Algo más que traducir

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Productividad y velocidad de traducción

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 06/08/2007

Reloj arenaPor mucho que nos cueste reconocerlo, la traducción, además de un arte, es una forma de vivir. Y para ello, hay que producir, ya sea de forma autónoma o en una empresa. Pero producir más no significa ser buen traductor, al menos desde el punto de vista de la calidad del texto meta, como bien explica este artículo desde el prisma de la programación.

Es normal que si traducimos rápido cometamos fallos que no se originarían si fuéramos a un ritmo más lento, pero desgraciadamente hoy en día los clientes suelen apretarnos bastante las tuercas y no hay tiempo para comprobar todo como a nosotros nos gustaría. Sin embargo, lejos de que esto repercuta considerablemente en la calidad de nuestro texto, lo que tiene que hacernos es ponernos las pilas y aumentar nuestra agilidad mental.

Me explico. Durante la carrera de Traducción e Interpretación nos malacostumbran con encargos en grupo que no superan las 1.000 palabras (más bien rondan las 500) y, aunque los textos breves son útiles para usarlos como herramienta pedagógica para adquirir destrezas de traducción, en último curso el nivel de exigencia debería aumentar para que los alumnos sepan enfrentarse al mercado laboral.

De nada sirve preguntarse si es mejor decir «Para saber más sobre» o «Para saber más acerca de» si con ello perdemos tiempo (a menos que el cliente sea Microsoft, que tiene una bonita guía de estilo sobre cómo se deben traducir ciertas expresiones). Al fin y al cabo, ¿no quiere decir lo mismo? En traduBlog, por ejemplo, hace tiempo se comentaba que un grupo de estudiantes de traducción había tardado unas 20 horas en traducir unas 850 palabras. Como digo, en clases introductorias es normal que se tarde mucho tiempo si se trabaja en grupo, pero es una perspectiva poco realista.

Palabras¿Cuál es, pues, la velocidad media de palabras traducidas por hora? Es algo indudablemente difícil de explicar y entran en juego muchas variables. Por ejemplo, un traductor con dos años de experiencia tendrá mucho camino recorrido y tardará menos en traducir un texto que un traductor novel. También, un traductor experto en la materia necesitará documentarse menos que alguien que no sea muy ducho en el tema.

Ni que decir tiene que cuanto más hayamos traducido del documento, más fácil nos resultará —al menos en principio— traducir velozmente dada la mayor familiaridad que tendremos con el tema del que trate el texto. Por ello, y sobre todo si traducimos en grupo, es importante hacer uso de herramientas de traducción asistida para crear glosarios y reaprovechar oraciones ya traducidas.

Por lo que he podido observar, parece que lo normal es traducir de 2.500 a 3.000 palabras diarias con calidad en unas buenas condiciones, pero si el tema es muy complejo la cifra desciende, y seguramente aumente conforme pasan los días si se trata de un proyecto de gran volumen. Yo, por ejemplo, hace una semana llegué a traducir… ¡hasta unas 4.000 palabras!

Para adquirir una buena velocidad de traducción, lo importante es encontrarse a gusto en el lugar de trabajo y mecanizar ciertos procesos. Por ejemplo, hay quien gusta de trabajar con música y haciendo breves descansos, mientras que otros se concentran mucho mejor sin ningún tipo de ruido. Aunque, ¡cuidado!, parece que algunos estudios demuestran que es mejor concentrarse en una tarea y no abarcar varias en poco tiempo.

En resumen, hay que traducir rápido, pero sin que ello afecte en exceso a la calidad. Por ello, prima optimizar el tiempo que uno pasa frente al ordenador. Si queréis más información sobre el tema, el Vademécum del traductor de Ricard Lozano expone una serie de consejos útiles para aumentar la productividad, y el profesor Ricardo Muñoz discute en un artículo la velocidad idónea para traducir a caballo entre la Universidad y el mercado laboral.

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La gestión de proyectos de traducción

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 28/07/2007

Gestión de proyectosComo muchos habréis leído estos días en diversos medios, el fenómeno Harry Potter es tal que, tras sólo tres días después de la publicación en inglés del último libro, ha aparecido en Internet una versión traducida al español en forma de blog (y ahora disponible en PDF también) de Harry Potter and the Deadly Hallows.

Evidentemente, por muy rápido que se traduzca sería imposible traducir tal ingente cantidad de texto en tan poco tiempo por una sola persona, por lo que la solución por la que se optó fue repartir cada capítulo a un traductor. Se trata, como bien apunta Enrique Dans, del fenómeno crowdsourcing: un proyecto de gran volumen llevado a cabo con éxito gracias a la colaboración sin ánimo de lucro de muchas personas.

Independientemente de la calidad de la traducción —que, por los primeros párrafos que he leído, no es mala como cabría esperar—, hay que reconocer que la hazaña es de alabar. Y eso que no sé la edad ni la formación de los autores de la traducción. Lo único que importa, en este caso, es que han sido capaces de lograr poner en marcha y acabar un gran proyecto de traducción.

Tal y como comenta Eugenia Arrés, se trata de una proeza en cuestión de gestionar proyectos. Y es que es una de las cosas que se echan de menos en una facultad de Traducción e Interpretación, la gestión de proyectos (al menos en Granada, aunque he oído que están detrás de una propuesta para los próximos años).

Lejos de las típicas traducciones de clase de 500 palabras, un traductor profesional tiene que enfrentarse a textos largos, muchas veces repetitivos, con los que lidiar junto a otros compañeros de profesión. En el caso de la traducción técnica o de proyectos grandes, las herramientas de traducción asistida (TAO) nos facilitan mucho la labor.

Pero no todo se reduce a decir «tú haces de este archivo a este otro y yo estos archivos», no al menos cuando se cuenta con 10 traductores y una semana de plazo. En este caso, el gestor de proyectos debería analizar primero el contenido de los archivos para conocer el contenido y usar una herramienta de TAO para ver las repeticiones y el número total de palabras que se debe traducir.

ProjectHay muchas variables en un proyecto de traducción. Por ejemplo, es posible que tengamos que traducir una página web con diversos contenidos y que cada traductor sea especialista en diferentes campos. Por tanto, es importante conocer al equipo con el que se va a trabajar.

Por supuesto, será imposible contar con traductores especializados en todos los aspectos tratados en la web, pero si por ejemplo sabemos que uno de ellos ha traducido muchos contratos y condiciones legales de otras páginas web, lo ideal sería asignarle a ese traductor todo el contenido jurídico que aparezca en la web que hay que traducir.

Es preciso brindarle a todo el equipo cierto material de referencia sobre lo que tienen que traducir siempre que sea posible, así como una guía de estilo con algunas convenciones, como por ejemplo si se ha de usar únicamente la tilde en «solo» cuando haya ambigüedad, escribir «medioambiente» o «medio ambiente», etc. De lo contrario, el proceso de revisión será más arduo.

Las instrucciones que recibirán los traductores (y revisores) deben ser claras y concisas. Si se van a traducir archivos de páginas web en formato HTML, es mejor recomendar un único programa de TAO (TagEditor, SDLX, CatsCradle…) en caso de que no sea necesario usar una memoria de traducción (algo poco probable en estos tiempos) y que los traductores estén familiarizados con los programas para evitar contratiempos.

Es importante que el gestor de proyectos prevea todas las dificultades que se puedan presentar durante el curso del proyecto y que esté disponible para contestar rápidamente a todas las dudas que le planteen los miembros del equipo que dirige. En otras palabras, es mejor prevenir que curar.

GanttPor ello, y siempre que sea posible, conviene dejar tantos días como sea posible de «colchón» para evitar problemas y revisar con más calma todo. Es decir, si la traducción tiene que entregarse el día 28, cabría esperar que esté terminado y revisado para el 26 por lo que pueda ocurrir.

Por supuesto, la informática puede echarnos una mano en la gestión de proyectos, y por ello se han creado programas específicos para agencias de traducción como Translation Office 3000 o Trans-Project Office, aunque es posible utilizar otros programas de gestión de proyectos.

Por último, si estáis interesados en ampliar información sobre la gestión de proyectos, os recomiendo leer el artículo publicado en La linterna del traductor titulado «Y tú, ¿traduces o proyectas?», de Juanjo Arevalillo. ¿Tú con qué te quedas?

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La potencia de las herramientas de traducción asistida

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 17/07/2007

TradosEn mis dos semanas de trabajo como traductor en plantilla he aprendido a exprimir el jugo de las herramientas de traducción asistida por ordenador (TAO) en casos reales y alejados de lo que se hace en la facultad. Por fin, después de aprender a utilizar Trados y algún que otro programa sin ningún ejemplo práctico, comprendo su utilidad.

Las herramientas de TAO nos facilitan mucho la labor de traducción de textos repetitivos (especialmente los técnicos) y permiten traducir con comodidad archivos de Word, archivos HTML de páginas web y archivos de programas de maquetación como FrameMaker o InDesign. Conforme traducimos, las traducciones se almacenan en una memoria de traducción de forma que, si en el futuro traducimos oraciones (segmentos) idénticos o parecidos, podremos reutilizar nuestro trabajo.

Utilizar memorias de traducción ofrece muchas ventajas. Por un lado, nos aseguramos cierta coherencia en el texto traducido, pues ni siquiera nos hará falta cambiar el estilo (algo innecesario en manuales de instrucciones muy técnicos, donde prima más el contenido que la forma); por otro, nos ahorramos tener que volver a traducir segmentos repetidos.

Como contrapartida, hoy en día los clientes están al tanto de la situación y los segmentos que se repiten los pagan a un precio menor dependiendo del tipo de repetición: total (100% match) o parcial (fuzzy match). Al fin y al cabo, es cierto que muchas veces se trata de texto que no necesita revisión y que no se debería pagar igual.

Hay muchos programas de TAO que utilizan memorias de traducción. Algunas soluciones libres son OmegaT para documentos de Word y OpenOffice principalmente y CatsCradle para archivos HTML de páginas web. Otros programas mucho más complejos y comerciales son Trados, SDLX o Deja Vu.

SDLXLos puntos fuertes de estos programas de TAO, desde el punto de vista del traductor profesional, son especialmente importantes. Por ejemplo, en SDLX puedes ver en todo momento los segmentos originales además de la traducción y permite que varios usuarios se conecten a la vez a una misma memoria de traducción y base de datos terminológica.

Así, podemos ir creando nuestra base de datos terminológica entre los distintos miembros traductores de un proyecto de volumen considerable y reutilizar el trabajo de nuestros compañeros a la vez que nosotros le facilitamos también su labor traductora y de documentación.

En nuestra empresa hemos empezado a utilizar un nuevo programa (aún en fase experimental) llamado Idiom WorldServer con muy buenos resultados. Obviando la parte de gestión de proyectos (que promete muchísimo gracias a los automatismos que permite), esta herramienta de TAO es muy parecida a SDLX, pero aporta numerosas ventajas.

IdiomPor ejemplo, los términos introducidos en la base de datos terminológica aparecen resaltados y facilitan la tarea de traducción. Además, puedes crear un kit de traducción con múltiples archivos y despreocuparte por el número de archivos que hay que abrir, pues el programa se encarga de insertar las traducciones en los archivos que corresponda. Asimismo, al contrario que SDLX, el programa escribe la traducción en los archivos de traducción en tiempo real, lo que facilita la unión de traducciones en proyectos en los que participa más de una persona. ¡Tanto es así que ni siquiera existe el botón de guardar!

También, aunque aún tenemos que hacer pruebas, existe la posibilidad de trabajar con muchos traductores y revisores de cualquier parte del mundo a través de un servidor y, si todo se automatiza como parece factible, puede llegar a ser una auténtica revolución en el mundo de la traducción. Tendremos que seguir experimentando para obtener resultados directos.

En definitiva, utilizar programas de TAO en el ámbito profesional, donde abundan los textos repetitivos, es muy recomendable por las características antes mencionadas. Ojalá en la facultad se enseñara de verdad la potencia de estas herramientas, aunque también es cierto que es difícil dado el presupuesto escaso para adquirir licencias de los programas usados en las empresas.

Evidentemente, es preciso usar herramientas de TAO cuando es necesario, pues de lo contrario puede ser contraproducente. Si traducimos un texto que exige cierta creatividad y que no tiene repeticiones, quizás nos entorpezca mucho el trabajo y no obtengamos beneficios. El volumen de trabajo que tengamos y el tipo de material también influye mucho para decantarnos por su uso. Al fin y al cabo, a la mayoría de autónomos le va bien usando un procesador de textos.

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Trabajos en grupo (II)

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 08/06/2007

Herramientas colaborativas

En el anterior post hablaba sobre la importancia de Internet y las nuevas tecnologías en los trabajos (y traducciones) en grupo. Espero que el siguiente enfoque os sirva de reflexión y aportéis otras alternativas.

Correo electrónico

Evidentemente, la mejor forma de comunicarse es mediante correo electrónico. A diferencia de la mensajería instantánea (Messenger), podemos leer las discusiones de los miembros de nuestro grupo desde cualquier ordenador con Internet. Además, se puede hacer una reflexión más elaborada sobre lo que se desea transmitir al no tener al otro esperando a que le respondas.

No soy muy partidario de trabajar con el Messenger en marcha, porque te distrae bastante. Pero bueno, también es verdad que no suelo escuchar música mientras traduzco y otras personas creen que es algo fundamental para trabajar mejor.

El problema del correo electrónico radica en que probablemente se enviarán muchos correos si el grupo es numeroso, y por tanto se corre el riesgo de no saber muy bien si algo que había que hacer está ya hecho o no. Por otro lado, puedes sentirte un poco perdido si pasas dos días sin leer el correo.

Gmail permite seguir la conversación de un mismo tema de una manera más o menos cómoda, pero sigue estando el problema de no saber qué versión del archivo que debes modificar es realmente la correcta. Además, si mientras haces cambios otro miembro del grupo ha hecho lo propio, habrá que fusionarlos. ¡Hasta puede que hayan hecho las mismas modificaciones!

Google Docs & Spreadsheets

Google Docs & Spreadsheets elimina el problema de las versiones de los archivos y que haya una persona que unifique todo al finalizar el trabajo o traducción. Lo único que hay que hacer es crear o subir un documento en formato Word, ODF o RTF y compartirlo con los integrantes del grupo en un par de clics.

La principal ventaja de Google Docs & Spreadsheets es que un mismo archivo puede ser modificado por hasta 50 personas a la vez desde cualquier ordenador con acceso a Internet. Por supuesto, los cambios de otras personas se pueden ver en el historial y en todo momento se puede volver a versiones anteriores del documento.

Evidentemente, esta aplicación no es una maravilla como Word u OpenOffice como procesador de textos, y tengo que reconocer que es más profesional trabajar con el control de cambios de Word. Además, hay que tener cuidado si se trabaja con documentos complejos con muchas tablas, pues se puede perder el formato. Ahora bien, si uno se acostumbra a trabajar con Google Docs & Spreadsheets desde un principio, se pueden obtener muy buenos resultados con un par de cambios al final en Word u OpenOffice.

Un ejemplo en el que Google Docs y Spreadsheets ahorra mucho tiempo es realizando informes de traducción. Con frecuencia, en clase se nos pide que analicemos una traducción de otro grupo según la terminología, estilo, estrategias de traducción, etc. Así pues, suponiendo que contemos ya con una plantilla, cada integrante del equipo puede dedicarse a un campo concreto y escribir su análisis donde corresponda en un único archivo sin tener que enviar tantos correos y que alguien tenga unificar todo.

Google Calendar

Con tantas cosas en la cabeza, es normal que tengamos una agenda en la que apuntemos nuestras cosas. Pero claro, hay gente que no apunta nada ­—como yo :P— y luego pasa lo que pasa. Por tanto, ¿por qué no usar un calendario online al que pueda acceder cualquier miembro del grupo?

Google Calendar nos permite tener un calendario personal (y profesional) en el que especificar tantos avisos como nos haga falta. Al igual que Google Docs y Spreadsheets, es posible acceder desde cualquier ordenador con acceso a Internet y compartirlo con otras personas.

Por si fuera poco, este calendario nos da la opción de enviar recordatorios vía correo electrónico o SMS a quien corresponda horas o días antes de un determinado evento. Así pues, ya no hay excusa para decir “anda, si yo pensaba que no había que hacer nada…”. Eso sí, lo malo de esto es que tendremos el trabajo hasta en la sopa.

¿Y cómo me entero yo de todo?

Es razonable pensar que hay que estar pendiente de todo para trabajar así. Para facilitar las cosas, existen aplicaciones que sirven de página de inicio personalizables donde poner prácticamente (casi) todo lo que necesites.

Tal es el ejemplo de Netvibes, que nos permite configurar a nuestro antojo todo lo que queramos que aparezca en nuestra página de inicio con un par de clics. Por ejemplo, podemos poner que se nos muestren los últimos mensajes de nuestras cuentas de correo, el calendario de Google Calendar, el diccionario de WordReference, una lista de tareas pendientes e incluso notas a modo de post-its. O, por qué no, el tiempo que hace en tu ciudad. Trastear es el secreto.


Bien, pues ésta es una manera de trabajar en equipo de forma un poco más óptima. Por supuesto, el correo electrónico y la mensajería instantánea sirven igualmente si uno está acostumbrado a trabajar así. Al fin y al cabo, de lo que se trata es de trabajar de la forma más cómoda posible y productiva. Pero en fin, nunca está de más probar nuevas cosas…

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Trabajos en grupo (I)

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 07/06/2007

Todos los que hemos estudiado Traducción e Interpretación conocemos la importancia de trabajar en grupo. De hecho, creo que la mayor parte de traducciones y trabajos que he hecho han sido con el apoyo de otros compañeros.

Trabajar codo con codo con otras personas tiene sus ventajas e inconvenientes. Idealmente, se debería tardar mucho menos tiempo trabajando cinco personas en un mismo proyecto que una sola. Además, seguramente cada miembro del grupo aportaría cosas que de otro modo pasarían inadvertidas para el resto de componentes. ¿Dónde están, pues, los inconvenientes? Probablemente en un mal enfoque del plan de trabajo.

He vivido en mis propias carnes tener que hacer una traducción en grupo y estar cinco personas delante de la pantalla. Y también ver que ha pasado una hora y que sólo hemos escrito dos párrafos y encima con distintas opciones de traducción que tienen que decidirse aún. En efecto, algo falla según las ventajas que hemos visto antes.

El trabajo ha de planificarse concienzudamente antes de ponerse con él. Por supuesto, puede que la actividad que tengamos que realizar esté también mal planteada y condicione la forma de trabajar. Por ejemplo, aún no concibo cómo se pueden plantear ejercicios de traducción de 500 palabras entre cinco personas en el último curso de la carrera (pues no dudo del valor pedagógico que tiene trabajar así en primero o segundo), aunque por suerte este caso no se da muy frecuentemente, al menos, en la Universidad de Granada.

Puedo comprender que antes sólo unos pocos tenían ordenador o acceso a Internet, pero hoy día, por suerte, son sólo unos pocos los que no disponen de estos medios. Al fin y al cabo, el ordenador para un traductor de nuestros días es como el taxi para un taxista. Así las cosas, no hay excusa para no beneficiarnos de Internet para trabajar en grupo en pleno 2007.

Así pues, una de las cosas que se debe enseñar en una facultad de Traducción e Interpretación es, por tanto, aprender a trabajar en equipo por Internet independientemente de la tarea que se tenga que realizar. Pero más importante que esto es aprender a trabajar en equipo tanto con gente conocida como desconocida, al menos profesionalmente.

Trabajar con gente conocida normalmente no supone grandes problemas, ya que ya sabes cómo trabaja cierta persona y tienes confianza para decirle lo que piensas si no estás de acuerdo, si bien no siempre es así por miedo a una mala.

Esto parece indicar que trabajar con gente desconocida sólo acarreará problemas, y la verdad es que en ocasiones hay muchas diferencias entre ciertos componentes de un grupo. Sin embargo, también puedes aprender muchas cosas que no aprenderías con tu grupo común de trabajo, de forma que también es posible enriquecerse de esta manera.

Otra cosa que me gustaría señalar es que, inevitablemente, se cometerán errores. Y el primer error es pensar que nosotros no cometemos errores. Hay que ser humildes y reconocer que nos podemos equivocar, pues dicha metedura de pata nos hará aprender de nuestro fallo para que no se vuelva a repetir. Por ejemplo, hace poco mi grupo suspendió una traducción simplemente por habérsela enviado al profesor sin haber aceptado todos los cambios del control de cambios de Word, y desde entonces tenemos mucho más cuidado al enviar archivos al profesor (o cliente según se mire).

En las próximas entradas veremos cómo sacar beneficio a las nuevas tecnologías en el ejercicio de nuestra profesión, así como una propuesta de trabajo para un encargo de unas 2.000 palabras.

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