Hoy tengo el placer de hablaros de Image Localization Manager, un programa que he creado estos días en mi tiempo libre y que espero que le sea de utilidad a alguien.
Durante mi etapa en AbroadLink he tenido que preparar los archivos de páginas web para procesarlos con una herramienta de traducción asistida como SDLX o Idiom WorldServer. Ahora bien, las imágenes eran un caso especial, ya que el proceso consistía en ir comprobando las imágenes que necesitaban traducción y hacer una tabla en un documento de Word con la ruta y el texto de la imagen para incluirlo en el lote de archivos de traducción.
Tras un primer y engorroso proceso manual, busqué soluciones al problema para reducir esfuerzos en el futuro. No tardé mucho tiempo hasta que encontré que WebBudget incluye una opción para buscar imágenes en un directorio y luego exportar todos los datos especificados a una tabla de Word o Excel. La solución no es mala, pero es que WebBudget cuesta 395 € y encima solo quería usar esa opción.
Total, que ahora que tengo tiempo y ganas me he puesto a poner en práctica mis habilidades de Visual Basic y he lanzado la primera versión de Image Localization Manager, un software basado en la función que acabo de mencionar de WebBudget. La idea es sencilla: se especifica la carpeta que queremos analizar (busca en subcarpetas también); se muestran todas las imágenes encontradas; se comprueba una por una y, si tiene texto, se escribe en la columna Source Text y se marca la casilla correspondiente; por último, cuando se haya acabado de comprobar todo, se exportan los resultados a un archivo CSV. De esta forma, el traductor puede cargar el CSV generado en Image Localization Manager y traducirlo. Una vez traducido el CSV, el maquetador carga el CSV traducido y va abriendo cada imagen con solo hacer clic con el botón derecho sobre cada fila. Y lo mejor de todo es que se puede ver la imagen en todo momento para no tener que ir cambiando de aplicación.
He publicado Image Localization Manager como software libre bajo licencia GPL, así que si tenéis una necesidad particular que queráis añadir para mejorar el programa lo podéis hacer sin problema si tenéis conocimientos de Visual Basic. Además, si logrado sacar adelante el proyecto es porque he utilizado código fuente de ejemplos y otros proyectos. Por supuesto, se incluye una guía rápida que explica al detalle (mucho mejor que el párrafo anterior) cómo funciona Image Localization Manager y el uso que se debe hacer de él según lo utilice un gestor de proyectos, un traductor o un maquetador.
Por cierto, tanto el programa como el código fuente y la documentación están en inglés a modo de lengua franca para que todo el mundo pueda usar Image Localization Manager sin problemas. Si eres nativo de inglés y encuentras algún fallo, siempre puedes corregirlo
De momento quiero darle las gracias a Olli por haber probado una versión beta para que me diera su opinión.
En fin, ¡espero que le sirva a alguien!
Descarga | Instalador de Image Localization Manager
Descarga | Código fuente de Image Localization Manager
Descarga | Guía rápida de Image Localization Manager
No, no me he vuelto loco con la bandera, porque ayer estuve celebrando la victoria de España como muchos de vosotros.
La bandera significa que hoy ha sido mi último día de trabajo en AbroadLink y que en agosto me marcho a Alemania (sin saber apenas alemán) para trabajar como traductor de videojuegos. No puedo dar más detalles por cuestiones de confidencialidad, pero bueno, quería contarlo aquí por si alguien me sigue la pista
Durante mi paso en AbroadLink he aprendido mucho, pero es hora de dar un paso más en mi carrera profesional. De pequeño siempre me ha fascinado la idea de traducir videojuegos, así que… ¡allá voy!
Aprovecho para comentar que en julio espero dar forma a varias ideas que tengo en mente desde hace tiempo. ¡A ver qué se cuece por aquí con tanto calor!
Tras un año como Licenciado en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada y con el mismo tiempo de experiencia profesional (dividida en los perfiles de traductor inglés-español, ingeniero de localización y programador), me gustaría compartir con vosotros lo que pienso de la formación universitaria en traducción técnica desde el punto de vista de la realidad profesional. Obviamente, los ejemplos son de la formación que recibí en la Universidad de Granada, por lo que en otras universidades la situación podría ser distinta.
En primer lugar, la formación recibida no es mala, pero tampoco la mejor. Ya lo decía en 2002 Ricardo Muñoz, mi profesor de traducción científica y técnica. No obstante, y aunque me duela, después de un año discrepo en algunas cosas de su forma de enseñar (por supuesto, es simplemente una opinión mía no puesta en práctica; tengo mucho que agradecerle).
Por ejemplo, una de las metas propuestas era traducir a 500 palabras por hora, lo cual es perfectamente factible porque mis compañeros y yo finalmente lo logramos. Pedagógicamente hablando, me parece perfecto que haya un mínimo de palabras traducidas por hora para deshacerse de malos hábitos y poner más atención a las cosas realmente importantes (porque tirarse dos horas debatiendo con los compañeros qué frase queda mejor para un texto de 250 palabras, pues como que no). Sin embargo, a mi modo de ver, este planteamiento presenta dos problemas:
- Se presupone que cualquier texto, sea especializado o no, va a tener una dificultad similar, cuando esto no es cierto. Así pues, no es lo mismo traducir una web de una empresa de servicios de exportación de carácter general que un manual de un dispositivo médico complejo. No creo que un manual técnico con abundante terminología especializada se traduzca bien traduciendo a 500 palabras por hora. En efecto, es posible hacerlo a esa velocidad, pero la calidad de la traducción podría verse resentida si encima no somos especialistas (cosa que, con 22 años, seguro que es así).
- Puede crearte un hábito de traducir rápido y preocuparte más por las palabras traducidas que por la calidad. Parece una tontería, pero tras un año así tuve muchos batacazos precisamente por estar controlando el número de palabras traducidas más que la calidad (por ejemplo, traducía segmentos y no los volvía a leer hasta que hacía la revisión final). Si cobras una miseria lo entiendo, pero si te pagan bien puedes olvidarte de esto.
Otra historia es que en un texto de 20.000 palabras acabes traduciendo de media 500 palabras por hora (o incluso más) de forma global. Es decir, al principio tienes que buscar muchos términos y documentarte bastante y vas muy lento, pero según vas avanzando encuentras la misma terminología y sabes más del tema que traduces, lo que te ayuda a traducir más rápido y con mejor calidad. ¿O acaso no creéis que traduciríais mucho más rápido y con más conocimiento de causa un texto sobre informática que uno jurídico si vuestra especialidad son los ordenadores?
En otro orden de cosas, y esto es algo ya más delicado, creo que se debería tratar con bastante profundidad la traducción de manuales de instrucciones. En mi experiencia profesional, casi toda la traducción técnica que se hace tiene que ver con manuales. Por supuesto que hay que tratar otros tipos de textos como artículos científicos (si bien lo normal es que la traducción sea del español al inglés y no al revés en este caso) o páginas web de contenido técnico, pero en mi opinión lo más importante es conocer la fraseología típica de los manuales e incidir en la precisión de las oraciones y términos para no andarse con rodeos. Del mismo modo, es importante conocer los recursos y estrategias más importantes que tiene el traductor para documentarse. Para resumir: hacer una mejor selección de textos.
La traducción de manuales técnicos está muy relacionada con el siguiente y último aspecto que me gustaría señalar: el uso de las memorias de traducción. Nos guste o no, hoy día es impensable traducir profesionalmente sin usar un programa de traducción asistida como SDL Trados o SDLX, más que nada porque en la mayoría de los casos el cliente va a saber que hay frases que se repiten o son similares y que, por tanto, no las va a pagar igual. Y en caso de que no sepa lo que es una memoria de traducción, al traductor le vendrá muy bien reutilizar su trabajo.
Os lo digo muy sinceramente: el mundo profesional de la traducción técnica me ha decepcionado mucho con respecto a la idea que tenía en un principio. Recuerdo cuando intentaba absorber todo lo que podía de mis profesores y de artículos de profesionales como Xosé Castro y cimentaba mis ideales como futuro traductor. Pero eso ya forma parte del pasado. Las memorias de traducción han llegado para quedarse por siempre jamás entre nosotros, por lo que esa visión del traductor que piensa en todo momento en el lector final y tiene libertad de suprimir frases por ser innecesarias se ha esfumado, tristemente, de mi cerebro.
Os cito una idea que me gustó muchísimo en su momento de Xosé Castro en su artículo El ciberespanglish, el español comercial y el español neutro en la Red:
Hace tiempo, un cliente me pidió que tradujera el manual de instrucciones (eso que ahora se llama guía del usuario) de un cd-rom de juegos que empezaba más o menos así:
- Make sure you have a cd-rom drive.
- Open the cd-rom drive.
- Insert the Xyz cd-rom in the cd-rom drive.
- The Setup program will start automatically.
- Follow the instructions on the screen.
Y yo lo traduje de este modo:
- Introduzca el disco de Xyz en la unidad.
- Siga las instrucciones que aparecerán en la pantalla.
En el contexto sociocultural de los Estados Unidos, se redactan así los textos para evitar que el usuario cometa un error y demande a la empresa por una incorrecta redacción de sus instrucciones, pero yo dudo que un lector hispanohablante meta el disco del juego en otro sitio que no sea la unidad de cd-rom. Mi cliente se echó las manos a la cabeza cuando vio mi osadía supresora, pero se calmó bastante cuando vio —sin que mediara previo acuerdo entre nosotros— que el traductor francés había hecho lo mismo en su versión.
Sin embargo, con las memorias de traducción no tenemos potestad para hacer este cambio porque no podemos alterar el original (bueno, si es un documento de Word es más fácil). Así pues, se acabó el pensar si una frase es necesaria o no según la cultura. Somos traductores, no redactores.
Por tanto, creo que el uso de herramientas de traducción asistida no debería estar relegado a una asignatura de informática en tercer año de carrera, sino que estos útiles deberían integrarse en el aula de traducción. Solo así el futuro traductor estará más cerca de lo que le va a exigir el mercado. Comprendo que haya problemas para adquirir licencias legales, pero bueno, es cuestión de negociarlo. Además, en el caso de la Universidad de Granada, los ordenadores de la Facultad de Traducción e Interpretación cuentan con licencias para Trados (la versión 5.5 que es algo antigua, pero menos da una piedra), así que no es excusa. Y si no se pueden usar licencias porque los alumnos deben traducir en casa, siempre quedará recurrir a herramientas de software libre como OmegaT.
Ayer mismo se publicó el número correspondiente a julio de 2008 del Translation Journal, que incluye un artículo mío llamado Bibliografía comentada sobre Traducción e Interpretación para estudiantes cuyo contenido creo que no necesita explicación
Aunque no me ha entusiasmado especialmente ningún artículo, me gustaría destacar los siguientes:
- On Becoming a Translator, por Salvador Virgen. Una interesante reflexión sobre lo que caracteriza a un traductor y cómo llegar a serlo sin mencionar los títulos que uno posee. Aunque no estoy de acuerdo en todo lo que dice, es una buena lectura.
- Supply and Demand Analysis of Patent Translation, por Yvonne Tsai. Dado que la empresa en la que trabajo actualmente, AbroadLink, está especializada en traducción de patentes, me ha parecido interesante leer algunos aspectos relacionados con esta especialización.
- A Farewell to Vera—In Memoriam Vera Maria Conti Nogueira: 1944 – 2008, por Danilo Nogueira. Aunque no tiene nada que ver con la traducción, esta despedida a la mujer del gran Danilo Nogueira es digna de ser leída.
- Translating Sexuality: The Translation Industry and Adult Websites, por Sathya Rao. Porque claro, hoy día uno nunca sabe lo que le puede tocar traducir.
Después de un pequeño parón de actividad bloguera por diversos motivos, vuelvo a la carga para seguir con el tema de las pruebas de traducción (que, todo sea dicho, forma parte de uno de esos “diversos motivos”).
Lo primero que me gustaría comentar es que las pruebas de traducción no giran siempre en torno a un mismo esquema. Es decir, no esperéis recibir una prueba y disponer siempre de un mínimo de días para llevarla a cabo, porque podríais llevaros una desagradable sorpresa. Del mismo modo, no penséis que solo tendréis que hacer una única prueba, porque a veces pasa como en las oposiciones: primero hacen una criba y luego viene la verdadera prueba que, de trabajar en plantilla y no como autónomo, probablemente será in situ.
Así pues, es posible que la empresa que selecciona a los traductores no quiera comprobar la capacidad de adaptación de sus futuros empleados, sino todo lo contrario: lo que la empresa quiere de verdad es que la prueba no te sorprenda más de lo que debiera y que seas capaz de llevarla a cabo en un par de horas como si estuvieras trabajando ya en plantilla. Solicitar una prueba de traducción en empresas de este tipo, normalmente de localización, puede no ser una buena idea si acabas de salir de la facultad y no has visto en profundidad textos similares, pero no es imposible pasarlas si de verdad sientes pasión por dedicarte a la localización.
Desde luego, un máster en tecnologías de la traducción como el de la Universidad Jaume I de Castellón o el de la Universidad de Limerick te va a abrir muchas puertas y te permitirá que conozcas de primera mano todo lo que se cuece en el sector de la localización, pero, repito, no es imprescindible si tienes mucha motivación. Nada impide que te informes muy bien por tu cuenta en Internet sobre cómo funciona la localización, que te descargues versiones de prueba de programas de localización (no tienen por qué tener necesariamente un enfoque aplicado a la traducción como PASSOLO o Catalyst, sino que pueden ser herramientas de edición de recursos —programas compilados— como Resource Hacker o PE Explorer) o que leas artículos en revistas especializadas como Tradumàtica.
Pongamos el siguiente ejemplo. Te gustan mucho los videojuegos y estás habituado al lenguaje de este tipo de software de entretenimiento. Crees que tienes aptitudes para ser traductor de videojuegos y acabas de terminar la carrera, así que decides echarle un vistazo a las ofertas relacionadas con la traducción de videojuegos. Se lo comentas a un amigo y te dice que Blizzard, conocida empresa de videojuegos, está buscando permanentemente traductores de inglés a español.
¿Qué hay que hacer antes de enviar tu currículum? En primer lugar, tienes que saber cuáles son los juegos más famosos de Blizzard. Así, si nunca has jugado al Diablo o al StarCraft, tienes todavía mucho por hacer antes de considerar el enviar o no tu currículum. A mí me gustan mucho los videojuegos y nunca he jugado a dichos títulos, así que, si me interesara la oferta —no, no he echado currículum—, lo primero que haría sería informarme en profundidad de estos juegos y jugar a ellos mínimamente para saber de qué va la cosa.
Sin embargo, ahí no acaba todo. Ni por asomo esperes que te envíen un bonito archivo de Word con el texto que tienes que traducir, porque si te has documentado bien (has leído artículos como Paseo por la localización de un videojuego o Entresijos de la localización), en localización de videojuegos se trabaja con archivos de Excel en los que te encontrarás todo tipo de códigos entre el texto, como saltos de línea, códigos de fin de mensaje o variables. El tema de las variables es muy importante, porque si te encuentras “You have <var> unit(s) left” no puedes poner “Te quedan <var> unidades”, ya que si tienes solo una unidad te encontrarás con un problema de concordancia entre el verbo y el complemento directo. ¿Solución? Suponiendo que se trata de un mensaje de estado, yo propongo “Unidades restantes” (o disponibles): <var>. Recordad, no esperan que sepamos adaptarnos a esta situación: esperan que hayamos pasado antes por esta situación.
Por último, pero no por ello menos importante, conviene disponer de un ordenador de sobra (de un amigo, por ejemplo) para el día de la prueba, porque la informática tiene sus cosas y el día menos pensado se te puede haber colado un virus que te deje inutilizado el ordenador. Y no es algo que diga por rellenar, no: es algo que yo mismo he vivido. Es poco probable que os pase, pero siempre hay una mínima posibilidad de que ocurra. ¡Quien avisa no es traidor!
Parece mentira que justo hace un año empezara este proyecto. ¡Todavía sigue vivito y coleando! Me gustaría dar las gracias a todos los visitantes que se pasan por aqui de vez en cuando para ver lo que tengo que contar. Aunque precisamente desde la última semana ha bajado un poco el ritmo de noticias, espero aclararme un poco con todo lo que tengo en mente para seguir dando guerra sobre temas de Traducción e Interpretación. ![]()
El martes pasado hubo 518 visitantes, cifra récord. ¡Muchas gracias a todos!





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