Hoy en día estamos rodeados de tecnología, y qué duda cabe que a todos los traductores nos gusta tener un buen ordenador potente y diversos programas para ser más productivos. A pesar de ello, muchos son los que todavía tienen un viejo “zapatófono” que usan simplemente para hacer llamadas o enviar mensajes. No tengo nada en contra de esto y sé que hay mucha gente que descarta rápidamente la idea de gastarse un dineral en un teléfono y una tarifa de datos (yo era el primero, ojo), pero después de casi un año con un HTC Legend (que ahora está desfasado comparado con otros, pero esto es ley de vida en los móviles), estoy más feliz que una perdiz. Podría hablarlos de las increíbles ventajas que tiene usar un smartphone (eso de “teléfono inteligente” no me acaba de convencer aún aunque sea su traducción), que son infinitas, pero me gustaría destacar las que creo que son más interesantes para un traductor.
Lo que un smartphone puede hacer por ti como traductor
- Puedes consultar el correo en un momento determinado. Ojo a cómo he formulado la primera ventaja: “en un momento determinado” quiere decir que si estás de viaje y quieres saber si te ha llegado algún proyecto o algo relacionado con trabajo y no tienes acceso a un ordenador, te puede venir de perlas. Ahora bien, yo recomiendo hacerlo de vez en cuando y sobre todo cuando no estés con gente, porque tengo clarísimo que no quiero ser un esclavo del correo electrónico. Ya solo faltaba que me condenara aún más teniendo el correo al alcance de la mano en medio de una conversación con mis amigos: hay que saber separar (lo cual cuesta y soy consciente de que alguna vez he caído en la tentación). Sin embargo, creo que poder consultar el correo en tiempos muertos de un día puede ayudarnos a ser más productivos. Por cierto, que a menos que sean emergencias o decir sí a un proyecto, no suelo responder desde el móvil.
- Tienes un router WiFi para olvidarte de pinchos USB con conexión a datos. Esto depende del modelo de tu móvil (de momento, sé que las últimas versiones de dispositivos Android e iPhone cuentan con esta función), pero se puede hacer tethering para compartir la conexión de datos de tu móvil con el ordenador sin necesidad de cables. Esto implica algo importante: te puedes olvidar para siempre de tu pincho USB y de su tarifa de datos, ya que lo normal es llevar el móvil contigo. Y lo que es más crucial: si te quedas sin Internet en casa y tienes que entregar una traducción urgentísima (ley de Murphy), no tienes más que activar la función correspondiente del móvil y listo, ¡problema resuelto!
- El GPS te puede ahorrar mucho tiempo y problemas si viajas mucho. Si eres de los que siempre está viajando por cuestiones de trabajo o formación y no eres de los que van a recoger al aeropuerto con un cartelito, probablemente estarás hecho un experto en llevar planos contigo. Pues bien, a mí me parece de suma utilidad contar con un GPS en el móvil para usar una aplicación como Google Maps y saber dónde estás y dónde queda el punto al que tienes que ir sin llevar nada más. Además, hay muchas aplicaciones relacionadas con el transporte urbano que también te pueden ahorrar varios quebraderos de cabeza. Creedme, he viajado muchísimo estos meses y, con lo torpe que soy a veces para orientarme, el GPS me ha ayudado mucho a ir con tranquilidad por las calles de distintas ciudades.
- Conocerás la terminología de los móviles más avanzados e incluso podrás probar las aplicaciones que traduces en tu móvil. No hay que olvidar que hay chorrocientas aplicaciones para Android e iPhone ahora mismo (lo siento, chicos, pero para mí Nokia y Symbian murieron hace tiempo; no uso BlackBerry ni Windows Phone 7, así que prefiero no hablar de algo que no conozco), y precisamente las aplicaciones para móviles son un importante nicho de mercado para los traductores. No digo que no se pueda traducir aplicaciones sin tener un móvil de estos, pero estar habituado a las opciones típicas de los móviles nos puede facilitar mucho la vida. Por desgracia, las aplicaciones de móvil no suelen tener mucho texto y dan algún que otro quebradero de cabeza por las limitaciones de espacio, pero aunque no sean los proyectos más rentables, he traducido ya unas cuantas aplicaciones para iPhone y Android y son proyectos muy chulos (además, los proyectos de Android los he podido probar en mi móvil, ¡y eso mola mucho!).
- Te hace más productivo e incluso más social en ratos muertos. Esto no es una ventaja específica para traductores, pero me gustaría destacarlo. Como decía en el caso del correo electrónico, tampoco es cuestión de estar enganchado al móvil y mirar más a tu mano que al frente cuando vas por la calle. Sin embargo, ¿quién no ha estado en un viaje largo en el metro, tren o en una cola y se ha desesperado un poco por no tener un libro o alguien al lado con quien hablar? Yo en esos momentos aprovecho para leer lo que dicen mis colegas y amigos traductores en Twitter, leo mis feeds de Google Reader o miro el Facebook. Y no sé, a pesar de que alguien podría pensar que eso te aísla del mundo, creo que me hace estar más integrado con los demás y que aprovecho mejor el tiempo para poder concentrarme en lo que realmente importa al llegar a casa.
- Te permite tuitear en eventos y conocer a gente sin cargar con el portátil. Esto parece un poco de broma, aunque es una gran verdad como pude comprobar cuando tuiteé en las VIII Jornadas Científicas y Profesionales de Tremédica: en primer lugar, creo que saqué más provecho de las jornadas al tener que estar muy atento a todo lo que se decía para sintetizarlo; sin quererlo en un principio, mi visibilidad aumentó de cara a otra gente que no me conocía; y aunque en este caso había muy pocos tuiteros, en otros eventos he visto cómo la gente se conoce gracias a lo que comentan con una misma etiqueta (o hashtag), como en el Evento Blog España.
Un poquito de todo sobre los smartphones
Podría seguir contando mil cosas sobre las bondades (y peligros) de los smartphones, pero me gustaría hacer una tormenta de ideas como la siguiente:
- Personalmente me gustan más los dispositivos con Android que los iPhone, pero esto es solo una preferencia personal y está claro que cualquier opción va a ser buena. Para Android, mi página de referencia es El Androide Libre.
- Sí, la batería de estos móviles te dura nada como estés todo el rato dándole uso. Pero si te organizas bien, no debería ser demasiado problema (aunque tendrás que cargarlo todos los días). Pero bueno, los portátiles normales tampoco es que duren 10 horas dándole caña todo el rato, ¿no? Lo que más chupa con diferencia es la pantalla, así que si tenéis que hacer un uso prolongado, bajadle el brillo, notaréis la diferencia en la duración.
- ¡Contratad una tarifa de datos, insensatos!
Ya en serio, la gracia de usar un smartphone es contar con Internet en todas partes. Si no, le sacaríamos el 15% nada más en mi opinión… - …pero eso no significa que tengamos Internet encendido todo el rato, porque de lo contrario nos volveríamos locos con las notificaciones. Esto es como cuando pones el modo silencio cuando no quieres que te interrumpan, como en el cine. Además, así ahorras batería. Hay muchas aplicaciones para configurar esto con un par de toques: en Android prefiero usar Widgetsoid para tener control manual de todo, pero hay aplicaciones como Locale que cambian los ajustes automáticamente según ciertas condiciones (como la hora o incluso dónde estés).
- ¿Teléfono libre o subvencionado? Yo pienso que a la larga pagas menos si pillas un móvil libre aunque te cueste un pastón, pero eso ya depende de cada uno. Os recomiendo encarecidamente la tarifa de simyo de 5 céntimos/minuto a cualquier hora y operador, ya que te regalan 300 MB de datos al mes, con las que tienes más que suficientes a menos que te guste mucho ver vídeos en YouTube y tengas que bajar archivos grandes sin WiFi. Tienes un consumo mínimo de 7 €, pero vamos, fijo que los gastas. Simyo no me da comisión por darles publicidad, aunque si en algún lado os aparece algo de promoción, poned mi correo de Gmail (pmstrad).
Lo mejor de todo es que simyo no tiene permanencia. - En la variedad está el gusto si te decantas por un dispositivo Android, aunque eso puede ser una desventaja, pues reconozco que cuesta elegir. Si vas a lo bueno, bonito y barato, me pillaría un HTC Wildfire (230 € libre), y si vas a lo bueno, bonito y caro, un HTC Desire o Samsung Galaxy S. Ahora bien, hay que tener en cuenta que dentro de nada saldrán unos pepinos que no veas: yo personalmente le tengo echado el ojo al Motorola Atrix 4G, que aparte de ser superpotente y tener una pedazo de batería, se puede insertar en un accesorio a modo de portátil ultraligero.
Para terminar…
Como digo, estas son las posibles aplicaciones que tiene un smartphone para un traductor, aunque creedme que hay muchísimas más para la vida diaria: llevar listas de tareas pendientes, tener un bloc de notas siempre a mano, saber el tráfico de las carreteras, navegación guiada para el coche, cámara decente siempre a mano, consultar la cartelera en cualquier momento, saber qué echan en la TV con una aplicación, saber el tiempo que hará en tal sitio, tener tu calendario siempre a mano (sincronizado con Google Reader, por ejemplo), poder consultar en Internet la opinión de un libro que has encontrado en la librería, matar el tiempo jugando a algún juego rápido como Angry Birds, escuchar la radio, consultar vuelos, tener localizado tu móvil si te lo roban o lo pierdes, usar el móvil como tarjeta de embarque, chatear con tus amigos desde cualquier parte, ahorrar en SMS gracias a WhatsApp, escuchar música, etc., etc., etc… Y sí, estos móviles también permiten llamar a otras personas y escribir SMS de toda la vida.
Y vosotros, ¿tenéis un smartphone? ¿Antes muertos que sin tantas prestaciones en un móvil? ¿O todo esto os parece una patraña? A mí me parece una inversión.
De nuevo cuento con la inestimable colaboración de Juan Pablo Ordóñez, diseñador de videojuegos de reconocida experiencia que ya nos habló hace tiempo sobre la importancia de contar con buenos profesionales de la localización, para compartir con vosotros información más que útil sobre el otro lado de nuestra profesión. Esta vez Juan Pablo nos habla sobre las cualidades ideales de un buen freelance: qué debe hacer, qué no debe hacer, qué puede hacer un freelance para dar confianza a un cliente, etc.
Sinceramente, he aprendido muchísimo de todos sus consejos y estoy seguro de que después de leer esta entrada vosotros también vais a ver las cosas de otra manera. Por supuesto, esta no es la forma particular de trabajar de Juan Pablo, sino simplemente una forma de transmitir lo que pasa al otro lado, ese lado que muchos desconocemos. Una pequeña nota: este artículo es más largo de la habitual, así que recomiendo leerlo en un momento del día en que no estés muy ocupado para no perderte nada (era difícil hacer una entrada dividida con tanta información). Ahora, ¡a disfrutar! ![]()
El buen freelance
Mucho se ha escrito sobre el trabajo como autónomo. Existen incluso manuales donde se explican buenas prácticas y consejos de otros profesionales que, bajo el mismo techo de freelance, comparten su experiencia en este tipo de trabajos. Lejos de entrar en el tema desde el mismo punto de vista, hoy voy a intentar plasmar un poquito de lo que ha sido mi trabajo con este tipo de profesionales hasta la fecha.
¿Por qué contratar a un freelance?
Un freelance ofrece respuestas a preguntas muy concretas, es decir: un buen freelance soluciona problemas específicos, ya que cubre o complementa áreas del desarrollo que necesitan apoyo o de las que carece la empresa en un momento determinado. Además, el tipo de contrato compromete en menor medida a la empresa en cuanto al típico “por obra y servicio”.
Muchas veces a las empresas no les sale rentable contratar a un profesional a tiempo completo, y cubrir un área tan específica y acotada en el tiempo con un freelance es la mejor opción. Asimismo, acceder a una red de profesionales autónomos garantiza una interesante negociación sobre los precios y las condiciones de trabajo, el flujo de trabajo y los términos del contrato.
¿Cuáles son los puntos delicados?
Al menos, a priori, contratar a alguien autónomo no ofrece las mismas garantías que tener a alguien en plantilla de manera permanente en cuanto a control. Podría parecer que la implicación es menor si tenemos a una persona haciendo un trabajo por el que se le va a pagar y soltar aquello de “muchas gracias por todo y ya te llamaré si te necesito otra vez”. Esto depende mucho de la filosofía de empresa, incluso del país donde trabajes, pero he visto en varios casos repetirse el mismo patrón. Es más, a veces es inevitable no mostrar cierta información del proyecto, sensible a todo el que no esté, digamos, “dentro”. Y eso excluye generalmente al pobre freelance.
Aunque la realidad (al menos cuando ha estado en mi mano) apunta en sentido opuesto, generalmente el freelance es visto como alguien que llega, hace un trocito pequeño, cobra, se va y se olvida del proyecto.
Las cualidades del freelance
Como cliente, cuando buscas un buen profesional que trabaje como autónomo, necesitas que se cumplan una serie de cualidades.
El buen freelance…
- Tiene un buen portfolio de proyectos e información sobre los servicios que puede prestar; léase web (mínimo), tarjetas de visita (business cards), folletos digitales descargables e imprimibles, un listado de referencias de clientes satisfechos, acceso al perfil profesional (curriculum) si procede, etc. Ah, y por supuesto, todos los métodos de contacto posibles: correo electrónico, teléfono fijo o móvil, formularios de contacto, etc.
- Muestra interés por todas las solicitudes de trabajos de posibles clientes; la agenda luego nos dirá si podemos o no llevar a cabo la empresa, pero por muy atareados que estemos, no es recomendable decir un “no” de primeras. No serías el primero que, creyendo que el cliente quiere el trabajo para el próximo mes —período en el que estás a tope de trabajo—, dice que no sin escuchar la propuesta del cliente y descubre, entristecido, cómo la fecha para empezar a trabajar le venía perfectamente. Terminas por perder un cliente potencial por no haber escuchado.
- Anticipa la carga de trabajo según el tipo. No es lo mismo traducir algo cerrado como un libro o una página web, que hacerlo con un videojuego; es en este último campo donde existen tantísimas dependencias con los contenidos que a última hora suele haber cambios, y bastante grandes.
- Controla sus pagos. Salvo en el caso de proyectos muy, muy largos, suele ser común cobrar al final, con la entrega del mismo. La forma y fechas de pago deben estar recogidas en el contrato, así como la forma de trabajo y un largo etcétera. Eso sí, el tema económico es uno de los más delicados, así que si prevés que vas a necesitar el dinero urgentemente y el proyecto va a durar dos años, negocia entregas parciales de porcentajes del pago total. Si sabes negociar, incluso puede que consigas algo por adelantado, una vez firmado el contrato. Pero no lances un órdago demasiado pronto; estas cosas solo suelen funcionar a los más veteranos, con prestigio profesional de sobra como para saber que, incluso adelantándoles dinero, van a responder con total seguridad.
- Se cubre las espaldas. Tu trabajo empieza y termina donde lo hacen las fechas firmadas en el contrato. Todo lo que salga de ahí deberá ser recogido en cláusulas especiales, de manera que tus cálculos de beneficios siempre estén bien ajustados. Por no tener estas cosas bien atadas, muchos clientes terminan por aprovecharse del autónomo y le exigen cambios o añadidos después de lo que se supone que ha sido un cierre de proyecto.
- ¡Tiene un buen abogado! Esto, que parece tan obvio, deja desprotegidos a muchísimos profesionales. Tanto los contratos que firmes para y con los clientes, la protección de datos de los mismos y tu propia actividad profesional, deben estar asesoradas por un buen abogado. Y, ante la mínima duda de cualquier tipo, ¡consúltale!
- Es constructivo y contribuye (sin excesos). A nadie le amarga un dulce; si tu cliente ve que tu interés va un poquito más allá de lo que pone el contrato y contribuyes positivamente de alguna manera al proyecto, su opinión sobre ti mejorará considerablemente, y posiblemente pases a ser una de las primeras opciones en próximos proyectos. Ojo, no hablamos de regalar trabajo, sino de pequeños detalles como sugerencias en la organización de la información que, por tu experiencia, sabes que funcionarán mejor (no olvides citar las fuentes, teorías o trabajos previos que atestiguan tu propuesta). Generalmente con un par de líneas basta. Pero no seas demasiado entrometido, solo sugiere allá donde honestamente veas que se puede mejorar algo. Incluso los propios desarrolladores a veces no lo tienen fácil para hacer este tipo de sugerencias, y hablamos del equipo interno de la empresa.
- Se informa sobre el proyecto y todo lo que engloba. Nadie sabe de todo, y echar un vistazo por Internet o preguntar a otros compañeros sobre un determinado proyecto de un campo que desconocemos nunca está de más. En videojuegos, una de las cosas más valoradas es que el localizador entienda a la audiencia (comúnmente llamada target o público objetivo), y sepa o aprenda (esta última palabra es vital) a desenvolverse en su propio escenario, lo que implica desde utilizar un vocabulario más o menos técnico, hasta entender las bromas del original y usar las propias del perfil que va a jugarlo.
- Es positivo. Los cómics de Pepe Gotera y Otilio, dos fontaneros chapuceros, recuerdan mucho a esos profesionalillos que, antes de si quiera comprobar las tuberías, ya están diciendo lo desastroso que está todo, lo mal que lo han hecho los que han tocado ahí antes que él y, por supuesto, la gran suerte que tiene el cliente de haber dado con él, el “gran salvador”… Y no olvidemos que los “grandes salvadores” siempre tienen grandes precios. Lejos de darte importancia, caché y glamur, esta actitud (bastante común sobre todo en perfiles más junior), restará credibilidad y profesionalidad a tu imagen como tal. Sea como sea tu trabajo. En resumen: no te des importancia; ya te la dará el resultado de tu trabajo.
- Es discreto. Cometer faltas de ortografía y gramática es algo, por desgracia, a la orden del día. Como profesionales de la localización y dominadores de las letras, muchas veces el texto que os llegará tendrá todo tipo de incorrecciones. Lejos de alertar al cliente sobre ello, limítate al principio a localizarlo. Recuerda que es tu cliente y no tu alumno. Si tienes la ocasión de corregirlo y se trata de algo pequeño y asumible, propónselo al cliente discretamente. Si el texto es una auténtica carnicería lingüística, cruza los dedos y pon unas velas al pobre guionista, porque seguramente su cabeza acabe rodando por el suelo.
- Ve la fecha de entrega como el último límite, no como el objetivo. Intenta terminar un poco antes de la fecha límite. Piensa que, a la hora de dar estimaciones de tiempos de trabajo, siempre hay que contar con un pequeño margen de error que te cubrirá las espaldas ante cualquier imprevisto: problemas con Internet, ordenador estropeado, reinstalación de programas, retraso por la dificultad del texto, temas personales varios, etc.
- También es más que recomendable adaptarse a los formatos y forma de trabajo del cliente. Salvo excepciones muy contadas, en la industria de los videojuegos existe un sistema por debajo que usa un tipo de archivos concreto, con un formato específico. Suele ser algo tedioso, pero existe una justificación a nivel de tecnología por la que se hace así.
No es aconsejable para el freelance…
- No dar señales de vida hasta la fecha de entrega. El cliente necesita tener la seguridad de que todo va correctamente. En producción se trata de tener siempre al día el estado del proyecto para que todo funcione correctamente en la cadena de desarrollo. Una de las cosas más críticas para lograrlo es identificar los problemas lo antes posible para ponerles solución, lo que incluye llevar un seguimiento no solo del equipo interno, sino también de los profesionales contratados como autónomos. Si tu trabajo va a durar bastantes días (y esto es más crítico cuanto mayor sea la duración del proyecto), mantén contacto con tu responsable en la empresa.
- No dividir el trabajo en entregas parciales. La continuidad es toda una ventaja cuando se trata de asegurar que el producto, en este caso el documento con las traducciones, estarán listas a tiempo; dejarlo todo de golpe para entregarlo el último día genera desconfianza y, además, suele dar pie a imprevistos. Uno de los más típicos llega a la hora de integrar los textos nuevos con la tecnología del proyecto; hay problemas con las fuentes, los tamaños de los cuadros de texto… Recuerdo un caso en el que al traducir un juego al chino e integrar los caracteres propios del idioma, toda la maquetación se fue por el retrete, hubo que rehacer gran parte del interfaz, y preparar una versión específica para China. Todo ello con el consiguiente gasto, sobreesfuerzo y descuadre en los presupuestos. Aunque esto suele ser responsabilidad del cliente por la tipografía elegida, tamaños, etc., no olvides ser cauto con la cantidad de texto que incluyes al hacer la localización. Trata de que tu traducción tenga más o menos el mismo número de caracteres (incluyendo espacios) que el original.
- Incrementar los costes después de hacer un presupuesto. De acuerdo, la primera estimación ha resultado demasiado generosa hacia el cliente y hemos hecho un presupuesto final más barato de lo que deberíamos. Ahora, ¿qué hacemos? Lo más recomendable es mantenerlo; como cliente, cuando te cambian un presupuesto —y no es para abaratarlo—, lo que te llega es una sensación de inseguridad, o directamente de querer sangrarte porque el freelance se ha dado cuenta de que tienes más dinero del que creía en un principio. Realmente no es así, y lo más probable es que haya un error de cálculo, pero resulta especialmente peliagudo incrementar los costes al cliente, sobre todo después de haber adquirido un compromiso. Eso sí, puedes decir que ha habido un error en el envío del archivo y reenviarlo de nuevo, siempre y cuando sea inmediatamente después de haber mandado el primero. Entonces, asumir un error tiene poco o nulo coste, y permites reaccionar al cliente sin que este haya empezado a trabajar en base al presupuesto “erróneo”. Al principio es fácil caer en errores a la hora de estimar, pero con el tiempo irás afinando y reconociendo qué tipo de clientes merece mimar un poco más u ofrecerles tarifas especiales, sobre todo si tienes previsto (y preferiblemente firmado) colaborar en algún proyecto más.
En definitiva, el freelance que quieres contratar…
- Está preparado para todo: pone toda la información a disposición del cliente, los servicios que hace, métodos de contacto y toda facilidad posible para atraer, convencer y mantener a los clientes.
- Tiene un buen abogado que le ayuda y asesora en la redacción de los contratos, trabajo con el cliente, protección de datos, etc.
- Cuida su imagen profesional.
- Es positivo y constructivo, y se preocupa por el producto que tiene entre manos, al margen de gustos personales.
- Tiene claro el presupuesto desde el primer día y no hace cambios a posteriori a no ser que vengan seguidos de cambios pedidos por el propio cliente.
- Nunca espera hasta el último día para mandar el trabajo (ni para terminarlo), y es cauto con la planificación.
- Sabe adaptarse y contribuir constructivamente a la metodología y procesos de producción del cliente.
- Es discreto.
- Controla los pagos y la rentabilidad del proyecto desde el primer día.
Ser freelance y no morir en el intento no es nada fácil: no solo tiene que estar a la altura (o por encima incluso) de las expectativas de la empresa que lo contrata, sino que debe mantenerse a flote con unos precios competitivos y una calidad de su trabajo excelente. Así que, si eres freelance, mucha suerte y ánimo. Sé positivo y cauto, y piensa que las decisiones que te vengan de quien te contrata, en ocasiones acertadas y en otras puede que no tanto, son al fin y al cabo las de quien te va a pagar. Quizá parezcan descabelladas o incluso raras, pero “quien paga, manda” y eso es algo que todos tenemos en común. Y si tienes dudas, pregunta a compañeros de profesión. Sitios como Algo más que traducir son un lugar estupendo donde compartir experiencia y aprender.
Juan Pablo Ordóñez
Senior Game Designer
P.D. 1: Seguro que Juan Pablo agradece recibir comentarios sobre su artículo, así que… ¡el campo de los comentarios está calentito! ![]()
P.D. 2: Si te has quedado con ganas de más, recomiendo echarle un vistazo al artículo Freelancing from the Client’s Perspective del estupendo blog FreelanceFolder. ![]()

El pasado 26 de febrero, como ya anuncié previamente, se celebraron las IV Jornadas de la Asociación Aragonesa de Traductores e Intérpretes (ASATI) en la Universidad de Zaragoza con el sugerente título de El futuro de la traducción. Tuve el gran placer de ser invitado a dar una charla sobre blogs y redes sociales con Olli Carreira (de La paradoja de Chomsky) y la verdad es que tengo que reconocer que fueron unas jornadas muy provechosas, pues conocí a gente, desvirtualicé a varias personas (como a Clara, del blog Bootheando) aprendí del resto de charlas, y, sobre todo… ¡descubrí el placer de comerse un señor ternasco! Y, como gran colofón, una larga y agradable visita guiada por la ciudad de Zaragoza a cargo de Carla Parra y Fernando alias El Gascón Jurado.
Las jornadas empezaron con una bienvenida por parte de Graham Rhodes, presidente de la ASATI, y acto seguido nos tocó a Olli y a mí dar nuestra presentación titulada “Blogs y redes sociales: ¿a qué esperas?”. Olli y yo usamos nuestras habilidades de presentación zen para motivar a los asistentes a que se subieran al carro de los blogs y las redes sociales, ya que son una excelente forma de estar al día de todo lo que se cuece en el mundo de la traducción, conocer gente y, de algún modo, conseguir trabajo y dinero. Eso sí, madre mía la que liamos, porque por despiste no usamos la última versión de mi parte y la presentación se quedó literalmente en blanco a los pocos minutos de empezar yo a hablar. xD Salí del paso contando un chiste para traductores (“¿Cuántos traductores hacen falta para cambiar una bombilla? Depende del contexto”) y explicando las bondades de Dropbox, ya que conseguí recuperar la versión final de la presentación gracias a que la guardé allí por seguridad.
Os dejo a continuación con nuestra presentación en SlideShare, con el vídeo que nos grabaron desde la ASATI (la presentación no está entera) y con el vídeo completo de la presentación (la calidad no es muy buena, pero incluye el momento “me quedo en blanco” en el minuto 28:40 y el final, que para mí fue lo mejor). ![]()
La siguiente ponente en entrar en acción fue María Barbero, directora de la revista La linterna del traductor. María nos presentó todo tipo de recursos para estar al día sobre el mundo de la traducción y mejorar nuestras habilidades como traductores, y dio ejemplos de listas de distribución, revistas del sector y blogs de traducción. Me gustó especialmente que hiciera hincapié en que algunas revistas de traducción en realidad tienen demasiado contenido teórico para el traductor profesional, así como la clasificación que hizo de las revistas teniendo en cuenta este factor.
Tras una pausa en la que conocí a gente (incluida alguna seguidora del blog, je, je), volvimos de nuevo al asunto con la presentación de Antonio Martín, gerente de Cálamo&Cran, en la que nos habló sobre postedición y traducción automática. Se notaba que Antonio tiene grandes dotes de orador, porque ni siquiera tuvo que usar diapositivas para hacer una gran exposición del tema. Me gustó especialmente la frase de que “la postedición es sinónimo de marrón” y de que aún queda muuuucho para que la tecnología nos quite trabajo a traductores y correctores. Asimismo, también me llamó la atención de que aboga por que los correctores corrijan el texto, no la traducción: ese es el trabajo de un traductor. Antonio concluyó recalcando la importancia de dominar Word para sacarle el máximo provecho (os recuerdo que en las jornadas de Asetrad de principios de abril, Xosé Castró dará un taller sobre Word para traductores), sobre todo con la función de buscar y reemplazar, que con los conocimientos necesarios, puede ahorrar horas y horas de trabajo (aunque es antiguo, os recomiendo leer este artículo sobre el tema: Using MS Word’s Advanced Find and Replace Function).
La siguiente ponente fue Margaret Clark, presidenta de la Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes (Asetrad). Margaret habló sobre la problemática actual del sector de la traducción y la interpretación, e hizo especial hincapié en el tema de SEIL, una asociación de empresas de traducción que pretende homologar a los traductores pagando una cuota para así garantizarles el trabajo (es decir, en teoría, los clientes buscarían traductores homologados por SEIL). Según Margaret, esto es un sinónimo de reclamo para los jóvenes traductores que acaban de salir de la facultad y que buscan empleo, y todo se traduce en tener que pagar por trabajar. Parece que la iniciativa de SEIL no ha tenido éxito, pero hay que estar atentos ante iniciativas como estas.
Después de la intervención de Margaret, Fernando Gascón, alias El Gascón Jurado, hizo una gran metáfora de los problemas de la interpretación judicial explicándolo todo como si fuera una película de vaqueros, donde hay tanto buenos como malos. Lo más destacable a mi parecer (y como inexperto en el tema) es que, en teoría, cualquier persona con conocimientos de un idioma extranjero puede ejercer de intérprete en un juicio si no hay intérpretes en el sitio (lo cual puede dar lugar a que un pastor de un pueblo pequeño que ha pasado el verano en Alemania acabe siendo el intérprete) debido a que la ley al respecto es de hace ya un montón de años (no he logrado encontrar la información en el blog de El Gascón jurado :S).
A continuación, todos los ponentes reflexionamos sobre varias cuestiones en una desgraciadamente breve mesa redonda por falta de tiempo. Sin embargo, una de las preguntas que nos lanzaron me pareció muy interesante, así que la comparto con vosotros: ¿necesitaría el traductor hacer una especie de reválida con el paso de los años para demostrar que sigue siendo un buen traductor? Yo personalmente pienso que no hay mejor certificación que los clientes te sigan llamando, y Olli comentó que bastante titulitis tenemos ya como para añadir más papeles que conseguir; un traductor que sale de la facultad debería estar preparado para afrontar ya una serie de retos a nivel profesional, y si no es así, quizás se deba a que algo falla en la etapa universitaria.
Por último, pero no por ello menos importante, algunos miembros de la ASATI y los ponentes tuvimos el placer de disfrutar de una señora comilona, y un servidor descubrió un plato que con solo escribir su nombre ya empiezo a salivar: ¡¡el ternasco!! ![]()

En definitiva, ¡unas grandes jornadas que espero que se repitan el próximo año con igual o mayor éxito!
Aquí os dejo también con el resumen de todas las ponencias que ha preparado la ASATI (y aprovecho para deciros que, para el que le interese, la ASATI ahora está en Facebook).
P.D.: Clara del blog Bootheando tuvo la amabilidad de hacer algunas fotos y publicarlas, así que os dejo con ellas.
Continuando con la entrada anterior (¡muchas gracias por vuestros comentarios!), esta es la respuesta que obtuve tras semana y media (yo ya había perdido la esperanza de que me contestaran, no creáis). De nuevo, señalo algunas observaciones destacables en rojo, y disculpad si hay algún fallo en el inglés (como dije en un comentario de la otra entrada, eso demuestra en realidad que a veces se perdonan estos fallos si de verdad la otra persona es sincera y se lo curra):
Dear Pablo,
I hope this email finds you well. Thank you very much for your application to my advertisement. I have received more than 50 applications, and you have been shortlisted to the top 5 candidates based on your CV. [Personalmente, no creo que mi CV sea más impresionante que el de tanta gente; sigo creyendo que en esto también influye la carta de presentación]
I would like to make it very transparent, so I’ll share my concerns with you: the majority of the quotes we have received are lower than yours. [Esto podría no ser verdad, pero en cualquier caso parece reflejar que la gente no se arriesga tanto con sus tarifas para una agencia de Hungría] I know that price is not the only thing that counts but we have a target that we don’t want to exceed. This is EUR 0.07 for documentation and EUR 0.077 for UI. One more thing that I would like to clarify in advance is that besides larger volume projects, there are also some small word count projects from time to time, and these will be calculated on per word basis in the framework of the permanent collaboration so no minimum charge may be applied. [Aquí me gustaría resaltar que me reafirmo en lo de pedir una tarifa "alta" desde el principio: por mi experiencia, primero te dicen que es mucho y entonces te bajan ellos —cosa que aún se podría negociar—; imaginaos lo que pasaría si no apostáis alto desde el principio]
If you are still interested in working with us on the above terms, I would send you our test project which would be due until Friday. Please write to me what you think about this.
I look forward to your answer.
Best regards,
XXX
Lo primero que me llamó la atención fue la sinceridad de la agencia. No sé si será porque ya dejé claro que yo era serio desde el principio, pero vamos, siempre se agradece que digan las cosas claras. 0,07 € y 0,077 € me siguen pareciendo buenas tarifas para el tipo de texto que es y para una agencia, así que le respondo y le digo que me parece bien (por cierto, siguiendo con los errores que tuve en la carta modelo de la otra entrada, revisando ahora el mensaje me he dado cuenta de que tuve un error tonto también). Ya solo queda lo más temido… La prueba.
En qué consistía la prueba de traducción
Lo primero que me gustaría decir es que, pese a que una prueba de traducción no es quizás el mejor método para probar las habilidades de un traductor, esta prueba me pareció que estaba muy, muy bien hecha. Para empezar, te decían quién era el cliente final y te ofrecían información sobre sus productos. En segundo lugar, y lejos de lo que algunos han podido comprobar, el total de palabras que había que traducir no llegaba casi a las 350 palabras entre los dos archivos que había que traducir (uno con cadenas de software y otro de documentación).
Pero lo mejor de todo eran los archivos de la prueba: no voy a poner ningún ejemplo real, claro, pero en el caso de las cadenas de software, era increíble la cantidad de información contextual que te ofrecían sobre cada celda, incluso aunque solo hubiera tres palabras. Ya no solo ofrecían el contexto, sino que decían hasta qué significaban ciertos términos, e incluso que algunas cosas podían dejarse en inglés si el traductor lo estimaba oportuno. Y no sé, vale que eso era información del cliente, pero viendo cómo se las gastan algunas agencias, a mí me pareció todo un detalle que conservaran esa información.
¡Manos a la obra!
Aunque tenía tres días para realizar los deberes (cosa que es de agradecer), solo tuve una tarde para dedicársela a la prueba, ya que al día siguiente me iba a Castellón con motivo de las VII Jornadas de Tremédica. Aun así, me pareció más que suficiente. No hay que olvidar que en una prueba de traducción te lo juegas (casi) todo y que hay que prepararse bien, así que no tuve reparos en tardar como casi tres horas y pico para hacer 350 palabras. Como sabía quién era el cliente, tenía claro que debía pasarme un buen rato en su página web para estudiar la terminología y el estilo preferido, así como instalar parte del software cuyas cadenas caían en la prueba. De hecho, estaba seguro de que la traducción de esas cadenas debería estar en algún lado, así que también me tragué varios vídeos que había sobre la aplicación que había que traducir y con paciencia logré hallar la traducción de casi todas las cadenas de la parte de cadenas de texto.
No todo es copiar y pegar
Pero ojo, amigos traductores míos: que encuentres algo traducido en la web (e incluso en el programa) del cliente no quiere decir que sea la mejor traducción. Algunos traductores tendrán el vicio de “el cliente siempre tiene la razón”, pero si algo he aprendido en estos meses en la empresa en la que trabajo cuatro horas diarias, es que hay que dudar de todo y que la memoria de traducción no siempre es Dios, especialmente cuando pasa por varias manos. Así pues, indiqué en Word y en TagEditor, a través de comentarios, que había encontrado la traducción en tal sitio, pero que creía que se podía mejorar de tal manera por X razones. No sé si era una trampa o no (lo dudo, si os digo la verdad), pero simplemente creo que a veces hay que pensar un poco y no simplemente coger algo de un sitio “porque si está publicado, significa que el cliente ha dado el visto bueno y no se debe tocar” (hay casos y casos, cómo no).
Con esto no quiero decir que tengamos que corregir a nuestros clientes ahora sobre miles de cosas que nos parecen mejorables, pero si creéis que algo no funciona y se puede mejorar, es mejor comentarlo. Evidentemente, te tienes que mostrar profesional en tus comentarios y estar muy seguro de lo que dices y, por supuesto, debes reflejar tus postura final, no todas las posibilidades (eso me recuerda a que algunos profesores míos decían que si ponía varias opciones de traducción en un examen, contaba como fallo: ¡hay que estar 100% seguro de lo que uno pone!).
Y por si fuera poco… nada mejor que jugártela y descubrir tu as en la manga para demostrar lo que vales
Si habéis leído todo esto, quizás penséis que tampoco hice nada realmente especial para destacar sobre los demás (aunque espero haceros pensar con lo de “no todo es copiar y pegar”). Sin embargo, como colofón al asunto, os diré que, durante la fase de documentación para la prueba, ideé una estrategia que sabía que los demás no adoptarían, y es que fui tomando nota de varios fallos que vi en la web, incluyendo varias capturas de pantalla, para hacer un informe de fallos (solo recogí los cuatro más notables, tampoco quería ser exhaustivo). Sabía que podía parecer pretencioso, pero lo vendí como que era un valor añadido y que era una cortesía para demostrar nuevamente que me gusta el trabajo bien hecho. Este es el párrafo que incluí en el correo final (perdón si hay fallos, ja, ja):
As I had time, and considering this is a translation test, I went one step further and spotted some mistakes in the current Spanish live website. You will find in the document “XXX.doc” some screenshots together with an explanation of what is wrong and what should be done in order to correct the mistakes. This is just to prove again that I offered a high rate in the first place because I am very detailed-oriented.
La agencia me dio las gracias por todo y acabó llamándome hace tan solo unos días para decirme que el cliente final estaba muy contento con mi prueba y que nada, que hablaríamos pronto de negocios. ![]()
En fin, ¡espero que esta experiencia le pueda resultar provechosa a alguien!
Por supuesto, soy consciente de que ni la mejor de las intenciones funciona siempre, y que a veces nos tocará no pasar una prueba de traducción. Pero… ¿qué os ha parecido mi as en la manga? ![]()
P.D.: Por cierto, me han comentado que 0,08 € es una tarifa un poco baja para agencias en España. Ya hay una entrada sobre tarifas, pero… ¿cómo lo veis? En este caso, se trataba de una agencia de Hungría. A mí me parece una tarifa bastante razonable, y 0,07 € también me parece una tarifa decente para una agencia (no digo que no se pueda mejorar). Todo depende de lo productivo que seas, pero de eso ya hablaré en otra entrada…
Me prometí a mí mismo que, si al final conseguía este cliente (una agencia de traducción), dedicaría una entrada en el blog para relatar lo que hice. Sabía que me enfrentaba a otros traductores en la pugna por convencerlo de que yo era el mejor candidato, así que tuve que jugar bien mis cartas para demostrar mi valía.
Todo comenzó con un mensaje de correo electrónico a través de un portal de encargos de traducción en el que se me comunicaba que, según mi perfil, podría estar interesado en una posible colaboración para una agencia que tiene muy buena relación con nuevo cliente que trabaja en aplicaciones de telecomunicaciones y acceso remoto (probablemente alguno de vosotros también recibisteis este correo y sepáis de lo que estoy hablando). La verdad es que el mensaje de la agencia era muy detallado y demostraba mucha seriedad (y según lo que leí en Internet, estaba muy bien valorada por otros traductores), y ponía claramente los requisitos que buscaban, incluidas algunas referencias de gente con la que habías trabajado en el sector de la localización. Así pues, como no tengo todas las tardes completas con encargos de otros clientes, me dispuse a armarme hasta los dientes y tratar de ampliar mi cartera de clientes. Veamos cómo lo hice. ![]()
Primero: véndete muy, muy bien en el correo de presentación
Con el correo que habían enviado tan detallado, estaba claro que no podía dedicar simplemente unos míseros cinco minutos a contestar como quizás haría la mayoría. Al fin y al cabo, como ya dije una vez, al principio se trata de dar confianza al cliente. Básicamente, y preservando cierta información, el correo que les envié fue el siguiente (atentos a mis observaciones en corchetes y en rojo):
Dear Client,
I am Pablo Muñoz Sánchez, an English-into-Spanish translator specializing in software, website and video game localization. I just read via XXX that your company is looking for freelance translators who work from English into Iberian Spanish and, after seeing the requirements, I have to admit that I feel excited about taking part in this new project. The fact that you use a collaborative forum is a guarantee that you really care about quality, which is something I appreciate. [El principio es un poco "plantilla", pero aquí aprovecho algo que dijo el cliente para demostrar que me gusta el trabajo bien hecho]
As for localization experience, since November 2010 I am working part-time for a very important company related to Internet and new technologies [aunque en este caso sí que es un cliente muy importante, podría ser cualquiera; es cuestión de venderte bien], although my NDA does not allow me to reveal their identity. [Aunque esto es un poco de cajón, así te presentas como alguien serio] My other main professional experience is that I worked for Nintendo of Europe for two years in Frankfurt (Germany) localizing and testing some renowned video games from English into Spanish. [Está claro que esto no lo puede poner todo el mundo, pero se trata de indicar una experiencia relevante y de la que estés orgulloso. Si ha sido en el extranjero, menciónalo también, pues significa que has vivido en el extranjero, con lo que eso conlleva en el grado de madurez]
I am very familiar with the IT and Internet field, as I am kind of a “geek” and I also like to code macros in Visual Basic. Of course, I am also very familiar with HTML and XML, so working with strings around code and tags is not a problem for me. I have also localized many iPhone and Android applications, so together with my experience in video game localization, I am used to work with character limitations. [Pongo todo este párrafo en negrita porque me parece que todo es importantísimo: no tengo reparo en decir que soy un poco friki de la informática —al fin y al cabo, eso le interesa al cliente— y todo lo que digo lo hago con un tono de que tengo experiencia y que le ofrezco un valor añadido al cliente al no tener que preocuparse de explicarme ciertos detalles técnicos]
Although I do not have memoQ, I have SDL Trados 2007 and 2009. In any case, since I like playing with new tools and software, I would not have any problems in using memoQ. In fact, I tried memoQ like one year and a half ago and I have to admit that it looked very promising. [Como preguntaban si conocía memoQ y si estaría dispuesto a usarlo en el futuro, tuve que demostrar que no tendría problema porque me gusta trastear programas nuevos; es decir, otro problema que se quitan de encima gracias a ti]
As for my references, you can see some recommendations of clients and colleagues on my LinkedIn profile (http://www.linkedin.com/in/pmstrad) [Las grandes ventajas de usar LinkedIn y dedicarle tiempo a tu perfil: como pedían referencias, simplemente bastaba con decirle que leyera los comentarios de las recomendaciones que tengo en mi perfil de LinkedIn]. I have just sent you an invitation to connect so you can see them. If you really need to contact somebody, you can contact XXX (XXX@nintendo.de) — he is the Senior Translator of the Spanish team of Nintendo of Europe and we have a very good relationship. [A pesar de todo, nunca está de más indicar una referencia de confianza, sobre todo si es para indicar que aún mantienes una buena relación con tu ex jefe]
As this will be a specialized translation, my rate per English source word is 0.08 €. Please let me know if this is OK for you. [Está claro que aquí me la jugué totalmente; soy consciente de que es un precio muy alto para una agencia, pero así reafirmaba aún más que no soy nuevo en esto y que sé ponerle precio a un trabajo bien hecho. Por supuesto, esta información debe ir casi al final del correo de presentación]
Please find also attached my CV. You can see my portfolio and other details at my website: http://pmstrad.com. [Si has hecho bien los deberes y tienes una página web currada, es el momento de ponerla para que lean más sobre ti]
I am looking forward to hearing from you.
Kind regards,
–
Pablo Muñoz Sánchez
EN > ES Translator
Software, Website and Video Game Localization
Web: http://pmstrad.com
Blog: http://algomasquetraducir.com
Twitter: http://twitter.com/pmstrad
[Aquí destaco de nuevo la importancia de una firma profesional y de ser activo en las redes sociales para demostrar que te gusta lo que haces]
Aquí hay una cosa clara y que de algún modo es una mala noticia para algunos de vosotros: está claro que, si acabas de salir de la facultad, no puedes venderte de esta manera por la falta de experiencia y referencias. Evidentemente, precisamente porque yo contaba con eso, pude venderme en plan “soy la hostia” y ofrecí una tarifa bastante alta desde el principio para una agencia (en serio, tirad siempre por lo alto, ya te rebajarán la tarifa si no les compensa). Pero lejos de desanimaros, lo que pretendo reflejar es que hay que jugar con las cartas que tienes para venderte bien (estaría bien recuperar algún correo de los que envié al salir de la facultad a algunas agencias): siempre habrá clientes a los que dirigirse con tu nivel de experiencia o habilidades para una determinada especialización.
¿Cuál fue la respuesta del cliente y qué hice yo? Estad atentos a la próxima entrada. ![]()
P.D.: Por cierto, si os interesa, me tiré casi una hora para escribir ese correo. Si te quieres currar algo, hay que dedicarle tiempo.
[Actualización: Muchas gracias a los que me habéis indicado que la carta que escribí contiene fallos en inglés. Una lectora ha sido muy amable y se ha tomado la molestia de hacer correcciones directamente sobre un documento de Word con control de cambios, y creo que os puede interesar. Lo podéis descargar aquí. Eso sí, esto demuestra que a veces algunos fallos se perdonan si el resto lo compensa.]
Los pasados días 18 y 19 de febrero se celebraron en Castellón las VIII Jornadas Científicas y Profesionales de Tremédica y, aunque no me dedique mucho a la traducción médica, al final me apunté a última hora para aprender de los expertos. Además, gracias a eso pude pasar un fin de semana genial junto a varios amigos de Castellón aprovechando que el 20 de febrero era mi cumpleaños. ![]()
La verdad es que aprendí mucho, pues tengo que reconocer que la calidad de las ponencias era muy buena, algo que no suele suceder siempre en los congresos de traducción. Además, aproveché para desvirtualizar a José de la Riva y a unos cuantos más y hasta conseguí hacerme una foto con el inigualable Fernando Navarro. ![]()

De izquierda a derecha, Fernando Navarro, yo y José de la Riva
No os voy a hacer un resumen de las jornadas porque sería repetir el excelente trabajo que ha hecho ya José de la Riva en su blog La traducción in vitro (mejor aún es su resumen del otro lado de las jornadas de Tremédica), así que voy a aportar algo diferente: resulta que me dio por probar a tuitear algunas cosas de las jornadas y la cosa me gustó tanto que acabé haciendo una retransmisión en directo de todas las ponencias al ver que algunos seguidores mostraron interés en mis tuiteos (era la primera vez que hacía algo así).
La verdad es que me lo pasé como un enano y, contrariamente a lo que se podría pensar, creo que me enteré mejor de todas las ponencias gracias a que estaba tuiteando todo (lo que conllevaba escuchar, analizar lo relevante y resumirlo en menos de 140 caracteres usando el teclado de un teléfono móvil mientras seguía escuchando y analizando; a quien le interese, uso el teclado SwiftKey de Android para las predicciones).
Así pues, si queréis saber qué es lo más importante que se dijo en las VIII Jornadas de Tremédica, os dejo con un archivo de Excel que he preparado que recopila todos mis tuits (que son un montón) para que lo consultéis si queréis aprender un poquito sobre traducción médica.
Evidentemente, la redacción no es perfecta y seguro que alguna cosa no se entiende del todo bien, ¡pero por algo eran tuits en tiempo real!
Por cierto, que estaba tan pendiente de la batería del móvil todo el rato que al final mis amigos me regalaron el domingo un cargador de móvil que funciona con pilas para que nunca más me quede sin batería en una retransmisión de este estilo… ¡No me lo esperaba para nada! ![]()




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