Como supongo que habréis notado, esta última semana he estado bastante liado con diversas cosas. Dado que tenía que explicar a muchos traductores el uso de la herramienta de traducción asistida SDLX para un proyecto grande, decidí que lo mejor era hacer un vídeo y subirlo a YouTube en lugar de una guía rápida. El vídeo está improvisado y no explico funciones avanzadas, además de que encima tiene el problema de que se escucha mucho el ventilador de mi portátil (sí, estoy todo el rato hablando), pero bueno, espero que le sirva a alguien o que por le menos despierte algo de curiosidad por este estupendo programa de SDL. La verdad es que dan ganas de hacer más vídeos en plan profesor, aunque parece que hacer un buen vídeo explicativo y que se vea bien tiene su secreto con el que yo no he logrado dar.
Parte 1
Parte 2
Si de verdad queremos trabajar como traductores en plantilla o de forma autónoma para una agencia o departamento de traducción de una empresa, ni el mejor currículum nos va a salvar de tener que hacer una prueba de traducción. Así es: por mucho que nos hayamos esforzado en la carrera y tengamos más ganas que nadie de trabajar, el paso previo para que nos den el visto bueno es realizar una traducción que nos van a evaluar. En cierto modo es normal, pues qué mejor carta de presentación que demostrar lo que vales con un ejemplo real.
Ahora que ya he hecho varias pruebas de traducción, la verdad es que hasta le encuentro sentido a los exámenes de traducción aun cuando se opta por una evaluación continua. Da igual la nota de expediente que tengas y que hayas estado dos años en el extranjero: si vales, vales; y si no, pues como en la facultad: inténtalo otra vez, pero en otro lado. Tener que hacer una prueba de traducción es bueno para unos y malo para otros, y es que lo verdaderamente importante de un traductor es su competencia traductora, no su currículum. Una prueba de traducción no va a representar el 100% del criterio de un empleador, ya que el potencial del futuro traductor es muy importante (sobre todo si es recién licenciado y se contrata para prácticas), pero sí que va a tener mucho peso.
Lo que quiero decir con esto es que no por mucho sobresaliente se es buen traductor, ni por mucho aprobado se es mal traductor. La etapa de una persona en la universidad es algo único en la vida, y cada uno tiene sus circunstancias personales. Por ejemplo, conozco a gente que ha preferido salir más que estudiar y, con una nota normalita, son excelentes traductores con apenas experiencia profesional. Por otro lado, gente de matrícula luego no ha obtenido los resultados esperados, lo cual no quiere decir tampoco que sean malos. En otras palabras, la gente que tenga buenas notas seguramente no será mala, pero tampoco serán malos aquellos cuyo expediente académico no sea especialmente brillante.
Por si fuera poco, por mucho que cursemos asignaturas de traducción especializada, hay que saber que, con 22 o 23 años (la media en que uno finaliza sus estudios de Traducción e Interpretación), hay muchas cosas que se escapan a nuestra imaginación. Por ejemplo, a mi me gusta mucho la informática y todo lo relacionado con ella, y os aseguro que me ha tocado lidiar con textos informáticos de los que no tenía ni idea. Por ello, creo que una de las cualidades más importantes que debe tener un traductor es su capacidad para familiarizarse con un texto rápidamente y documentarse eficazmente para las partes problemáticas del mismo. En otras palabras, que hay que estar preparado para cualquier situación nueva que se nos presente y no pensar algo como “si yo sé un puñado de mecánica, seguro que no es muy difícil”. O sea, que estad preparados para traducir algo que desconocéis en una prueba de traducción.
Es lo de siempre: el eterno dilema de si un texto especializado debe traducirlo un experto en la materia sin formación en traducción o un traductor con altos conocimientos lingüísticos y de documentación, algo que analiza estupendamente Andrés López Ciruelos en su artículo El traductor especialista o el arte de descifrar mensajes en clave. Pasar una prueba de traducción de un texto muy técnico puede ser arduo sin una previa experiencia en traducción, pero no imposible. Todo depende del tipo de prueba a la que nos enfrentemos. Pero eso lo veremos otro día.
Vía el grupo de Yahoo trabajos_FTI_UGR me entero de que se ha abierto el plazo de matrícula del curso Nuevas tecnologías para la localización de software, organizado por la Universidad de Alicante, y que tendrá lugar en la Casa de Cultura de Villena (Alicante) del 7 al 11 de julio y del 14 al 18 de julio (es decir, que hay dos ediciones para que puedas elegir la fecha que más te convenga). El programa es de lo más interesante, pues se tratan temas como la localización de software y páginas web, la gestión de proyectos y algunas herramientas de traducción asistida. Además, los profesores son de reconocido prestigio. Todo por 90 €.
Yo estoy pensando seriamente en hacer el curso, pero el problema es que creo que voy a gastar más en el alojamiento y en el viaje que otra cosa. ¿Alguien se apunta?
Hace unas semanas se puso en contacto conmigo Ursula Ron, Directora de contenidos de la empresa de diccionarios electrónicos Babylon Ltd., para preguntarme si podía realizar un análisis de su software, ya fuera positivo o negativo. Para ello, me ofreció muy gustosamente una licencia con la que poder probar el programa, así que he aquí mis conclusiones.
Para quien no lo conozca, Babylon es un diccionario electrónico para varios idiomas. Es decir, que no se limita a tener entradas de inglés a español y viceversa y ya está, sino que ofrece muchos más. En mi caso tengo que reconocer que me basta con un diccionario inglés-español, pero para quienes trabajen con varias lenguas seguro que es un valor añadido que tener en cuenta.
La idea de Babylon es sencilla: mediante una combinación de teclas que podemos configurar (la opción predeterminada es pulsar Ctrl + botón derecho del ratón), hacemos clic en cualquier palabra en la pantalla de la que tengamos duda para que se nos muestre una cantidad enorme de información al respecto de dicho término, sobre todo si estamos conectados a Internet.
Como se puede ver en la imagen, no solo se nos muestra las entradas del diccionario inglés-español (como veis, de forma concisa; esto es bueno si no queréis marearos con las diferentes traducciones y ejemplos, pero un traductor quizás sí que busque toda esa información), sino también del Diccionario de Uso del Español VOX o de la Wikipedia. Asimismo, se nos da la opción de traducir el párrafo en que se encuentra la palabra que hemos seleccionado para verla en contexto, y bueno, lo cierto es que en este ejemplo la calidad es bastante aceptable, ya que el primer párrafo de este artículo pasa a lo siguiente en inglés:
Otra de las funciones interesantes de Babylon es que permite convertir unidades de todo tipo, entre ellas los valores de las diferentes monedas del mundo. Por supuesto, Babylon aprovecha la conexión a Internet para actualizar diariamente los valores de las monedas. Aunque hay aplicaciones web como ConvertWorld que incluyen estas y otras posibilidades, nunca está de más tener todo integrado en un mismo programa.
Asimismo, también es posible descargar nuevos contenidos y agregarlos a Babylon, como es el caso de la Enciclopedia Britannica, el Merriam-Webster o el Diccionario Conciso y Tesauro Inglés de Oxford. Además, si desde la propia aplicación se hace clic en añadir diccionarios, tendremos acceso a una variedad de diccionarios clasificados por temas, como medicina, ingeniería, educación, etc. No todos son inglés-español, así que hay que es recomendable echarle un vistazo a las diferentes opciones que se brindan.
Una vez vistas las diferentes características de Babylon, vamos a hacer una serie de pruebas para ver su efectividad en un contexto especializado. Si buscamos o-ring, encontramos lo siguiente:
Si hacemos la misma búsqueda en el Routledge técnico, vemos que, efectivamente, Babylon nos ha dado una respuesta acertada:
No obstante, y aunque las traducciones no están mal, lo cierto es que, lejos de complicarnos la vida, un o-ring puede ser, simple y llanamente, una arandela.
Pero no olvidemos que el Routledge es mucho Routledge, y si buscamos un término más complejo como wear bushing (cojinete de desgaste), el Babylon se queda atrás, ya que no proporciona información al respecto. Esto mismo pasa con términos de igual complejidad. Punto negativo para Babylon si lo quieres usar como diccionario especializado.
Por último, pero no por ello menos importante, Babylon ofrece la posibilidad de pronunciar cualquier texto en inglés. Solo basta escribir lo que se quiere pronunciar en la ventana de la aplicación y hacer clic en el icono del altavoz de la esquina superior derecha del programa.
Si tengo que dar mi opinión personal del producto, tengo que reconocer que no es apto para traductores de una sola lengua y que estén especializados. Las necesidades de un traductor especializado de una lengua como el inglés son diferentes, ya que deben poseer un buen diccionario especializado como el Routledge y no uno general. Como diccionario bilingüe prefiero el Oxford, ya que ofrece una gran cantidad de ejemplos. Sin embargo, creo que Babylon es de especial interés para aquellos que no son traductores profesionales y que trabajan constantemente con más de un idioma extranjero (no solo el inglés). Si este es tu caso, puede que los 34 $ (unos 22 €) que cuesta la licencia anual sean una buena inversión. De hecho, Babylon me fue de gran ayuda cuando traduje hace muchos años videojuegos clásicos. Por supuesto, puedes descargar una versión de prueba antes de adquirir una licencia.
Una vez, agradezco a Ursula Ron su amable ofrecimiento.
Official homepage: Dictionaries & Translation by Babylon.com
Etiquetas: diccionarios
El catedrático de Filología inglesa Enrique Alcaraz Varó, famoso en el ámbito de la traducción por sus inigualables esfuerzos en la traducción jurídica del inglés al español y viceversa, falleció el pasado 26 de abril tras una larga enfermedad según recoge el diario información.es. Aunque llego un poco tarde y ya hay seguidores que le han dedicado unas emotivas palabras, me gustaría ofrecer mis condolencias a sus familiares. Si bien nunca tuve el placer de conocerle, sí que he usado innumerables veces su Diccionario de términos jurídicos. Inglés-Español, Spanish-English y su Diccionario de términos económicos, financieros y comerciales, Inglés-Español/Spanish-English, ambos realizados con la colaboración de Brian Hughes, fallecido también hace unos años.
DEP
Título: The Game Localization Handbook
Autores: Heather Chandler
Año: 2004
Tema: localización
Editorial: Charles River Media
Páginas: 338
ISBN: 978-1584503439
Idioma: inglés
Hacía mucho tiempo que no hablaba sobre libros, así que me he decidido a reseñar este más que interesante manual sobre localización de videojuegos. Jorge Díaz Cintas me comentaba hace poco que, efectivamente, aún queda mucho por recorrer en la investigación del mundo de la localización de videojuegos a pesar del auge en el que se encuentra. Afortunadamente, cada vez hay más publicaciones sobre esta modalidad de traducción audiovisual, como los números especiales de las revistas de traducción Tradumàtica y Perspectives: Studies in Translatology.
En primer lugar, hay que tener presente que el enfoque del libro de Heather Chandler es eminentemente técnico y no traductológico. Por tanto, no esperéis encontraros un compendio de estrategias, teorías y consejos de traducción para traducir videojuegos, sino más bien una visión general del proceso de localización de un videojuego. En cierto modo, se parece mucho al conocido A Practical Guide to Localization de Bert Esselink.
El manual está dividido en cinco bloques. El primero, Defining Localizations, es una introducción al mundo de la localización, donde se explican términos como localización, globalización e internacionalización y se tratan las razones de por qué es necesario hoy día pensar en lanzar un producto en varios países, ya sea a la misma vez que sale en su país de origen (sim-ship) o unos meses más tarde.
El segundo bloque, Planning Localizations, versa sobre el negocio en sí de la localización y cómo puede llevarse a cabo, es decir, si es el propio equipo de desarrollo del juego el que planifica la localización o si el cliente confía en empresas dedicadas a la localización, lo que libera de trabajo al equipo de desarrollo pero aumenta la complejidad del proyecto por haber más gente implicada. No obstante, está opción parece ser la más viable según lo que se desprende del libro. Todo es cuestión de que los gestores de proyectos trabajen codo con codo.
El tercer bloque, Producing Localizations, es el más interesante desde el punto de vista de alguien que se quiera dedicar a la localización. Es en este bloque donde se ven los aspectos técnicos y fundamentales para una localización exitosa. El aspecto más importante de todos es tener en mente que el videojuego será localizado desde el primer día de desarrollo, pues solo así se obtendrá un código que separe el código en sí y el texto que se ha de traducir. Por hacer un símil, digamos que es como separar el contenido del diseño en una página web con una hoja de estilos CSS. Otros temas tratados en este bloque son la forma de organizar los archivos con contenido para traducir (assets, cuya traducción aceptada en el mndillo parece ser “activos”), cómo se debe extraer e insertar el texto y el proceso de pruebas de una localización.
El cuarto bloque, Concluding Localizations, trata principalmente sobre el marketing que se ha de hacer para captar la atención del público y el diseño de la caja y los manuales de un videojuego localizado, ya que no siempre coinciden con el original. Asimismo, hay un capítulo dedicado a los kits de localización, es decir, las formas de facilitar al equipo de localización todos los archivos que han de localizarse.
El quinto y último bloque, Localization Lessons, es básicamente un conjunto de consejos que hay que tener en cuenta antes y durante el proceso de localización para que todo vaya sobre ruedas, ya que, tal y como se explica, siempre hay cosas que no salen como se había previsto. El bloque concluye con un caso práctico de todo el proceso de localización del videojuego Ghost Recon: Island Thunder, lo que ayuda a afianzar todos los conocimientos vistos en el manual.
En conjunto, un buen manual para introducirse al mundo de la localización de videojuegos desde un punto de vista técnico y empresarial. Además, incluye muchas listas de comprobación y ejemplos que pueden resultar de gran utilidad.
Mi valoración: si te gusta el rollo técnico de la localización y te apasionan los videojuegos, seguro que sacarás buen provecho de este manual. Si os interesa el tema, podéis leer una entrevista a la autora.









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