Algo más que traducir
Blog sobre traducción profesional, localización de videojuegos, software, aplicaciones móviles, sitios web y tecnologías de la traducción por Pablo MuñozTraductor inglés-español especializado en localización

Cómo hacer que un cliente te seleccione entre 50 traductores (y II)

Cómo conseguir clientesContinuando con la entrada anterior (¡muchas gracias por vuestros comentarios!), esta es la respuesta que obtuve tras semana y media (yo ya había perdido la esperanza de que me contestaran, no creáis). De nuevo, señalo algunas observaciones destacables en rojo, y disculpad si hay algún fallo en el inglés (como dije en un comentario de la otra entrada, eso demuestra en realidad que a veces se perdonan estos fallos si de verdad la otra persona es sincera y se lo curra):

Dear Pablo,

I hope this email finds you well. Thank you very much for your application to my advertisement. I have received more than 50 applications, and you have been shortlisted to the top 5 candidates based on your CV. [Personalmente, no creo que mi CV sea más impresionante que el de tanta gente; sigo creyendo que en esto también influye la carta de presentación]

I would like to make it very transparent, so I’ll share my concerns with you: the majority of the quotes we have received are lower than yours. [Esto podría no ser verdad, pero en cualquier caso parece reflejar que la gente no se arriesga tanto con sus tarifas para una agencia de Hungría] I know that price is not the only thing that counts but we have a target that we don’t want to exceed. This is EUR 0.07 for documentation and EUR 0.077 for UI. One more thing that I would like to clarify in advance is that besides larger volume projects, there are also some small word count projects from time to time, and these will be calculated on per word basis in the framework of the permanent collaboration so no minimum charge may be applied. [Aquí me gustaría resaltar que me reafirmo en lo de pedir una tarifa “alta” desde el principio: por mi experiencia, primero te dicen que es mucho y entonces te bajan ellos —cosa que aún se podría negociar—; imaginaos lo que pasaría si no apostáis alto desde el principio]

If you are still interested in working with us on the above terms, I would send you our test project which would be due until Friday. Please write to me what you think about this.

I look forward to your answer.

Best regards,

XXX

Lo primero que me llamó la atención fue la sinceridad de la agencia. No sé si será porque ya dejé claro que yo era serio desde el principio, pero vamos, siempre se agradece que digan las cosas claras. 0,07 € y 0,077 € me siguen pareciendo buenas tarifas para el tipo de texto que es y para una agencia, así que le respondo y le digo que me parece bien (por cierto, siguiendo con los errores que tuve en la carta modelo de la otra entrada, revisando ahora el mensaje me he dado cuenta de que tuve un error tonto también). Ya solo queda lo más temido… La prueba.

En qué consistía la prueba de traducción

Lo primero que me gustaría decir es que, pese a que una prueba de traducción no es quizás el mejor método para probar las habilidades de un traductor, esta prueba me pareció que estaba muy, muy bien hecha. Para empezar, te decían quién era el cliente final y te ofrecían información sobre sus productos. En segundo lugar, y lejos de lo que algunos han podido comprobar, el total de palabras que había que traducir no llegaba casi a las 350 palabras entre los dos archivos que había que traducir (uno con cadenas de software y otro de documentación).

Pero lo mejor de todo eran los archivos de la prueba: no voy a poner ningún ejemplo real, claro, pero en el caso de las cadenas de software, era increíble la cantidad de información contextual que te ofrecían sobre cada celda, incluso aunque solo hubiera tres palabras. Ya no solo ofrecían el contexto, sino que decían hasta qué significaban ciertos términos, e incluso que algunas cosas podían dejarse en inglés si el traductor lo estimaba oportuno. Y no sé, vale que eso era información del cliente, pero viendo cómo se las gastan algunas agencias, a mí me pareció todo un detalle que conservaran esa información.

¡Manos a la obra!

Aunque tenía tres días para realizar los deberes (cosa que es de agradecer), solo tuve una tarde para dedicársela a la prueba, ya que al día siguiente me iba a Castellón con motivo de las VII Jornadas de Tremédica. Aun así, me pareció más que suficiente. No hay que olvidar que en una prueba de traducción te lo juegas (casi) todo y que hay que prepararse bien, así que no tuve reparos en tardar como casi tres horas y pico para hacer 350 palabras. Como sabía quién era el cliente, tenía claro que debía pasarme un buen rato en su página web para estudiar la terminología y el estilo preferido, así como instalar parte del software cuyas cadenas caían en la prueba. De hecho, estaba seguro de que la traducción de esas cadenas debería estar en algún lado, así que también me tragué varios vídeos que había sobre la aplicación que había que traducir y con paciencia logré hallar la traducción de casi todas las cadenas de la parte de cadenas de texto.

No todo es copiar y pegar

Pero ojo, amigos traductores míos: que encuentres algo traducido en la web (e incluso en el programa) del cliente no quiere decir que sea la mejor traducción. Algunos traductores tendrán el vicio de “el cliente siempre tiene la razón”, pero si algo he aprendido en estos meses en la empresa en la que trabajo cuatro horas diarias, es que hay que dudar de todo y que la memoria de traducción no siempre es Dios, especialmente cuando pasa por varias manos. Así pues, indiqué en Word y en TagEditor, a través de comentarios, que había encontrado la traducción en tal sitio, pero que creía que se podía mejorar de tal manera por X razones. No sé si era una trampa o no (lo dudo, si os digo la verdad), pero simplemente creo que a veces hay que pensar un poco y no simplemente coger algo de un sitio “porque si está publicado, significa que el cliente ha dado el visto bueno y no se debe tocar” (hay casos y casos, cómo no).

Con esto no quiero decir que tengamos que corregir a nuestros clientes ahora sobre miles de cosas que nos parecen mejorables, pero si creéis que algo no funciona y se puede mejorar, es mejor comentarlo. Evidentemente, te tienes que mostrar profesional en tus comentarios y estar muy seguro de lo que dices y, por supuesto, debes reflejar tus postura final, no todas las posibilidades (eso me recuerda a que algunos profesores míos decían que si ponía varias opciones de traducción en un examen, contaba como fallo: ¡hay que estar 100% seguro de lo que uno pone!).

Y por si fuera poco… nada mejor que jugártela y descubrir tu as en la manga para demostrar lo que vales

Si habéis leído todo esto, quizás penséis que tampoco hice nada realmente especial para destacar sobre los demás (aunque espero haceros pensar con lo de “no todo es copiar y pegar”). Sin embargo, como colofón al asunto, os diré que, durante la fase de documentación para la prueba, ideé una estrategia que sabía que los demás no adoptarían, y es que fui tomando nota de varios fallos que vi en la web, incluyendo varias capturas de pantalla, para hacer un informe de fallos (solo recogí los cuatro más notables, tampoco quería ser exhaustivo). Sabía que podía parecer pretencioso, pero lo vendí como que era un valor añadido y que era una cortesía para demostrar nuevamente que me gusta el trabajo bien hecho. Este es el párrafo que incluí en el correo final (perdón si hay fallos, ja, ja):

As I had time, and considering this is a translation test, I went one step further and spotted some mistakes in the current Spanish live website. You will find in the document “XXX.doc” some screenshots together with an explanation of what is wrong and what should be done in order to correct the mistakes. This is just to prove again that I offered a high rate in the first place because I am very detailed-oriented.

La agencia me dio las gracias por todo y acabó llamándome hace tan solo unos días para decirme que el cliente final estaba muy contento con mi prueba y que nada, que hablaríamos pronto de negocios. 😉

En fin, ¡espero que esta experiencia le pueda resultar provechosa a alguien! 🙂 Por supuesto, soy consciente de que ni la mejor de las intenciones funciona siempre, y que a veces nos tocará no pasar una prueba de traducción. Pero… ¿qué os ha parecido mi as en la manga? 😉

P. D. 1: Me han comentado que 0,08 € es una tarifa un poco baja para agencias en España. Ya hay una entrada sobre tarifas, pero… ¿cómo lo veis? En este caso, se trataba de una agencia de Hungría. A mí me parece una tarifa bastante razonable, y 0,07 € también me parece una tarifa decente para una agencia (no digo que no se pueda mejorar). Todo depende de lo productivo que seas, pero de eso ya hablaré en otra entrada…

P. D. 2: Recuerda que tengo un curso online para empezar a tener la actitud de un verdadero traductor profesional. 🙂

Evoluciona de traductor novato a traductor profesional

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Pablo Muñoz Sánchez

Pablo Muñoz Sánchez

English > Spanish Game Translator
Soy traductor inglés > español con más de 8 años de experiencia especializado en localización de videojuegos y software. He traducido juegos como Metroid y Fire Emblem y ahora trabajo, entre otras cosas, como revisor para un gigante tecnológico. También soy cofundador de Traduversia, una plataforma de cursos online para traductores. Más sobre mí | Mis cursos | Mi web
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83 comentarios

  1. ¡Me ha gustado tanto esta entrada como la anterior! La verdad es que nos enseñas a los que todavía no estamos en el “lío” lo que va y lo que viene… ¡Gracias! 😀

    ¡Un abrazo, Pablo!

  2. Gracias Pablo. Sigo pensando que, de mayor, seré como tú 😉

    Estoy de acuerdo con todo, con lo de mirar el sitio web del cliente para documentarte (yo lo hice una vez para una prueba pero no encontré nada traducido :() y con lo que de que no hay que copiar, pegar y hacerlo rápido. Yo no tuve tanta suerte para una empresa de casinos online y, a pesar de que le comenté cada una de mis traducciones, incluso poniendo enlaces de casinos españoles donde usaban los términos que había usado, me dijeron que esos no son los que usan y que, por eso, no contaban conmigo. Me pareció bastante injusto porque, ¿cómo voy a saber yo cuáles son los términos que usáis si no me dais ningún glosario y, encima, tampoco puedo ver nada en vuestro sitio web? Les escribí varias veces, haciéndoles preguntas y me dijeron fríamente que no me podían ayudar (además de que tardaron como dos días en contestar).

    Ah, también he hecho traducciones para agencias que han ignorado completamente mis comentarios y, cuando les dices que había cosas que habías explicado en los comentarios, no te contestan. Este es el caso de una agencia y me hicieron una prueba de IT pero la traducción era toda de telecomunicaciones (que, que yo sepa, no es IT sino “Telecommunications”), así que, con aquellos términos en los que tenía duda (porque no soy traductora de telecommunications sino de IT/software), se los pregunté a una amiga que hizo telecos y ella me fue diciendo si la traducción que había elegido estaba bien o no. En mis comentarios no mencioné lo de mi amiga (claro) pero sí les puse enlaces a las páginas donde aparecía… Pues resulta que, cuando la agencia respondió con la prueba corregida, me había cambiado todos estos términos, ¡¡¡¡y los había dejado en INGLÉS!!!!

    Pero, aún así, valió la pena explicarme. Creo que es lo mejor. Si una empresa no sabe ni escuchar tus comentarios, te dará problemas en el futuro, así que, casi que me hicieron un favor 🙂

    Lo de enviarles una lista de fallos en su página web lo he hecho yo también y, en algunos casos, no me han dado ni las gracias XD

    Creo que me voy a cambiar el nombre, el mío no les debe gustar 😉

    • ¡Hola Curri! Muchas gracias por contar tu experiencia. 🙂 Desde luego, soy consciente de que todo esto no tiene por qué funcionar siempre, pero al menos creo que tenemos más oportunidades que los demás si nos esfozarmos de esta manera que si no lo hacemos. Curioso lo que comentas sobre los casinos: ¡pues anda que ya te podrían haber dicho cuáles usaban!

      De tu comentario me quedo sobre todo con lo último, de que si en realidad una agencia no aprecia todas esas cosas, probablemente nos dé problemas en el futuro. ¡Si es que hay que ver!

      Saluditos,

      Pablo

  3. Barcelona-Berlín dice:

    ¡Hola Pablo!

    Te leo desde hace un tiempo y he decidido que ya era hora de “dar la cara” :D.
    Ante todo ¡felicidades por el curro! Yo creo que a muchos de los que empezamos nos da susto esto de vendernos y pecamos de humildes. Ya ves tú, si no nos queremos nosotros…

    Justamente hace poco he encontrado una oferta muy interesante para meterme en una empresa y me vinieron genial las directrices del post anterior, sobre todo para hacer el ejercicio de dejar claro que me leí la oferta, me interesaba trabajar con ellos y tenía X e Y cualidades que podrían interesarles :).

    Aún no me ha tocado enfrentarme a una prueba de traducción así que te agradezco también este post y los relativos al tema, si uno conoce el terreno parece que va más tranquilo :). Y lo de transmitir seriedad, aportar valor añadido… Son cosas de cajón pero hasta que no lo he leído aquí puesto en práctica no tenía muy claro cómo había que hacerlo. Así que de nuevo, ¡gracias!

    Anna

    • ¡Hola Anna!

      Me alegro de que te haya gustado la entrada y que, sobre todo, hayas podido aplicar ya cosillas. 😀

      Bueno, no creas, yo creo que hay que ser humildes en esta vida hasta para una oferta de trabajo, pero siempre hay formas de querer decir “soy la hostia” sin que se note demasiado que nos lo creemos. 😉

      Mucha suerte para la oferta de trabajo, ¡a ver qué te dicen! 🙂

      Saludos,

      Pablo

  4. Hola, Pablo:

    Qué puedo decir…: eres el ejemplo perfecto de que cuando las cosas se hacen bien, los resultados son sumamente satisfactorios. Enhorabuena por el nuevo cliente; te lo mereces por todo el empeño que has puesto en el proceso de selección.

    Sin duda, ofrecer algún valor añadido y no limitarse a hacer una simple traducción, por buena que sea, es la clave para ganarte a un cliente y superar con creces sus expectativas. En los encargos reales, yo también informo de los errores (erratas de mecanografía, incoherencias, errores gramaticales, etc.) del texto original que estoy traduciendo e incluso de la documentación complementaria o el material de referencia (memorias de traducción, glosarios, traducciones anteriores, etc.), y suelo proponer cambios para aquellos aspectos terminológicos, estilísticos, etc. claramente mejorables. Sin embargo, no todos los clientes se lo toman igual de bien. Por ejemplo, hace tres o cuatro años traduje al valenciano un breve folleto de Correos. El PDF original en castellano, que debía de tener unas 200 palabras como máximo, estaba plagado de errores, incluso había una frase totalmente ininteligible. Así que decidí marcar esos fallos en el PDF y añadir un comentario con mi corrección o propuesta de mejora. Respuesta de mi cliente (una agencia española): que le parecía estupendo que mostrase tanto celo en mi trabajo y que intentase mejorar el texto original, pero que habían decidido no comentarle mis correcciones y mejoras al cliente porque eso no le había sentado muy bien en un encargo anterior que yo había hecho (y que también tenía errores que yo había señalado y corregido). Por suerte, otros clientes no son tan soberbios y agradecen que no te limites solo a traducir lo que te mandan, sino que también les ayudes a mejorar sus textos o a buscar soluciones a otros problemas.

    Respecto al tema de las tarifas: 0,08 € me parece un precio relativamente alto para lo que suelen pagar las agencias españolas, sobre todo en inglés y francés (aunque las hay que pagan eso e incluso más), pero es algo bajo para agencias extranjeras de países como Alemania o Francia, donde yo creo que habría que apuntar más bien a 0,09 € o 0,10 € por palabra de origen. Desconozco los estándares de Hungría a este respecto. El quid de la cuestión está en encontrar una tarifa justa para nuestro trabajo, que sea realista, que se ajuste a los estándares del mercado en el que nos movemos y que esté en consonancia con nuestra productividad. Un precio de 0,07 € por palabra puede ser aceptable y rentable en algunos casos, mientras que una tarifa de 0,11 € puede quedarse corta en otros.

    ¡Buen viernes!
    Isabel

    • ¡Hola Isabel!

      Muchas gracias por tan detallado comentario. 🙂 Imagino que siempre habrá quien piense que nos estamos metiendo con su trabajo cuando en realidad simplemente queríamos ayudar y aportar algo de valor, pero bueno, espero que sea más bien la excepción que cumple la regla, la verdad. Yo pienso que hay que seguir haciendo esas cosas (y sí, yo también lo suelo hacer con otros clientes, no solo en procesos de selección, je, je).

      Sobre la tarifa, estoy de acuerdo contigo: si lo comento es porque me han llegado a decir que 0,08 € es poco para España, pero no estoy de acuerdo. Hay casos y casos, pero creo que siendo realistas, aunque haya gente que trabaje a 0,10 € en España, no es lo habitual para nada.

      En cualquier caso, y como espero poder comentar en otra entrada en el futuro, lo de la tarifa también depende un poco de la producción de cada uno: a lo mejor te puedes forrar con una tarifa de 0,06 porque traduces rapidísimo el texto porque es de tu especialidad, y en cambio lo pasas bastante mal con una tarifa de 0,11 € porque el texto es complicado de narices.

      Buen finde,

      Pablo

    • En mi experiencia, los españoles no reconocen que han cometido fallos en la redacción del original ni se lo toman nada bien cuando se lo indicas. Esto no pasa cuando a un asiático le indicas que su inglés tiene fallos, la calidad para ellos es más importante que su ego, aunque esto no significa necesariamente que te vayan a hacer caso.

      Yo lo que hacía era indicar solo los fallos impepinables, los que estaban mal objetivamente. No servía de mucho, pero había que intentarlo. Lo peor es corregir a un señor académico de la universidad, que sabe que su español es perfecto y su inglés solo necesita una miradita rápida. En fin, peor es que luego te echen en cara que no les dijiste que el texto contenía fallos.

      • Sí, supongo que a nadie le gusta que le saquen la puntilla cuando escriben en su idioma… Pero bueno, creo que al menos los traductores debemos ser un poco humildes y reconocer nuestros errores, sobre todo cuando nos revisan: es bastante frecuente pensar que el revisor no tiene ni pajolera idea de lo que hace (que vale, sé que a veces es verdad), pero hay saber aceptar que no somos ni mucho menos perfectos y que no te revisan “fallos”, sino que mejoran lo presente.

        Saludos,
        Pablo

  5. Puntualización:

    «… pero es algo bajo para agencias extranjeras de países como Alemania o Francia, donde yo creo que habría que apuntar más bien a 0,09 € o 0,10 € por palabra de origen **como mínimo**.»

    🙂

  6. ¡Hola, Pablo!
    ¡De nuevo, gracias y enhorabuena por el éxito con la agencia! La verdad es que me parece una postura valiente y bastante perspicaz lo de señalar los fallos (un buen AS), pero es como todo, según cómo lo enfoques pues llegar a recibir tanto un puñetazo como un amistoso “gracias”, aunque bueno, a veces sólo depende de a quién se lo digas.
    ¡Saludos!

    • ¡Hola Carolina!

      En efecto, y como comentaba ya Isabel, a veces da rabia que pese a todo nuestro esfuerzo encima nos devuelvan la moneda de esa manera… Pero bueno, pienso que serán los menos casos. 🙂

      Saluditos,

      Pablo

  7. Squallido dice:

    ¡Me han gustado mucho las dos entradas!

    El tema de las capturas de los errores en la web me ha recordado el ejercicio que hice recientemente en el módulo de multimedia del METAV y que tú también habrás hecho. Está claro que es útil 😀

    ¡Un saludo!

    • ¡Hola Squallido!

      Je, je, sí, lo de hacer un informe de errores es algo típico de la localización. De hecho, eso me recuerda que debería escribir alguna entrada sobre el tema… 😉

      Saludos,

      Pablo

  8. ¡Enhorabuena, Pablo!

    Está más que claro que siempre es mejor arriesgar que parecer apocado; o, peor, tener miedo a parecer arrogante. Soy de la opinión de que no hay que conformarse con ser tibios, aunque eso pueda procurarte algún traspiés. Siempre que las cosas se expliquen con educación, si el cliente se lo toma a la tremenda, peor para él. Como dice Curri más arriba, no es la empresa con la que queremos trabajar.

    La clave de todo está siempre en la constancia: no hay que pensar que, porque una vez la estrategia no nos surtiera efecto no lo va a hacer nunca. En cierto modo, tal y como yo lo veo, hay que encontrar un equilibrio entre lo que nosotros vendemos y lo que el cliente quiere, pero nuestra forma de trabajar es nuestra marca. Y los hay que compran Nike y los que compran Adidas.

    Ya veo que no soy la única que se curra las cartas de presentación: yo me puedo tirar una hora escribiendo una, no ya en inglés, ¡en español! De todas formas, no es lo mismo responder a una oferta concreta que enviar una carta de presentación a puerta fría: ahí tiendo a ser más escueta y dar la máxima información posible en el menor espacio. Si no me la han solicitado, tiendo a pensar que quien lea la carta no estará tan receptivo como si estuviera esperando una avalancha de currículos para cribar.

    En cuanto a las tarifas, no sé qué deciros, porque por el momento ése no es mi sector, pero me gusta la apertura con la que se está hablando de este tema aquí.

    • ¡Hola Silvia!

      Gracias por contar tu experiencia también. 🙂 Tienes razón en que no es lo mismo llamar a puerta fría y que de algún modo las agencias están acostumbradas a recibir correos de este estilo todos los días, así que es más difícil captar su interés de primeras sin que hayan solicitado tus servicios. Pero bueno, ¡hay que intentarlo! Como bien dices, no hay nada como la constancia para estas cosas. 🙂

      Un saludo,

      Pablo

  9. ¡Felicidades, Pablo! La verdad es que más allá de un CV, creo que lo que más ayuda a una persona es su actitud ante el trabajo y su profesionalidad.

    En cuanto a las tarifas, es un tema muy manido. No sé quién te habrá dicho que es una tarifa baja pero por desgracia las ofertas que hacen las agencias ni se acercan a los 8 céntimos. La verdad es que es bastante deprimente, si esa no fuera la realidad, pediríamos todos más.

    • ¡Muy de acuerdo en todo, Verónica! 🙂 En efecto, tenemos que mostrarnos profesionales y que sabemos de lo que hablamos.

      Y sí, por lo que veo, se confirman mis sospechas de que 0,08 es apuntar quizás demasiado alto en España con lo que hay… No es que la gente pida miserias, es que es, de algún modo lo que hay (volvemos al tema de la entrada que escribí: tampoco es cuestión de pedir 0,04, claro).

      Saludos,

      Pablo

  10. ¡Qué grande eres! Tendré en cuenta tu método cuando me toque hacer alguna prueba de traducción.

    Una cosa, yo SÍ me creo que tu CV sea más impresionante que el de otras 50 personas: tienes mucha experiencia en localización, y te manejas bien con el lenguaje informático. Probablemente, muchos de los que contestaron a esta oferta cojeaban por un lado o por otro, así que realmente eras perfecto para este cliente.

    ¡Bien por ti!

    • ¡Hola Ana!

      Ja, ja, ja, ¡gracias por tu apoyo! Bueno, quizás tenga experiencia profesional bastante relevante en poco tiempo, pero sabiendo que hay gente que lleva trabajando en esto diez años, pues tampoco creo que destaque tanto como quizás uno podría imaginar. 😛

      Saludos,

      Pablo

  11. Hola Pablo,

    Me ha gustado mucho la entrada, con tu permiso se la paso a la profesora de traducción del centro donde trabajo para que sus alumnos lo lean que las pruebas de traducción y el “primer contacto” con una agencia al principio es todo un mundo y luego es cuestión de aprender de los errores (propios y ajenos) para descubrir todos los “ases” que pueden caber en la manga

  12. Bueno, era el final que me esperaba. Yo creo que, al margen de tus palabras modestas, has sido inteligente y has mostrado sentido común a montones, sobre todo en lo de estudiar al cliente y la terminología que prefiere. Por mi parte, no sé si habría reservado mis críticas de su página web para otro momento. Por cierto, creo que es mejor detail-oriented.

  13. ¡Hola José! Muchas gracias por tu opinión. Sí que puedo llegar a creerme que haya gente que traduzca sin más con solo echarle una ojeada a la web del cliente, porque créeme que tuve que rebuscar para encontrar los vídeos donde salían las cadenas traducidas.

    Sobre lo de reservarme las “críticas”, bueno, lo hice en la primera toma de contacto porque quizás no hubiera habido una segunda vez. 😉

    Y sí, sobre lo de detail-oriented, tienes toda la razón. ¡Estoy sembrado, macho, ja, ja, ja!

    Saludos,

    Pablo

  14. Hola Pablo,

    Estoy en mis inicios. En los inicios de los inicios, a punto de empezar un curso para acceder a una subvención para poder invertir en “mi negocio”. Te escribo porque me parece muy muy interesante todo lo que escribes. Y gracias… porque así los que empezamos vemos que todos tenemos las mismas experiencias etc.

    Chiara

  15. ¡Hola Chiara!

    Gracias por pasarte por aquí, me alegro de que te haya gustado la entrada. 😀 Ya he visto que has empezado hace poco también por tu blog.

    ¡Ánimo en tu nueva andadura! 🙂

  16. Hola Pablo:

    He esperado a que hubiera un poco de debate para contestar a cosa hecha :D. Como ya sabes (porque hemos hablado de esto), estoy completamente de acuerdo con todo lo que planteas en la entrada y creo que, sin duda, “la respuesta está en la carta de presentación”. Sin embargo (y aquí empieza la crítica constructiva y con todo el cariño del mundo :D), creo que esta estrategia no es aplicable a todos los clientes. De hecho, creo que solo puede utilizarse en sectores como la localización de videojuegos o la TAV, que aún no están tan saturados como otros y donde la capacidad de presión por parte del freelance a la empresa es muy reducida. Por otro lado, y como comentaba Ana, está claro que el CV es la mitad del proceso y que una carta tan “atrevida” enviada por alguien más novato no llegaría a buen puerto.
    Insisto, no digo nada de esto en tono negativo. De hecho, me gusta mucho la carta y te la voy a copietear :D.

    • ¡Hola Olli! Gracias por tu comentario. 🙂

      Sobre lo que dices de que esto no se puede aplicar a otros sectores porque están más saturados que la localización o la TAV, bueno, discrepo un poco. Precisamente porque cada vez hay más localización que “traducción” en sí, y que es una especialidad que llama la atención más de primeras que la traducción jurídica por ejemplo (proliferan los másteres en localización y TAV, pero no tantos lo de traducción jurídica por ejemplo), el mercado se satura más.

      De algún modo, y como ya digo en la entrada, había más de 50 competidores en el proceso de selección, cifra que creo que no es nada desdeñable. Está claro que el CV tiene bastante peso y que por muy bien que redactes la carta de presentación, muchas veces se le da preferencia a alguien que ha trabajado durante años en el sector de la traducción que a alguien que lleva trabajando dos meses. :S

      No sé, de algún modo, detrás de una dirección de correo siempre hay una persona. Y si sabemos llamar la atención de esa persona, esté el mercado saturado o no, siempre tendremos más probabilidades de conseguir el trabajo aunque los demás tengan más experiencia que nosotros. 🙂

      ¡Gracias de nuevo por animar el debate, Olli! 🙂

      Saludos,
      Pablo

  17. hmmm Olli buenos comentarios PERO no pierdes nada en probar suerte enviando una carta atrevida…. o a lo mejor sí, el trabajo 😉 pablo ha tenido suerte o a lo mejor es porque ha estado en esta profesión lo suficiente para saber cuando puede presionar un poco y cuando no. eso sí yo que soy novata pienso enviar cartas atrevidas que me diferencien de otras personas.. quien sabe lo que puede surgir???

    • ¡Hola Chiara!

      Bueno, no dudo que haber trabajado “bastante” tiempo en plantilla y encima dos años de ellos en Nintendo me hace sumar muchos puntos, pero en realidad es solo desde septiembre desde que estoy empezando a probar suerte en el mercado para los traductores autónomos. Simplemente cada vez voy probando cosas nuevas: no creas que siempre me han contestado o que he pasado todas las pruebas de traducción que me han mandado. Por eso trato de contar mis experiencias en el blog por si lo demás pueden aprender algo, ya que precisamente trabajo para un cliente muy bueno y por novato pequé de pedir poco (no es una miseria ni mucho menos, pero siendo quien es, debería haber pedido bastante más). Por eso ahora cada vez voy pidiendo tarifas más altas y me sorprendo (para bien) que también es posible trabajar por encima de la media de lo que una agencia cobra a un traductor externo en España. Por eso es también que os animo a que os atreváis e intentéis darlo todo desde el principio para llegar a lo más alto. Sé que suena un poco a “sueño”, pero creo que es posible. 🙂

      Saludos,
      Pablo

  18. En una prueba a veces agradecen que incluyas comentarios y a veces no quieren que les compliques la vida. Yo mismo he corregido bastantes pruebas de traducción y a veces valoraba la información extra (que indica que el candidato se lo ha currado) y otras veces valoraba la precisión final (que indica que el candidato está capacitado… o que ha tenido suerte). Es cuestión de jugártela, no puedes saberlo hasta que recibes críticas, eso cuando las recibes. Lo que no vale es dar varias opciones para que el revisor escoja, eso lo he visto en más de una ocasión y no es nada profesional.

    Eso sí, cuando he preparado pruebas, he intentado seleccionar texto que sabía que no estaba traducido por ahí: está muy bien que el candidato sepa buscar, pero me parece más importante que el candidato demuestre que sabe traducir y resolver problemas.

    Respecto a la tarifa, depende de muchos factores: combinación lingüística, experiencia del traductor, tipo de texto, país del cliente, obstáculos varios (tienes que respetar estos 20 glosarios, con estos dos PDFs de referencia bilingüe y este de referencia contextual mientras haces el pino), etc. Al haber trabajado en una LSP que maneja muchos idiomas y trata con bastantes autónomos, sé qué márgenes de precios son aceptables o no para según qué casos.

    Español a 8 céntimos para una LSP es una tarifa alta, en España y en Hungría. En Bulgaria (y no miro a nadie, ALS, ejem), no creo que se molestaran en llamarte ni un viernes a las 8 de la tarde para endosarte un marrón. No sé en qué punto de la cadena estará esa LSP (cuán cerca del cliente final), pero 7 céntimos está muy bien para documentación. Además, es todo un detalle por su parte pagar mejor la interfaz, no lo hace todo el mundo.

    Cuidadín con esos mínimos de traducción, que pueden dejar el proyecto en una pérdida de tiempo. Recuerdo un cliente al que le gustaba enviar todos los días una media de 20 palabritas repartidas en 2 o 3 archivos cada día. No veas qué fiesta de gestión y facturación.

    En cualquier caso, me alegro por ti, eres un máquina del márketing.

    Qué curioso, soy capaz de repartir consejos sin haber trabajado de autónomo todavía. A ver si soy capaz de aplicarme el cuento cuando llegue la hora.

    • ¡Hola de nuevo, Jordi, y gracias otra vez por tus valiosos comentarios desde el “lado oscuro”! 🙂

      Está claro que me la jugué tanto con lo del informe de fallos como con lo de los comentarios en la prueba, pero bueno, yo creí estar dando valor al demostrar que me había documentado bastante para la traducción. Por supuesto, intenté que todo fuera lo más preciso posible y ni se me pasó por la cabeza ofrecer dos soluciones. De hecho, ya digo que a veces opté por usar una traducción diferente a la que encontré publicada y luego indiqué que había encontrado la tradu en X sitio, pero que creía que debía de cambiarse por X razones. Como bien dices, nunca sabes si van a pasar de ti por hacer todo eso o si en realidad te valorarán más hasta que no lo haces; siempre he pensado que es mejor arrepentirse de lo que uno ha hecho y no de lo que no ha hecho. 😉

      Por otro lado, te comprendo perfectamente que prefieras poner en una prueba algo que no está traducido por ahí. No creas que me fue fácil encontrar las cadenas de software traducidas: me tuve que tragar unos cuantos vídeos que explicaban el programa en español hasta toparme con lo que me interesaba. Yo preferiría traducir a saco sin más en lugar de tirarme tres horas documentándome, pero a veces hay que hacerlo. Eso sí, está claro que si tienes que invertir tanto tiempo siempre y encima te mandan 30 palabras de vez en cuando, el trabajo puede dejar de ser rentable…

      Y oye, Jordi, ¡tienes que escribir entradas como estas en tu blog, hombre! 🙂 Que yo llevo poco tiempo en esto y dudo mucho que sea un experto en marketing (aunque sí que he leído blogs y libros al respecto, lo cual siempre ayuda), pero entre todos, si compartimos experiencias, podemos dar una información de gran utilidad para el resto de traductores. 🙂

      Saludos,
      Pablo

    • Jordi. A veces estar en “el otro lado” te hace ver las cosas de otra forma. Casi de la mejor forma posible, proque sabes cómo tratar a PMs (como tú) y qué cosas se pueden pedir y qué cosas no. Y, sobre todo, qué máximos pueden pedirse, porque, al igual que seguro que te vino alguien diciendo que de 0.08 no bajaba, y tu jefe casi te corta los huevos, seguro que has tenido chorrocientos diciéndote en el e-mail de presentación que con 0.03 se dan con un canto en los dientes, y bueno, para ti, eso que ganas (bueno, eso que gana la agencia, que a ti te pagan igual) 😉

      Así que, estoy con Pablo: publica entradas sobre esto, que a los autónomos nos interesa 🙂

  19. Enhorabuena por el nuevo cliente. 🙂 Lo de las tarifas es un problema de percepción. Todos sabemos que en España hay muchísimas agencias que quieren traductores a 0,04€… ¿Pero qué pasa cuando tenemos que hacer una oferta para una agencia de fuera? Al no estar “acostumbrados” a pedir 0,15€, por ejemplo, nos da miedo y lo habitual es que vaya uno poco a poco. Ayer mismo leí esta entrada en el blog de Corinne McKey http://thoughtsontranslation.com/2008/11/12/secrets-of-six-figure-translators/ que habla de tarifas y me sorprende ver las cifras que manejan.
    Hace poco leí en una lista de correo un consejo que me pareció muy bueno: “No inviertas tiempo en conseguir clientes fáciles, busca clientes difíciles e invierte en ti”. No digo que sea aplicable a tu caso, Pablo, ni mucho menos, pero creo que es un buen consejo para acabar con las tarifas de 0,04€ por palabra.

    • ¡Hola Eli! Me alegro de verte por aquí, que hacía tiempo que comentabas. 😛

      Yo también vi ayer la entrada de Corinne y me quedé un poco muerto con los salarios medios de lo que gana un traductor por esos lares… Aquí aún nos queda mucho por hacer, pero, efectivamente, hay que luchar para tener una buena cartera de clientes con los que estemos a gusto. No necesito 100.000 euros, con 40.000 ya me daría más que satisfecho. Como bien dices, a menos que sea necesidad imperiosa (y aun así sería discutible), no hay nada como invertir en ti tratando con clientes no ya buenos, sino aceptables. Desde luego, tiene tela que algunas agencias lleguen a pedir 0,035 € o 0,04 € por palabra: lo peor de todo es que el cliente está pagando mucho más y al final parece que la única beneficiada de todo esto es la agencia.

      Saludos,
      Pablo

      • Pablo, algunas agencias no están cobrando mucho más de sus clientes. Sé de unas cuantas que en ciertos casos están simplemente cubriendo los costes de gestión (20%) y a veces ni eso.

        Sí, es culpa suya por aceptar encargos sin margen de beneficio. Sí, a menudo en una cadena de producción hay demasiados intermediarios que son meros pasapapeles y no aportan absolutamente nada. El caso es que es demasiado habitual.

        • Hola Jordi:

          Gracias de nuevo por tu comentario. Siempre se agradece que alguien que ha estado en el “lado oscuro” cuente su experiencia. 🙂

          Ya imagino que habrá de todo en la viña del Señor y que hay unos proyectos y clientes más rentables que otros (al fin y al cabo, con algo de dinero hay que pagar el suelo del gestor de proyectos). Tampoco quería generalizar con mi comentario (aunque quizás lo he hecho): en mi corta experiencia he visto de todo, pero desgraciadamente por he visto a más agencias que sacan más tajada que la esperada (lo digo porque he preguntado a otros colegas que han trabajado con la misma agencia). Pero bueno, ¡hay que ser positivos en este tema! 🙂

          Saludos,
          Pablo

          • No, si no quería decir que hubieras generalizado.

            A menudo creemos que algunas empresas son explotadoras y chupópteras cuando lo que pasa es que son incompetentes y van a lo fácil, nada más.

          • Je, je, tranqui. Lo decía porque yo mismo me he dado cuenta de que quizás habría generalizado. 😛

            ¡Me ha gustado mucho tu última frase! 😛

    • Hace unos años, buscando traductores FR>EN, me encontré con un americano que cobraba 0,50 $ por palabra. Después de recuperarme del shock, le dije que lamentablemente su tarifa estaba fuera de las posibilidades de la empresa, pero que me alegraba por él, que en el tiempo que yo tardaba en contestarle, él ya podía comprarse un Happy Meal (o cuatro). Sinceramente, no sé si me dio una tarifa ridícula para quitarme de en medio porque estaba muy ocupado o esa era su tarifa de verdad.

      Tarifas como la anterior no son factibles en la mayoría de encargos: las empresas no podrían permitirse traducir tanto volumen. Hay que buscar el equilibrio entre lo que queremos como proveedores y lo que funciona en los planes de las empresas. Tarifas demasiado bajas: no comemos, aunque trabajamos mucho. Tarifas demasiado altas: no comemos porque trabajamos poco. Las tarifas medias para español en España deben subir, pero no hasta niveles ridículos. Con que la media subiera de 4 a 8 céntimos (que va a ser que no), ya nos podríamos dar con un canto en los dientes.

      • ¡Cuánta razón, Jordi! Está claro que no podemos pedir 50 céntimos por palabras (Dios mío, ¿seguro que no quiso decir 0,05?), pero si hiciéramos que la media de agencias españolas estuvieran dispuestas a pagar 0,06 como normal general (ya no hablo de 0,08), habríamos ganado bastante. No comprendo cómo hay peña que se atreve a decir que 0,04 es lo máximo que pueden pagar.

        Está claro que al final todos debemos aspirar a trabajar menos y cobrar más: yo quiero creer que, con el tiempo, eso es posible.

  20. Hola a todos,

    Lo de las tarifas me parece bastante interesante porque “I don’t want to work like a monkey for peanuts”. En serio me preocupa bastante que no se valore la labor del traductor etc etc (es posible que escriba algo sobre esto en mi blog pero por ahora no lo tengo definido y además estoy segura que vosotros, los que lleváis tanto tiempo en el mundillo también habéis escrito sobre ello – sé que lo ha hecho una compañera en http://www.youspeak.es).

    Lo que quería decir, es que la Asociación de Traductores, Correctores e Intérpretes de la Lengua Vasca tienen establecido una página con las tarifas de traducción media para el 2011. http://www.eizie.org/Tresnak/Tarifak. ¿Porqué no se aplican unas normas de tarifas dignas por parte de las asociaciones de traductores cómo se hacen en los Colegios Profesionales? Porque a un abogado no le vas a discutir que te cobre una pasta por redactar una demanda y presentarla y hacer un montón de gestiones. ¿Porqué entonces pueden negociar con nuestros conocimientos? Sé que algunos diréis… es que los traductores no tenemos colegio profesional pero es verdad que las asociaciones pueden ayudar en este tema (estoy intentando ver pero no encuentro unas tarifas medias en ASETRAD). Y los traductores todos podríamos aceptar las condiciones y decir para hacer este encargo estipulamos este precio porque nos remitimos a la tarifa media impuesta por dicha asociación dado que resido en tal Comunidad y por debajo de esta franja no trabajamos….

    no sé, a lo mejor ganaríamos algo. un sueldo digno ¿quizás?

    • Hola, Chiara:

      Ni las asociaciones ni los colegios profesionales pueden establecer tarifas mínimas u orientativas, ya que atenta contra la libre competencia del mercado. Además, ten en cuenta que no competimos en un mercado local o autonómico, ni siquiera nacional; competimos en un mercado internacional en el que los clientes pueden contratar los servicios de cualquier traductor del mundo, y eso es imposible de regular. Así pues, aunque la asociación (o el colegio, en el caso de que existiese) xxx de traductores españoles fijase una tarifa mínima vinculante, esa tarifa no tendría ninguna validez fuera de nuestro país. ¿Para qué serviría, entonces? Para nada, aparte de para tirar piedras sobre nuestro propio tejado. Comprendo que los traductores noveles os sintáis desprotegidos ante la ferocidad del mercado y la libre competencia y que siempre saquéis a relucir lo de las tarifas mínimas y los colegios profesionales, pero esa no es la solución. La solución está en nuestras manos, y pasa por estar muy bien informados para poder establecer unas tarifas justas para todos, por estar en contacto con otros colegas, por demostrar nuestra valía, por defender y hacer bien nuestro trabajo. Para bien o para mal, esta es una profesión liberal cada vez más globalizada en la que no existen más normas que la de la oferta, la demanda y la competencia; es responsabilidad de cada uno gestionar su negocio (y esto incluye desde saber venderse hasta fijar las tarifas adecuadas) para conseguir ese «sueldo» digno del que hablas. Al principio es difícil, claro, pero con paciencia, esfuerzo y tesón se consigue. ¡Mucho ánimo! 🙂

      Un saludo,
      Isabel

      • Isabel, gracias por tu comentario 🙂 Estoy de acuerdo en que uno debe saber venderse y gestionar su conocimiento y hacer el trabajo bien hecho, porque al final la recompensa es poder trabajar.

    • Si quieres tarifas estandarizadas y obligatorias, tu mejor opción es ser traductora jurada, que para eso son algo así como notarios. Para mí no es una opción porque no me gusta ese mundo, pero es lo que hay.

      Como dice Isabel (+1), la regularización de tarifas vía colegio no es factible. El capitalismo manda.

      • Jordi, la traducción jurada es igual que cualquier otro tipo de traducción y tampoco está sujeta a tarifas estandarizadas, mínimas u obligatorias. Lo único que está regulado son los requisitos que deben cumplir las traducciones juradas para que sean válidas y el modo de obtener el nombramiento de traductor-intérprete jurado, pero nada más. Para todo lo demás, libre albedrío.

  21. Muchas gracias, eres una mina de oro para los que están por llegar al mundo del trabajo con todas estas entradas ^_^

  22. Elena dice:

    Pues cómo os quedáreis cuando diga que a mí me llamo una editorial (pequeñita, eso sí..) y me preguntaron cuál era mi tarifa. Les dije que en torno a los 5 o 6 céntimos (tirando bajo) y me dijeron muy amablemente que ellos estaban pagando unos 0.01 céntimos……….

  23. Gracias, Pablo, por hacernos reflexionar y, sobre todo, hablar en público de las tarifas. Parece que a los traductores nos da miedo decir cuánto cobramos y deberían ser estas agencias las que se avergüencen por lo que ofrecen. Con respecto a la traducción literaria, recuerdo que asistí hace tiempo a un congreso donde traductores de este campo insistían en que hay mucho trabajo para quien quiera adentrarse en él (aunque las tarifas sean las que sabemos). Entonces, me propuse el objetivo de traducir un libro y aún no lo he conseguido. Ni te cuento los CV que habré enviado a editoriales sin respuesta. Parece que, en algunos casos, hay que dar las gracias porque nos asignen un proyecto de este tipo. Te propongo escribir algún día sobre traducción literaria. A ver si sacamos algo en claro.

    Un abrazo y “come bien, colega” 🙂

    • Ostras, no me acordaba de que te dijera lo del “come bien, colega” xD Esas cervecillas…

      Yo creo que hasta que la gente no diga lo que cobre, no tendremos tarifas decentes. Tampoco hay que ir diciendo por ahí lo que uno cobra (porque este problema pasa en todas las profesiones, y no hay nada peor que compararse para ser menos feliz), pero bueno, en casos así no me parece mal. 😀

      Sobre la traducción literaria, aunque esté mal pagada, yo creo que tiene que ser difícil encontrar proyectos, porque creo que las editoriales ya contarán con bastante gente para el tema. No conozco mucho el mundillo, pero es lo que creo…

      Saluditos y a disfrutar del solecito,
      Pablo

  24. Pues hablando de pruebas de traducción, ahora mismo me encuentro inmersa en una de estas, y da la casualidad de que he encontrado por Internet uno de los textos de la prueba ya traducido.¿Qué me recomendaríais en este caso, ser franca y decir a la empresa que lo he encontrado, o no? Yo creo que lo mejor es la primera opción, ya que seguro que ellos son totalmente conscientes de que el texto ya se haya traducido y no sería nada raro que los aspirantes lo encontráramos. ¿Qué me decís? Gracias y un saludo.

    • Yo te recomendaría sinceridad. En una ocasión, me pasó algo parecido. El texto traducido que encontré en Internet tenía fallos así que la empresa seguro que era consciente de este hecho. En todo caso, plantear que has encontrado el texto y que tu propia versión es distinta y plantear otras opciones de traducción elegidas por ti es otra forma de aportar valor, ¿no? Al menos a mí me lo parece aunque, en mi caso, no llegué a pasar la prueba 🙁

  25. Playmobiles, muchas gracias por tu rápida respuesta. La verdad es que pienso igual que tú, lo malo en mi caso es que la traducción que he encontrado es casi perfectísima, ya que está en la propia web del producto sobre el que va el texto… osea que mi traducción poco podría mejorarla y pocas cosas podría aportar. Lo malo de encontrar el texto traducido (y además una traducción 100% fiable en este caso) creo que es eso, que ya piensas que ESA es la traducción y no piensas que tú versión pueda llegar a ser mejor. En todo caso, sigo optando por decir que la he encontrado y hacer pequeñas variaciones (más que nada por no copiarla simplemente, porque como digo está pefecta… jajaja qué dilema)

    • Elena, yo le diría al cliente que he encontrado el texto traducido, pero lo retraduciría yo misma desde cero, sin mirar la traducción ya existente. Al fin y al cabo, si se trata de una prueba de traducción, tendrás que demostrar que sabes traducir, ¿no? Hay tantas traducciones posibles (y todas ellas igual de buenas) como traductores en el mundo, así que no te dejes llevar por lo que ya has encontrado y demuestra tus habilidades (y tu sinceridad).

      Un saludo,
      Isabel

  26. Gracias por tu respuesta Isabel,

    eso es precisamente lo que he hecho, intentar dar mi versión, pero se hace difícil teniendo en cuenta que es un texto técnico de automoción y no da lugar a muchos cambios. De todas maneras intentaré aportar algo. ¡Gracias por los consejos!

    • Hola gente:

      A mí eso me pasó también una vez en mi primera prueba de traducción y al final dije que había encontrado el texto (cosa que había hecho el resto de aspirantes según supe más tarde) y que había mejorado lo que creía conveniente. Y bueno, valoraron mucho la sinceridad. 🙂 Lo que pasa es que había otras partes y por eso tampoco era de tanto “cajón”, pero siempre puedes decir que, si no es suficiente, y dadas las circunstancias, estás dispuesta a hacer un texto similar.

      ¡Suerte, ya nos contarás! 🙂

      • Pues a mí me llamaréis perra, pero yo no diría nada. Y no porque no quiera ser sincera (si me lo preguntan, lo contestaría), sino porque, a ver, por la misma razón que tú me das un texto para que yo haga una traducción, yo quiero que tú me lo corrijas sin tener en cuenta ideas preconcebidas. Si tú tienes ya el texto traducido, seguramente compararás mi traducción con la traducción que ya esté hecha y si, por lo que sea, yo quiero hacer una traducción más creativa o liberal, lo mismo me toca un corrector que usa una plantilla de corrección y dice: huy, esta frase es completamente distinta, como este es el texto “oficial”, se lo cuento como mal.

        Con esto no digo que lo copiaría y se lo enviaría tal cual. Simplemente haría mi traducción, sin mirar la que he encontrado y se lo enviaría tal cual. Es decir, si yo le debo sinceridad a la agencia, creo que también merezco sinceridad por su parte. Siempre me podrían decir algo como: si encuentras el texto traducido por casualidad, te recomendamos que no lo copies, ya que valoraremos más aquellas traducciones que sean completamente diferentes. No sé, es como lo veo yo.

        Como aquella vez que dos agencias completamente diferentes, una en la República Checa y la otra en Alemania, creo, ¡¡me enviaron exactamente la misma prueba de traducción!! Y ambas dijeron que era traducción de software y resulta que era de Telecomunicaciones. ¿Eso demuestra seriedad en una agencia? Para mí no. Y menos aún cuando una de ellas me envió la corrección (de la otra aún estoy esperando, y esto fue allá por el verano) y me cambió varias palabras para las que había usado un término traducido que se usa en telecomunicaciones (le había preguntado a una amiga mía de telecos) y me las puso en inglés y me dijo que es así como se usan (a pesar de haberles listado yo varias páginas con los términos como yo los había encontrado). ¿Cómo se os queda el cuerpo? A mí me entró la risa tonta. Les envié mi corrección con comentarios, diciendo que esos términos eran correctos y que, por ello, les había puesto páginas web como referencia, y aún espero a que me contesten (bueno, esperar, esperar, no espero… Ya me da igual).

        Así que, sí, la sinceridad es muy buena, pero tampoco debemos dejar que nos tomen como si fuésemos tontos. Soy la primera que se lo diría y haría lo que vosotros, pero si me lo piden y si, además, he usado la traducción que me he encontrado como referencia. Si no, ¿qué más da que la haya encontrado si ni siquiera la he mirado? Es como decirle a un profe que te has preparado chuletas para el examen pero que te las has dejado en casa… 🙂

  27. Hola Curri:

    Siempre llevando la contraria, ¿eh? 😛

    Bueno, el problema es que, queramos o no, las pruebas se envían a más de un traductor, y si todos dicen que han encontrado algo por ahí y tú no, pues ese punto que has perdido. Además, a saber si no se trata de una estrategia de la empresa para ver qué harías.

    Os voy a contar un caso de una importante prueba de traducción que hice para donde trabajo ahora: había una parte de corrección y me decían que, en lugar de corregir el texto directamente yo, diera instrucciones al traductor sobre sus errores y cómo corregirlos. Hasta ahí, bien. El tema está cuando leí la traducción: estaba fatal y se notaba que era casi traducción automática. ¿Qué creéis que hice? Pues “me limité” a poner un comentario diciendo que sería una pérdida de tiempo corregir a una máquina y que muy gustosamente corregiría otro texto. Vale, me la jugué y era consciente de ello: pues bien, parece que hice lo correcto, pues era una prueba para ver si la persona probada era capaz de pensar y cuestionar ciertas cosas y no simplemente decir “sí bwana”. ¿Qué os parece? 😉

    • ¡Pero eso es distinto!
      Primero, si sé que los demás lo han encontrado y todos se lo han dicho, pues claro que se lo diría. No era eso a lo que me refería. Era, más bien, cuando te envían una prueba a ti solo, así un día cualquiera que has enviado un CV. Además, ¿quién no te dice que mis capacidades de búsqueda sean una mierda? (sí, vale, eso sería algo negativo para mí).

      Otra cosa, el ejemplo que tú pones, no tiene nada que ver. Si a mí me lo hubiesen dicho, y me encuentro con un texto horrible que se nota que está hecho con máquina, pues también se lo habría dicho, así sin más. NO sé si como tú, pero sí que les diría que el texto parece traducido con algún programa de esos de traducción automática y que valdría más la pena retraducirlo que intentar corregirlo. Anda que me corto yo 🙂

      Otra cosa que sí podría hacer siguiendo con el caso de si contarles o no contarles que has encontrado la traducción sería para decirles: mirad, he encontrado la traducción ya por internet. Preferiría que me dieseis un trozo de texto que nadie haya traducido antes o que, por lo menos, no esté presente en internet porque si no podría parecer que he copiado, aunque esa no sea mi intención ni tampoco lo haya hecho.

      PD: ¿Que yo llevo la contraria? ¡Qué va! Si soys vosotros los que me la lleváis a mí 😉 ;-p

      • Pero es que, sinceramente, dudo que seas la única elegida a la que mandan una prueba… Quizás en ese momentos seas la única, pero han preparado la prueba para que más gente la haga, estoy totalmente seguro. Al menos en una agencia. Y por ese motivo, no sabes lo que van a hacer los demás.

        Lo que comentas en tu último párrafo es lo que ya había dicho yo: decir que has encontrado la tradu y que te envíen otro texto. 😀

        • Lo que te dije, decimos lo mismo con palabras distintas y creemos que no nos entendemos 🙂

          Ah, y ya sé que no me van a enviar una traducción solo para mí porque soy la mejor. Solo digo que no es lo mismo si ponen un anuncio para un trabajo en particular, donde sabes que todos al mismo tiempo estarán trabajando en esa prueba, que no que uno, así por las buenas, les envía un currículo. La primera, muchísimas veces son textos que los ha traducido la propia empresa y suelen intentar que sean de esos que no se pueden encontrar. Digo suelen, porque he recibido más de una vez textos de la propia página web de la misma agencia, y dices, pero a ver, que no soy tonta.
          Los otros, pues sí, seguro que es el mismo para todo el mundo, pero también hay más probabilidades que mi amigo Pepe ya trabaje con esa agencia y me haya recomendado que les envíe el currículo y, cuando me envían la prueba de traducción, Pepe me dice que es la misma que le enviaron a él y me pasa la suya con las correcciones que le hicieron.

          De todas formas, lo dicho, que según como lo vea, si no me fío, lo mejor es decírselo y pedirles que te manden una nueva.

          • Mierda, se envió. Decía que me mandasen una nueva, más que nada, porque no me fíaría si veo que la traducción es muy fácil de encontrar. No me fiaría, sobre todo, por lo que os dije, porque muchas agencias corrigen teniendo en cuenta “checklists” y te pueden joder si no traduces dentro de lo que la lista de errores les dice. Tengo una amiga en una gran multinacional y me dijo que ellos corrigen las traducciones siguiendo unos baremos concretos, y a ellos les da igual si les pongo un enlace diciendo que la traducción la he encontrado en la página web de la Unión Europea: si en el baremo dice que mi traducción está mal, a pesar de estar bien, me la cuentan como mal porque no es lo que el baremo dice. Así que, antes de que me acusen de copiar (que puedo haberlo hecho, o no), prefiero pedirles un texto nuevo.

          • Curri, si alguna vez te presentas a un cargo directivo en una asociación de la que yo forme parte, que sepas que tienes mi voto. Se nota que crees en lo que defiendes, ¡qué pasión! 🙂

            Una vez más, voy a hablar desde el lado oscuro de alguien que enviaba pruebas. Voy a exponer un ejemplo artificial basado en diversas experiencias reales.

            Digamos que envío una prueba a cuatro candidatos. Dos me dicen que han encontrado un texto similar ya traducido: el primero reconoce que ha seguido la referencia aunque él lo haría de otra forma y el segundo me envía dos páginas con documentación detallada sobre los fallos del original y sus propuestas. El tercero no dice nada, pero se nota que lo ha encontrado y se lo ha copiado a tope, y el cuarto ni siquiera lo ha encontrado. Antes incluso de leer el texto y revisar la prueba, tengo suficiente información para comenzar a dar notas.

            El segundo, un punto menos por no entregar una traducción final y esperar que alguien se la corrija. Ni yo soy tu profe ni trabajo para ti: tú eres un profesional y me ofreces un servicio. Pero bueno, esto es algo fácilmente corregible con un poco de experiencia y no es tan grave. Con el tiempo sabrás cuánto puedes esperar de un cliente en materia de colaboración: cuántas preguntas puedes hacerle sobre el texto y las referencias antes de que te mande a paseo.

            El tercero, dos puntos menos por falta de comunicación, algo imperdonable en toda relación comercial (y no comercial, vamos ;)). Sí, yo como cliente no debo ocultarte información, pero esto es una prueba e igual te encuentras trampas: Here Be Dragons. El cuarto, dos puntos menos por no documentarse, porque no me fío de un traductor que trabaje aislado del mundo.

            Con el primero no puedo saber de antemano si ha hecho bien siguiendo la referencia aunque no sea perfecta. A veces hay que respetar las preferencias del cliente y a veces hay que rechazarlas: eso hay que verlo caso a caso. In medius est virtus, que decía aquel.

            En cualquier caso, yo revisaba con una matriz basada en el modelo Lisa QA: diversos tipos de error (técnica, comunicación, documentación, y varios niveles lingüísticos) clasificados según su gravedad. A mis compañeros que revisaban en otros idiomas les pasaba esta misma matriz y a veces la seguían a rajatabla, a veces como base sobre qué errores buscar y a veces lo hacían a ojímetro.

          • ¡Muchas gracias por contar tu experiencia desde el otro lado, Jordi! 🙂

    • ¡Eres el Pedro Duque de la traducción! Explicación.

      • ¿Ein? Creo que me he perdido… xD

        • Te enlazaba a un libro en el que se explica lo que le pasó a Pedro Duque en una de las pruebas de selección para ser astronauta. Mientras le hacían preguntas en francés, inglés y español él tenía que montar un Lego (o Mecano, da igual). Al final dijo: esto no se puede montar, aquí falta una pieza y las instrucciones están mal.

          Hay que echarle narices para que te manden una revisión y decir “esto es una mierda” o “esto lo ha hecho una máquina”.

          En una ocasión, me tocó revisar el español de una traducción NL>ES y me di cuenta muy rápido de que estaba traducido a máquina. Efectivamente, hice la prueba con Google Translate y me daba los mismos resultados. Obviamente, la traductora lo negó todo, pero luego no se atrevió a enviar factura.

          En otra ocasión me acusaron a mí de haber usado TA sin postedición. Lo negué todo y al final resultó que me había revisado alguien que ni era traductor ni nativo de español. Como dice el Señor Mortensen…

          Hay de todo en la viña del señor.

          • ¡Ah, vale! Es que ponía algo de “mi hijo no es superdotado” y me quedé un poco a cuadros…

            Hombre, no negaré que me lo pensé más de una vez eso de decir “esto es TA y no lo hago”, sobre todo porque es un cliente de los grandes. De hecho lo comenté hasta con mi padre y él me dijo “¿Pero estás seguro? Bueno, vale, pero diles que si quieres les haces la corrección si hace falta de ese texto…”. Pero claro, si hubiera dicho eso, mi argumento se hubiese caído por su propio peso.

            No quiero dar la impresión de que haya que jugársela siempre y esas cosas, pero sí que es cierto que creo que se puede establecer una buena relación con el cliente de primeras si se hacen preguntas o comentarios inteligentes. Jordi, como agencia, ¿preferías que te hicieran preguntas o bien que el traductor se buscara la vida? Obviamente, me refiero a preguntas inteligentes, no a “oye, ¿cómo traduzco eso?”. Eso sobre todo si el cliente va a revisar tu traducción.

            Como bien dices, hay de todo en la viña del Señor…

            Saludos,
            Pablo

          • Bueno, la respuesta a tu comentario ha salido separada más abajo. El primer envío falló, recargué la página y parece que se ha descuajaringado todo. ¡Perdón!

  28. Buenas a todos! veo que se ha animado el debate!! jejeje la verdad es que yo también pienso que pueda ser una estrategia de la empresa para ver cómo reaccionamos los futuros traductores en estos casos. No sé si será la mejor opción, pero creo que la sinceridad debe prevalecer antes todo. Efectivamente perdirles un nuevo texto puede ser un gran punto a nuestro favor, ya que a mí me pasa que al encontrar la traducción ya me condiciona y no puedo evitar mirarla cuando me atasco. Si no tengo la traducción, puedo considerar mi opción igual de válida que otra, pero teniéndola delante de las narices… y más en textos técnicos; la transmisión, la caja de cambios, el chásis.. son la transmisión, la caja de cambios y el chásis aquí y en Pekín!! jeje

  29. Si la LSP es decente, preferirá preguntas antes que silencio. Eso es así donde yo trabajaba y en la mayoría de los clientes que me encontré ahí. Solo algún coreano o chino se hacía el autista y contestaba “please do your best” a cualquier pregunta que se le planteara.

    Yo solo preguntaría cuando el texto es ininteligible porque está mal escrito o mal escaneado, o también cuando te piden instrucciones imposibles de seguir (hay conflictos en la TM, en el glosario, en el corpus…). En cualquier otro caso, es problema del traductor. De todas formas, si te pasas preguntando, no dudarán en decírtelo.

    Respecto a lo que te pasó, lo que yo haría es tener una política concreta para tratar con las postediciones. Igual que tenemos tarifas para traducción, revisión o consultoría lingüística / de localización, debemos tener tarifas para postedición… si estamos dispuestos a hacerla, claro. Tenemos que conocer las expectativas del cliente respecto al resultado final (resultados perfectos o solo para que se entienda) y plantear cómo se facturará: por horas de esfuerzo o precio por palabra. Obviamente, la tarifa siempre será mayor que la de revisión, pero menor que la de traducción.

    En ciertos casos no valdrá la pena posteditar y será más rápido traducir desde cero. El problema es que esto no es algo fácil de vender a un cliente convencido de la traducción automática, que preferirá creer que estás intentando barrer para casa y cobrar tarifa completa de traducción. Vamos, igual que si te manda una revisión y le dices que está tan mal que es mejor retraducir.

  30. Victor dice:

    Saludos Pablo, soy uno de los alumnos que atendió a tu charla en la Universidad de Alcalá. Quería agradecerte el buen trabajo y los consejo.

    Espero que mis primeras experiencias laborales vayan tan bien como ésta cuando salga de la carrera (si, y que más 8D)

  31. Laura Gago dice:

    Hola Pablo,

    Es la primera vez que comento algo por aquí y solo (aún me cuesta escribirlo sin acento, eh) quería decirte que me ha gustado ese as en la maga de comentarle los fallos. Sinceramente, en más de una ocasión lo he pensado, pero por no parecer pretenciosa o ir de marisabidilla, me lo guardaba. Y está claro que quien no arriesga, no gana.

    Un saludo desde tierras gallegas.

    Laura

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