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No cabe duda de que las memorias de traducción nos facilitan mucho la tediosa tarea de traducir extensos manuales técnicos en los que se repite mucha información ya no solo internamente, sino también de otros manuales del mismo estilo de productos (por ejemplo, manuales de reproductores de DVD). Además, son vitales para mantener una coherencia a lo largo de un documento.
Por ello, es de suma importancia realizar copias de seguridad periódicamente con programas como Cobian Backup o SyncBack de nuestros archivos si no queremos perder miles de segmentos previamente traducidos. Sin embargo, no siempre tenemos a mano la copia de seguridad más reciente de nuestras memorias de traducción o bien es preciso recuperar los datos de una memoria de la que no disponemos de copia de seguridad.
¿Qué hacer, pues, en esta fatídica y probable situación? Nada más lejos que abrir el archivo de la memoria de traducción con Microsoft Access (no he probado con OpenOffice.org Base) y dejar que la aplicación se encargue de repararla al abrir el archivo. Si bien esto podría ser evidente para los archivos de memoria de traducción de SDLX porque tienen extensión mdb (base de datos de Microsoft Access), a veces no es tan fácil caer en la cuenta con otras memorias como las generadas por Idiom Desktop Workbench.
Y sí, a mí me ha pasado ya alguna vez y por ahora he tenido la suerte de haber reparado correctamente una memoria de traducción sin ningún tipo de problema.
Etiquetas: idiom, memoria de traduccion, sdlx, traducción
Una de las formas más bonitas de ganarse la vida sería subtitular cortos al inglés —lingua franca para los vídeos presentados en los festivales—, y es por ello que me parece muy interesante incluir algún tipo de actividad relacionada con el mundo audiovisual en una asignatura de traducción inversa. Evidentemente, es difícil ganarse las habichuelas únicamente de esta manera, pero estoy convencido de que tiene que ser una actividad apasionante. Si bien no traduciríamos a nuestra lengua materna y por tanto deberíamos solicitar los servicios de un revisor nativo de inglés profesional, contamos con la ventaja de que deberíamos comprender tanto el idioma como la cultura del original, algo que se convierte vital en determinadas situaciones.
Por estas fechas del año pasado tenía que entregar para clase una traducción español-inglés tras plantear un encargo de traducción real que yo mismo debía elegir, por lo que traté de innovar un poco y subtitulé al inglés el cortometraje La ruta natural, obra que conocí gracias a un DVD incluido en la revista para cinéfilos Fotogramas. La experiencia fue fascinante, ya que, además de disfrutar con un encargo sumamente atractivo (ya cansaba traducir tanto texto turístico), había un gran reto: verter al inglés un mensaje en el menor número de caracteres posibles, pues en este corto las imágenes son muy importantes.
Así pues, aprovechando que ya escribí bastante sobre el tema desde un punto de vista personal, os dejo con el corto subtitulado al inglés (sé que contiene algún error) y con el exhaustivo informe que elaboré sobre el encargo de traducción en el que se detallan tanto el proceso de subtitulación desde su vertiente tecnológica como los diferentes problemas de traducción encontrados y las soluciones que apliqué. Que los disfrutéis.
Informe sobre la subtitulación al inglés del corto La ruta natural (PDF)
Etiquetas: audiovisual, cortos, cotometrajes, ingles, traducción
Vía Naked Translations, que a su vez toma de referencia a Transblagw y Language Hat, me entero de que Merriam-Webster, empresa estadounidense de gran popularidad sobre todo por sus diccionarios, ha lanzado su Visual Dictionary Online, al cual se puede acceder libremente. Además, también he conocido la existencia de otros diccionarios visuales muy completos disponibles en inglés y francés. Por si fuera poco, gracias a Babel 2.0 he descubierto el ultrarrápido diccionario inglés monolingüe Definr.
Si bien es cierto que algunas veces al traducir textos técnicos lo que queremos es buscar el término equivalente del idioma de origen en la lengua de destino, otras veces necesitamos comprender el significado de los términos para poder describir las piezas de una máquina de forma inequívoca. Para el primer caso, utilizaremos recursos como diccionarios especializados o bien técnicas de documentación como teclear en Google “<término> proz”, “<término> glosario”, “<término> english spanish”, etc. (todas ellas sin comillas y reemplazando <término> por el término que se quiere buscar). Para el segundo caso, lo normal es buscar el término en cuestión en la sección de búsqueda de imágenes de Google. Puestos a hacer una recomendación, es más probable que encontremos antes una buena imagen en Google que en un diccionario visual si es algo muy especializado; de lo contrario, no estaría de más probar con algún diccionario visual.
Está claro que una imagen vale mil palabras, por lo que por muy raro que nos resulte un término, quizás viendo una imagen descriptiva demos con la solución de que un end cap en un contexto de tornillos y sujeciones podría ser simplemente un capuchón. Un término especializado no siempre es un término como tal, sino un nombre descriptivo que un técnico ha usado para referirse a una pieza. Por ejemplo, un L-pin no es más que un pasador en forma de L, y un V-engine es simplemente un motor en V. ¿Que no aparece mucho en Google? Eso no significa que el operario no vaya a entender a qué se hace referencia.
Afortunadamente, los manuales técnicos suelen incluir ilustraciones o diagramas de montaje en el que se pueden ver las piezas. Por ello, si el texto es muy técnico y abundan las imágenes, puede resultar muy útil imprimir el manual para no perder tiempo buscando en el documento electrónico. Yo mismo estoy en contra de imprimir cosas innecesarias, pero el tiempo me ha enseñado que esta es una buena práctica para no perder demasiado la concentración si el documento que debemos traducir es extenso.
Lo mejor de todo esto es que muchas veces nos empeñamos en conocer el equivalente de un término de la lengua de origen en la de destino, y si bien a veces se trata de una mera descripción como hemos visto, lo más seguro es que el técnico se refiera a un aparato o pieza simplemente como el cacharro ese.
Etiquetas: imagenes traduccion diccionarios
Título: Manual de traducción inglés-castellano. Teoría y práctica
Autores: Juan Gabriel López Guix y Jacqueline Minett Wilkinson
Año: 1997
Tema: Traducción general
Editorial: Gedisa
Páginas: 365
ISBN: 978-8474325528
Idioma: español
Aprender a traducir solo a partir de la teoría es una tarea imposible. Por ello, el manual de Juan Gabriel López Guix y Jacqueline Minett Wilkinson se fundamenta en ejemplos recogidos de la enseñanza de esta disciplina por parte de los autores y de textos publicados. En este sentido, la concepción de este manual parte de dos premisas: el análisis de los rasgos diferenciales del español y el inglés y una reflexión de la práctica traductora. A pesar de haber sido publicado hace ya diez años, sigue siendo de valiosa utilidad no solo para el futuro traductor en período de formación, sino también para el estudiante de lenguas, ya que se recogen aspectos que habitualmente quedan excluidos en la enseñanza de idiomas.
Un vistazo rápido al índice de la obra en cuestión nos permite ver que propicia lo que podríamos llamar «traducción reflexiva», es decir, ejemplificar la teoría con la práctica y utilizar esta para generalizar y modelar tanto técnicas como procedimientos de traducción. Sin embargo, la vertiente práctica de esta obra no se limita al gran número de ejemplos con los que cuenta, sino también a la serie de consejos prácticos que ofrece sobre el ejercicio de la profesión.
En el primer capítulo, los autores versan sobre la figura del traductor y algunas cuestiones relacionadas con la traducción, tales como la invisibilidad de la misma, la importancia de la competencia en la lengua materna (dividida en el conocimiento de sus normas, la presencia constante de los modelos de escritura y la capacidad de lectura crítica) sobre la capacidad activa en la lengua extranjera, y el concepto de fidelidad en la traducción. Se trata, pues, de una buena introducción al panorama del mundo de la traducción para todos aquellos que se aproximen a él por primera vez.
El segundo capítulo arranca con una vertiente reflexiva sobre el lenguaje desde el punto de vista lingüístico y filosófico, y describe las teorías de Austin y Searle sobre la importancia del uso y las máximas de Grice, que parten de las intenciones de los hablantes. A continuación, se presenta la hipótesis de la indeterminación de la traducción de Quine y la propuesta de Davidson para salir del callejón de la indeterminación. Por último, se exponen algunos conceptos tradicionales sobre el significado, así como algunos ejemplos de la práctica de la traducción.
El tercer capítulo analiza el denominado «genio de la lengua» y los rasgos comunes entre lenguas por el mero hecho de serlas (arbitrariedad, elementos discretos, doble estructuración y productividad) y pasa a describir los universales postulados por Chomsky. Los restantes subapartados del capítulo tratan los rasgos comunes y diferenciales entre el inglés y el español con ejemplos, como la estructura lógica de las oraciones en dichos idiomas.
Al estudiante de traducción o al traductor profesional que trabaje con el par inglés-español les resultarán de gran interés los capítulos cuarto, quinto y sexto sobre el estudio contrastivo del inglés y del español. Destacan las páginas dedicadas al sistema verbal del inglés o a la problemática yuxtaposición de adjetivos y sustantivos en dicha lengua y su transposición en español, que se trata con detalle y claridad. También sonde gran utilidad las páginas sobre los diferentes usos y normas de puntuación existentes en ambas lenguas.
En el capítulo séptimo podemos encontrar la vertiente más teórica del manual, ya que hace un exhaustivo repaso hasta la fecha en que se publicó dicho manual de las diferentes corrientes traductológicas. Entre los autores que se mencionan, destacan Vinay y Darbelnet (perspectiva de la estilística comparada), Nida y Taber (reflexiones en torno a la traducción bíblica), Steiner (afirmación de que la característica esencial del lenguaje es la apropiación particular que hace cada individuo de la lengua), Kelly (teoría general de la traducción), Delisle (método interpretativo para la traducción basado en el sentido), Newmark (determinación del método más adecuado para traducir cada tipo de texto), Nord (crítica de los modelos basados en el análisis textual del texto de partida que intentan establecer la función del texto original para luego reproducirla en el texto de llegada) y Hatim y Mason (relación entre los procesos del discurso con los intereses prácticos del traductor).
En el capítulo octavo, el lector halla una buena exposición sobre cuestiones de orden discursivo relacionadas con la lectura y el análisis del texto y con la cuestión fundamental en toda traducción de la cohesión sintáctica y de la coherencia semántica. La abundancia de ejemplos permite una mejor comprensión de los temas tratados.
En el capítulo noveno los autores hacen un repaso ejemplificado de los procedimientos básicos de traducción según Vinay y Darbelnet: préstamo (palabra que se toma de una lengua sin traducirla), calco (clase de préstamo en la cual se toma prestado de la lengua extranjera el sintagma pero se traducen literalmente los elementos que lo componen), traducción literal (trasvase palabra por palabra de una lengua a otra respetando las servidumbres lingüísticas de la lengua de llegada), transposición (modificación de la categoría gramatical), modulación (modificación del punto de vista), equivalencia (mensaje equivalente), adaptación (situación funcional equivalente), expansión (amplificación necesaria por motivos estructurales), reducción (concisión por razones estructurales o estilísticas) y compensación (recuperación en algún lugar del lastre que ha tenido que soltarse en otro). Si bien es cierto que el traductor profesional realiza todos estos malabarismos automáticamente, no está de más que los haga conscientes y opte a sabiendas por uno u otro.
El décimo capítulo hace un breve análisis sobre las principales fuentes de autoridad del español y el inglés y otros recursos útiles para el traductor, así como un completo análisis comparativo de cuatro diccionarios bilingües, en concreto Simon & Schuster, Collins, Larousse y Oxford.
Por último, el manual concluye con un apéndice sobre consejos prácticos de la profesión no tratados en otras obras, como la ergonomía, el equipo informático necesario, la presentación de los trabajos, el trato con los clientes, las asociaciones de traductores y los contratos de traducción.
En definitiva, se trata de una obra rigurosa que rezuma experiencia, oficio y preocupación por el lenguaje. Está llena de buenas ideas y dispone además, para quien desee profundizar, de una exhaustiva bibliografía y de una lista de lecturas recomendadas al final de cada capítulo.
Mi valoración: imprescindible para aventurarse en el mundo de la traducción.
(Nota: el estilo de esta reseña es mucho más académico e imparcial que otras debido a que la he recuperado de un trabajo que tuve que hacer para clase. Pienso que todo lo que esté ya hecho y pueda servir a los demás debería sacarse del baúl y ponerse a disposición de la comunidad.)
Etiquetas: reseñas ingles idiomas traduccion libros
]project-open[ es una aplicación web de código abierto de gestión de proyectos altamente avanzada y configurable que integra todo tipo de tareas: planificación de proyectos, recursos humanos, facturación, etc. Aunque solo hace unos días que he empezado a hacer pruebas con este programa, y obviando que cuesta un poco manejarse al principio dada la cantidad de opciones que incluye, tengo que admitir que tiene una pinta estupenda.
Al ser una aplicación web, partimos de la ventaja de que solo nos basta un navegador para acceder a la interfaz principal. Sin embargo, actualmente solo está disponible para Linux de forma nativa, y si queremos instalarlo en Windows necesitamos una máquina virtual como VMware para emular Linux dentro de Windows, lo que consume muchos recursos si tenemos intención de usar ]project-open[ para algo más que una simple prueba. Por suerte, la instalación es muy sencilla si siguen los pasos de instalación. Pero aún hay más: se puede hacer uso de una interfaz totalmente operativa a modo de demostración desde la web sin necesidad de instalar nada.
¿]project-open[ está orientado a la gestión de proyectos de traducción? Sí y no. Por un lado, al instalar ]project-open[ tenemos la opción de configurarlo según se adecue mejor a nuestras necesidades, entre las que se encuentran la traducción y la localización. Por otro, si queremos hacer uso de funciones avanzadas, como que aparezcan más datos en la ficha de un usuario como sus resultados de la prueba de traducción que hizo para nosotros, necesitamos instalar un módulo complementario de traducción que ya sí cuesta dinero, y bastante para una pequeña empresa. Simplemente el módulo que permite generar archivos PDF cuesta la friolera cantidad de 950 €...
Si tenemos tiempo y buenos conocimientos de informática, quizás es factible invertir en ]project-open[ con la ayuda de la documentación y los foros. De lo contrario, será necesario contratar servicios para que nos ofrezcan soporte técnico, que es de lo que vive ]project-open[. Desde luego, yo no lo veo una mala idea de negocio.
Por lo que poco que he probado todavía, lo que más me ha gustado es que en la ficha de cada usuario se puede saber en qué proyectos ha participado, para qué empresas ha trabajado, cuáles son sus áreas de especialidad y, cómo no, tener siempre a mano su currículo y otros documentos de interés en formato electrónico.
En cuanto a la gestión de proyectos, una vez se haya configurado todo lo necesario (lo cual no es fácil y lleva tiempo), basta con agregar tareas y asignar recursos humanos de una forma sencilla. En este sentido, los usuarios asignados reciben un correo que les notifica la información relacionada con la tarea y el enlace para que pueda acceder a los archivos pertinentes. Así, una vez finalice la tarea, podrá subir él mismo los archivos al iniciar sesión en ]project-open[. Si bien es una situación idílica que parece que ahorra mucho tiempo al evitar escribir correos, lo cierto es que creo que mucha gente sigue queriendo mantener contacto por correo electrónico para asegurarse de que todo está bien.
Por último, el calendario permite que los traductores inicien sesión en ]project-open[ e introduzcan las horas que han dedicado para una determinada tarea de un proyecto. Asimismo, también pueden indicar el motivo (justificado) por el que no han acudido al trabajo. Así pues, hay que tener cuidado si nos tomamos las cosas con mucha calma, ya que toda esta información será vital más tarde cuando el jefe utilice la función de generar informes de productividad y ver si somos o no rentables. Por supuesto, también puede ser útil para que haya incentivos si el personal funciona eficientemente.
Etiquetas: gestión de proyectos, open project, project management, software libre, traducción




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