Pablo Muñoz Sánchez | Publicado el 10-01-2008
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Estos días he ido recopilando una serie de ideas sobre las herramientas que hay disponibles de forma libre o gratuita que pueden ayudarnos a sacar el máximo rendimiento en nuestro trabajo diario concentrándonos en las tareas de traducción. He aquí la lista:

  1. Key Launch: se trata de un lanzador de aplicaciones y archivos para Windows similar a QuickSilver para Mac que se torna imprescindible cuando hacemos uso de diversas aplicaciones a lo largo del día. Si tienes que hacer una operación aritmética con la calculadora, abrir el bloc de notas o incluso abrir una página del navegador para hacer una búsqueda en Google, ya no hace falta perder unos preciosos segundos que rompen la concentración: basta usar la combinación de teclas Ctrl + Espacio para abrir una ventana donde escribir el nombre de la aplicación y darle a Intro para ejecutarla. Una vez que te acostumbras ya no sabrás vivir sin él. Lifehacker recomienda el uso de Launchy por ser más flexible, pero a mí me convence más Key Launch. Prueba y elige el que más te guste.
  2. Texter: los chicos de Lifehacker han creado una estupenda aplicación que evita tener que teclear una y otra vez frases o palabras que escribimos hasta la saciedad cada día, como “Si tiene algún otro comentario o pregunta al respecto, no dude en ponerse en contacto con nosotros”. Si trabajamos para Microsoft, el largo “Para obtener más información acerca de” resulta también muy pesado de repetir, aunque por suerte si utilizamos programas de traducción asistida por ordenador podemos ahorrar tiempo utilizando un glosario exclusivo con estas típicas frases. En cualquier caso, Texter nos brinda la posibilidad de poner estas repetitivas frases con una simple combinación en cualquier programa.
  3. DragKing: ¿cuántas veces pulsaremos la combinación de teclas Ctrl + C (copiar) y Ctrl + V (pegar) al día? Con DragKing te olvidarás de pulsar la tecla Ctrl + C, pues con solo seleccionar el texto, DragKing se encargará de copiarlo al portapapeles. Aunque falla alguna que otra vez, es un programa sencillo pero efectivo. Si utilizáis Firefox, quizás os interese saber que hay una extensión llamada AutoCopy que desempeña la misma función pero solo para el navegador.
  4. PureText: si teclear una y otra vez las mismas palabras y pulsar siempre Ctrl + C y Ctrl + V es pesado, más lo es copiar texto y tener que ir al menú Edición -> Pegar especial… -> Pegar sin formato de Word u otra aplicación porque no nos interesa el formato de lo que hemos copiado y solo queremos texto plano. Worker’s Edge nos ofrece una macro para copiar texto sin formato en Word, al igual que el consejo de utilizar una pequeña aplicación llamada PureText para hacer lo mismo desde cualquier programa. Fácil, ¿eh?
  5. AutoHotKey: si son útiles las macros para Word, imagínate lo que puede ser repetir tareas a nivel de sistema operativo. Lo malo es que es preciso conocer el lenguaje utilizado y eso no es accesible para muchos usuarios por su dificultad, pero por suerte hay mucha documentación y ejemplos de los que aprender.

Por supuesto, según a lo que se dedique uno en concreto tendrá otras aplicaciones útiles que le ahorran mucho trabajo (eso sin tener en cuenta los atajos de teclado, claro). Por ejemplo, si eres autónomo y a veces te envían un documento en PDF, conocerás la existencia de muchos programas de pago para convertir de PDF a Word que, además, no funcionan todo lo bien que cabría esperar. Hoy he descubierto una solución gratuita llamada Free PDF to Word Doc Converter (interesante nombre) vía Lifehacker y DigiZen (que a su vez toma la idea de Desde mi tarima), y me ha sorprendido muy gratamente por los buenos resultados obtenidos y por su velocidad.

Y tú, ¿qué programas usas para aumentar la productividad?

Etiquetas: aplicaciones, freeware, productividad, software libre

Pablo Muñoz Sánchez | Publicado el 05-01-2008
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diferencias.thumbnail Textos paralelos y especialización del traductorVía eCuaderno llego a un interesante artículo sobre cómo buscar información científica en Internet que resume en pocos párrafos lo que en la facultad se tarda varias horas en enseñar en cuanto a documentación y que me ha animado a escribir sobre la noción de texto paralelo y la idea de si un traductor debe o no especializarse.

La mejor definición de texto paralelo que he encontrado es la siguiente: “textos originales en la lengua de partida o en la de llegada sobre el mismo tema y cuya función es similar o equivalente a la de la traducción”. Por ejemplo, si te encargan traducir un manual técnico de un teléfono móvil de Nokia, recurrir a un texto paralelo significaría consultar manuales técnicos de teléfonos Nokia parecidos para conocer la terminología o estructura de la información antes de empezar a traducir. Creo que los que hemos estudiado Traducción e Interpretación conocemos este proceso de sobra.

Ahora bien, la experiencia profesional me dice que usar textos paralelos es más propio del período de formación que de la actividad profesional. Afirmar algo así parece que pone en evidencia a la mayoría de traductores —empezando por mí, por supuesto— en torno a su actividad profesional, pero es cuestión de matizarlo. Por supuesto que utilizo Internet para documentarme (ya he hablado del gran recurso que supone para nosotros), pero dados los plazos de entrega tan ajustados que nos exigen, el estudio en profundidad de los textos paralelos como nos recomiendan en clase no encaja demasiado bien el puzle.

Actualmente busco textos paralelos como referencia en algún caso concreto, y cuando más los he necesitado (temas jurídicos o realmente técnicos), mis intentos de búsqueda han sido en vano. Llega un momento en que, cuando traduces mucha maquinaria, empiezas a tener cierta intuición para algunas expresiones aunque su momento te extrañaran tanto. Te das cuenta de que todo es terminología diferente según la máquina y distintas formas de presentar la información.

¿Qué significa esto? Que aunque uno traduzca varios tipos de textos, desde jurídicos a técnicos, con el paso del tiempo se acumula un cierto bagaje sobre un tema amplio —no debe ser necesariamente muy concreto— y uno empieza a encontrar problemas solo en la terminología y en las frases oscuras independientemente del nivel de comprensión que tenga de otro tipo de textos. Dicho de otro modo, se adquiere experiencia profesional y un cierto grado de especialización.

¿Debe el traductor especializarse y solo dedicarse a su especialidad? En este eterno dilema de muchos, yo creo que sí y no, habiendo más de sí que de no. Al menos sé que no soy el único que lo piensa. Uno debe estar abierto a nuevos temas y no dejar nunca de aprender. Si te fascina la ciencia, es probable que te acomodes más tarde o más temprano a un texto u otro con independencia del contenido siempre que trate sobre un avance científico. Si lo tuyo es la informática, seguro que no tendrás problemas en traducir software o libros de programación (bueno, sí, la tremenda cantidad de anglicismos). Todo esto lleva al mismo camino, y es que, si te gusta algo, lo más probable es que estés siempre leyendo novedades acerca de tus temas preferidos y, por tanto, y sin que te des cuenta, te especialices.

Ello no conlleva que te llegue algún día un encargo sobre un tema complejo pero no tan complicado y digas que no porque el tema del que trata no es tu fuerte. Yo mismo huía de los textos jurídicos como las famosas Condiciones de uso y, si bien al principio me costó mucho y tuve que mirar textos paralelos como proceso de documentación y formación (aunque me encontraba trabajando, afortunadamente sí disponía de tiempo), cada vez me resultaba más fácil traducir este tipo de textos y hasta me han acabado gustando.

Lo que se infiere de todo esto es que hay que procurar leer mucho, todo lo posible, y estar abierto a nuevos tema, pero especializarte en algo concreto para poder marcar la diferencia con respecto a los demás. Y ya he dicho cuál es el secreto: si bien hay muchos másteres para especializarse en traducción (y seguro que son muy buenos), lo más importante de todo es tener una motivación y leer, leer y leer, sobre todo en la lengua de llegada. El objetivo es que un texto paralelo pase a ser un texto que te aporte nuevos conocimientos sobre un tema del que ya sabes mucho y que lo leas por placer y no por necesidad.

Ya lo dice Xosé Castro: todo es aprendizaje y curiosidad.

Etiquetas: Documentación, especialización, textos paralelos, traducción

Pablo Muñoz Sánchez | Publicado el 02-01-2008
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numeros primos.thumbnail [Libro] La música de los números primosTítulo: La música de los números primos
Autor: Marcus du Sautoy
Año: 2007
Tema: Matemáticas
Editorial: Acantilado
Páginas: 528
ISBN: 978-8496489837
Idioma: español
Título original: The Music of the Primes: Searching to Solve the Greatest Mistery in Mathemathics
Traductor: Joan Miralles de Imperial Llobet

Entre turrones y mantecados he conseguido leer uno de los libros que más tenía ganas de explorar gracias a la reseña que hicieron los Microsiervos hace ya algún tiempo sobre esta obra dedicada a las matemáticas y, en concreto, a los números primos. Es decir, aquellos números naturales mayores que 1 que son divisibles únicamente por sí mismos y por la unidad, como por ejemplo 2, 3, 5, 7, 11, 13, 17, 19, etc. Y ahí radica el problema: siendo una sucesión de números, debería existir una fórmula para hallar cuál será el siguiente… ¿o no?

El primer paso, demostrar que existen infinitos números primos, ya lo dio el griego Euclides, y no fue hasta Gauss, previo estudio de Legendre, cuando se comprendió medianamente bien el comportamiento de los números primos. Sin embargo, el método empleado por Gauss no era todo lo preciso que se podría esperar, por lo que tuvo que entrar en escena el alemán Bernhard Riemann y su célebre hipótesis para, gracias al uso de la función zeta, plantear una forma de prever la forma en que se distribuyen los números primos. El problema es que se trata de una conjetura y no de un teorema, es decir, se trata de algo que no está demostrado matemáticamente.

Marcus du Sautoy recorre a lo largo de 500 páginas la historia y anécdotas que han girado en torno a estos números de una forma muy clara y huyendo del lenguaje científico que tanto nos asusta como lectores de ciencia. El estilo es muy limpio, y la verdad es que la forma de narrar todos los acontecimientos engancha desde la primera a la última página. Al igual que la película Zodiac se basa en el misterio sin resolver del Asesino del Zodíaco y cuenta la infinidad de quebraderos de cabeza por hallar a un culpable, La música de los números primos pone todas las cartas sobre la mesa y repasa los principales hallazgos y vida de los más grandes matemáticos del mundo: Euler, Gauss, Hilbert, Riemann, Turing, etc. Quien crea que los números primos no sirven para nada, basta decir que el sistema criptográfico RSA (sí, el que se utiliza cuando compras por Internet) hace uso de ellos. Marcus du Sautoy también cuenta otras curiosas y fascinantes peculariedades de las matemáticas, como la imposibilidad de resolver a ciencia cierta el solitario Klondike de Windows, del que nuevamente Microsiervos se hace eco.

Aunque soy de letras, lo cierto es que, como muchos lectores supondrán, me gusta mucho la ciencia y la tecnología (especialmente la informática), y quizás por eso admiro libros de divulgación científica como este y otros como Cara a cara con la vida, la mente y el universo, de Eduardo Punset, o La física de los superhéroes, de James Kakalios. Como traductores es muy importante que estemos a la vanguardia de temas de actualidad y temas científicos y técnicos dependiendo de nuestra especialidad. O al menos eso nos dicen en la facultad, ¿no? Pues bien, no hay duda de que el libro de du Sautoy es un buen comienzo para aquellos que tengan ganas de darse un chapuzón en tierras aparentemente lejanas e incomprensibles.

La traducción es muy buena en todo momento en el sentido de no hay nada que choque y a que todo se lee muy fluidamente. No obstante, los puristas de la ortotipografía encontrarán que el guión largo o raya (—) se utiliza “a la americana”, pues no se deja ninguna separación entre las palabras en que aparece (por ejemplo, esto es un—muy breve—inciso), así como que a veces el punto que cierra una oración va antes de las comillas en vez de después (unas veces sale “de esta manera”. y otras “de esta.”). O sea, que no hay coherencia. Por lo demás, salvo que a mí me chirría “excitante” y prefiero “emocionante”, felicito al traductor por su trabajo.

Dos pasajes del mismo capítulo que me resultaron la mar de curiosos. El primero, de traducción:

Fue la hija del poeta lord Byron, Ada Lovelance, quien comprendió el increíble potencial de programación que suponía la máquina de Babbage. Mientras traducía al francés un ejemplar del ensayo en que Babbage había descrito su máquina analítica, Ada no resistió la tentación de añadir algunas notas personales para destacar sus virtudes. “Podemos afirmar de manera totalmente apropiada que la máquina analítica teje motivos algebraicos, de la misma manera en que el telar de Jacquard teje flores y hojas”. Sus anotaciones indicaba muchos programas que la nueva máquina de Babbage, aunque totalmente teórica y nunca hubiera sido construida, habría podido ejecutar. Una vez terminada la traducción, sus anotaciones resultaron tan copiosas que la versión francesa del ensayo resultó tres veces más extensa que el original inglés. Hoy, Ada Lovelace está considerada unánimemente como la primera programadora de ordenadores del mundo. (p. 309)

Y el segundo, un auténtico embrollo supeditado a la lógica:

Curiosamente, la hipótesis de Riemann se encuentra en una categoría distinta respecto de la cuestión de Cantor. Si Cohen repitiera su propio éxito y consiguiera demostrar que la hipótesis es indecidible sobre la base de los axiomas de las matemáticas, ¡demostraría que la hipótesis es, de hecho, verdadera! En realidad, si es indecidible, entonces o es falsa y no podemos demostrarlo, o bien es cierta y no podemos demostrarlo. Pero, si es falsa, entonces existe al menos un cero que cae fuera de la recta critica y que puede ser usado para demostrar que es falsa. Por tanto, no puede ser falsa sin que seamos capaces de demostrar que lo es. Por ello, la única posibilidad de que la hipótesis de Riemann sea indecidible se verifica si es cierta aunque no podamos demostrar que todos los ceros están sobre la recta crítica. (p. 308).

Mi valoración: si alguna vez te han gustado las matemáticas y te gustaría volver a adentrarte en ellas, este podría ser tu libro. Por cierto, el título del libro no está elegido al azar, por lo que si quieres saber a qué se debe, deberás adentrarte en las profundidades de sus páginas icon smile [Libro] La música de los números primos

Etiquetas: divulgación científica, libros, matemáticas, números, primos

Pablo Muñoz Sánchez | Publicado el 31-12-2007
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 Traducir sin la letra ‘e’: un pasito másA petición de Eva Paris de Papel en blanco, que habla sobre la existencia de una novela escrita sin la letra ‘e’, rescato uno de los primeros artículos sobre traducción subordinada de este blog para publicar la traducción sin la letra ‘e’ que hice del relato corto The Whale Tooth del escritor estadounidense Jack London. Aviso de antemano que mi calidad literaria deja que desear y que el objetivo de la traducción era más un ejercicio que otra cosa, por lo que en más de una ocasión la expresión es bastante artificial. Además, al ser una traducción no podía cambiar la historia porque sí. ¿Cómo explicar diente de ballena o misionero sin la letra ‘e’? Lo único que contiene la letra ‘e’ son los nombres propios.

John Starhurst y su misión divina

Etiquetas: jack london, libros, relatos, traducción, traduccion subordinada

Pablo Muñoz Sánchez | Publicado el 27-12-2007
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Aunque sea algo muy típico en estas fechas y todos estemos hartos de estas usuales listas de lo “lo mejor de <insertar año>”, supongo que no está mal rescatar algunos artículos para que los recién llegados al blog sepan sobre qué se ha hablado desde mediados del 2007 por estos lares:

Pues he aquí los artículos que parecen haber tenido mayor éxito. También se ha hablado de otros temas, así que os invito a que naveguéis por las categorías del blog si queréis obtener más información. Mientras tanto, como seguramente esta será la última actualización del año, ¡feliz 2008!

Pablo Muñoz Sánchez | Publicado el 21-12-2007
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codigo macro.thumbnail Macros para traductoresUna macro es un conjunto de instrucciones que se ejecutan de principio a fin con un propósito determinado y, normalmente, repetitivo. Por ejemplo, en un proceso de control de calidad se realizan siempre más o menos las mismas tareas: pasar el corrector ortográfico, comprobar que no haya dobles espacios, verificar la terminología usada con la preferida por el cliente, etc.

Como ya se comentó en este blog, es posible automatizar todo este tipo de tareas repetitivas gracias a las macros. Hay muchos programas que permiten el uso de macros, e incluso se pueden crear macros a nivel de sistema operativo con programas como Do It Again o AutoHotkey para automatizar cualquier comando posible, si bien tengo que reconocer que no funcionan todo lo bien y rápido que uno desearía.

Sin embargo, quizás el uso más popular de las macros se encuentra en las aplicaciones de Microsoft Office como Word, Excel y Access. Originalmente se utilizaba el lenguaje BASIC para programar macros, pero con el tiempo evolucionó a Visual Basic for Applications (VBA), un lenguaje de programación para aplicaciones de Office en el que se puede hacer prácticamente todo.

De hecho, una buena manera de aprender este lenguaje es grabando macros de tareas sencillas como aplicar un formato especial a un párrafo o bien crear una tabla determinada y ver el código de la macro. Para grabar una macro debemos ir a Herramientas -> Macro -> Grabar macro; para ver el código, debemos abrir el Editor de Visual Basic del mismo menú. Por supuesto, el código será muy específico y seguramente nada optimizado, pero servirá para aprender.

Aunque yo recomiendo aprender un lenguaje de programación poco a poco si no se tiene experiencia previa en programación, es cierto que se puede aprender mucho de los abundantes ejemplos en Internet, sobre todo si no queremos profundizar mucho en el lenguaje. Por ejemplo, en Trucos de Excel en español, Programar en Access VBA y los apuntes de Marcela Genero Bocco de VBA para Excel es posible encontrar un sinfín de programas de ejemplo de este lenguaje de programación. Eso sí: nada mejor que la excelente ayuda de Microsoft incluida en el Editor de Visual Basic para conocer todos los comandos posibles.

Yo ya he hecho mis pinitos con VBA y he comprobado cómo con tiempo y ganas se pueden crear verdaderas aplicaciones para Word usando el propio Word. Además, conocer este lenguaje puede sacarte de más de un apuro en el trabajo. Os cuento un caso real que tuvo lugar hace poco en mi trabajo.

Resulta que teníamos una enorme hoja de cálculo de Excel en la que solo se tenían que traducir las celdas de una determinada columna cuyo texto estuviera en rojo. Lo que hizo el traductor fue copiar la columna que tenía que traducir a una hoja aparte y así poder utilizar una herramienta de traducción cómodamente. Sin embargo, nadie se percató de que el archivo original tenía protegidas las celdas que no se debían traducir por contraseña, por lo que era imposible copiar y pegar la hoja traducida. Ya no se trataba de perder una hora copiando y pegando, pues el archivo tenía miles de filas; hubiera sido necesaria una jornada completa para ello teniendo en cuenta que, como humanos que somos, podríamos haber cometido un error entre tanta operación de cortar y pegar.

Así pues, ni corto ni perezoso me puse a ver códigos de ejemplo por Internet para ver cómo podía leer de la hoja traducida las celdas rojas y pegarlas en las correspondientes celdas del archivo original. Este código fue el que finalmente me funcionó e hizo la operación en unos 5 segundos:

Sub macroReplace()

‘Declaramos las variables
Dim i As Long
Dim UltimaFila As Long

Dim codigo As String
Dim codigo2 As String
Dim valor As String

‘Calculamos el número de filas que hay en la hoja.
‘Restamos uno para no contar la fila de encabezados
UltimaFila = ActiveSheet.UsedRange.Row – 1 + ActiveSheet.UsedRange.Rows.Count

‘Bucle para repetir una serie de instrucciones y aumentar el número
‘de celda
For i = 1 To UltimaFila

‘La contraseña parece que impide utilizar correctamente la propiedad Cells,
‘por lo que tenemos que especificar las columnas:
‘(A) es la primera y (K) donde está el texto que hay que traducir

codigo = “K” & i
codigo2 = “A” & i

‘Nos situamos en la celda y si el color de la fuente es rojo
‘copiamos el valor del texto traducido que hay en la segunda hoja

Range(codigo).Select

If Selection.Font.ColorIndex = 3 Then

valor = Worksheets(“Sheet2″).Range(codigo2).Value
Range(codigo).Value = valor

End If

Next

End Sub

Espero que los comentarios indicados antes de cada línea de código sean suficientes para comprender lo que hace la macro. Como veréis, me he basado en los ejemplos de las macros de filas de Trucos de Excel en español. Al igual que con LaTeX, tener conocimientos sobre VBA es un plus para nosotros como traductores.

Etiquetas: access, excel, macros, office, traducción, vba, word

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