeo de 40 minutos que uno de 20. ¿Por qué? Porque lo que determina el tiempo de trabajo no es la duración del vídeo en sí, sino el número de palabras que tenga el guión y su nivel de especialidad. Sin embargo, a la hora de cobrar, los vídeos de 40 minutos se pagan al doble que los vídeos de 20. Por tanto, hay veces que cobro el doble al traducir un vídeo de 40 minutos que en realidad tenía menos palabras en el guión que uno de 20 (y viceversa).

    Por eso es muy importante examinar a fondo el encargo, independientemente de la tarifa, pues muchas veces lo que puede parecer un encargo irrisorio puede ser un proyecto interesante.

    ¡Un saludo!

    • *Fe de erratas: de acuerdo con

      Por cierto, muchas gracias por la mención.

      Un saludo.

    • ¡Hola, Rafa!

      Gracias por sacar un apunte más que interesante como es el caso de la traducción audiovisual, donde se tarifica por minutos/rollos, un sistema quizás no tan preciso como la palabra como has comentado (o al menos así me parece a mí). Lo importante es tener luego claro la rentabilidad de cada encargo para tenerlo en cuenta de cara a futuros proyectos (¿quién no ha presupuestado de menos alguna vez por menospreciar los verdaderos retos de un encargo?).

      Un saludo,

      Pablo

  6. Hola Pablo,

    Aunque llevo un tiempo “bicheando” tu blog nunca había comentado, así que, antes de nada, me voy a presentar: Paula, traductora autónoma desde hace un par de meses (2 besos, encantada) 😉

    Y ahora al lío.

    Como traductora novel estoy muy dividida en cuanto al tema tarifas, porque una cosa es lo que pienso y otra diferente lo que hago. Me explico: antes de fijar mi tarifa estuve investigando cómo está el mercado de la traducción en Francia (porque yo vivo ahí) y hablé con los compañeros de profesión que tenía cerca. Con todo esto hice unas cuentas muy sencillas para averiguar cuánto necesitaba al mes para no morir de hambre en este país y establecí la tarifa “base” en 0,08€.

    CV para acá, CV para allá, cliente para acá, cliente para allá… ¿Y qué pasaba? Que no tenía ni un solo cliente. Seguramente, si mis ahorros hubieran dado para más, hubiera seguido sin plantearme la bajada de precios, pero me pudo la necesidad.

    Curiosamente, pocos días después apareció un cliente que me ofrecía una tarifa cerrada (auténtica prostitución) por una traducción. Acepté sin pensármelo dos veces porque la traducción era lo suficientemente extensa como para hacer, sino el mes, sí medio. A esta traducción le siguió otra (mismo precio y mismo volumen) y a esta, por ahora, otras 6.

    Quizá me deje llevar por mi poca experiencia, pero creo que trabajar cobrando la tarifa que tú quieres (no diré ni alta ni baja porque eso depende de cada uno) no es tan fácil cuando tu economía no está para rechazar un trabajo, aunque mueras un poco por dentro cada vez que aceptas.

    • ¡Hola, Paula!

      Encantado pues, todo un placer. Mua, mua 😀

      Efectivamente, has mencionado una de las variables que influyen a la hora de establecer tarifas, como puede ser la situación personal de estar empezando. Todo depende también de la seguridad que tengas contigo mismo, y por eso hacía referencia a la entrada de Rafa sobre las 7 claves del traductor-negociador, y es que yo mismo he podido cobrar más porque me he sentido más seguro con años de experiencia demostrable a la hora de dirigirme a un cliente. Todo esto se gana con el tiempo, ya lo verás.

      De igual modo, mientras tú estés contenta, eso es lo que importa. Y también, aunque algo me dice que hay quien no estará de acuerdo, yo al menos mis primeros años de experiencia me los tomé (y me tomaría de nuevo) como formación, de modo que el dinero no es tan importante para mí. Ya digo que yo antes con 900 € tenía de sobra para mis necesidades y valoraba más todo lo que aprendía.

      Un saludo,

      Pablo

  7. Marta B. dice:

    Hola Pablo:
    Sigo tu blog en silencio desde hace tiempo, jeje. Gran trabajo.
    Añado, con tu permiso, otra de las ventajas que podría traer el hecho de subir las tarifas: si todos lo hiciéramos, nuestro trabajo ganaría en prestigio y reconocimiento, cosas de las que a veces, hoy en día, carecemos.
    Si nos “prostituimos”, como decía Ultrasónica, por una tarifa demasiado baja no le estamos haciendo ningún bien al sector.
    Gracias y ¡besos!

  8. ¡Hola, Pablo!

    Vaya entrada buena y con fundamentos. 😉

    Le doy un +1 a estas frases:

    “Lo que tenemos que hacer es centrarnos en los segmentos de calidad normal, media y alta, mirarnos un poco más el ombligo y dejar de preocuparnos tanto por lo que hacen los demás.” Olli

    “[…] es cierto que decir que un cliente paga menos no es necesariamente decir que sea un mal cliente.” Miriam

    “Por desgracia, la traducción es un libre mercado y cada cual puede trabajar cobrando lo que quiera incluso sin ser traductor…” Pablo

    “[…] es muy importante examinar a fondo el encargo, independientemente de la tarifa, pues muchas veces lo que puede parecer un encargo irrisorio puede ser un proyecto interesante.” Rafa

    En mi humilde opinión no es cuestión de qué tarifa cobrar sino de que puedas vivir de lo que te gusta sin “romper” la profesión en pedacitos. Yo he trabajado con traductores a tarifas denominadas “altas” y la calidad final del trabajo ha sido nefasta. Cada encargo es un mundo y cada cliente es otro mundo más grande. Tenemos que empezar a vernos como EMPRESAS no como piltrafillas con los que se puede jugar a la tómbola. Eso se consigue haciendo la cosas con profesionalidad y con lógica.

    Elena

    • Hola, Elena:

      Sí, desde luego, esa es otra: ¡cobrar más no significa hacerlo mejor! Así que nada como luchar por una buena tarifa con la que estemos a gusto siempre y cuando entreguemos algo de calidad. Porque una traducción, sea a 5 o 10 céntimos, debe ser lo mejor posible. Si creemos que lo vamos a hacer mal por tener una tarifa baja, mejor no aceptar el encargo. 🙂

      Un saludo,

      Pablo

      • Hla Pablo: Un trabajo, como ha mecionado Oliver, puede ser rentable o no.

        No creo que ese deba ser el punto de partida para fijar las tarifas. Las tarifas deben partir de las necesidades vitales de cada persona por la sencilla razón de que, por muy rentables que sean tus trabajos, si no tienes un volumen suficiente (y es prácticamente imposible saberlo a un año vista), no vas a sobrevivir.

        Por otra parte, e independientemente de la rentabilidad, dudo mucho de que un traductor con una tarifa baja en relación con la media pueda permitirse un corrector para que revise sus traducciones, lo que deriva en la consecuente merma de la calidad.

        • Hola, tocayo:

          Desde luego, eso es cierto. Hay que tener un equilibrio para conseguir tener un buen sueldo, pero precisamente creo que la gracia está en que haya una evolución. Es lo que comentaba Ultrasónica: aunque buscaba una tarifa rentable, a veces hay que bajar el listón para conseguir trabajo igualmente rentable.

          Un saludo,

          Pablo

  9. Hola Pablo…Te leo desde Perú hace unas semanas,,, Este artículo (sobre un tema vigente ssiempre) me ha encantado, lleva a la reflexión inmediata, y eso es bueno…
    Paso a compartirlo en mi fanpage… ¡Que tengas lindos días!!

  10. Emmanuël, me gustaría saber si la Asociación Internacional de Profesionales de la Traducción y de la Interpretación ha recomendado tarifas, porque en teoría, las asociaciones y grupos de profesionales no pueden hacerlo debido a la ley de competencia. Yo también creo que es necesario evitar la competencia desleal y lo que es más importante, el trabajo precario y los salarios de saldo disfrazados de libre mercado, pero lo difícil es conseguirlo legalmente.

  11. Que buen articulo, nosotros estamos experimentando las tarifas en las traducciones y es complicado fijar un precio. El problema radica que si colocamos un precio alto, el cliente asocia el precio con calidad y por lo tanto la exigencia será mayor para nosotros, contando ademas que seran menos clientes y esto es una desventaja.

    Colocar el precio bajo, es disminuir la calidad, y obtener mas clientes. Por ahora, no fijamos precios estandar, sino que dependiendo del cliente, le ofrecemos un precio.

    • Pablo Muñoz Sánchez dice:

      ¡Hola!

      Está claro que fijar una tarifa alta tiene sus inconvenientes, aunque creo que merece la pena. Como bien dices, hay que analizar el tipo de cliente y el tipo de texto para saber ofrecer el precio justo. 😉

      Un saludo,

      Pablo

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