Algo más que traducir
Blog sobre traducción profesional, localización de videojuegos, software, aplicaciones móviles, sitios web y tecnologías de la traducción por Pablo Muñoz

El Dream Team de la traducción o la unión hace la fuerza

090512 0838 ElDreamTeam1 El Dream Team de la traducción o la unión hace la fuerza

Me despierto una mañana de septiembre como la de hoy y, tras responder unos correos, mi bandeja de entrada por fin está vacía. Nada que hacer, nada que traducir, nada que responder. Pero me gusta esa sensación. Lo cierto es que casi la había olvidado desde que empezó el año.

Aunque puede que en los primeros meses de 2012 haya estado muy presente en diversos saraos de traducción (quizás alguno se preguntaría si traducía de verdad), desde finales de marzo no he parado ni un solo segundo. La razón más importante fue conocer a Merche en el Fun for All de Barcelona, pero creo que tampoco es moco de pavo que mi cliente principal de videojuegos me empezara a enviar proyectos con bastante más frecuencia de la habitual, amén de la media jornada que paso en las instalaciones del cliente para el que trabajo en Madrid.

090512 0838 ElDreamTeam2 El Dream Team de la traducción o la unión hace la fuerzaPero hubo un punto de inflexión: a mediados de abril, mi amiga Carla Parra nos envió un correo a unos elegidos porque una compañera suya de una universidad noruega quería traducir los materiales didácticos de un máster sobre geofísica del inglés al español. ¡Geofísica, madre mía! Nada más y nada menos que para hallar petróleo. O lo que es lo mismo: los famosos puntos de Steve Jobs se volvían a unir y finalmente estaba envuelto de nuevo en un proyecto gigante sobre petróleo (quienes hayan ido a una charla mía creo que saben de qué hablo, pues uno de mis primeros encargos en 2007 fue sobre perforadoras de una plataforma petrolífera).

¿He dicho gigante? Pues sí, porque teníamos entre manos unas 100.000 palabras. Sobre geofísica. Cliente directo. De Noruega. ¡Clinc, clinc! Semejante tarea solo podía ser acometida por el mejor grupo de profesionales, léase Carla Parra, Judit Samblás, Olli Carreira, Eugenia Arrés y servidor. No obstante, finalmente el grupo se redujo por diversos avatares del destino a Carla, Eugenia y yo: Carla se encargaría de la maquetación en un editor especial que usaba la universidad y Eugenia y yo nos encargaríamos de traducir, revisar y testear.

Pero lejos de traducir, revisar, testear o maquetar, lo que todos hacíamos era dirigir el proyecto. No me refiero a “tú haces esto y yo esto otro”, sino a que en todo momento se respiraba un espíritu de equipo que nunca había vivido, al menos no de forma virtual. Siempre había tiempo para darnos apoyo cuando nos veíamos un poco estresados o cuando algo no nos salía, y cada uno contribuía con su mejor baza. Puede que hayamos intercambiado más de 300 correos (y yo creo que casi 400) solo para este proyecto, y eso que cada uno tenía claro lo que teníamos que hacer desde el principio. Pero es que claro, los imprevistos ocurren y no te puedes quedar cruzado de brazos.

090512 0838 ElDreamTeam3 El Dream Team de la traducción o la unión hace la fuerzaPersonalmente me siento orgulloso de haber sido artífice de un programa en Visual Basic que nos ahorró muchas horas de maquetación, ya que observé que los archivos originales seguían cierto patrón de forma interna e ideé un modo de extraer el texto relevante y después reinsertarlo sin problema alguno. Los archivos originales eran XML, pero nos dieron HTML para trabajar y, como encima cada uno usábamos un programa diferente (Eugenia utilizaba TagEditor y yo Trados Studio), nada mejor que crear un archivo intermedio que se pudiera procesar en cualquier programa. Con todo esto quiero decir que merece la pena invertir unas horas en preparar los archivos para hacerle la vida más fácil a todo el mundo luego.

Tres meses después, justo antes de irnos todos de vacaciones, por fin entregamos el último archivo, satisfechos por un trabajo bien hecho, bien recompensado y, sobre todo, bien coordinado. Y pensar que era receloso de trabajar en equipo porque prefería hacerlo todo yo… Pero ahora tengo claro que un proyecto grande no sería lo mismo sin las risas, lágrimas, marrones, soluciones, nerviosismo y compañerismo que un equipo te brinda. Fuimos el Dream Team de la traducción durante tres meses. Puede que no fuéramos los mejores y que falláramos a veces, pero siempre seguimos avanzando por lejos que quedara nuestra meta. Si alguien necesitaba ayuda, la pedía. Si alguien podía ayudar, ayudaba. Solo así llegamos finalmente a la meta.

Y lo mejor de todo esto es que tú y los compañeros que te rodean también podéis formar un Dream Team de la traducción cuando llegue el momento si tenéis confianza en vosotros mismos y estáis dispuestos a afrontar todas las adversidades que se os presenten entre todos para poder llegar a la meta. Porque la unión hace la fuerza.

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Reflexiones en torno a la formación universitaria en traducción técnica

 Reflexiones en torno a la formación universitaria en traducción técnicaTras un año como Licenciado en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada y con el mismo tiempo de experiencia profesional (dividida en los perfiles de traductor inglés-español, ingeniero de localización y programador), me gustaría compartir con vosotros lo que pienso de la formación universitaria en traducción técnica desde el punto de vista de la realidad profesional. Obviamente, los ejemplos son de la formación que recibí en la Universidad de Granada, por lo que en otras universidades la situación podría ser distinta.

En primer lugar, la formación recibida no es mala, pero tampoco la mejor. Ya lo decía en 2002 Ricardo Muñoz, mi profesor de traducción científica y técnica. No obstante, y aunque me duela, después de un año discrepo en algunas cosas de su forma de enseñar (por supuesto, es simplemente una opinión mía no puesta en práctica; tengo mucho que agradecerle).

Por ejemplo, una de las metas propuestas era traducir a 500 palabras por hora, lo cual es perfectamente factible porque mis compañeros y yo finalmente lo logramos. Pedagógicamente hablando, me parece perfecto que haya un mínimo de palabras traducidas por hora para deshacerse de malos hábitos y poner más atención a las cosas realmente importantes (porque tirarse dos horas debatiendo con los compañeros qué frase queda mejor para un texto de 250 palabras, pues como que no). Sin embargo, a mi modo de ver, este planteamiento presenta dos problemas:

  • Se presupone que cualquier texto, sea especializado o no, va a tener una dificultad similar, cuando esto no es cierto. Así pues, no es lo mismo traducir una web de una empresa de servicios de exportación de carácter general que un manual de un dispositivo médico complejo. No creo que un manual técnico con abundante terminología especializada se traduzca bien traduciendo a 500 palabras por hora. En efecto, es posible hacerlo a esa velocidad, pero la calidad de la traducción podría verse resentida si encima no somos especialistas (cosa que, con 22 años, seguro que es así).
  • Puede crearte un hábito de traducir rápido y preocuparte más por las palabras traducidas que por la calidad. Parece una tontería, pero tras un año así tuve muchos batacazos precisamente por estar controlando el número de palabras traducidas más que la calidad (por ejemplo, traducía segmentos y no los volvía a leer hasta que hacía la revisión final). Si cobras una miseria lo entiendo, pero si te pagan bien puedes olvidarte de esto.

Otra historia es que en un texto de 20.000 palabras acabes traduciendo de media 500 palabras por hora (o incluso más) de forma global. Es decir, al principio tienes que buscar muchos términos y documentarte bastante y vas muy lento, pero según vas avanzando encuentras la misma terminología y sabes más del tema que traduces, lo que te ayuda a traducir más rápido y con mejor calidad. ¿O acaso no creéis que traduciríais mucho más rápido y con más conocimiento de causa un texto sobre informática que uno jurídico si vuestra especialidad son los ordenadores?

En otro orden de cosas, y esto es algo ya más delicado, creo que se debería tratar con bastante profundidad la traducción de manuales de instrucciones. En mi experiencia profesional, casi toda la traducción técnica que se hace tiene que ver con manuales. Por supuesto que hay que tratar otros tipos de textos como artículos científicos (si bien lo normal es que la traducción sea del español al inglés y no al revés en este caso) o páginas web de contenido técnico, pero en mi opinión lo más importante es conocer la fraseología típica de los manuales e incidir en la precisión de las oraciones y términos para no andarse con rodeos. Del mismo modo, es importante conocer los recursos y estrategias más importantes que tiene el traductor para documentarse. Para resumir: hacer una mejor selección de textos.

La traducción de manuales técnicos está muy relacionada con el siguiente y último aspecto que me gustaría señalar: el uso de las memorias de traducción. Nos guste o no, hoy día es impensable traducir profesionalmente sin usar un programa de traducción asistida como SDL Trados o SDLX, más que nada porque en la mayoría de los casos el cliente va a saber que hay frases que se repiten o son similares y que, por tanto, no las va a pagar igual. Y en caso de que no sepa lo que es una memoria de traducción, al traductor le vendrá muy bien reutilizar su trabajo.

Os lo digo muy sinceramente: el mundo profesional de la traducción técnica me ha decepcionado mucho con respecto a la idea que tenía en un principio. Recuerdo cuando intentaba absorber todo lo que podía de mis profesores y de artículos de profesionales como Xosé Castro y cimentaba mis ideales como futuro traductor. Pero eso ya forma parte del pasado. Las memorias de traducción han llegado para quedarse por siempre jamás entre nosotros, por lo que esa visión del traductor que piensa en todo momento en el lector final y tiene libertad de suprimir frases por ser innecesarias se ha esfumado, tristemente, de mi cerebro.

Os cito una idea que me gustó muchísimo en su momento de Xosé Castro en su artículo El ciberespanglish, el español comercial y el español neutro en la Red:

Hace tiempo, un cliente me pidió que tradujera el manual de instrucciones (eso que ahora se llama guía del usuario) de un cd-rom de juegos que empezaba más o menos así:

  1. Make sure you have a cd-rom drive.
  2. Open the cd-rom drive.
  3. Insert the Xyz cd-rom in the cd-rom drive.
  4. The Setup program will start automatically.
  5. Follow the instructions on the screen.

Y yo lo traduje de este modo:

  1. Introduzca el disco de Xyz en la unidad.
  2. Siga las instrucciones que aparecerán en la pantalla.

En el contexto sociocultural de los Estados Unidos, se redactan así los textos para evitar que el usuario cometa un error y demande a la empresa por una incorrecta redacción de sus instrucciones, pero yo dudo que un lector hispanohablante meta el disco del juego en otro sitio que no sea la unidad de cd-rom. Mi cliente se echó las manos a la cabeza cuando vio mi osadía supresora, pero se calmó bastante cuando vio —sin que mediara previo acuerdo entre nosotros— que el traductor francés había hecho lo mismo en su versión.

Sin embargo, con las memorias de traducción no tenemos potestad para hacer este cambio porque no podemos alterar el original (bueno, si es un documento de Word es más fácil). Así pues, se acabó el pensar si una frase es necesaria o no según la cultura. Somos traductores, no redactores.

Por tanto, creo que el uso de herramientas de traducción asistida no debería estar relegado a una asignatura de informática en tercer año de carrera, sino que estos útiles deberían integrarse en el aula de traducción. Solo así el futuro traductor estará más cerca de lo que le va a exigir el mercado. Comprendo que haya problemas para adquirir licencias legales, pero bueno, es cuestión de negociarlo. Además, en el caso de la Universidad de Granada, los ordenadores de la Facultad de Traducción e Interpretación cuentan con licencias para Trados (la versión 5.5 que es algo antigua, pero menos da una piedra), así que no es excusa. Y si no se pueden usar licencias porque los alumnos deben traducir en casa, siempre quedará recurrir a herramientas de software libre como OmegaT.

ConvertWorld, aplicación web para convertir unidades

Vía Genbeta me entero de una aplicación web llamada ConvertWorld que se vuelve indispensable para traductores que convivan con la conversión de unidades (a pesar de que ya he hablado de que no siempre hay que convertir medidas). Una buena alternativa a conversores como Converber, WWW unit converter, ConvertAuto o XE, ya que lo reúne todo en una única página: el cambio horario es absolutamente genial.

Trabajos sobre documentación especializada

Ya comenté hace poco que blogoff ponía a disposición de todos un artículo sobre las distintas maneras de acceder a la información especializada en Internet. En este sentido, hay algunas facultades de Traducción e Interpretación, como la Granada, que imparten asignaturas optativas sobre documentación jurídica, económica y comercial, así como de documentación científica y técnica. Aunque en el caso de la traducción jurídica encontramos abundante información en español en bases de datos como Aranzadi, lo cierto es que los recursos sobre temas científicos y técnicos como ScienceDirect pecan de estar, en su mayoría, en inglés. Además, lo malo de estas bases de datos es que son de pago y normalmente se accede a ellas desde las propias universidades debido al alto coste de suscripción.

Como complemento a la formación de los estudiantes de Traducción e Interpretación u otros interesados, he decidido publicar varios trabajos y notas que tomé durante el transcurso de las asignaturas Documentación Jurídica, Económica y Comercial y Documentación Científica y Técnica en la facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Granada. Espero que se haga un buen uso de dichos documentos y que os resulten interesantes.

Descarga: Apuntes de la asignatura Documentación Jurídica, Económica y Comercial

Descarga: Análisis de bases de datos sobre economía

Descarga: Presentación sobre Internet Invisible

Descarga: Fuentes de información en Internet

Descarga: Búsquedas sobre la cistoscopia como tratamiento del cáncer de vejiga

LaTeX para traductores

latex log.thumbnail LaTeX para traductoresSi tras leer el título piensas que este artículo trata sobre medidas de protección para traductores, entonces hoy aprenderás algo nuevo. Si ya sabes a qué hace referencia LaTeX, bienvenido a una clase de repaso.

LaTeX es un lenguaje de marcas como HTML y XML que sirve para componer documentos olvidando la parte visual de forma que uno se pueda centrar exclusivamente en el contenido. Por tanto, la idea de LaTeX es parecida a la combinación de HTML y CSS para programar páginas web: por un lado escribimos el contenido y por otro el aspecto que tendrá. Esto no quiere decir que los documentos generados con LaTeX no cuenten con una buena estructura o no sean atractivos visualmente, sino todo lo contrario: partiendo de unos estilos y marcas predefinidos, es posible crear textos con un aspecto realmente profesional con muy poco esfuerzo.

Quizás la gran ventaja de LaTeX se encuentra en que resulta idóneo para escribir fórmulas matemáticas que con otros procesadores de textos como Word y OpenOffice.org llevaría más tiempo, si bien reconozco que lo poco que he probado el editor de fórmulas de Word 2007 me ha gustado mucho por lo intuitivo que es. De hecho, combinado con la gran calidad del resultado obtenido, esta es la razón por la que muchos documentos académicos relacionados con la ciencia y la tecnología se escriben con LaTeX. Es más, si trabajas con LaTeX es fácil deducir qué libros se han escrito usando LaTeX por el tipo de fuente utilizada.

Aprender a trabajar con LaTeX no es difícil pero tampoco sencillo, y lo cierto es que sabiendo utilizar las opciones de estilos y formato de Word reconozco que no considero necesario usar LaTeX por las limitaciones que supone cuando queremos hacer algo que se sale de lo normal, si bien es cierto que hay mucha ayuda sobre LaTeX en Internet. Como documentos de introducción recomiendo leer LaTeX para las Humanidades, una épica historia genialmente escrita sobre el guerrero Tux y sus arduas pruebas para complacer a los dioses del Olimpo con el uso de LaTeX, así como la guía rápida ¿Alergia al LATEX? y los recursos de CervanTeX.

La gran desventaja de LaTeX es que para ver el resultado final tenemos que hacer una conversión a PostScript o PDF y ver el documento generado. Para ello disponemos de varios editores y compiladores, de entre los que destaco MiKTeX por su potencia. Sin embargo, desde hace unos años está disponible un editor visual de LaTeX llamado LyX, una auténtica maravilla que nos facilita enormemente la labor de crear documentos de forma visual para exportarlos a varios formatos aparte de PostScript y PDF. Aunque he trasteado poco con él, pero lo poco que lo he usado me ha encantado, sobre todo porque hacer tablas con LaTeX es sumamente endemoniado sin ver el resultado.

¿Qué tiene que ver LaTeX con la traducción? Pues que, aunque no es muy frecuente, puede darse el caso de que un científico nos encargue una traducción de su artículo y nos envíe el documento en LaTeX tal y como comentan en la empresa de traducción Matiz Servicios Lingüísticos. Por tanto, disponer de conocimientos sobre LaTeX es un plus para nosotros. Por supuesto, también es posible escribir libros enteros en LaTeX no relacionados con la ciencia, como ya hice con mi manual de traducción de videojuegos.

Para acabar, diré que una vez para clase me inventé un encargo de traducción en el que tenía que traducir un artículo sobre un sistema de conversión de texto a voz del experto en traducción automática Harold Somers. Además de que la Revista Procesamiento del Lenguaje Natural donde supuestamente se iba a publicar exigía LaTeX como formato final, el artículo presenta la dificultad de que cuenta con caracteres fonéticos algo difíciles de encontrar en Word. El resultado lo podéis encontrar a continuación junto con el código en LaTeX.

Diseño experimental de un sistema de conversión de texto a voz para lenguas menores (PDF)

Código en LaTeX (PDF)

Cuando una imagen vale más que mil palabras

pic2color recuper colores imagen.thumbnail Cuando una imagen vale más que mil palabrasVía Naked Translations, que a su vez toma de referencia a Transblagw y Language Hat, me entero de que Merriam-Webster, empresa estadounidense de gran popularidad sobre todo por sus diccionarios, ha lanzado su Visual Dictionary Online, al cual se puede acceder libremente. Además, también he conocido la existencia de otros diccionarios visuales muy completos disponibles en inglés y francés. Por si fuera poco, gracias a Babel 2.0 he descubierto el ultrarrápido diccionario inglés monolingüe Definr.

Si bien es cierto que algunas veces al traducir textos técnicos lo que queremos es buscar el término equivalente del idioma de origen en la lengua de destino, otras veces necesitamos comprender el significado de los términos para poder describir las piezas de una máquina de forma inequívoca. Para el primer caso, utilizaremos recursos como diccionarios especializados o bien técnicas de documentación como teclear en Google “<término> proz”, “<término> glosario”, “<término> english spanish”, etc. (todas ellas sin comillas y reemplazando <término> por el término que se quiere buscar). Para el segundo caso, lo normal es buscar el término en cuestión en la sección de búsqueda de imágenes de Google. Puestos a hacer una recomendación, es más probable que encontremos antes una buena imagen en Google que en un diccionario visual si es algo muy especializado; de lo contrario, no estaría de más probar con algún diccionario visual.

Está claro que una imagen vale mil palabras, por lo que por muy raro que nos resulte un término, quizás viendo una imagen descriptiva demos con la solución de que un end cap en un contexto de tornillos y sujeciones podría ser simplemente un capuchón. Un término especializado no siempre es un término como tal, sino un nombre descriptivo que un técnico ha usado para referirse a una pieza. Por ejemplo, un L-pin no es más que un pasador en forma de L, y un V-engine es simplemente un motor en V. ¿Que no aparece mucho en Google? Eso no significa que el operario no vaya a entender a qué se hace referencia.

Afortunadamente, los manuales técnicos suelen incluir ilustraciones o diagramas de montaje en el que se pueden ver las piezas. Por ello, si el texto es muy técnico y abundan las imágenes, puede resultar muy útil imprimir el manual para no perder tiempo buscando en el documento electrónico. Yo mismo estoy en contra de imprimir cosas innecesarias, pero el tiempo me ha enseñado que esta es una buena práctica para no perder demasiado la concentración si el documento que debemos traducir es extenso.

Lo mejor de todo esto es que muchas veces nos empeñamos en conocer el equivalente de un término de la lengua de origen en la de destino, y si bien a veces se trata de una mera descripción como hemos visto, lo más seguro es que el técnico se refiera a un aparato o pieza simplemente como el cacharro ese.

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