Algo más que traducir
Blog sobre traducción profesional, localización de videojuegos, software, aplicaciones móviles, sitios web y tecnologías de la traducción por Pablo MuñozTraductor inglés-español especializado en localización

No pasar una prueba de traducción es… algo que tiene que ocurrir

ExamenesAunque ya he hablado sobre la importancia de las pruebas de traducción e incluso he dado algunas claves para prepararlas, tras unas cuantas pruebas realizadas me gustaría sacar el tema una vez más para tratar la siguiente cuestión: si supuestamente somos buenos traductores, ¿debemos pasar todas las pruebas de traducción como si nada o bien llorar cuando las “suspendamos”?

En primer lugar, compararé las pruebas de traducción con los exámenes de Historia, que son con más frecuencia “los de memoria”. En este caso, es cierto que se nos pide que no tengamos faltas de ortografía y que presentemos la información requerida de la manera más ordenada y lógica posible, pero si vomitamos todo lo que nos hemos empollado, lo normal será aprobar. ¿Y esto por qué es? Porque el contenido de nuestras respuestas es más o menos tangible y se corresponde con “la verdad universal”. Es decir, el profesor no va buscando lo que está mal, sino que tiene que quedar convencido de que el alumno tiene idea del tema.

Sin embargo, con las pruebas de traducción no sucede lo mismo. Para empezar, pueden estar manipuladas para que el traductor tenga que sortear todo tipo de trampas, lo que no se corresponde con la realidad profesional (y sí, he visto casos así, no es hablar por hablar). Por otro lado, a veces ni siquiera se ofrece el contexto y tienes que buscarte la vida. La famosa teoría de traducción del skopos en la que la traducción se ve condicionada por el encargo y las necesidades de los destinatarios finales carece de sentido en una prueba de traducción, ya que normalmente no se nos facilita nada. En serio, dos líneas que digan que un folleto va dirigido a niños o a padres pueden cambiar la elección de usar “tú” o “usted”. Por otro lado, al ser textos cortos, te ves incapaz de meterte tanto en el texto y verlo desde una perspectiva mucho más amplia.

A todo esto hay que sumarle un aspecto fundamental: las pruebas son un examen único de admisión, con todo lo que eso conlleva: estrés, nervios, inseguridad… Por tanto, no estás ni mucho menos relajado como lo harías con otro texto y es normal que le des mil vueltas a todo y encima desconfíes de ti mismo pensando que puede haber trampas. Además, por si fuera poco, la traducción no es una ciencia exacta y cada uno tiene su manera de traducir. Puede que en un texto muy técnico el estilo no sea determinante, pero en localización de videojuegos, donde se exige mucha creatividad, que tu estilo le guste al cliente será fundamental.

Así pues, retomando el título de este artículo, algo que me ha enseñado la experiencia es que no pasar una prueba de traducción es algo que tiene que ocurrir tarde o temprano. No puedes considerarte experto en todos los temas ni aunque seas especialista en el campo ya que, por encima todo, es posible que tu forma de traducir no le guste a tu cliente al igual que ni siquiera tú puedes gustarle a todo el mundo. Yo he hecho unas cinco pruebas de traducción hasta la fecha y solo hay una que no he pasado, y lo cierto es que me quedé muy tranquilo porque encima fue de un cliente con mucho menos prestigio comparado con los que he trabajado y porque vi los comentarios del revisor y no estaba muy de acuerdo con todos (con algunos sí, claro).

Conclusión: es muy probable que tengáis que hacer muchas pruebas de traducción a lo largo de vuestra carrera y lo más seguro es que alguna vez no cumplamos las expectativas del cliente. Pero no os desaniméis: es algo que tiene que ocurrir, ya sea al principio, en medio o al final. Para gustos colores, oiga.

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Pablo Muñoz Sánchez

Pablo Muñoz Sánchez

English > Spanish Game Translator
Soy traductor inglés > español con más de 8 años de experiencia especializado en localización de videojuegos y software. He traducido juegos como Metroid y Fire Emblem y ahora trabajo, entre otras cosas, como revisor para un gigante tecnológico. También soy cofundador de Traduversia, una plataforma de cursos online para traductores. Más sobre mí | Mis cursos | Mi web
Pablo Muñoz Sánchez
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15 comentarios

  1. traducciondelmar dice:

    Sí, tienes toda la razón. Una prueba de traducción conlleva muchos más factores de lo que a simple vista puede parecer. Yo, la verdad desconfío bastante de estas pruebas. Sin ir más lejos, el otro día una empresa me mandó (como prueba de traducción)2.000 palabras (sí, ¡2.000 palabras!). Evidentemente, me negué. Estoy acostumbrada a un número mucho menor de palabras e imagino que tú también. ¿Dónde consideras que está el máximo de palabras a traducir en una prueba? ¿300, 400, 500?

    Un saludo

  2. Coincido con que es una manera poco efectiva de seleccionar traductores, por muchos motivos, entre otros:

    – La prueba la puede realizar otra persona y no hay forma de saberlo;
    – No reproduce las condiciones reales del trabajo porque son textos cortos y plazos largos;
    – No se utilizan métodos estándar de evaluación como el de LISA u otro sistema objetivo de evaluación de la calidad;
    – Los correctores que eligen para corregirlas no son personas (frecuentemente) con menos experiencia que los propios traductores que evalúan (puede ser una becaria de la agencia, etc.);
    – También sucede que sacan pruebas a colaboradores externos que pueden recibir muy poco por la corrección de estas pruebas y no dedicarle el tiempo suficiente.

    Por último, sí puede suceder que una prueba aporte datos de cosas que hacemos mal sin saberlo. Aunque a veces no las devuelven, yo siempre la pediría para ver qué dicen y vería las correcciones (sin enfadarme, por supuesto, porque no merece la pena enfadarse por eso).

    Saludos,

    Leon

  3. Últimamente algunas empresas intentan compensar la poca fiabilidad de las pruebas cambiando el factor tiempo: exigen una fecha de entrega determinada o envían y reciben la prueba en el mismo día (previo acuerdo con el traductor, claro).

    Hace unos años hacía las pruebas sin poner mis condiciones, pero después de sufrir alguna que otra mala experiencia, no hago pruebas si no me las envían corregidas. Ya no solo por ver los fallos que has cometido, sino también para ver qué tipo de corrector tiene la empresa. Aunque no siempre van a utilizar al mismo para tus traducciones, ver por dónde van los tiros puede ayudarte a decidir si vale la pena o no trabajar para esa empresa.

    Si el corrector señala muchos cambios de estilo opcionales puede ser indicio de que habrá que pelearse mucho con él. Hay otros casos en los que por desconocimiento, falta de guía de estilo, falta de experiencia, incoherencia con las instrucciones enviadas al traductor, etc, el corrector introduce errores en el texto, por lo que hay que tener cuatro ojos con lo que nos envían para validar.

    Supongo que la cuestión de las pruebas también depende de la combinación lingüística, ya que habrá ciertos pares de lenguas en los que las agencias tendrán que descartar a más candidatos y enviar una prueba es un método bastante sencillo. Aunque no el más eficaz.

  4. Pablo Muñoz Sánchez dice:

    Elizabeth, supongo que para poner tú las condiciones ya tienes que tener cierto caché, porque si acabas de empezar, tendrás que aceptar un poco lo que te digan. También tengo entendido que algunas empresas o agencias incluso te pagan por hacer la prueba, lo que supongo que añade cierto tono de seriedad a quien te la envía.

    Por otro lado, cuando no envían las pruebas corregidas, imagino que se debe a que así no puedes enviar las correcciones a otra persona para que haga una prueba “perfecta”. Pero bueno, también es cierto que eso se debería resolver disponiendo de varias pruebas para no enviar siempre la misma.

  5. El tema de las pruebas es complicado. En general 300 o 400 palabras deberían bastar, aunque luego te encuentras casos en los que puedes ver claramente que, aunque hagas hasta 1.000, no es porque te estén colando un texto para que se lo hagas gratis, sino porque se trata de textos donde se van a valorar otros elementos. Os puedo poner dos ejemplos, una prueba para un packager de Anaya Multimedia de unas 1.000 (donde era importante los aspectos asociados a traducción, pero sobre todo, el uso de las 30 páginas de especificaciones muy variaditas). El otro caso, una amiga que hace poco recibió cuatro textos, de cuatrocientas palabras cada uno y con una temática diferente. Le llevó más que la prueba habitual, aunque está claro que va orientado con un objetivo que puedes entender.

    Eso sí, la devolución de las pruebas corregidas debería ser una práctica habitual, incluso aunque te acepten. Más que nada, por cortesía profesional.

    Pablo ¿casos en que pagan por hacer la prueba? Yo he llegado a oir todo lo contrario: pagar para que te las corrijan…

  6. Amelia dice:

    Es importante generar la colaboración necesaria entre los colegas para poder trabajar en equipo y revisar las pruebas de traducción varias veces por distintas personas, para que se tengan en cuenta distintas versiones y estilos de traducción.

    Cordialmente,

    Amelia
    Blog de Traducción en Español
    Trusted Translations

  7. Yo no estoy en contra de hacer pruebas, pero creo que la mayoría de las empresas las enfoca de modo equivocado. Como bien dice Leon, una prueba de traducción no remunerada se la puedes mandar a cualquiera para que la haga. Por no hablar de que a veces las encuentras en Internet ya traducidas.

    La mejor manera de hacerlas es mediante un encargo real. Si la prueba la va a corregir una persona igualmente, ¿por qué no pueden hacerlo así? Al fin y al cabo, los traductores autónomos siempre estamos a prueba.

    • Hola, Elizabeth.

      Lamentablemente, si el cliente llega a enterarse que no son profesionales quienes están traduciendo, estaría en todo derecho de reclamar a la agencia por haberle mentido.

      Al margen de si al cliente llegara a gustarle la traducción o no, las agencias no pueden caer en esta práctica, ya que perderían todo prestigio (si lo tienen o creen tenerlo).

      Por otro lado, doy fe de lo que dices con respecto a pruebas que puedes encontrar traducidas en Internet. Trabajé en una agencia este año (2012) y para mi sorpresa, cuando tuve que dar la primera prueba, encontré la traducción del texto en Internet (lo único que habían cambiado era el nombre del producto, pero todo lo demás, tanto fraseología como terminología, era exactamente igual).

  8. Roxana dice:

    Hola nuevamente Pablo:

    Tengo una gran inquietud respecto a las pruebas de traducción: ¿crees qué podrían considerarse como pequeñas experiencias de traducción, a pesar de no haberlas aprobado exitosamente, o de no conseguir el empleo?

    En mi caso, ya me han enviado 5 pruebas, de las cuales fallé una, aprobé dos y de las otras dos aún no sé los resultados.

    Lamentablemente, las pruebas que aprobé igualmente no rindieron frutos para mí,al menos hasta ahora, pues en el primer caso, no me dieron el trabajo por otros asuntos, y en el segundo, aún estoy esperando que me envíen el trabajo a traducir. En ambos casos quedaron muy conformes con mi trabajo. ¿Puedo tomar esto como una experiencia de traducción y adjuntarla en mi currículum? Si así fuese, ¿es necesario pedir la autorización de la agencia que nos envió la traducción? Lo digo, porque finalmente no fue un trabajo sino una “muestra”.

    Respecto a la prueba que fallé (nunca me dijeron en qué) y a las que desconozco si aprobé o no, ¿también puede considerarlas como una experiencia de traducción?

    Tengo estas inquietudes, pues, por fortuna, me han enviado textos de diversas temáticas.

    Otra duda:

    ¿crees que es bueno hacer pruebas de traducción a modo de práctica? Yo he postulado a cientos de empleos como traductora pero he tenido muy pocas respuestas, y de éstas, sólo las 5 pruebas que ya comenté anteriormente. De hecho, hoy mismo postulé a un empleo y tenía que traducir un texto (se encontraba en la misma página del anuncio). Hice la prueba, más que nada, como un desafío, para seguirme poniendo a prueba y a dominar principalmente mi ansiedad y nervios cuando enfrento estas pruebas.

    Por otro lado, concuerdo con Elizabeth, pues sigo pensando que lo adecuado es que quién nos envió la prueba, también nos envíe la corrección, en caso de haberla fallado. Es absolutamente necesario, sino cómo aprenderemos de nuestros errores. Pero, ¿qué pasa si se niegan a enviar la corrección? ¿Nosotros como traductores tenemos el derecho de exigirla?

    Bueno, estas son algunas de mis muchas dudas respecto al largo y complejo camino que debemos recorrer día a día los traductores.

    Un saludo,
    Y gracias por todo.

    Roxana.
    Traductora inglés-español

  9. Hola Roxana:

    En cuanto a si se puede considerar una prueba de traducción como experiencia demostrable, bueno, la verdad es que no sabría responderte muy bien porque es algo que nunca he visto, aunque eso no tiene por qué ser malo si las cosas salen bien. El problema es que, si el futuro empleador se pone en contacto con esas agencias para pedirles su opinión a modo de referencia (que no tiene por qué darse el caso), eso no jugará en tu favor si luego la agencia dice que apenas sabe nada de ti.

    Las pruebas las considero una fuente valiosísima de experiencia, pero más bien para uno mismo, no para ponerla en el currículum. Estoy seguro de que te ha servido de mucho hacer todas esas pruebas a pesar de que no te enviaran las correcciones (a veces no corrigen por falta de tiempo y otras porque así evitan que otra persona haya visto las correcciones de una prueba, sobre todo si es un trabajo muy solicitado), pero creo que pondría antes que he trabajado para X empresa antes que simplemente “he pasado la prueba de X empresa”. Al menos es mi opinión de cómo percibiría eso al leer un CV, pero te animo a intentarlo mientras no puedas poner otra cosa 🙂

    Respecto al derecho de recibir las correcciones, por mi corta experiencia creo que lo mejor es hablarlo antes de hacer la prueba. No creo que sea un derecho porque la empresa puede hacer lo que quiera y al fin y al cabo está “gastando tiempo” por algo que no le interesa, y esto no deja de ser un negocio. Eso sí, incluso si no te dan las correcciones, sí que creo que puedes exigir al menos un comentario con la valoración general de la prueba.

    Espero haberte solucionado las dudas, aunque, como te digo, no deja de ser simplemente una opinión.

  10. Roxana dice:

    Hola Pablo:

    Gracias por despejar mis dudas.

    Saludos,
    Roxana.

  11. A veces es una suerte no pasar una prueba de traducción porque después surgen otros proyectos mucho más interesantes. Como bien dices, es algo que tiene que ocurrir tarde o temprano. Lo importante es no desanimarse y seguir trabajando para mejorar cada día.

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