Algo más que traducir
Blog sobre traducción profesional, localización de videojuegos, software, aplicaciones móviles, sitios web y tecnologías de la traducción por Pablo MuñozTraductor inglés-español especializado en localización

Tú traduces, yo te pago… y si te he visto no me acuerdo

Esta vez voy a hablar sobre algo de lo que todos los traductores nos hemos quejado. Resulta que nos encargan la traducción de un importante videojuego o una película y le ponemos todas nuestras ganas a pesar de que la tarifa podría ser mejor. En la elaboración de ese material audiovisual han participado cien personas y, por supuesto, aparecen en los créditos finales del producto. Por tanto, esperamos ver nuestro nombre ahí… pero la cruda realidad es que no es así.

Salvo en los libros (y menos mal), el traductor no suele aparecer en los créditos del material que ha traducido. Comprendo perfectamente que cuando te pagan por traducir una página web o un manual de instrucciones no te mencionen, porque tampoco creo que haga falta mencionar al maquetador o al que ha escrito el texto, ya que le están pagando por ese servicio.

Sin embargo, cuando se trata de una obra mucho más importante y, sobre todo, cultural, creo que la labor del traductor es lo suficientemente “significativa” como para incluir su nombre en alguna parte. El caso más evidente es la traducción de películas, donde aparecen cientos de personas en los créditos y sin embargo no se incluye al traductor.

En los videojuegos ocurre tres cuartos de lo mismo. Hace tiempo me pasé el juego Dragon Ball Origins para Nintendo DS y la traducción me pareció muy buena. Sin embargo, al acabar el juego, cuando esperaba a ver quién era el traductor… me topé con que no salía ni siquiera la agencia que se había encargado de la localización.

Que esa es otra: cuando me pasé el Dragon Ball Z: Attack of the Saiyans, vi que salían un montón de nombres de personas encargadas del marketing del juego y luego estaban varias agencias de traducción en el apartado Special Thanks. No sé vosotros, pero yo la conclusión que extraigo de eso es que a las distribuidoras no les importa mucho la calidad de la localización y que con “dar las gracias” a las agencias es suficiente.

Afortunadamente, las empresas grandes de videojuegos como Nintendo o Square Enix sí que les dan importancia a la calidad de sus localizaciones, y en cualquiera de sus juegos pone claramente quiénes han sido los responsables de la localización del videojuego. Ya lo dije en su día, pero vuelvo a mostraros una imagen con los créditos del Fire Emblem: Shadow Dragon de Nintendo DS que traduje hace ya un tiempo. Qué gusto da verla.

Así pues, al menos en localización de videojuegos parece que se puede concluir que si en los créditos aparece el nombre del traductor (y el en caso de que participen muchos por ser un proyecto grande, al menos aparezcan los traductores principales), la traducción seguramente será de calidad. En cambio, si no aparecen, ya hay un mínimo de probabilidad de que la traducción no esté a la altura (ojo, ya he dicho que hay traducciones buenas como la del Dragon Ball Origins).

¿Qué opináis vosotros? ¿Creéis que deberíamos figurar en los créditos de obras culturales como una película o en realidad lo que pasa es que somos unos quejicas?

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Pablo Muñoz Sánchez

Pablo Muñoz Sánchez

English > Spanish Game Translator
Soy traductor inglés > español con más de 8 años de experiencia especializado en localización de videojuegos y software. He traducido juegos como Metroid y Fire Emblem y ahora trabajo, entre otras cosas, como revisor para un gigante tecnológico. También soy cofundador de Traduversia, una plataforma de cursos online para traductores. Más sobre mí | Mis cursos | Mi web
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40 comentarios

  1. Estamos en lo de siempre, por lo geneneral los traductores somos el último mono en la elaboración de cualquier producto aunque afortunadamente siempre hay gente que valora la importancia de un trabajo bien hecho.

    También hay que tener en cuenta que no es lo mismo añadir créditos en un videojuego, software o libro que en una película. El material audiovisual es más complicado de editar que un videojuego así que cualquier excusa es buena para dejarnos de lado.

  2. Hola. No somos unos quejicas. Aquí en Japón, por ejemplo, en el caso de las películas, el nombre de los traductores (uno para la versión doblada y otro para la subtitulada) sale en el reverso de la carátula del DVD (ahí donde se especifican las pistas de audio, subtítulos, etc.). En el apartado de “casting” de esa misma carátula, aparecen los créditos por este orden: personaje, actor original, doblador. En las películas de cine, que casi todo el mundo va a ver en versión original, el último subtítulo es siempre el nombre del traductor. Incluso hay un nombre, Toda Natsuko, que -por increíble que parezca- muchos japoneses son capaces de reconocer; te dirán: “Es esa subtituladora de películas famosa, ¿no?” (y su manera de traducir tiene adeptos y detractores entre el público general incluso). En las películas y series extranjeras televisadas, que son en versión doblada, los créditos finales suelen estar modificados y se muestran en japonés, con el nombre de los que han trabajado.
    Si ocurre esto con las películas, ¿qué pasa con los libros? Pues el nombre del traductor no sólo aparece en la cubierta (esto es de cajón, indiscutible), sino también, muchísimas veces, EN EL LOMO DEL LIBRO (también hay que decir que la escritura japonesa tiene la ventaja de ocupar muy poco espacio). Esto no quiere decir que aquí la traducción esté mejor pagada o sea en mejores condiciones, etc., porque viene a ser lo mismo. Pero el trabajo está reconocido. Así que de quejicas nada. Precisamente el otro día El País publicó un reportaje sobre cómo se está doblando Lost/Perdidos a toda velocidad, mencionaban todo el proceso, con los nombres del director de doblaje, los actores (que si uno doblaba también a Krusty el payaso…), delegados de la productora… vamos, a todo quisqui, y sin embargo de la traducción sólo decían que cada episodio “se hace en 24h” y no indicaban ni el nombre (a pesar de que es la misma traductora de Los Simpson, Expediente X, etc.). Nos tratan muy mal. Aunque también recuerdo que me explicaron que -en España al menos- algunos traductores de películas no quieren que salga su nombre porque la traducción cambia tanto después de pasar por el ajustador, los actores, etc., que no quieren tener nada que ver con la versión final.
    Hace poco que descubrí el blog: es muy bueno. ¡Enhorabuena!

  3. David: efectivamente, creo que aún hay mucha gente que desconoce la importancia de los traductores precisamente porque nadie dice quiénes son. ¿De verdad la mayoría de la gente se para a pensar en el traductor cuando lee un libro traducido o ve una película que no sea española?

    Tatenori: muchísimas gracias por tu comentario. Me he quedado boquiabierto con todo lo que has contado sobre la situación en Japón. Supongo que eso nos da esperanzas para pensar que algún día tal situación será igual en Europa. Y gracias por el comentario sobre el blog, ahora le echo un vistazo al tuyo 🙂

  4. Enhorabuena por tu artículo, Pablo, pues hay mucha gente que le resta importancia a este asunto o nos tachan de quejicas. Pero no se trata de una simple queja, cuando en los créditos de las películas aparecen hasta los “meritorios” o “best boys”, ¿por qué no iban a aparecer los traductores?

    Y en cuanto a los videojuegos, si es cierto que en muchos casos solo aparecen los jefes de departamentos, pero la localización es una parte muy importante del desarrollo de un videojuego, por lo que deberían aparecer como mínimo un par de nombres por idioma (ya sea empresa, jefe de proyecto, traductor o revisor…).

    Cuando en una entrevista de trabajo me preguntaron si podía demostrar o si tenía alguna prueba de haber trabajado en más de 20 títulos y le dije al señor que solo aparecía en los créditos de 2, su respuesta fue casi insultante, pues le parecía increíble que no hubiera “sitio” para poner los nombres de los traductores en los créditos y que otros profesionales no permitirían que les hiciesen eso.

  5. Me alegro de que te haya gustado el artículo, Dalia. Como dices, también puede ser un problema no aparecer en los créditos, porque luego, ¿cómo demuestras que lo has traducido tú? ¿Le pides a tus clientes certificados de que has traducido X juegos? Cuando es uno, todavía, pero si son muchos…

    Por cierto, para que veáis lo importante que puede ser la localización para una gran empresa, en juegos de Nintendo y Square Enix también he visto el nombre de los testers principales del proyecto, que también tienen su mérito.

  6. Estimado Pablo:

    Creo que es la primera vez que dejo comentarios en el blog, si bien te sigo desde hace mucho tiempo y, de hecho, soy un fan de tus recomendaciones bibliográficas. Ya apuntaré algún libro, a pesar de que los campos de traducción a los que nos dedicamos son absolutamente opuestos.

    Con respecto a tu entrada de hoy, debo decir que todos los que nos dedicamos a la traducción hemos pasado en alguna ocasión por este tipo de situaciones. En muchos casos, estoy seguro de que se trata de ignorancia, ingenuidad e inexperiencia. De hecho, a mí me ocurrió algo similar y, en contra de lo que comentabas, me sucedió en la traducción de algunos capítulos de un libro. Por aquella época, reconozco que acababa de terminar la carrera y que, movido por los miedos que nos inculcaron en la facultad, cualquier cosa que fuera acercarse al mundo profesional de la traducción era apetecible.

    No traduje un libro completo sino ocho capítulos de una extensa publicación universitaria con la que quedé sumamente insatisfecho. Explicaré por qué. Estoy absolutamente de acuerdo con lo que “yo te pago por tu traducción y ya del resto me ocupo yo”.

    Antes de nada, diré que en el libro no aparezco como traductor, sino que en su introducción se me agradece mi trabajo y nada más. Eso no es agradable pero no me molestó nada en comparación con lo que sentí cuando me atreví a ver mis traducciones publicadas. En varias partes, me encontré con errores o frases que no reconocía como propios. Antes de poner el grito en el cielo, comprobé mis archivos en el ordenador y comprobé que, efectivamente, el documento final había sufrido -nunca mejor dicho- cambios. Tras eso, llamé al responsable del proyecto y le expliqué mi enfado. Me respondió con absoluta sinceridad y agradecí su respuesta, a pesar de poder hacer muy poco. Me dijo que lo sentía y que trataría de aclararlo para futuras ediciones, pero también me confesó -y me los señaló también- que a textos suyos les había ocurrido lo mismo y que, pese a dar dos o tres golpes sobre la mesa, había una cadena interminable de personas que se pasaban la pelota entre sí. Además, me reconoció que en el proyecto había varios becarios de los que viven eternamente de las universidades que solían tomarse licencias bastante curiosas, incluidas las de edición. No quedé satisfecho pero sí agradecí al menos la respuesta, pues me demostró con varios ejemplos propios que no era una simple excusa.

    Posteriormente, traduje una introducción de un libro sobre economía mundial que ya jamás se publicará y, si bien tuve mis más serias discrepancias con la editora-correctora -una chilena muy simpática pero con unos criterios lingüísticos particulares-, nos pagaron bien y nos hicieron figurar -otra persona tradujo parte del documento- como traductores de la introducción. Qué menos.

    De estas experiencias, saqué muchas enseñanzas que me han ayudado en mi carrera profesional. Además de las de exigir contratos cuando de libros se trata, también he aprendido que nunca se debe traducir un mismo documento entre dos personas, salvo que la coordinación sea perfecta y la confianza sea total. Bueno, esto es matería para otro rato.

    Saludos desde Canarias y felicidades por este maravilloso sitio de encuentro.

  7. Hola Tenesor:

    Gracias por contar tu experiencia. Efectivamente, la traducción no deja de ser un servicio y creo que los diseñadores de páginas web, por poner un ejemplo, no ponen el grito en el cielo porque no les mencionemos en ninguna parte de la web. No obstante, como digo en el artículo, cuando se trata de obras con carácter divulgativo, sí creo que nos merecemos una pequeña línea aunque sea de agradecimiento.

    Sobre tu historia, que por cierto me ha encantado, creo que no eres la excepción. Desgraciadamente, no eres la primera persona que me comenta que una traducción suya luego ha aparecido con erratas, errores de traducción o que lo poco que había que corregir ni se ha corregido cuando ese era el trabajo del corrector. Yo solo lo he sufrido una vez y por suerte no en un ámbito profesional y sé la rabia que da cuando ves que eso no es “obra” tuya.

    Por eso me encanta el sistema de traducción y validación más que traducción y revisión: en este sistema, el revisor solo añade comentarios con sugerencias y correcciones, y luego el traductor decide si cambiar el texto o no. Así se evita este tipo de malentendidos. Yo llevo trabajando así desde que llegué a Nintendo y creo que es lo mejor para no llevarse sorpresas desagradables. Además, cuando he participado como validador, a veces me han dicho “es que he puesto esto por X razón” y he abierto los ojos.

    A veces nos olvidamos de que el traductor no escribe una frase porque sí y nos sentimos ansiosos por cambiar algo cuando vemos algo que creemos que está mal. Pero no siempre llevamos razón.

    Bueno, este comentario se ha salido un poco del tema original, pero me ha parecido pertinente tras leer tu historia.

    Gracias también por tus palabras sobre el blog. Ahora mismo te pongo un enlace al tuyo en el blogroll 🙂

  8. Tenesor dice:

    Gracias por tu respuesta, Pablo. Eres mi ídolo. O como dice alguna gente por ahí a los famosos cuando los ve: “Eres mi fan”.

    Aprovecho la broma para apuntar una interesantísima publicación, a cuatro manos entre Toni Garrido y nuestro admirado Xosé Castro:

    http://www.papelenblanco.com/ensayo/inculteces-de-toni-garrido-y-xose-castro-un-libro-destornillante

    Saludos desde Canarias

  9. ¡Ja, ja, ja! ¡Gracias! No será para tanto 🙂

    Sí, he visto el libro, y aunque no recuerdo el precio exactamente, me pareció algo caro con lo cortito que es :S

  10. Sí, yo en concreto puedo dar las gracias a Electronic Arts, por aparecer como tester en los dos juegos en los que trabajé con ellos y sus traductores, también suelen aparecer.

  11. Pablo Gismero dice:

    Hola, tocayo:

    Voy a añadir un pequeño detalle, y es que, según el caso, me gustaría o no salir en los créditos. Me explico… Al igual que en el caso de aquellos traductores de películas que prefieren pasar ignorados ya que su traducción se ve sometida a mil operaciones, a mí no me gusta nada el “dar una traducción y olvidarse”, sin saber qué está haciendo el corrector con ella, y, mucho peor aún, si alguien la va a corregir o no.

    Por otro lado, cuando estás satisfecho con la calidad general de la traducción, sí es un gustazo que, de repente, te llame un amigo y te diga “Oye, Pablo, ¡que te he visto en los créditos de este juego!”. 😀

    Saludos.

  12. Daniel dice:

    La verdad es que, viendo el comportamiento que tienen ciertas empresas de traducción en este aspecto, cada vez me extraña menos la poca consideración que se le tiene a la profesión. Si los de arriba no reconocen el trabajo que supone la traducción, dificilmente lo reconocerá y valorará la gente de a pié.

    Como dijiste hace un tiempo en otra entrada, solo se acuerdan del traductor si la traducción es mala. Y es bastante irritante teniendo en cuenta que el traductor es pieza clave en la difusión y comercialización de cualquier producto cultural, es quién rompe las barreras geográficas que impone la lengua, aún en plena globalización. No son conscientes de que sin el traductor, la difusión y venta quedarían en nada.

    Como reflexión propia, quizá habría que replantear el método de traducción casi literal que se impone a veces en la enseñanza de segundas lenguas, sobre todo romances y germánicas, para que se viese lo “fácil y automático” que es traducir, que al igual que uno por el hecho de hablar castellano no está necesariamente capacitado para ser escritor, otro por hablar dos lenguas no es necesariamente traductor. Y ya ahí se podría hablar del intrusismo profesional, pero es obvio que los temas que giran alrededor de la infravaloración de la profesión son innumerables. Aunque creo que lo que pasa es que se tiene la imagen de la traducción como algo fácil y mecánico, de ahí el “Special Thanks”, las bajas retribuciones y todo lo demás.

    Por cierto, leo tu blog desde hace relativamente poco tiempo, el año que viene empezaré la carrera (debería estar ahora en el 2º año, aunque eso es otro tema 🙂 ). Espero que, cuando menos, este y otros blogs ayuden a mejorar la imagen distorsionada que se tiene de la traducción. Y de paso ayuden a orientar un poco a los que como yo, aun no hemos empezado.

    Saludos de un canario

  13. No creo que se pida demasiado por querer incluir el nombre de un traductor en los créditos. Una localización, o una traducción, requiere un esfuerzo, y si el aporte de trabajo ha sido significativo, qué menos que dejar constancia de ello. No se trata de decir: “espera, que voy a poner mi nombre en este texto administrativo o carta de amor de 500 palabras que te he traducido”, sino de demandar una mención cuando el esfuerzo realizado lo merece.

    Creo que incluso se puede abordar este asunto desde una perspectiva legal, porque en determinadas traducciones puede considerarse que un autor es creador de una obra nueva y, por tanto, sería ilegal no atribuirle su propia traducción. Creo que es el caso de las traducciones literarias, pero por desgracia no tengo mucha información. ¿Alguien sabe cómo está el tema legal en este sentido?

    El único problema con todo esto es siempre la extensión de las atribuciones, sobre todo en las obras colectivas, como las audiovisuales o multimedia. Ahí muchos nombres “se caen” por falta de espacio. Como ex guionista, puedo asegurar que muchos trabajadores en nómina que se dejan la piel en la preparación de una serie de televisión no salen (salimos, ejem) ni en los agradecimientos. De hecho, “salir en créditos” se considera un lujo y una señal inequívoca de reconocimiento en el mundo audiovisual.

    La cuestión es que si sale el nombre del meritorio y no el del traductor, ni siquiera el del jefe de proyecto (porque el mundo funciona así, por desgracia), ello comporta que la localización de ese producto no está recibiendo el tratamiento que se merece. Por ello, deberíamos esforzarnos no solo por el hecho (muy respetable) de introducir nuestro nombre en los créditos, sino por dignificar la propia profesión y el valor de nuestro trabajo.

    Al menos parece que se van consiguiendo tímidos avances en ese sentido (¡aunque todavía queda mucho para que lleguemos a lo que dice Tatenori en Japón!). Por ejemplo, ahora los estudios de subtitulación o doblaje reciben crédito con la introducción de la ficha correspondiente al final de bastantes películas. Pero me temo que es un camino largo y tortuoso, no solo para los traductores, sino también para el resto de los productores de contenidos (diseñadores, ilustradores…) o de participantes en un proceso de localización (cómo no, ¡los sufridos testers!). 😉

    Saludos.

  14. Eso también es cierto, Pablo Gismero. No sé hasta qué punto puede arruinar tu carrera profesional, pero no me gustaría que algo cutre tuviera mi nombre. Por otro lado, como dice Daniel, siempre pasa igual: ¿quién se acuerda del traductor (en este caso, traductora) de Harry Potter por poner un ejemplo? Y ya que esto va de nombres: ¿quién sabe quién es el que metió la pata con la traducción del Final Fantasy VII? ¿Y quién lo hace tan bien en el Final Fantasy VIII? Creo que nadie… Sin embargo, bien que se acuerda todo el mundo de que la voz de Snake en el Metal Gear Solid de PSX es de Alfonso Vallés.

    Ah, Daniel: te espera un largo y apasionante camino por delante. ¡Espero que lo recorras con pasión! 🙂

    Diana, la verdad es que no te lo puedo confirmar, pero juraría que, como dices, en los libros tiene que aparecer por ley el nombre del traductor. Incluso en el doblaje, creo que el traductor tiene derechos de autor (pero no es así con los subtítulos).

    Gracias a todos por enriquecer el debate 🙂

  15. Respondiendo a Diana: la Ley de Propiedad Intelectual en su Artículo 11 dice que

    son objeto de propiedad intelectual:

    1. Las traducciones y adaptaciones.

    2. Las revisiones, actualizaciones y anotaciones.

    3. Los compendios, resúmenes y extractos.

    4. Los arreglos musicales.

    5. Cualesquiera transformaciones de una obra literaria, artística o científica.

    Tanto el punto 1 como el 5 engloban los subtítulos y los videojuegos, lo único que pasa es que no hay ninguna Sociedad de Gestión que recaude y reparta el dinero que podrían generar esos derechos. Pero el derecho moral creo que sigue existiendo.

  16. Gracias por la información, Dalia. Pues nada, por lo menos nos contentaremos con nuestro “derecho moral”…

  17. Alejandro dice:

    Muy buenas,

    Estoy totalmente de acuerdo con tu artículo. En mi opinión, no es sólo el reconocimiento económico lo que nos lleva a hacer esto. Traducir es una tarea de investigación y creatividad que supone una autoría de lo creado. El reconocimiento de esta autoría debería quedar reflejado en nuestros trabajos a ojos de los demás. Pero esa dignidad a la profesión debemos otorgársela los propios profesionales que nos dedicamos a esto ,por ejemplo, no rebajando los precios de nuestro trabajo para conseguir encargos. Debemos ser profesionales y luchar contra eso.

    Por otra parte, enhorabuena por el blog. Estoy licenciado en Traducción e Interpretación en Sevilla pero sobre este campo de trabajo de localización de videojuegos no me informaron apenas durante la carrera. Aportas abundante y valiosa información acerca de este campo que sigo periódicamente.
    Adjunto un enlace por si i a alguien le interesa echar un vistazo a un blog que he creado sobre traducción periodística económica de la UE. Llevo poco tiempo con él pero poco a poco voy incluyendo más enlaces y variedad de noticias.

    http://traduccionlenguadeeuropa.blogspot.com/

    Un saludo y enhorabuena por el blog,

    Alejandro

  18. Grandes aportaciones todas las aquí expresadas. Espero poder aportar mi granito de arena con un enlace a una entrada de mi blog que hice hace un tiempo acerca de mi sentir como traductor desde el punto de vista del consumidor estándar de material audiovisual traducido:

    http://rockstarwannabe.wordpress.com/2009/11/15/a-veces-me-siento-como-spider-man/

    Siento desviar la atención de tu blog hacia el mío, Pablo 😛

  19. No hay problema, Alberto 😉 Ahora mismo os añado un enlace en el blogroll, ¡gracias a los dos!

  20. Alejandro dice:

    De acuerdo Pablo, inauguro mi blogroll.

  21. ¡Gracias, Alejandro!

  22. Gracias Pablo!

    Tu ya estás en el mío desde hace un tiempo 😉

  23. Gracias nuevamente a ti, Alberto 🙂

  24. Sé que llego un poco tarde pero quería decir que en las películas de la factoría disney, al menos en las que sólo echan en la tele y después sacan a la venta en dvd, (no me he fijado en los títulos de las grandes producciones) aparece el traductor nada más terminar la película, es algo que ví y me sorprendió gratamente. ^^

  25. ¡Vaya, no lo sabía! Gracias por decírnoslo, Jade. Con el curro que suelen tener las traducciones de las películas de Disney (sobre todo por las canciones), no es para menos.

  26. Je, je, estupenda aportación, Elizabeth 🙂

  27. ¡Hola!

    Al menos en videojuegos, hay dos puntos importantes respecto al tema del post:
    – Cuando se toman decisiones sobre poner o no a la agencia de traducción -obviaremos que a los traductores in-house se les debería poner-, priman intereses de todo tipo. Casi siempre se ve como publicidad gratuita, por un servicio que ya has pagado de por sí; es decir, que “no debes nada a la agencia”. En este punto es más bien política general no incluir a la agencia salvo que se tenga algún tipo de contrato de exclusividad o similar.
    – Sobre lo de si esto de los créditos es o no legal, o es lícito, solamente prima una cosa: lo que esté reflejado en el contrato por el servicio. Es decir, que si en el contrato se refleja como cláusula el que la agencia debe aparecer, aparece; y, sino, nada. Visto lo visto, y por lo tajante que se suele ser, a una agencia que “exija” este tipo de detalle, se la puede tachar de poco profesional, o poco discreta. Ya sabemos que cuando pides algo, depende de las circunstancias y muchos otros factores, puedes quedar como alguien poco “pro”.

    Yo lo pondría por escrito si fuera un traductor freelance, pero si fuera una agencia lo podría comentar como mucho, y dependiendo del cliente, o de si existe un acuerdo entre ambas empresas para varios títulos. Aunque lo más probable es que ni se mencione.

  28. Para Juan P.:
    Sinceramente, por muy publicidad gratuita que sea, al resto de plantilla se le incluye “aunque ya se le haya pagado”. Igual si es cierto que queda poco pro exigirlo pero es que a mi me resulta de cajón. Es como si dices: oye Manoli, esta tarta está riquísima, ¿qué lleva? y Manoli le cuenta la lista de ingredientes entera menos las ralladuras de limón. Qué quieres que te diga, si no es por el limón, la tarta no sabe igual NI DE COÑA. Y estamos con lo de siempre, si luego sabe a rayos… “no… eso ha sido el limón que era muy malo…” No se si me explico… (ver un poco más arriba el link a una entrada de mi blog al respecto)

  29. Lo que quería diferenciar es que al equipo que forma parte de la empresa como tal -y esto incluye a los localizadores-, sí se le suele incluir en los textos, o debería hacerse.
    Lo que he escrito arriba es básicamente lo que he visto, o el tipo de decisiones con las que he tenido que lidiar en más de una ocasión, y casi siempre con más bien poco que hacer al respecto.
    Los créditos, para mí, son una forma de agradecimiento muy barata, pero de mucho valor para los que hacen el juego; y eso incluye a todo el mundo. Recuerdo, de hecho, que algunas veces incluso ni a los QA querían ponerles en los créditos, y no es algo con lo que esté de acuerdo, porque es en cierto modo un reconocimiento a su trabajo. Lo mismo que en el caso de la localización.
    Siempre me ha preocupado la motivación del equipo, y cuando he tenido oportunidad de hacer entender que, por poquito, se obtiene mucho -me refiero a los créditos, por ejemplo-, he hecho todo lo posible por llevarlo adelante. Espero que con esto quede más claro lo que quería decir.

    Un saludo y gracias por el comentario, Alberto.

  30. Una posible solución sería incluir los nombres de las personas, no de las empresas subcontratadas. Como comenta Juan, es una cuestión que aporta muchísimo valor para el equipo.

  31. Muy de acuerdo contigo, Elizabeth

  32. Y me respondo a mí misma: pero claro, supongo yo que muchas empresas de localización de videojuegos no querrán que sus clientes conozcan los nombres de los traductores. Sobre todo si la empresa apenas genera valor para el cliente.

  33. Probablemente ahí es donde este el problema de la aplicación real de esa idea. Las empresas/agencias de traductores prohiben terminantemente cualquier tipo de relación, contacto o negociación directa con el cliente. Sería una faena si tus traductores te dejan tirado porque un cliente les ofrece mejores condiciones y encima es culpa tuya por ponérselo en bandeja permitiendo lo de poner los nombres individuales.

  34. Sí, es uno de los puntos delicados de todo esto. Y más teniendo en cuenta la gran cantidad de subcontrataciones que puede llegar a haber en este mundillo, no sólo con la localización: QA, concept art, música, animación y un larguísimo etcétera del que muchas veces no se habla, por desgracia.

  35. Hola gente:

    Interesante el debate que se ha generado ahora. 🙂

    Comprendo que haya motivos para no poder a determinadas personas en los créditos por temas de contrato y es un auténtico fastidio, pero como habéis concluido, es algo muy barato y fácil de hacer, y el valor obtenido es realmente grande, ya que hace que todo el equipo se pueda considerar orgulloso de su trabajo y que todos lo vean.

    En el juego de Nintendo que estoy haciendo ahora hay chorrocientos nombres en los créditos, e incluyen hasta los que han hecho el motion capture y cosas “raras” (como en las películas, vamos). Incluso aparece el nombre de TODOS los testers (cosa que no es habitual, ya que mucho ponen al lead tester) y la contact assistant (la que traduce cosas del japonés y al japonés para que la comunicación sea más fluida en determinados puntos del proyecto). Y todo acompañado de una bella melodía. 😀 ¿Qué mejor excusa para poner a todos los implicados en los créditos que hacer una canción buena y larga? 😀

    Es precisamente cuando veo tantos nombres cuando me doy cuenta del verdadero esfuerzo que cada miembro del equipo ha puesto para que el producto, en conjunto, sea lo que es.

  36. Hola, soy traductora también, y he trabajado casi siempre para agencias,ahora he empezado a hacer algunos trabajos por mi cuenta. Quisiera saber si alguno de ustedes me aconseja algún método para asegurar el pago de servicios de traducción a distancia… ese es un tema que no me deja dormir: ¿Qué pasa si hago la traducción, la envío, y no me pagan?

    Algunos me han sugerido cobrar un anticipo, y me parece buena idea, sin embargo, ¿qué hacer para asegurar el pago del monto restante una vez entregada la traducción?

    ¿Alguien podria darme algún consejo?

    Gracias de antemano.

  37. Hola Annie,

    Supongo que debería haber algún tipo de contrato con ciertas cláusulas que te protegieran en estos casos. Por eso, sé cauta cuando te pidan hacer alguna prueba o “trabajar gratis”, práctica muy de moda últimamente. Pagar un anticipo o dividir las entregas por partes son cosas habituales en algunos medios. Lee el contrato y habla con tu abogado si algo no te convence. Y en muchos casos puedes negociar, sobre todo si trabajas como freelance.

    Un saludo.

  38. Sí, creo que todo lo que dice Juan Pablo es lo más recomendable en estos casos. Pero vamos, por la comunicación con el cliente también puedes ver lo transparente que es, tampoco es siempre lo más aconsejable ir pidiendo adelantos.
    .-= En el blog de Pablo Muñoz Sánchez: blog ..Tarifas- tarifas- tarifas… en traducción 1 =-.

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