Algo más que traducir
Blog sobre traducción profesional, localización de videojuegos, software, aplicaciones móviles, sitios web y tecnologías de la traducción por Pablo MuñozTraductor inglés-español especializado en localización

“Mamá, quiero ser informático y traductor”

Homer informáticaTras asistir a la genial charla de Aitor Medrano sobre perfiles profesionales en el sector de la localización que dio el pasado martes en la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Granada, así como con la lectura del artículo Cómo convertirse en hacker, me he decidido a escribir un poco acerca de las posibilidades que brinda la informática al mundo de la traducción según mi propia experiencia. Aunque bueno, mentiría si no dijera que el verdadero impulso para escribir este artículo se encuentra en que actualmente ocupo casi toda mi jornada laboral como técnico de tecnologías de la información (TI) en AbroadLink.

Es posible que el término “técnico de TI” asuste a un estudiante de traducción que haya estudiado humanidades. Sin embargo, lo que estudiemos en el instituto no debería condicionarnos totalmente, ya que, por ejemplo, hay mucha gente a la que le encanta el deporte y no por ello estudia Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (INEF). Nuestras aficiones y motivaciones ajenas a nuestros estudios son las que nos van a permitir diferenciarnos de los demás y dirigir mejor nuestra carrera profesional. Así pues, si nos gusta el derecho seguramente nos decantaremos por traducir temas jurídicos, y si nos gustan los videojuegos aspiraremos a traducirlos en el futuro.

A mí, desde pequeño, me fascina la informática. Me gusta conocer los entresijos del hardware y el software y trastear con ellos. Me gusta probar nuevos programas para ver qué es lo que mejor se adapta a mis necesidades o hacer cosas que ni siquiera me había planteado y que me podrían venir muy bien. Ello hizo que con 14 años me interesara por el mundo del romhacking y que pasara horas y horas no solo traduciendo y definiendo mi futura profesión, sino averiguando la manera de cómo extraer el texto de los archivos de los videojuegos que quería traducir y de facilitar la labor de traducción al reducir los aspectos técnicos que debía tener en cuenta en dicho proceso. De hecho, tal fue la experiencia adquirida que plasmé mis conocimientos sobre el tema en un manual sobre romhacking.

Llegados a este punto, seguro que muchos pensarán que debo de ser un friki de cuidado, a lo que yo respondo que, hoy día, todo el mundo es un friki de algo. No solo son frikis los informáticos, sino también los que se saben al dedillo las últimas estadísticas de un partido de baloncesto o la vida de un autor. Para mí, el ordenador me parece un invento lleno de posibilidades infinitas capaz de solucionar una gran cantidad de problemas con las habilidades necesarias.

Steve Jobs, presidente de Apple, dijo una vez en un alentador discurso de graduación que los puntos de lo que hemos hecho en el pasado se pueden conectar desde el presente, aunque nunca se sabe cuándo llegará ese momento. Y eso me ha pasado a mí ahora. Con 15 años, sentí la necesidad de profundizar en el vasto mundo de la informática. Sentí la necesidad de crear aplicaciones para facilitar o automatizar algunas tareas que hacía de vez en cuando y que eran repetitivas. De este modo, puse mis ojos en la programación de aplicaciones y empecé a estudiar por mi cuenta un lenguaje de programación que parecía sencillo: Visual Basic.

Con el tiempo, descubrí cómo este lenguaje de programación podía solucionarme la vida, como cuando tenía que renombrar archivos masivamente según unos criterios y programé la aplicación The Renamer. Ahora ocupo gran parte de mi trabajo delante de la ventana de Visual Basic creando aplicaciones que puedan facilitarle la vida a nuestro director de ventas o a nuestros traductores internos. A pesar de los numerosos detractores de Visual Basic, creo que es un lenguaje maravilloso para los que no tenemos intención de crear aplicaciones muy complejas y no vamos a trabajar como verdaderos informáticos.

Sin embargo, el mayor atractivo de trabajar como programador y técnico de TI en una empresa de traducción es la cantidad de retos que se te plantean semanalmente y lo mucho que aprendes cada día. No se trata de buscar una solución terminológica que probablemente no recuerdes en el futuro para un texto científico o técnico, sino de idear una solución a un problema real que puede llevarte al éxito o al fracaso o incluso a que tengas que rechazar un encargo. Y parece que no, pero es posible que un día cualquiera tengas que lidiar con un problema de copiar y pegar en una tabla en función del color del texto de una columna y que lo puedas solucionar rápidamente —y, por tanto, que sea rentable— con una pequeña macro de Excel.

“Claro —algunos dirán—, este tío es un máquina y lo sabe todo”. Craso error, pues al comenzar en AbroadLink sabía más bien poco de utilizar las API de otros programas y menos aún de que Trados y SDLX dispusieran de métodos con los que ser controlados externamente desde otra aplicación. Tampoco sabía lo que suponía instalar una máquina virtual para emular un sistema operativo como Linux sin necesidad de instalarlo como tal en el disco duro y así poder usar ]project-open[, ni dividir o unificar archivos de TagEditor cortando y pegando trozos de código. Y esto son tan solo unos ejemplos.

Hay que tener espíritu de superación; y no hay sensación más maravillosa en el trabajo que ver que has sido capaz de resolver algo que parecía imposible hace unas horas tras mucho esfuerzo. Por todo ello, os animo a que, si os gusta mucho la informática y la traducción, comencéis a investigar, a profundizar y, sobre todo, a ser autodidactas. No son los cursos ni la facultad los que os van a iluminar, sino los problemas reales con los que os enfrentéis diariamente y las soluciones que les deis. Yo he cambiado —o, mejor dicho, ampliado— mi perfil profesional dadas mis inquietudes y las necesidades de la empresa. ¿Por qué no te iba a pasar a ti?

¡Comparte esta entrada! 🙂
Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+0Share on LinkedIn0
Pablo Muñoz Sánchez

Pablo Muñoz Sánchez

English > Spanish Game Translator
Soy traductor inglés > español con más de 8 años de experiencia especializado en localización de videojuegos y software. He traducido juegos como Metroid y Fire Emblem y ahora trabajo, entre otras cosas, como revisor para un gigante tecnológico. También soy cofundador de Traduversia, una plataforma de cursos online para traductores. Más sobre mí | Mis cursos | Mi web
Pablo Muñoz Sánchez
Pablo Muñoz Sánchez

¡Suscríbete al blog!

¿Te ha gustado lo que has leído?
Recibe nuevas entradas en tu correo e información exclusiva para suscriptores.

¡Apúntate gratis al curso online «Herramientas para la localización y la traducción audiovisual» de Traduversia!

Herramientas para la localización y la traducción audiovisual

Esto es lo que obtendrás si te apuntas:

  • Acceso gratuito e inmediato al curso online de Traduversia
  • 5 minicursos gratuitos por correo sobre localización, productividad, etc.
  • Cupones de descuento para matricularte en cursos de Traduversia a precio reducido

 

Y además, aprovecha este cupón exclusivo para lectores de Algo más que traducir. ;)

Cupón Algo más que traducir

11 comentarios

  1. Buen post!!

    Muy inspirador.

  2. Pablo Muñoz Sánchez dice:

    ¡Gracias! La verdad es que esta tarde me he sentido inspirado 🙂

  3. Hola, Pablo:

    Gracias por la referencia a la charla, me alegro de que te pareciera interesante 🙂 Creo que la idea de tu última entrada está en la línea de lo que quise transmitir a los estudiantes: la importancia de potenciar tus intereses, investigar por tu cuenta, demostrar que tienes ganas de aprender y, en definitiva, tener espíritu de superación.

    Hablamos el otro día de la sensación que describes de que cada día en el trabajo como ingeniero se te plantea un nuevo reto. A mí también me pasaba y me pasa y creo que ése es uno de los mayores alicientes para este trabajo. Supongo que hay que estar hecho de cierta pasta para que al descubrir un pequeño programa o una nueva función en una macro se te abran bien los ojos y sientas la satisfacción de haberte superado, aunque sólo sea un pequeño pasito.

    Sólo ver algunas de las referencias a aplicaciones que mencionas me dan ganas de ponerme a probar, probar y encontrar de qué forma puedo aplicarlas a procesos y tareas. Creo que lo siguiente es leer tu manual de romhacking, a ver si aprendo algo del tema 🙂

    Pues nada, un gustazo conocerte en persona y seguimos en contacto.


    Aitor

  4. Pablo Muñoz Sánchez dice:

    Vaya, qué honor, Aitor 🙂

    Gracias a ti por tus palabras también. La verdad es que entre que tenía la tarde libre de compromisos y que tenía tu charla muy reciente me sentí bastante inspirado, je, je.

    Como bien dices, un estudiante debe aprovechar su período de formación no para ceñirse a lo que se estudia en clase y a salir de fiesta (porque, como seres sociales, esto también es importante), sino para buscarse también un poco la vida. No podemos esperar llegar a clase y que nos inyecten el conocimiento, sino que debemos aprovechar la cantidad de libros e información en Internet sobre mil y un temas para trastear unos minitullos a la semana con algo que nos llame la atención.

    Ayer mismo se me planteó un nuevo reto que, supongo, debe ser algo normal para un ingeniero de localización. Se trataba de aplicar el estilo de Trados que protege el texto para que no se pueda editar a la primera y última palabra de la celda, que siempre iban entre . A ver si en unos días publico el problema y la solución por la que opté para demostrar que tampoco es necesario ser programador para solventar pequeños retos informáticos.

  5. Gracias por compartir tu experiencia…

  6. ¡Hola Pablo!

    Muy inspirador y alentador este artículo. Desde luego es un lujo que haya gente como vosotros pensando y programando aplicaciones que nos alivien un poco la vida a los demás. Yo he de confesar que, aunque no con tu precocidad, desde hace unos años me he sentido muy atraida por las nuevas tecnologías, y eso es lo que me llevó a estudiar lingüística computacional y, como bien dices, a no parar de buscar, bajar y trastear con programas para ver su aplicación. Aprendí Perl y ahora estoy con Phyton y cada vez me intereso más por todo lo relacionado con el diseño web. Con VisualBasic no me he puesto todavía, pero un día de estos cuando termine mi tesis…
    En definitiva, lo que es importante es que sea cual sea tu profesión, le des rienda suelta a tus pasiones e intereses, porque en definitiva eso es lo que te hace crecer como profesional, no estancarse y buscar siempre nuevos horizontes que te motiven en el día a día.

  7. Anónimo dice:

    Me alegro de que te gustara el artículo, Laura 🙂 Reconozco que ahora “debería” seguir investigando sobre el tema, pero me estoy tomando un respiro de unos meses para disrutar un poco de la vida, ¡que de vez en cuando hace falta!

    Hace unos meses hice un curso de Perl y la verdad es que es un lenguaje muy potente para aplicaciones sobre corpus, pues con unas líneas de código ya puedes hacer grandes cosas que con otro lenguaje llevan más tiempo. Además, es ideal para aplicaciones a través de la web y no solo de escritorio. No me extraña que lo estuvieras que estudiar en lingüística computacional.

    Si te interesa Visual Basic, quizás te llame la atención que yo programo en Visual Basic 6, que si no recuerdo mal es de 1998. A partir de entonces Visual Basic se integró con la plataforma .NET de Microsoft, lo que cambió en cierta medida la forma de programar aparte de añadir muchísimas cosas más; pero vaya, con VB6 tengo de sobra, y lo bueno es que la sintaxis es muy parecida a Visual Basic for Applications, el lenguaje de macros de Microsoft Office.

    Tengo por ahí ideas pendientes que no deberían llevarme demasiado tiempo en programar… A ver si un día me pongo.

  8. Jorge Palacios Fernández dice:

    Hola Pablo

    Saludos desde Perú, he empezado a leer los posts en tu blog y siempre pensé que al haber escogido traducción como carrera profesional me iba a alejar de mi pasatiempo favorito: la informática y los videojuegos. Todo lo contrario, como bien mencionas esto nos diferencia y nos da un plus adicional. Siempre me gustó la informática, desarmando y armando PC’s a los 13 años, instalando mil y un softwares. Ni que decir de los videojuegos, acabo de comprar una PS4. Somos todos frikis, pero al combinar la traducción con la informática creo que nos hace unos Súper Traductores. Tuve la oportunidad de asistir a un seminario de Informática aplicada a la Traducción, dictado por Damian Santilli, fue excelente, y me motivó más a seguir desarrollando una tésis para mi universidad sobre este tema, espero que en algún momento me regales unos minutos para poder entrevistarte, y así poder contar con tu experiencia y que más estudiantes se interesen por este tema. ¡Gracias por compartir tu experiencia!

    • ¡Hola, Jorge!

      Por lo que veo, tenemos perfiles muy parecidos. 🙂 Como bien dices, aunque en su momento pudiera parecer que nos alejábamos de nuestras aficiones, en el realidad la combinación de la informática y la traducción puede ser “explosiva”. 😉

      Conozco a Damián por Internet también, así que estoy seguro de que será un gran mentor si lo tienes cerca de ti.

      ¡Aquí me tienes para cualquier cosa y mucho ánimo con tu tesis!

      Un saludo,

      Pablo

Deja un comentario