Me gustaría compartir con vosotros mi teoría sobre cómo se deben dividir las líneas de un mensaje en un videojuego, aunque gran parte de lo que expongo también sirve para los apartados de un artículo o manual y, en cierta medida, para los subtítulos.

Ahora mismo no tengo a mano el genial libro Teoría y práctica de la subtitulación: inglés-español de Jorge Díaz Cintas para ofrecer una cita de peso, pero por lo menos dispongo de mis apuntes de la asignatura que cursé sobre localización y subtitulación en la Universidad de Granada para demostrar que yo no he inventado la rueda ni mucho menos:

DIVISIÓN DE PARLAMENTO: la división del parlamento de un personaje ha de ser gramatical y sintácticamente coherente. 1 línea = 1 frase.

Es decir, que siempre debemos procurar dividir las líneas de un mensaje sin partir un sintagma, como un complemento del nombre o un objeto directo, pues mejora notablemente la facilidad con la que se lee un mensaje. Por ejemplo:

Primero voy a almorzar y luego a       Primero voy a almorzar
desayunar.                                         y luego a desayunar.

Como vemos, tiene mucho más sentido poner las dos ideas en dos líneas para facilitarle la lectura a nuestro cerebro.

Esta regla es idónea para los subtítulos por diversas razones: porque en subtitulado es muy importante que el subtítulo sea lea clara y rápidamente y porque no hay un cuadro o bocadillo de tamaño fijo que permita ver los márgenes del mensaje como sucede en los videojuegos. Sin embargo, he aquí el quid de la cuestión: ¿debemos respetar esta regla al traducir videojuegos? Yo diría que en la medida de lo posible, pero teniendo en cuenta también otras cosas.

Por ejemplo, dependiendo del videojuego es posible que tengamos hasta 24 caracteres por línea, lo que nos da bastante margen a la hora de jugar con la división del contenido del diálogo. Entonces, en un mensaje como “¿Eh? ¿Quién eres tú?” (20 caracteres), ¿deberíamos poner el “¿Eh?” en una línea y el “¿Quién eres tú?” en otra? Bueno, juzgad por vosotros mismos:

mensaje1 Cómo dividir las líneas de un mensaje en un videojuego mensaje2 Cómo dividir las líneas de un mensaje en un videojuego

En este caso quizás es cuestión de gustos, pero yo me quedo con poner todo en la misma línea para que la primera línea no se quede tan vacía. Sin embargo, imaginad que tenéis 38 caracteres de máximo: ¿seguís pensando lo mismo los que creéis que es mejor dividir el mensaje en dos líneas? Porque a mí me daría una sensación de vacío, como en este caso (y recuerdo, aquí el máximo es 24):

mensaje3 Cómo dividir las líneas de un mensaje en un videojuego mensaje4 Cómo dividir las líneas de un mensaje en un videojuego

Ahora bien, si os decía que hay tener en cuenta también otras cosas, es porque creo que más vale una sensación de vacío que tener un orden sintáctico poco lógico o que quede algo suelto, como por ejemplo:

mensaje5 Cómo dividir las líneas de un mensaje en un videojuego mensaje6 Cómo dividir las líneas de un mensaje en un videojuego

Aquí yo creo que es mejor no partir la pregunta si es posible a pesar del vacío de la primera línea.

No obstante, habrá veces en las que nos resultará prácticamente imposible dividir las líneas de un mensaje sin partir sintagmas debido a la cantidad de información que contiene o a que es difícil reformular. ¿Qué hacemos entonces? Pues nada: si de verdad no hay alternativa, tenemos una gran ventaja frente a la lectura de los subtítulos, y es que, en general, en un videojuego somos nosotros los que decidimos cuándo queremos pasar al siguiente mensaje (o acabarlo, claro), así que tenemos todo el tiempo del mundo para leer un texto.

Mis conclusiones son, pues, las siguientes:

  1. Hay que intentar dividir las líneas de un mensaje respetando el orden sintáctico de los elementos que lo conforman siempre que sea posible y, además, normalmente es mejor poner todo en una línea.
  2. Es importante también que el texto quede elegante según el tamaño de los bocadillos; si hay una pregunta o exclamación, es mejor que comiencen en una nueva línea a pesar del punto anterior.
  3. No hay que perder mucho tiempo intentando cumplir 1 y 2 si con ello hacemos que la traducción pierda el mensaje del original, pues hay tiempo de sobra para leer el texto a diferencia de los subtítulos.
  4. Las limitaciones de caracteres (o incluso de píxeles en algunos videojuegos) van a actuar sobre 1 y 2, así que lo mejor es hacerse un planteamiento sobre qué conviene primar más (si orden sintáctico o elegancia) para ser coherentes a lo largo de todos los mensajes.
  5. Por lo general, partir una palabra con un guión siempre va a ser peor que dejar algo de espacio en una línea.
  6. Olvida todo esto si el videojuego está diseñado de forma que divida las líneas de un mensaje automáticamente.
  7. Probablemente, todo esto no le interesa al jugador porque ni se va a dar cuenta.

Por supuesto, se admiten críticas a mi teoría, pues reconozco que tiene cierta subjetividad.

Pablo Muñoz Sánchez | Publicado el 07-09-2008
15 comentarios

 Lo que se esconde detrás de un traductor

Los que visitáis con frecuencia mi blog habréis notado que no he actualizado desde el 11 de agosto, es decir, ¡hace ya casi un mes! ¿A qué se debe, pues, este parón? ¿Me estoy pegando la vida padre en Alemania? ¿Ya se me han quitado las ganas de escribir sobre traducción? La principal razón de todo es que mi vida ha dado un giro importante tanto a nivel profesional como personal.

Todos, desde pequeños, tenemos que ir afrontando nuevas situaciones. Uno empieza en el colegio, luego va al instituto y, finalmente, acaba yendo a la universidad. Esa es al menos la vida típica de un español que lea este blog. A pesar de que hay grandes cambios en la vida de uno cuando llega al instituto, quizás la transición más importante en nuestra juventud se produce al formar parte de la comunidad universitaria, especialmente si se ha de dejar la casa de los padres para emprender rumbo a una ciudad y estilo de vida desconocidos. Algunos, incluso, podemos disfrutar de un año especial en el extranjero conocido como Erasmus, para algunos inolvidable, para otros pasable y, para pocos, olvidable.

El año pasado di el salto a una nueva etapa: la del trabajar. Sin embargo, quizás porque aún estaba rodeado de estudiantes, no noté que fuera un gran cambio. El poder ser independiente económicamente no me supuso ver las cosas de otra manera (al menos con mi sueldo), sino tan solo una forma de ver que ya no era tan estudiante como antes (pero, al fin y al cabo, estudiante).

Todo ha cambiado ahora que estoy en Frankfurt. Llevo poco más de un mes viviendo un día a día intenso pero a la vez tranquilo. Llevo poco más de un mes levantándome motivado, con grandes ganas de trabajar y de sumergirme en la historia del juego que me ha tocado traducir. Llevo poco más de un mes conociendo a gente de todas partes y de todas las edades, así como aprendiendo un poquito de toda las personas que encuentro por mi camino. Llevo poco más de un mes en que mi vida es plenamente feliz.

La sensación de ser un desconocido en un país extranjero en que no puedes comunicarte con sus habitantes a menos que uses el inglés, el poder profundizar con varias personas y conocer facetas hasta entonces desconocidas, el descubrir varias visiones de la vida y el sentir el placer de pasear por las calles de una ciudad con rascacielos en que en menos de tres minutos puedes pasar de una zona llena de tiendas a una iglesia reconvertida en bar es, simple y llanamente, una sensación de volver a nacer, de marcarte nuevas metas, de aprovechar el momento, de ser feliz.

Quizás la suerte me ha sonreído demasiado pronto y no debería estar aquí, con 23 años, cumpliendo una de mis grandes aspiraciones en la vida, que era, y es, traducir videojuegos. Tener la suerte de traducir profesionalmente un videojuego cuyo género te encanta mientras escuchas la banda sonora de tus videojuegos favoritos, tal y como he hecho durante cinco años tiempo atrás por simple deseo y afición, es un simple motivo para ser feliz por unos momentos del día. Pero si a eso le sumas el conocer gente cada día con los que poder compartir tu felicidad y disfrutar de tu tiempo en soledad haciendo cosas que te gustan y te hacen sentir mejor, entonces eso significa haber encontrado la felicidad.

Por tanto, si por tal felicidad he tenido que renunciar a escribir más en el blog, a terminar unos artículos académicos que quería enviar a dos revistas de traducción, y a otras pequeñas cosas, creo que ha merecido la pena. Porque amigos, detrás de cada traductor y cada traducción siempre hay detrás una persona, un ser humano que busca la felicidad.

Muy a mi pesar, soy consciente de que esta situación es efímera, de que llegarán los malos momentos y las ganas de volver a casa y encontrarse a alguien a quien abrazar, y de que habrá que proponerse nuevos objetivos que vuelvan a recuperar esta felicidad. Mientras tanto, seguiré disfrutando de este sueño que he cumplido tan pronto y que tarde o temprano acabará.

Solo me queda desearos que, ahora que empieza un nuevo curso, aprendáis todo cuanto podáis y tengáis bien claros vuestros objetivos personales y profesionales para dentro de unos años. Y si ya sois profesionales, que continuéis el viaje que ya habéis emprendido, con sus posibles desvíos, hacia la verdadera motivación. A ambos os digo que, aunque solo sea por un mes y una semana, el final del trayecto merece la pena.

Suficiente pues. ¡Nos vemos pronto en la próxima entrada! icon wink Lo que se esconde detrás de un traductor

Etiquetas: frankfurt, personal, traducción

 Un enfoque profesional para localizar videojuegosApenas llevo una semana y un día como traductor profesional de videojuegos (los tiempos de traducir como aficionado parece que se han acabado) y, para qué engañaros, estoy muy contento con la metodología de mi empresa.

Hasta ahora, todas las teorías que había leído sobre localización de videojuegos (una buena introducción es el número de Tradumàtica dedicado a la localización de videojuegos) ponían de manifiesto un problema bastante recurrente en este tipo de traducción: el traductor se enfrenta a una traducción sin contexto, pues no ha jugado al videojuego. Una buena razón que tienen los desarrolladores para cimentar este muro es mantener la confidencialidad del proyecto. Además, es posible que, para adelantar trabajo, se empiece a localizar la versión japonesa de un videojuego hacia el inglés una vez que el guión principal esté acabado para que, así, se pueda lanzar la versión japonesa y estadounidense al mismo tiempo (lo que se conoce como simship).

Imaginaos que sois los traductores de inglés de la versión japonesa de un videojuego y que la prensa especializada apenas tiene información sobre el proyecto: ¿no creéis que tendríais muchísima responsabilidad si os envían el videojuego en cuestión? ¿Y si llega vuestro hijo o un amigo y os ve a lo que estáis jugando? Además, ¿no resulta poco eficiente que, con tanta gente implicada en el proyecto, una persona aislada —un traductor autónomo o en plantilla— apenas se pueda comunicar con el equipo de desarrolladores del videojuego? Y vamos, por no hablar de lo que puede costar enviar el videojuego en sus distintas versiones según los cambios lo requieran (tanto en dinero como en tiempo).

En el enfoque que se ha seguido siempre, la etapa crucial del proceso de localización es la llamada “fase de pruebas” o testing. Durante esta fase, una persona juega de cabo a rabo el videojuego traducido e informa de todo lo que está mal (generalmente se habla de bugs, aunque yo haría varias distinciones, pues bug me hace pensar en fallos gordos del sistema). Lo malo es que a veces el traductor no sabe ni siquiera qué es lo que está mal y, una vez entrega su versión inicial de la traducción, poco puede hacer para cambiar cosas o ver el resultado final.

Sin embargo, tengo la suerte de estar en la situación idílica de un localizador de videojuegos. Y es que la solución para mantener la confidencialidad y estar inmerso en un proyecto de verdad es, simple y llanamente, trabajar directamente en las oficinas del desarrollador del videojuego. Gracias a ello, y si el tiempo lo permite, puedes disfrutar del juego unos días para probarlo y saber al menos lo básico. Y creedme, eso ayuda bastante. No obstante, lo mejor de todo es que, una vez inmerso en la traducción, puedes echar mano del videojuego para ver el texto o menú que te plantean dudas En otras palabras, ¡es genial!

Por supuesto, hay otras etapas de control de calidad aparte del testing en el proceso de localización, lo que garantiza que el texto final esté bien pulido. Ahora bien, aunque las ventajas para el traductor son infinitas, también hay ciertos inconvenientes que, no obstante, también pueden ser ventajas según como se mire. Por ejemplo, lo más probable es que el desarrollador no tenga sus oficinas precisamente en tu ciudad, por lo que te tocará viajar al extranjero. Para gente joven que no tiene ataduras está muy bien, aunque supongo que la gente emocionalmente estable quizás sea un poco reacia al cambio. Porque… ¿y si le gusta demasiado? icon wink Un enfoque profesional para localizar videojuegos

Hasta ahora, pensaba que solo los romhackers tenían el privilegio de jugar antes a los videojuegos que traducen como comentaba en un artículo sobre localización de videojuegos realizada por aficionados. Sin embargo, he descubierto que esto también es posible en el mundo profesional. Mi deseo es, por tanto, que las empresas y los desarrolladores de videojuegos se conciencien de las necesidades de un localizador de videojuegos en la medida de lo posible para que, así, los traductores puedan jugar antes y durante la traducción. Solo así se estará en condiciones óptimas para traducir.

Si queréis ampliar información, os recomiendo encarecidamente que, cuando tengáis tiempo, leáis esta entrevista de un tester español en Nintendo y los artículos de NOE en la intimidad.

Pablo Muñoz Sánchez | Publicado el 07-08-2008
6 comentarios
 Saludos desde Frankfurt am Main

Frankfurt am Main

(Sí, ya sé que es Fráncfort del Meno en español, pero por alguna razón no me gusta nada escribir Fráncfort a menos que sea necesario.)

Pues nada, que eso, que llevo casi una semana en Frankfurt am Main (Alemania) y por fin puedo escribir con un poco de tranquilidad desde mi casa. Trabajo como traductor de videojuegos como sabréis y lo cierto es que es una auténtica gozada, porque antes de ponerte a traducir tienes unos días para pasarte el juego y saber de qué va la cosa. Porque vamos, he leído mucha teoría y ni por asomo suele ser así en otras empresas…

Todavía estoy adaptándome y tengo que conocer a gente y tal, pero espero poder recuperar pronto el ritmo de actualizaciones. Mientras tanto, disfrutad de las vacaciones (¡que espero que todos tengan!).

 Formación continua en traducción y en otras disciplinas

A menudo se lee en artículos y foros que una de las principales características de un buen traductor es su curiosidad por todo lo que le rodea y sus ganas por absorber todo el conocimiento posible de cualquier materia. En efecto, para traducir no solo se precisa conocimientos de lenguas, sino de un amplio bagaje sobre el tema del texto que se traduce al que, normalmente, se llega tras una fase previa de documentación cuya exhaustividad dependerá, en gran parte, de nuestra especialización (he ahí la importancia de especializarse para la rentabilidad de un proyecto).

Para especializarnos en traducción a través de la Universidad tenemos varias alternativas, a saber:

  • si por el contrario lo que os apasiona es la traducción audiovisual, la Universidad Autónoma de Barcelona ofrece un ya reconocido Máster en Traducción Audiovisual tanto de forma presencial como virtual (ojo, que no son iguales; además, ninguno de ellos es oficial);
  • también hay cabida para la traducción literaria y humanística en el mundo de la formación de posgrado, y el Máster Universitario en Traducción Literaria y Humanística de la Universidad de Málaga es buena prueba de ello. Se imparte de manera presencial y no es oficial (no he podido comprobar si se impartirá en el próximo curso académico, ya que la información no está actualizada);
  • si os interesa iniciar vuestra carrera investigadora en traducción, podéis hacer el Máster en Traducción e Interpretación (perfil investigador) de la Universidad de Granada, aunque debéis saber que todos los másteres oficiales también conducen al grado de doctor si se sigue el itinerario investigador en vez del profesional.

Sin embargo, no todo en esta vida es traducción. Hay otras muchas competencias con la que debemos contar si queremos hacernos un hueco en el mundo laboral, sobre todo si queremos entrar en una agencia de traducción. Por tanto, hay que ampliar horizontes más allá de la traducción (sin entrar en intrusismo en la medida de lo posible, claro; todo depende de las necesidades) y hacer cursos más o menos relacionados con nuestros intereses.

Por ejemplo, nunca viene mal tener conocimientos sobre diseño y programación de páginas web, así que, ¿por qué no hacer un curso virtual de páginas web como el que ofrece el Centro de Enseñanzas Virtuales de la Universidad de Granada (CEVUG)? Yo lo he hecho y se aprende un montón, sobre todo por la excelente labor del profesor que lo imparte. Por otro lado, si os interesa la enseñanza del español como lengua extranjera (ELE), los cursos del Instituto Cervantes son altamente recomendables (y caros). Yo acabo de hacer uno de formación inicial de profesores de ELE y ha sido muy provechoso, con profesores altamente cualificados y que en general imparten las clases de forma muy amena a pesar de las sesiones intensivas que hubo. De hecho, el miércoles asistí a una de las mejores clases de mi vida gracias al profesor José Franco Rodríguez.

Por supuesto, no hay nada como la experiencia profesional y la lectura de libros e Internet para formarse en cualquier materia de forma autodidacta. No hay duda de que esta es la mejor forma de aprender en cuanto a relación calidad/precio. Ahora bien, si tenéis tiempo y dinero, os recomiendo que investiguéis un poco y hagáis cursos que tengan buena pinta y que creáis que os van a servir. Recordad que quedan muy bien el currículum y que, aunque a la empresa privada le importan más las competencias reales de los candidatos tengan o no títulos, en la administración pública los cursos de formación cuentan mucho en los baremos. Nos guste o no, al menos en España cuantos más “papeles”, mejor.

Eso sí, pensad bien en qué cursos os matriculáis y lo que vais a obtener a cambio. Por ejemplo, los cursos virtuales de ProZ.com me parecen un despilfarro por algo que puedes aprender con dedicación y esfuerzo tú solo (será que como aún no llego a mileurista me parece caro pagar 200 € por 5 horas virtuales). Otros, como los de Trágora Formación, no están tan mal si cobras un buen sueldo y prefieres recibir formación en un tema concreto por falta de tiempo para investigar por tu cuenta.

Por último, me gustaría señalar que los cursos son como los profesores: hay buenos y malos, así que indagad lo posible antes de desembolsar vuestro dinero.

Pablo Muñoz Sánchez | Publicado el 13-07-2008
3 comentarios
 [Libro] La traducción de la A a la Z

Título: La traducción de la A a la Z
Autor: Vicente Fernández González
Año: 2008
Tema: traducción
Editorial: Berenice
Páginas: 192
ISBN: 978-8496756557
Idioma: español

El otro día me acerqué a una librería con el objetivo de comprarme el cuaderno de ejercicios del Themen Aktuell (nada mejor para aprender un poco de alemán básico) y, curioseando en el apartado de lingüística (bueno, cada uno lee lo que quiere, ¿no?) me topé con un libro que me llamó la atención: La traducción de la A a la Z. Hoy, tras una semana, me he terminado sus generosas 192 páginas más bibliografía.

El libro es muy ameno e inusual. Su autor —o, mejor dicho, compositor— es Vicente Fernández González, quien es traductor de griego moderno, profesor en la Universidad de Málaga y dos veces ganador del Premio Nacional de Traducción. No esperéis encontrar aquí las respuestas clave a la traducción ni un manual introductorio a las técnicas de la profesión. Se trata, simple y llanamente, de una selección de textos —o collage como Fernández González dice— relacionados con el mundo de la traducción en forma de glosario, pues a cada letra del abecedario le corresponden varios artículos sobre temas diversos.

Si queréis pasar un rato agradable leyendo 20 minutos al día sobre traducción, este es vuestro libro. Hay un poco de todo: desde artículos sobre la teoría de la traducción hasta fragmentos de novelas en las que el protagonista es traductor e incluso textos que no tienen nada que ver con la traducción pero cuya importancia no habría sido la misma sin ser traducidos. Esa es precisamente la ventaja, ya que si no te gusta un texto, puedes pasar al siguiente sin preocuparte. No obstante, como cada artículo no supera normalmente la página y media, acabas leyendo casi todos los textos y sacando algo de provecho de cada uno.

Algunos textos no tienen desperdicio, y nada más que por haberlos descubierto y leído no me arrepiento de haberme gastado los 16 euros y medio que cuesta un ejemplar. Yo os animo a que, como mínimo, le echéis un vistazo al libro y juzguéis vosotros antes de comprarlo o sacarlo de la biblioteca (esta opción es quizás la más recomendable si no os interesa mucho este tipo de lecturas). Os dejo con los dos artículos que más me han gustado (y sí, los he tenido que mecanografiar, así que imaginad si me han gustado).

UNA NOTICIA ALARMANTE…

Error de traducción causa cuatro muertos en hospital de Francia

El ministro de Salud, Xavier Bertrand, anunció hoy medidas contra distintas personas por negligencia en el tratamiento de 23 hombres que padecían cáncer de próstata. El caso se produjo entre mayo de 2004 y agosto de 2005.

Nancy, Francia. Un error en la traducción de instrucciones para el uso de software médico causó presuntamente la muerte a cuatro pacientes en un hospital de Francia, informó hoy la directiva de la agencia regional de hospitalización en Lorena.

Al parecer, los cuatro pacientes recibieron una sobredosis de rayos X que les causó la muerte.

“El problema no radica en los técnicos o el software, sino en la interpretación y la transmisión del software”, dijo Antoine Perrin en Nancy, tras la publicación de un duro informe del gobierno francés que criticaba al personal del centro clínico, en la localidad de Epinal.

El ministro de Salud, Xavier Bertrand, anunció hoy medidas contra distintas personas por negligencia en el tratamiento de 23 hombres que padecían cáncer de próstata. El caso se produjo entre mayo de 2004 y agosto de 2005.

Según Bertrand, las muertes de tres de los cuatro pacientes fallecidos están relacionadas con el error. El informe del gobierno señala que los otros 19 pacientes sufrieron complicaciones de distinta gravedad debido a la sobredosis

… Y UN MENSAJE EN UNA BOTELLA PERDIDA EN EL CIBEROCÉANO

Veintitrés pacientes del Centro Hospitalario Jean Monnet de la ciudad francesa de Epinal, enfermos de cáncer de próstata, fueron expuestos a niveles de radiación muy superiores a los permitidos entre mayo de 2004 y agosto de 2005. Cuatro pacientes murieron, tres de ellos a causa del tratamiento radioterapéutico, mientras otros diez sufrieron daños leves.

Estos hechos se convirtieron en leyenda negra cuando en febrero de 2007 salió el informe oficial de la Autoridad de Seguridad Nuclear (ASN) y de la Inspección General de Asuntos Sociales (IGAS) y la agencia de noticias alemana DPA atribuyó las muertes a una «mala interpretación manual de instrucciones».

Los medios de información alemanes fueron los primeros en malinterpretar la nota de agencia, de por sí inexacta, y titularon «Übersetzungsfehler kostet vier Patienten das Leben»; los periodistas españoles entendieron lo mismo: «Error de traducción causa cuatro muertos en hospital de Francia»; y por una vez coincidieron con los ingleses «Translation Error Said To Have Led To Hospital Deaths». Sorprendentemente no se halla referencia alguna en francés que hable de un error de traducción como responsable de las muertes. Debe ser que en Francia la reputación de los traductores es mejor que la de los periodistas.

Al parecer ninguno de los redactores malgastó su tiempo en la lectura del informe, porque de haber leído las ocho páginas, podrían haber averiguado que el informe destaca precisamente que el manual de instrucciones no estuviera disponible en francés: «De plus, les manipulateurs ne disposent d’aucun guide d’utilisation en français adapté à leur pratique quotidienne. Ils n’ont pas été formés correctement…». Es decir, el personal del hospital estuvo mal formado y no sólo no había en absoluto un error de traducción, es que no existía traducción alguna del manal, como exige la ley.

[...]

Pero, de haber leído el informe oficial, los periodistas podrían haberse percatado de que, incluso disponiendo de una traducción correcta, las muertes no se podrían haber evitado, dado que se detectaron deficiencias en la ergonomía del dispositivo, errores de organización y control de calidad durante la terapia. Además no se realizaron los controles de seguimiento necesarios a los pacientes, con los que se podría haber detectado el error a tiempo.

Un error de traducción, sobre todo en textos médicos, puede tener consecuencias fatales. En este caso, un error periodístico por falta de traducción ha creado una leyenda negra, que se está perpetuando en el ciberespacio.

EL AMOR EN ESPERANTO

Siguió entonces una época de profunda infelicidad. Comenzamos a sospechar de toda la gente y de todas las cosas. Si la portera nos decía alguna vez: «Buenos días», se nos iba el día entero preguntándonos qué nos había querido decir… o qué nos dijo. «¿Tú crees que nos quiso decir que estamos atrasados en la renta?», preguntaba Estefanía. «No, me parece que lo que nos quiso decir fue que el día estaba nublado». «Qué tonto eres. Eso fue lo que nos dijo cuando regresamos». Señaló al cielo y dijo: «El día está nublado». «La tonta eres tú, Estefanía. Cuando nos dijo que el día estaba nublado, dijo otra cosa». «¿Qué cosa?» «Yo qué diablos sé. Precisamente ese es el problema: nunca sabremos lo que la gente nos quiere decir». «¿Pero no hay ninguna posibilidad de que cuando diga alguien: el día está nublado, quiera decir eso, precisamente?» «Una en mil, quizá». «¿Y cómo reconocerla?» «No lo sé. Y tal vez no baste que ames a la persona y la persona te ame a ti. Pero desde luego, si el día está nublado, hay ciertas posibilidades de que sea verdad lo que dicen». Estefanía se levantó, caminó hacia la ventana y me dijo: «El día está nublado y quiero hacer el amor contigo». Casi nunca nombrábamos al amor cuando lo hacíamos. Simplemente, comenzábamos a hacerlo, como quien pone de pronto un disco y se sienta a escucharlo sin tener que decir antes: «Escuchemos el quinteto en La Mayor para clarinete y cuerdas, K.891 de Wolfgang Amadeus Mozart». El primer movimiento era tranquilo, como caminar por un campo de rosas, con cantabile que hacía las delicias de Estefanía. Seguía un larghetoo ejecutado con lentitud y nobleza. En el tercer movimiento, tal como lo ha señalado la crítica, el clarinete volvía a ser el instrumento rustico que podemos encontrar en Baviera y otras provincias alpinas. Por último el final estaba lleno de variaciones divertidísimas, caprichos, improntos, obligados y ritornelos. Los aplausos eran abrumadores. De modo que por esa vez no sólo creí a Estefanía, sino que creí en ella. «El amor está nublado», le dije, «y quiero hacer el día contigo». Este estúpido juego de palabras la [sic] hizo reír hasta recuperar la inocencia.

Esto nos llevó a otra confusión más. Descubrimos que así como hay la posibilidad de que una persona cuando dice una sola cosa, por ejemplo: «Buenos días», está queriendo decir y diciendo de hecho mil cosas distintas, hay la posibilidad contraria: que cuando una persona dice mil cosas distintas, está queriendo decir, y dice, una sola cosa. Para seguir con el mismo ejemplo, te contaré: una tarde le dije a Estefanía: «¿Quieres ir al cine?», y ella, con esa intuición que se prendía a los picos de los pájaros, entendió que lo que lo estaba diciendo en realidad era, en realidad: «Te quiero». Fuimos, en efecto, al cine a ver El submarino amarillo y le pregunté: «¿Se te antojan unas palomitas de maíz?”, cuando en verdad, lo que lo ye estaba diciendo era «Te quiero». Después del cine esperamos nuestro tranvía y cuando llegó le dije: «Este es el que nos deja». Y Estefanía comprendió lo que yo le quería decir con eso. Durante un tiempo, esto resultó muy agradable y en cierto modo halagaba la vanidad de Estefanía, ya que cuando estábamos con nuestros amigos, o en el hospital, o en la agencia de publicidad, yo podía declararle mi amor a todas horas del día sin que nadie se enterara. Así, frases tan simples como «Hay que hacer un anuncio sobre un nuevo desodorante», «El enfermito de la cama ocho necesita una benoclisis» o «Pásame la sal», todas querían decir, naturalmente, «Te quiero». Como te imaginarás, la cosa se volvió obsesiva y una vez que le dije a Estefanía «No me esperes a comer», se puso furiosa, me pegó en el pecho con los puños cerrados y me gritó: «¡Ya no me digas tanto que me quieres y demuéstramelo!». Como lo peor que le podría decir en ese momento era «Pero Estefanía, si yo ye quiero con toda mi alma» (porque no me hubiera creído ni media palabra), me pareció mejor quedarme callado y dejar de hablarle por varios días.

Tuvimos que hacer el amor en silencio, y nos limitamos a comunicarnos tan sólo con el lenguaje de nuestras lágrimas, nuestros besos y caricias, nuestros eructos y nuestros gestos, sin decirnos una sola cosa ni en español ni en ningún otro idioma. Pero a cambio de esto, y para que mi prima viera que en efecto yo hablaba más de un idioma vivo y más de una lengua muerta, un día la base en francés. Ella se limitó a bostezar en sueco. Yo la odié un poco en inglés y le hice un ademán obsceno en italiano. Ella fue al baño y dio un portazo en ruso. Cuando salió, yo le guiñé un ojo en chino y ella me sacó la lengua en sánscrito. Acabamos haciendo el amor en esperanto.

F. del Paso (énfasis mío)

Página 19 de 34« Primera...10...1718192021...30...Última »