Algo más que traducir
Blog sobre traducción profesional, localización de videojuegos, software, aplicaciones móviles, sitios web y tecnologías de la traducción por Pablo MuñozTraductor inglés-español especializado en localización

Lo que un buen restaurante puede enseñarle a un traductor

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No sé muy bien dónde leí el otro día que el secreto para ofrecer un buen servicio es pensar en cómo te gusta que te traten cuando te ofrecen otros servicios como cliente. Esto, que parece una obviedad, no es tan sencillo como parece, pero desde luego creo que es una gran verdad. Al fin y al cabo, ¿cuántas veces nos quejamos de que no nos atienden bien en una tienda? ¿Cuántos restaurantes están en nuestra lista negra por el “clave” inesperado que nos han hecho? Aunque no lo parezca, la traducción muchas veces es mucho más que una traducción, e incluso algunas carencias se pueden compensar con otras cosas de cara al cliente.

Así pues, como a mí me gusta mucho la comida, he pensado voy a hacer una pequeña lista de cosas que te gustan y que podrías replicar en tu trabajo como traductor autónomo.

Cosas que te gustan como cliente cuando vas a un restaurante aplicadas a la traducción

Nos encanta que nos mimen. Pero ¿qué podemos hacer nosotros para conseguir mimar a nuestros clientes? Vamos a ver qué te gusta cuando eres cliente de un restaurante.

  • Que te atiendan rápido. No hay nada peor que llegar a un restaurante y tirarte 5 o incluso 10 minutos esperando a que te atiendan. Yo de hecho me he levantado varias veces por impaciencia. Esto tiene una enseñanza: prioriza y contesta rápido a un cliente cuando te escriba.
  • Que te atiendan bien. A mí personalmente me gusta que el camarero sea simpático e incluso me sugiera alguna cosa especial aunque yo ya haya decidido. Esto no tiene que ser solo al principio, sino que en todo momento siempre gusta que te sonrían. Moraleja: intenta ser siempre majo y no respondas cual robot a tu cliente. Empatiza con él y no tengas miedo de preguntarle si todo va bien o si necesita alguna cosa más.
  • Que la comida esté rica. El trato puede hacer que la comida te sepa mejor o que perdones la baja calidad algún día si eres un cliente fiel, pero desde luego el primer día tienes que demostrar que tus platos están exquisitos. Aquí como traductor no te queda otra: tienes que entregarte al cliente y hacer un buen trabajo para que quede contento.
  • Que te ofrezcan un digestivo (valor añadido). Algo que siempre agradezco es que, sin preguntar, me ofrezcan un chupito de algo cuando voy a pagar. Es un pequeño detalle muy barato que no siempre se cumple y que creo que permite fidelizar. ¿Qué hacer como traductor? Muchas veces habrá algún fallo en el original o habrá alguna cosa que puedes mencionar si te encargas de una actualización (“oye, aunque no tenía que mirar esto, me he dado cuenta de que le faltaba una tilde a esta palabra, te lo menciono por si acaso”). En definitiva, aporta valor añadido.
  • Que el precio esté cerrado y no haya sustos. No hay nada peor que te añadan luego un 10% de IVA. O sea, ¿precios redondeados y luego me clavas 10 euros más? En un restaurante no busco la letra pequeña, pues asumo que lo que veo es lo que pago. Por tanto, si eres traductor, haz un presupuesto cerrado siempre que puedas y nunca des sorpresas a tu cliente al final (y, si de verdad necesitas más tiempo, avisa antes, no después).
  • Que te ofrezcan una solución rápida si hay problemas. Es inevitable que a veces algo salga mal. Si es la primera vez que vas al restaurante, probablemente nunca volverás, pero nunca se sabe. Platos fríos, platos equivocados, tardanza… En fin, que se lo digan a Chicote o al chef Ramsay. Ese momento, aparte de subsanar el error, puedes tener el detalle de no cobrar ese plato aunque pierdas dinero. Lo mismo pasa con una traducción que no tenía la calidad esperada o algo similar. Aunque suene descabellado, y por supuesto va a haber casos y casos, quizás así limpies tu honor, pues no hay nada peor que un cliente le diga a otro posible cliente que no confíe en ti.

Y a vosotros, ¿se os ocurre alguna cosa más de los buenos restaurantes que se pueda aplicar a la traducción? 🙂

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Pablo Muñoz Sánchez

Pablo Muñoz Sánchez

English > Spanish Game Translator
Soy traductor inglés > español con más de 8 años de experiencia especializado en localización de videojuegos y software. He traducido juegos como Metroid y Fire Emblem y ahora trabajo, entre otras cosas, como revisor para un gigante tecnológico. También soy cofundador de Traduversia, una plataforma de cursos online para traductores. Más sobre mí | Mis cursos | Mi web
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26 comentarios

  1. ¡Enhorabuena! Me ha encantado tu entrada…definitivamente esta comparación entre traducción y restaurantes tiene sentido.

    Saludos 🙂

    -Bren

  2. Me gusto la comparación. 🙂

  3. Todas muy aplicables, aunque yo el digestivo que utilizo consiste en dar a clientes regulares minitraducciones gratis. A veces me escribe alguien que me manda trabajo con frecuencia y me pregunta qué presupuesto le daría para traducir “New Section” o alguna por el estilo, me ha pasado alguna que otra vez y la reacción del cliente siempre es de deleite total cuando se lo das por la patilla. Me parece más efectivo que escribir para desdecirme o corregirme de un encargo ya entregado, porque eso no es añadir un aliciente para el cliente, el desliz ha sido mío y corregirlo no puedo entenderlo como un extra.

    También aconsejo tener siempre presente la Regla Número Uno, una frase que tenían enmarcada en el concesionario de coches donde compré mi primer vehículo estadounidense: si nosotros no cuidamos al cliente, otros lo harán. Hay buenísimos traductores que podrían hacer la misma o quizá mejor traducción que yo y que estarían encantados de cuidar a mi cliente si yo lo descuido. Porque hay un componente de suerte y casualidad en el hecho de que yo me haya agenciado ese cliente y no otro traductor (esto es tabú decirlo en estos tiempos que corren, donde todo el mundo vende su éxito como producto inevitable de su excepcionalidad, pero yo lo pienso de todas formas; hay traductores excepcionales con menos éxito que otros que no paran de trabajar y son de mediocres para atrás).

    Un saludo y gracias por tomarte el tiempo de escribir este blog. Creo que es la primera vez que comento, aunque te sigo desde hace bastante.

    • ¡Hola, mortiziia!

      Sí, eso que comentas de traducir dos palabras gratis o cosas así me ha pasado a mí. Algunos dirían de fijar tarifa mínima, pero yo la verdad es que opto por ni cobrar eso, da casi vergüenza. Otra cosa es que siempre me estuvieran mandando dos palabras, claro. 😛

      Me ha gustado mucho esa “regla número uno”: sin duda alguna, está claro que el cliente está en posición de elegir (hoy más que nunca) y que debemos mimarlo todo lo que podamos. Como vengo comentando desde hace poco, la traducción forma parte del servicio de traducción: aunque sea la pieza clave, son precisamente estos otros aspectos en los que debemos hacer hincapié para diferenciarnos de la competencia.

      Un saludo y gracias por comentar,

      Pablo

  4. ¿Y qué me dices del cliente? Habrá que preguntarle a algún mesero o dueño de un restaurante lo que piensa de los clientes que no respetan a nada y a nadie, que abusarán a la menor provocación y que hagas lo que hagas, nunca quedarán satisfechos. Bueno, me he dejado llevar por la emoción de malas experiencias, pero la verdad, tienes toda la razón, uno siempre debe dar lo mejor de sí mismo, aunque haya gente que no lo sepa valorar.
    Saludos!

    • Hola, Fernanda:

      Pues mira, ese es otro punto de vista interesante. 🙂 Por suerte, si tenemos cierto volumen de trabajo, podremos estar incluso en la posición de “despedir” a este tipo de clientes… Menos mal que como autónomos no tenemos que soportar al típico jefe destructivo si realmente no queremos.

      Un saludo,

      Pablo

  5. Hola Pablo,
    Me ha gustado mucho la comparación! Muy original y acertada. Aunque es la primera vez que comento una de tus entradas te sigo desde hace tiempo. Enhorabuena por el blog! 🙂

  6. ¡Hola, Lidia!

    Je, je, qué bien que te haya gustado. 🙂 ¡Gracias por tu comentario! Yo acabo de ver tu página y la verdad es que está muy bien también. 🙂

    Un saludo,

    Pablo

  7. ¡Muy buena la comparación! 🙂 Y, además, me parece muy cierta, en cualquier servicio al cliente viene a ser lo mismo. 🙂

  8. Mónika Andersson dice:

    Me gusta mucho tu comparación entre la traducción y el restaurante. Lo has explicado de una manera fácil y sobre todo suena muy claro 🙂

  9. Me gusta mucho tu blog!:)

  10. Yo añadiría que la carta del restaurante (aplicable a nuestra carta de servicios o currículum) esté en varios idiomas. Muy interesante tu blog. Un saludo

  11. Hola Pablo,

    Me gusta mucho tu blog y estoy de acuerdo con todos tus observaciones. Creo que el servicio es quizá más importante en el caso de traducción que el restaurante porque a veces, el cliente no puede evaluar la calidad del producto en sí mismo (la traducción) porque no entienden el idioma de destino (o origen), entonces usa el servicio como el referente de calidad.

    • ¡Gracias por comentar, Liam! Has tocado un buen punto, y es que, efectivamente, más vale que como mínimo demos un buenos servicio para que quien recibe la traducción perciba que está tratando con un profesional, ya que si no, a ver si le va a dar por usar Google Translate para saber si hemos traducido bien algo, je, je.

      ¡Me ha gustado mucho tu web!

      Un saludo,

      Pablo

  12. Lars Rune Præstmark dice:

    Si voy a un restaurante y pido un plato espero recibir ese plato. No puede ser que el camarero traiga otro plato y diga que, como no oyó qué pedí, decidió servirme aquel plato que la mayoría de la gente pide. Sería como un traductor qué no lee qué se le pide y acaba traduciendo al danés un texto que se le pidió que tradujera al español porque el cliente «tenía un nombre danés» y lo lógico era traducir a «su lengua».

    En realidad nunca he recibido un texto en la lengua equivocada por tener un nombre danés, pero sí por haberme comunicado en español con un traductor.

    • Pablo Muñoz Sánchez dice:

      ¡Hola, Lars!

      Totalmente de acuerdo. Recuerdo que una vez pedimos un plato bastante suculento cuatro amigos y resulta que la camarera se equivocó. Nos dijo que si lo cambiaba tendría que pagarlo ella, pero lo cierto es que teníamos tanta hambre y el otro plato tenía tan buena pinta también que igualmente lo aceptamos. Con una traducción no se podría hacer lo mismo, está claro, así que por eso hay que asegurarse al 100% de haber entendido todas las instrucciones. Yo a veces peco de pesado por comprobar cosas que parecen obvias, pero muchas veces en realidad resulta que no estaban tan claras como parecía (lo cual afecta a otros idiomas también en caso de que sea un proyecto grande).

      Un saludo,

      Pablo

  13. Muy bien traída la comparación, Pablo.
    Habiendo trabajado en el sector de servicios como camarera, dependiente y recepcionista, créeme que sé muy bien de lo que hablas. Está claro que cuando el cliente tiene mucha cara o es simplemente difícil a matar, no va a haber digestivo ni sonrisita que le ablande, va a ser un dolor ja, ja, ja. Pero todos los puntos que mencionas son ciertos y totalmente aplicable a cualquier servicio que se ofrezca. Los primeros puntos son entre fundamentales y extras, pero el último es determinante. Si ocurre algo, hay que compensar al cliente de algún modo, además de proporcinarle una solución rápida y eficaz. Por propia experiencia, sé que intentar hacer tu trabajo lo mejor posible, teniendo en cuenta estos puntos, siempre puede resultar en que esa persona hable bien de ti a otra y ese es el mejor networking del mundo.

    • Pablo Muñoz Sánchez dice:

      ¡Hola, Vero!

      Qué alegría verte por aquí de nuevo. 🙂

      Me alegro de que te haya gustado la comparación y la veas relevante al haber trabajando tanto en ambos sectores. Siempre habrá clientes que tienen mucha jeta, claro, pero vaya, cuando somos nosotros los culpables, debemos hacer lo posible por quedar bien. No necesariamente porque vuelva, ya que es difícil recuperar la confianza, pero al menos debemos intentar que se marche con una impresión “menos mala”. 🙂

      Un saludo,

      Pablo

  14. Oh ir a un restauran chino todo por 10 dolares a comer crucialmente sushi y se sienta como si lo estuviesen de hay de la semana anterior :P. Pero una ya como experiencia ya sabe donde conviene salir a comer. Saludos, exelente pos.

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