Últimamente he tenido algunos encargos de revisión en los que la agencia me ha pedido que le haga un precio por hora en lugar de por palabra. En este caso, la agencia presupone que reviso unas 1000 palabras de media en una hora. Y claro, cuando hay que dar un precio, la inexperencia nos puede jugar una mala pasada. En este blog ya hemos hablado largo y tendido sobre las tarifas de traducción, pero releyendo dicha entrada, sorprende que nadie sacara el tema de cobrar por horas. Por esa razón, me gustaría que esta entrada sirviera de complemento a la mencionada anteriormente, donde el debate fue lo más interesante.
Cobrar por horas: un arma de doble filo
En mi opinión, esta forma de cobrar presenta ciertas ventajas e inconvenientes a la vez. Por un lado, si cobramos por horas sabemos que si necesitamos más tiempo del habitual por cualquier razón, cobraremos por ello. Por ejemplo, si la traducción es mediocre y necesitamos echarle unas cuantas horas más para dejar el texto decente, seremos recompensados como corresponde. Se acabó el quejarse de que hemos necesitado el doble de tiempo para revisar un texto: ¡eso que nos llevamos al bolsillo!
Pero ¡ah, amigo! En la otra cara de la moneda, el cliente no sabrá a ciencia cierta por cuánto le saldrá la broma, y si tardas más de lo que en un principio estimas, probablemente te pedirá una justificación de por qué has tardado tanto. Y no sé, como cliente, me gusta tener un precio más o menos cerrado y no tener que llevarme luego una desagradable sorpresa.
Por si fuera poco, entra en juego otra variable más: nos llega un encargo de un montón de palabras para revisar y nos frotamos las manos. Nos ponemos manos a la obra y resulta que el texto está bastante bien, y encima somos superrápidos porque antes nos han dado una buena noticia y estamos que lo damos todo. Total, que en realidad no hemos tardado más que una hora en revisar 2000 palabras. Más nos vale haber pedido 40 € la hora, porque si no, incluso cobrando algo más o menos bajo como 0,02 € por palabra revisada, estaríamos perdiendo dinero. Si somos especialistas en un determinado tema, creedme que se puede llegar a esa velocidad de revisión.
Pero… ¿En qué casos se cobra por hora?
Pues esto es un tema algo variable. Por mi experiencia, normalmente la traducción se suele cobrar casi siempre por palabra, aunque no sería la primera vez que tengo un trabajo de traductor/revisor y luego te pagan por horas independientemente de lo que hagas. Este es un caso típico de los traductores autónomos que trabajan en plantilla por unas horas en las oficinas de sus clientes. Por ahora solo he cobrado por horas en el caso de la traducción cuando se trataba de pequeñas actualizaciones a un archivo ya traducido (lleva tiempo abrir los nuevos archivos actualizados, pasarles la memoria y mirar los fuzzies; eso hay que cobrarlo también).
La revisión se suele cobrar por horas según he visto, aunque por ahora yo a mis clientes les he ofrecido un precio por palabra revisada (del original) de hasta 0,04 € (de media suelo pedir unos 0,03 €). Luego hay otras tareas como la maquetación y el testeo que ahí sí que se deben cobrar por hora porque no se cuenta realmente con algo que se pueda medir fiablemente para fijar un precio cerrado.
Ajá… ¿Y entonces cuánto pido?
Llegamos al verdadero meollo del asunto: ¿a cuánto cobramos la hora? Pues aparte de que depende de si estamos con una agencia o no, en principio creo deberíamos fijar una única tarifa para cualquier servicio que hagamos, porque el tiempo lo vamos a utilizar igualmente. Es decir, no se trata de que traduzcamos a 30 € la hora, revisemos a 25 € y testeemos a 20 € teniendo en cuenta el grado de esfuerzo que implica, sino de que le pongamos un precio a una hora de nuestro tiempo, sea lo que sea. En principio somos profesionales y cualquiera de estas actividades la vamos a hacer poniendo nuestro máximo empeño. Además, mientras cobramos 20 € por testear, podríamos estar traduciendo para un cliente a 0,08 € la palabra a 500 palabras por hora, lo que equivaldría cobrar 40 € la hora.
Eso nos da una gran pista para calcular nuestro precio por hora: si a un cliente le cobraríamos 0,07 € y traducimos a 500 palabras la hora más o menos (incluida la autorrevisión de todas esas palabras), un precio de 30-35 € la hora estaría bien, ya que 0,07 x 500 = 35 €. Por supuesto, tampoco hay que abusar: a una agencia no sé si es fácil colarle 35 € la hora, y yo de momento solo lo he hecho con una para unos proyectos de revisión aislados. El precio mínimo que he aplicado ha sido 18 € y porque sabía que eran 8 horas seguidas durante varios meses para un proyecto, y actualmente le cobro 23 € a mi cliente principal (le debería cobrar más siendo quienes son, pero precisamente por falta de desinformación, al final pequé de “conservador”). Tened en cuenta que todos estos precios son en bruto y que, aplicando la fórmula de:
(precio por palabra) x (número de palabras traducidas o revisadas por hora) = (precio por hora)
en realidad el precio no es tan alto como podría parecer si lo comparamos con un precio por palabra. Recordad que si os toca un texto “fácil” y de vuestra especialidad, y además tenéis ya cierta experiencia, podéis llegar a traducir hasta 800-1000 palabras (finales) por hora, lo cual puede hacer que vuestra hora llegue fácilmente a los 70 € brutos si cobráis por palabras.
Y vosotros, ¿qué experiencia habéis tenido cobrando por horas?
Mi relación con la música es curiosa: a veces me tiro días o incluso una semana sin poner ninguna canción en mi habitación (se entiende que escucho música irremediablemente en pubs y otros lugares). Otros días, sin embargo, estoy de subidón y pongo lo más cañero que tengo durante varios días seguidos (no sería la primera vez que acabo bailando o cantando solo mientras ordeno la habitación).
El tipo de música que escucho es curioso también. Cuando tenía unos diez años, la verdad es que, lejos de escuchar la típica música “del momento”, prefería escuchar bandas sonoras de series de dibujos japoneses y de videojuegos al estilo música clásica o de punk rock al estilo The Offspring. Y lo cierto es que tampoco he variado mucho en mis gustos musicales: cuando necesito mi momento “música”, siempre acabo escuchando algo de guarrocanrol como dicen Los de Marras (punk urbano, vamos) o de música de videojuegos o anime. Eso sí, en la discoteca lo bailo todo, ja, ja, ja. ![]()
Pero después de contaros un poco mi vida (a mí personalmente me gusta conocer un poquito más a los autores de mis blogs favoritos), llegamos al verdadero meollo de la cuestión: ¿preferís trabajar con música? Si es así, ¿qué tipo de música escucháis? ¿En español o en otro idioma?
En mi caso, admito que prefiero que haya silencio antes que escuchar música que no me gusta (como el chumba chumba). De hecho, recuerdo que, aunque reconozco que fastidié a algunos compañeros míos, cuando trabajaba en AbroadLink pedí por favor que cada uno escuchara su música con cascos antes de que la música fuera para toda la oficina, porque la verdad es que me costaba concentrarme con determinados estilos de música. Y fijaos lo que son las cosas: ahora normalmente necesito escuchar música, porque tengo demostrado que me motivo más y a veces es que simplemente vuelo mientras traduzco, ya que me meto mucho más en el texto (sobre todo si es un videojuego y escucho la banda sonora de alguno de mis títulos favoritos). Digamos que es una forma de potenciar la felicidad que puede producir traducir un texto que te gusta mucho y entrar en estado de flujo (o al menos hacer que una tarea pesada sea algo más animada).
Ahora mismo no estoy escuchando nada, solo el tictac del reloj. Como digo, todo va por momentos. No escucho nunca la radio (en mi casa nunca hemos tenido costumbre), y normalmente prefiero escuchar algo en otro idioma que en español, porque si no, no me concentro del mismo modo. Aunque es curioso: justo ahora me han entrado ganas de escuchar alguna canción, así que voy a hacerlo. Creo que me voy a poner algún disco de Marea, que hace ya que no los escucho. Por cierto, que me encanta que me descubran música, porque por mí mismo no suelo hacerlo.
Y vosotros, ¿escucháis música cuando trabajáis? ¿De qué estilo? Os dejo con el videoclip de un grupo de unos colegas y con algunas canciones de videojuegos que hacen meterme de lleno en mi tarea, para que veáis que tampoco son tan frikis: como digo, a mí a veces me hacen llegar al estado de flujo y a sentirme a gusto con lo que hago, sobre todo porque me evocan momentos felices. ![]()
Music Box (Unsilenced, grupo de Almería): el tipo de música que suelo escuchar
Gau’s Theme (Final Fantasy VI): melancólica y esperanzadora
Flight! (Xenogears): animada: ¡eres el rey del mundo!
Time Circuits (Chrono Trigger): es como explorar un mundo desconocido…
An Old Irish Song (Suikoden): me recuerda a mi año en Irlanda…
Rundas Battle (Metroid Prime 3): una canción cañera para una batalla épica
Este año está siendo para mí uno de mis años más increíbles tanto en lo personal como en lo profesional, donde el cambio está siendo el gran protagonista. Como tampoco es cuestión de contaros mi vida, iré directamente al grano: el sábado 4 de junio daré un curso intensivo de 8 horas sobre localización de videojuegos en Valencia, en la empresa Interpunct Translations de mi amiga Núria San Martín.
Para mí es todo un honor dar un curso de localización y estoy verdaderamente emocionado, ya que tengo grandes ideas: la noticia es relativamente reciente, así que aún tengo que elaborar los materiales, pero no os preocupéis, que ideas no me faltan.
En las 8 horas que impartiré, mi intención es hacer una introducción teórica del proceso de localización de un videojuego y de algunas características importantes de este tipo de traducción para luego hacer todo tipo de actividades prácticas con ejemplos reales.
El precio de la sesión es de 120 € y el número de plazas disponibles es de 15 participantes. Si os interesa, no tenéis más que escribir a interpunct@interpunct.es y os darán información sobre cómo realizar el pago. ¿A qué estáis esperando? ![]()

P. D.: No es el único anuncio que tengo que hacer este año, pero todo a su debido momento… ![]()
Aprovechando que estamos en Semana Santa y que la cosa está tranquilita, aprovecho para deciros que hace un tiempo hice la frikada de grabarme jugando al Metroid: Other M de Wii para subirlo a YouTube, sobre todo porque la única versión que vi en español de los subtítulos era la sudamericana y no es la misma que la de España. Se notaba que hacía ya tiempo que no jugaba, pues me mataron dos veces hacia el final del juego y cometí alguna tontería de equivocarme de camino (no perdí mucho tiempo, pero se nota), pero vamos, que me lo pasé de una manera decente.
Hay un total de 29 vídeos (unas 5 horas de duración en total), así que nada, si tenéis una tarde de aburrimiento esta Semana Santa, yo os dejo una propuesta, ja, ja. Además, así Álvaro García tiene material más que de sobra para criticar mi traducción, ja, ja.
Digamos que, de algún modo, es un homenaje a todo lo que pasé en mi última etapa en Nintendo.
Os dejo con los 9 vídeos que contienen el meollo de la historia por si os interesa y con la lista de reproducción de todos los vídeos. Desde luego, para mí el mejor momento es el de “Ninguna objeción, ¿verdad, señorita?” del séptimo vídeo. Ah, antes de que preguntéis, los traductores no tuvimos control sobre el tiempo de aparición de los subtítulos (aunque hicimos lo que pudimos), y todo lo de poner “Misiles” y demás términos en minúsculas viene de juegos anteriores de la saga Metroid. Por supuesto, podéis preguntarme cualquier duda que tengáis sobre la traducción. En fin, ¡que disfrutéis los vídeos!
El principio
El pasado de Samus y las instrucciones de la misión (me encanta)
Más sobre la historia, suspense y acción a raudales
Al final de este vídeo se ve una parte importante del pasado de Samus y Adam
Hacia mitad del vídeo está la épica batalla contra Ridley
Aquí se dan detalles de la historia para dar y regalar
Sin duda, la mejor escena del juego, incluida la música antes y después
El emotivo final…
Y el fin del fin

Tras un repaso a todo lo que hicimos en el curso de Word para traductores de Xosé Castro, toca hablar de lo que sucedió después: ¡fieshta! O, si preferís decirlo en lenguaje técnico, una buena sesión de networking. Me gustó bastante la idea de que fuéramos a un pub tipo cóctel y no que estuviéramos sentados en varias mesas. De esta manera, todos pudimos hablar con todos. Quizás la comida fue algo escasa, pero yo aproveché para comer todo lo posible, je, je.
Me da miedo nombrar a toda la gente con la que conversé precisamente porque estoy seguro de que me dejo a alguien el tintero, pero bueno, diré que tuve el placer de desvirtualizar a @jordibal, @saavedramanuel (mi asesor de mobiliario de oficina), @irenesalmagro y a @martaortells. Por supuesto, estuve con los clásicos @xosecastro, @currixan (quien me presentó a @valocor), @lluistradus y @playmobiles, aparte de con mis amigas Judit Samblás, Beatriz Cerezo y Núria San Martín. Echamos fotos y sobre todo risas, y la verdad es que nos acostamos un pelín tardecillo, pero oye, ¡es que estábamos disfrutando! Como apunte para bebedores con clase (:P), descubrimos la ginebra ideal para un gin tonic: la ginebra G Vine. Pero aún quedaba un día más de jornadas, así que pasemos al sábado…
La charla de Xosé Castro
Entre pitos y flautas, al final llegué tarde a la primera sesión, en la que Xosé Castro nos daba consejos para lanzarnos al mercado laboral con éxito. La verdad es que nos iluminó a todos con su gran sabiduría destilando mucho humor, así que intentaré destacar a continuación las ideas que más me gustaron:
- Si trabajas como autónomo, dúchate al comenzar al día. Totalmente de acuerdo: estoy lo había leído ya en algún otro blog y, aunque a veces es inevitable caer en la pereza, cuando trabajo en casa siempre intento hacerlo. Me siento mucho más activo así y me ayuda a mentalizarme de que estoy trabajando.
- Deshazte de todo esa gente que desprende un tufo a pesimismo. Y es que es verdad: bastante tenemos con nuestros problemas como para que encima los de al lado se pasen todo el día criticando que la cosa está muy mal, que vaya caca de tarifas, que vaya caca de profesores de universidad, que vaya caca de día, que vaya caca de trabajo tengo, que vaya caca de compañeros tengo, que vaya caca de clientes me escriben, etc. No digo que a veces nos quejemos y con razón de ciertas cosas, pero hablando de lo mal que está todo no creo que tengamos muchos pensamientos positivos. Como bien dijo Xosé, la gente no suele hablar de lo bien que le va, sino de lo mal que está todo. No distorsionemos la realidad más de lo necesario y alejémonos de toda esa gente que quiere amargarnos la vida con sus problemas.
- Dale un trato especial a tus clientes especiales. Enlazando un poco con el punto anterior, tiene tela que haya gente que se queje de un cliente cuando a lo mejor gracias a él has facturado 20.000 € en un año. Por supuesto que tendrá sus cosas, pero tampoco nos pasemos. Ten un detalle con los buenos clientes y hazle un regalo en Navidad o invítalo a comer. Eso reforzará tu relación.
- Tú lugar de trabajo es sagrado: invierte en él lo que debas. Señores, está muy bien tener un portátil, pero nada como tener un pantallón para verlo todo bien clarito y poder trabajar con varias ventanas a la vez; Xosé aseguró tener una pantalla de 30 pulgadas (la mía es de 23 y estoy bastante contento). También hay que invertir en un buen teclado, un buen ratón y, cómo no, una buena silla. Estas cosas pueden parecer “caras”, pero son una gran inversión a largo plazo. Además, mientras que unas personas se tienen que gastar unos 10.000 € o más para poder empezar a trabajar, nosotros con 1000 € (quitando el ordenador) ya tenemos bastante para poder comprar todo lo que nos permita estar a gusto en nuestro lugar de trabajo. Respecto a esto, os recomiendo leer la entrada y sobre todo los comentarios de ¿Ordenador portátil o de sobremesa? Yo al final acabé comprando el teclado Logitech K350 y la silla Markus de IKEA y estoy más que encantado.
- Tu currículum tiene que ser el documento mejor escrito de tu vida. No puede contener ninguna falta de ortografía ni ninguna marca de formato “cutre” que una persona avezada en la profesión pueda detectar. Pásale tu currículum a varias personas y pídeles su opinión. Y fíate de lo que te digan.
- El gimnasio NO es optativo. Nos pasamos el día entero sentados en la cueva (y más nos vale que tengamos una silla decente para no hacernos la espalda aún más polvo), así que hay que menear el cuerpo un rato al día, aunque sea pasear un rato. Yo la verdad es que desde que llegué a Madrid no he ido al gimnasio, pero me autoengaño diciendo que al menos hago algo yendo al trabajo andando (una hora ida y vuelta). Y sí que tenemos tiempo para el gimnasio aunque nos empeñemos en decir lo contrario.
- Hay que ir siempre un paso por delante de los demás. Ante una nueva situación en el mercado de la traducción, como puede ser la llegada de las memorias de traducción o la traducción automática, la tendencia es quejarse, decir que todo eso no sirve para nada y que nunca aceptaremos trabajar con unas condiciones así. Pero amigos, mientras os quejáis, otros están probando esas nuevas tecnologías y se están haciendo ya con clientes interesantes que apuestan por la innovación (ya sea buena o mala para nosotros). Ojo con no quedarse rezagados.
- Aspira a lo más alto y conseguirás tus objetivos. Cuando uno se pone a pensar en sectores muy deseados como la traducción para doblaje, la reacción típica es decir: “eso es una mafia”. Pero precisamente Xosé llegó a donde llegó porque no dejó que hubiera ninguna barrera de fundamentos dudosos que le impidiera ascender a la cumbre del éxito.
Las charlas de Pilar Luna Jiménez y Trinidad Clares sobre interpretación
Tras la intervención de Xosé Castro, la magistrada Pilar Luna Jiménez, que no es traductora ni intérprete, nos expuso el triste caso de la situación de los intérpretes en Madrid para destacar a los “conocidos” de Seprotec. Desde luego, hay que reconocer que Pilar sentía una absoluta pasión por todo lo que decía, y en el turno de preguntas se demostró que, efectivamente, a varias personas les llegó al alma todo su discurso. No me extraña, pues contó con todo lujo de detalles las malas prácticas que había encontrado últimamente en ciertos “intérpretes”. Por supuesto, fue todo un momentazo cuando la nombraron socia de honor de Asetrad.
Más adelante, Trinidad Clares nos contó sus experiencias sobre la respuesta de los intérpretes judiciales del Reino Unido ante la subcontratación del servicio. En este momento tengo que reconocer que desconecté un poco de la sala no porque no me pareciera interesante el asunto (no podía tuitear, je, je), sino porque empezó a entrarme un poco de malestar en el cuerpo como consecuencia de no dormir lo suficiente…
Las charlas de Raúl García, Maximino Álvarez y Javier Sancho
Con un poco más de fuerzas, esta vez sí que pude prestar plena atención a la mesa redonda que se celebró con el título de La respuesta profesional al mercado industrial de la traducción. El primero en intervenir fue Raúl García, que habló de todo lo que distingue la traducción profesional de la industrial. Es una lástima no poder contar con tuits a modo de chuleta para describir mejor todo lo que dijo Raúl, pero bueno, básicamente, recalcó la idea de que un traductor profesional va a estar ahí para retos que supongan contar con una traducción de calidad, y que aunque la traducción automática sirva en algunos casos, no significa que todos vayamos a ser posteditores (aunque algunos sí, claro).
A continuación habló Maximino Álvarez sobre el conocido caso de Lionbridge: Maximino nos contó con todo lujo de detalles y con mucho humor todas las prácticas de esta empresa para reducir las tarifas a los proveedores. Lo más curioso de todo fue ver que incluso los de Lionbridge tenían una lista negra de la gente que se quejaba clasificada por idiomas e incluso por sexo… ¡Tela marinera! Maximino recalcó que este no es para nada el camino a seguir, y que él no ha dado su brazo a torcer hasta ahora. También comentó todo lo relacionado con las “bondades” de la herramienta Translation Workspace de Lionbridge y todos pudimos comprobar que se trataba de otra de las artimañas de Lionbridge para sacar tajada de los traductores.
Ya por último (¡el hambre apretaba!), Javier Sancho nos habló sobre la situación de SEIL, tal y como lo hizo Margaret Clark en las IV Jornadas de la ASATI de Zaragoza de febrero. En resumen, los de SEIL han creado una “homologación” de traductores que en realidad sirve de poco para los traductores de hoy en día, y por ahora es mejor que huyamos de algo que tiene un reconocimiento prácticamente nulo más allá de las empresas de SEIL.
Y… ¡más fieshta!
Tras dar por concluida la jornada, todos fuimos como locos a comer. Yo no me había apuntado a la comida de Asetrad, aunque me pasé por allí unos minutos y tuve la suerte de conocer (aunque solo fuera para saludar) a Isabel García Cutillas y a @mayabusque. A continuación me fui con Laura Ramírez Polo (@kleinelaura) y un montón de compañeros más a comer a un restaurante cuyo camarero era de los más personaje… No sé qué tenemos @playmobiles y yo, que allá donde vamos nos topamos con camareros de los más inusuales.
También estaba con nosotros Gádor Villanueva, que asistió a aquella primera charla que di en Granada el año pasado, así como Sonia Martos y algunos miembros de La Xarxa.
Esa noche me fui a Castellón con mi amiga Beatriz Cerezo y Judit Samblás, y al día siguiente, aunque todos estábamos cansados, pude disfrutar del último día de La Magdalena como podéis ver a continuación (viva el colesterol)…
En definitiva, un gran fin de semana que de algún modo se hizo corto y que demuestra que hay que ir a todos los saraos traductiles según permita el bolsillo y el dinero. Así que… ¡hasta la próxima! ![]()

Este título tan largo en realidad se podría haber resumido en una frase mucho más sencilla: crónica sobre un fin de semana perfecto.
Algunos compañeros ya han contado sus experiencias, como Judith Carrera y Language Exposure, pero yo también quería aportar mi granito de arena. Empezaremos por el curso de Word para traductores que impartió Xosé Castro el viernes por la tarde y luego continuaremos con las jornadas de Asetrad del sábado por la mañana.
Viernes: curso de Word para traductores de Xosé Castro
Simplemente, imprescindible. No fue solo un curso de Word exclusivamente para traductores, sino que cualquier persona que se dedique a utilizar esta herramienta habría salido de allí con cientos de truquitos que desconocía no solo ya para ahorrar tiempo, sino para descubrir nuevas funciones de Word. Vamos, que la próxima vez le digo a mi padre que se apunte también. ![]()
Me dio muchísima rabia no poder tuitear nada por culpa de la nula cobertura de mi operador (hay que ver, tanto bendecir a los smartphones y luego van y te fallan en el momento clave), porque habría disfrutado de lo lindo haciéndolo (ya le comenté alguna vez a @lluistradus, que estaba a mi lado, que era una pena que todos esos posibles tuits se perdieran como lágrimas en la lluvia). Evidentemente, no puedo haceros un resumen de la barbaridad de truquitos que nos enseñó Xosé aquella tarde con mucho humor, así que destacaré lo que más me llamó la atención (no todo es de Word):
- Hay que dominar la herramienta que usamos prácticamente todos los días. Da igual que sea Word, Trados o el Paint, pero hay que dedicarle tiempo a “las máquinas de hacer billetes” para ser mucho más productivos con ellas. Nada como ver vídeos en YouTube sobre los programas en cuestión, leer listas de trucos y consejos y, sobre todo, poner en práctica todo nosotros mismos. Y, por supuesto, hay que conocer las funciones de TODAS las teclas nuestro teclado a la perfección, pues es nuestra herramienta de trabajo básica.
- Aprende las combinaciones de teclas de las funciones que más usas. Idealmente tendrías que saberlas todas, pero por lo menos deberías aprender las básicas de cada herramienta, porque aunque parezca que solo ahorras cinco segundos y que no merece la pena, pensaos en la de horas que se ahorran a lo largo del año simplemente con usar teclas como Ctrl+L para abrir el cuadro de buscar y reemplazar, Ctrl+G (o Ctrl+S) para guardar un documento, F7 para usar el corrector ortográfico, etc. Además, muchas combinaciones de teclas sirven para otros programas, como las que permiten moverse rápidamente por un texto, que ya vimos hace tiempo. En definitiva, hay que usar el ratón lo menos posible. Aquí os dejo una buena lista de combinaciones de teclas para Word.
- Aprende a escribir rápido. Pensad en la de veces que escribimos a lo largo del día: ¿no creéis que ahorraríamos tiempo si escribiéramos 60 palabras por minuto que 30? Yo confieso que no sé mecanografiar, pero que el vicio al final me permite escribir bastante rápido sin mirar al teclado sin la típica posición asdf jklñ; no obstante, desde hace unas semanas practico mecanografía con un programa llamado MecaNet que está muy bien (al principio no daba ni una, pero ya voy por la lección 8 y ahí voy).
- Si en un mismo documento tenemos una sección concreta que siempre queremos consultar aparte de la sección que tenemos en pantalla (por ejemplo, las notas a final de página de un artículo científico), no hay nada como dividir el mismo documento con Ctrl+Alt+V. No abriréis dos documentos, es el mismo, así que los cambios en un panel afectarán al otro, claro. Para desactivar esto, pulsad de nuevo Ctrl+Alt+V. Probadlo.


- Para sacar el máximo rendimiento de la velocidad del teclado, nada como ir a Panel de control > Teclado y poner todo a la derecha, tal y como se muestra en la imagen que aparece a continuación. Notaréis la diferencia, ya veréis.

- Desactiva las opciones de Autocorrección de Word, cosa que explica muy bien José de la Riva en su blog, ya que normalmente al traductor no le interesan las que vienen de forma predeterminada. Otra cosa es mejorar el sistema de Autocorrección a nuestras propias preferencias mediante diccionarios personalizados.
- Ojito con los metadatos de nuestros documentos y, sobre de todo, de nuestros comentarios en Word. Es muy fácil descubrir quién ha escrito el comentario en realidad y la fecha del primer y último comentario para calcular realmente las horas que ha trabajado alguien en un documento. Mejor echarle un vistazo a todas las opciones de Word que tienen información nuestra…
- La tecla F8 hace milagros para seleccionar algo desde la posición actual del cursor. Probad y descubrid por vosotros mismos lo que hace.

- Además de aprender las combinaciones de teclas más comunes, no hay nada como dedicarle unos 20 minutos a personalizar las opciones de Word (o el programa de turno). Word 2007/2010 no se puede personalizar tanto como Word 2003, pero aun así merece la pena dedicarle un tiempo a esto.
- Si usas Word 2007 o 2010 y echas de menos los menús de Word 2003, hay un truco con el que me quedé asombrado para tener todos los menús de Word 2003 en la pestaña Complementos de la famosa cinta de las versiones de Word más recientes. La verdad es que no tengo Word 2003 como para dar detalles, pero consiste en crear una barra personalizada con los menús de Word 2003 y guardar la barra en una plantilla de Word que se pueda usar en Word 2007/2010. De todos modos, me he puesto a bucear por Internet y he encontrado este fantástico programita que, con solo instalarlo, te añade una nueva pestaña en la cinta Word 2007 con las opciones clásicas de Word (no funciona en Word 2010 por lo que he visto, aunque creo que sería cuestión de cambiar la ubicación de la plantilla). Los nombres de los menús salen en inglés, pero la mayoría de las opciones están en español.

- Si quieres ir a elementos concretos de un documento, como por ejemplo ir de un comentario a otro, en la parte inferior de la barra de Word hay un pequeño botón con el icono de un círculo que tiene todo tipo de opciones (por supuesto, hay combinaciones de teclas para todas estas funciones). Ese botón lleva allí desde el año Catapum y no conocía su existencia: merece la pena echarle un vistazo.

- Se pueden hacer selecciones de una zona específica del documento con el ratón si mantienes pulsado Ctrl+Alt. Muy útil para columnas creadas “artificialmente” a base de espacios.

- Un truquito que ya sabía: si tienes Windows 7, para abrir programas o un documento reciente, nada como pulsar la tecla de Windows, escribir las primeras letras de lo que quieres abrir y pulsar Intro en el elemento seleccionado.

Bueno, viendo que la cosa se alarga, mejor continúo mañana con el resto de las jornadas…
También os recuerdo que hace tiempo hablé sobre atajos de teclado para traductores para ser más productivos
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