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[Libro] La traducción de la A a la Z

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 13/07/2008

La traducción de la A a la Z

Título: La traducción de la A a la Z
Autor: Vicente Fernández González
Año: 2008
Tema: traducción
Editorial: Berenice
Páginas: 192
ISBN: 978-8496756557
Idioma: español

El otro día me acerqué a una librería con el objetivo de comprarme el cuaderno de ejercicios del Themen Aktuell (nada mejor para aprender un poco de alemán básico) y, curioseando en el apartado de lingüística (bueno, cada uno lee lo que quiere, ¿no?) me topé con un libro que me llamó la atención: La traducción de la A a la Z. Hoy, tras una semana, me he terminado sus generosas 192 páginas más bibliografía.

El libro es muy ameno e inusual. Su autor —o, mejor dicho, compositor— es Vicente Fernández González, quien es traductor de griego moderno, profesor en la Universidad de Málaga y dos veces ganador del Premio Nacional de Traducción. No esperéis encontrar aquí las respuestas clave a la traducción ni un manual introductorio a las técnicas de la profesión. Se trata, simple y llanamente, de una selección de textos —o collage como Fernández González dice— relacionados con el mundo de la traducción en forma de glosario, pues a cada letra del abecedario le corresponden varios artículos sobre temas diversos.

Si queréis pasar un rato agradable leyendo 20 minutos al día sobre traducción, este es vuestro libro. Hay un poco de todo: desde artículos sobre la teoría de la traducción hasta fragmentos de novelas en las que el protagonista es traductor e incluso textos que no tienen nada que ver con la traducción pero cuya importancia no habría sido la misma sin ser traducidos. Esa es precisamente la ventaja, ya que si no te gusta un texto, puedes pasar al siguiente sin preocuparte. No obstante, como cada artículo no supera normalmente la página y media, acabas leyendo casi todos los textos y sacando algo de provecho de cada uno.

Algunos textos no tienen desperdicio, y nada más que por haberlos descubierto y leído no me arrepiento de haberme gastado los 16 euros y medio que cuesta un ejemplar. Yo os animo a que, como mínimo, le echéis un vistazo al libro y juzguéis vosotros antes de comprarlo o sacarlo de la biblioteca (esta opción es quizás la más recomendable si no os interesa mucho este tipo de lecturas). Os dejo con los dos artículos que más me han gustado (y sí, los he tenido que mecanografiar, así que imaginad si me han gustado).

UNA NOTICIA ALARMANTE…

Error de traducción causa cuatro muertos en hospital de Francia

El ministro de Salud, Xavier Bertrand, anunció hoy medidas contra distintas personas por negligencia en el tratamiento de 23 hombres que padecían cáncer de próstata. El caso se produjo entre mayo de 2004 y agosto de 2005.

Nancy, Francia. Un error en la traducción de instrucciones para el uso de software médico causó presuntamente la muerte a cuatro pacientes en un hospital de Francia, informó hoy la directiva de la agencia regional de hospitalización en Lorena.

Al parecer, los cuatro pacientes recibieron una sobredosis de rayos X que les causó la muerte.

“El problema no radica en los técnicos o el software, sino en la interpretación y la transmisión del software”, dijo Antoine Perrin en Nancy, tras la publicación de un duro informe del gobierno francés que criticaba al personal del centro clínico, en la localidad de Epinal.

El ministro de Salud, Xavier Bertrand, anunció hoy medidas contra distintas personas por negligencia en el tratamiento de 23 hombres que padecían cáncer de próstata. El caso se produjo entre mayo de 2004 y agosto de 2005.

Según Bertrand, las muertes de tres de los cuatro pacientes fallecidos están relacionadas con el error. El informe del gobierno señala que los otros 19 pacientes sufrieron complicaciones de distinta gravedad debido a la sobredosis

… Y UN MENSAJE EN UNA BOTELLA PERDIDA EN EL CIBEROCÉANO

Veintitrés pacientes del Centro Hospitalario Jean Monnet de la ciudad francesa de Epinal, enfermos de cáncer de próstata, fueron expuestos a niveles de radiación muy superiores a los permitidos entre mayo de 2004 y agosto de 2005. Cuatro pacientes murieron, tres de ellos a causa del tratamiento radioterapéutico, mientras otros diez sufrieron daños leves.

Estos hechos se convirtieron en leyenda negra cuando en febrero de 2007 salió el informe oficial de la Autoridad de Seguridad Nuclear (ASN) y de la Inspección General de Asuntos Sociales (IGAS) y la agencia de noticias alemana DPA atribuyó las muertes a una «mala interpretación manual de instrucciones».

Los medios de información alemanes fueron los primeros en malinterpretar la nota de agencia, de por sí inexacta, y titularon «Übersetzungsfehler kostet vier Patienten das Leben»; los periodistas españoles entendieron lo mismo: «Error de traducción causa cuatro muertos en hospital de Francia»; y por una vez coincidieron con los ingleses «Translation Error Said To Have Led To Hospital Deaths». Sorprendentemente no se halla referencia alguna en francés que hable de un error de traducción como responsable de las muertes. Debe ser que en Francia la reputación de los traductores es mejor que la de los periodistas.

Al parecer ninguno de los redactores malgastó su tiempo en la lectura del informe, porque de haber leído las ocho páginas, podrían haber averiguado que el informe destaca precisamente que el manual de instrucciones no estuviera disponible en francés: «De plus, les manipulateurs ne disposent d’aucun guide d’utilisation en français adapté à leur pratique quotidienne. Ils n’ont pas été formés correctement…». Es decir, el personal del hospital estuvo mal formado y no sólo no había en absoluto un error de traducción, es que no existía traducción alguna del manal, como exige la ley.

[...]

Pero, de haber leído el informe oficial, los periodistas podrían haberse percatado de que, incluso disponiendo de una traducción correcta, las muertes no se podrían haber evitado, dado que se detectaron deficiencias en la ergonomía del dispositivo, errores de organización y control de calidad durante la terapia. Además no se realizaron los controles de seguimiento necesarios a los pacientes, con los que se podría haber detectado el error a tiempo.

Un error de traducción, sobre todo en textos médicos, puede tener consecuencias fatales. En este caso, un error periodístico por falta de traducción ha creado una leyenda negra, que se está perpetuando en el ciberespacio.

EL AMOR EN ESPERANTO

Siguió entonces una época de profunda infelicidad. Comenzamos a sospechar de toda la gente y de todas las cosas. Si la portera nos decía alguna vez: «Buenos días», se nos iba el día entero preguntándonos qué nos había querido decir… o qué nos dijo. «¿Tú crees que nos quiso decir que estamos atrasados en la renta?», preguntaba Estefanía. «No, me parece que lo que nos quiso decir fue que el día estaba nublado». «Qué tonto eres. Eso fue lo que nos dijo cuando regresamos». Señaló al cielo y dijo: «El día está nublado». «La tonta eres tú, Estefanía. Cuando nos dijo que el día estaba nublado, dijo otra cosa». «¿Qué cosa?» «Yo qué diablos sé. Precisamente ese es el problema: nunca sabremos lo que la gente nos quiere decir». «¿Pero no hay ninguna posibilidad de que cuando diga alguien: el día está nublado, quiera decir eso, precisamente?» «Una en mil, quizá». «¿Y cómo reconocerla?» «No lo sé. Y tal vez no baste que ames a la persona y la persona te ame a ti. Pero desde luego, si el día está nublado, hay ciertas posibilidades de que sea verdad lo que dicen». Estefanía se levantó, caminó hacia la ventana y me dijo: «El día está nublado y quiero hacer el amor contigo». Casi nunca nombrábamos al amor cuando lo hacíamos. Simplemente, comenzábamos a hacerlo, como quien pone de pronto un disco y se sienta a escucharlo sin tener que decir antes: «Escuchemos el quinteto en La Mayor para clarinete y cuerdas, K.891 de Wolfgang Amadeus Mozart». El primer movimiento era tranquilo, como caminar por un campo de rosas, con cantabile que hacía las delicias de Estefanía. Seguía un larghetoo ejecutado con lentitud y nobleza. En el tercer movimiento, tal como lo ha señalado la crítica, el clarinete volvía a ser el instrumento rustico que podemos encontrar en Baviera y otras provincias alpinas. Por último el final estaba lleno de variaciones divertidísimas, caprichos, improntos, obligados y ritornelos. Los aplausos eran abrumadores. De modo que por esa vez no sólo creí a Estefanía, sino que creí en ella. «El amor está nublado», le dije, «y quiero hacer el día contigo». Este estúpido juego de palabras la [sic] hizo reír hasta recuperar la inocencia.

Esto nos llevó a otra confusión más. Descubrimos que así como hay la posibilidad de que una persona cuando dice una sola cosa, por ejemplo: «Buenos días», está queriendo decir y diciendo de hecho mil cosas distintas, hay la posibilidad contraria: que cuando una persona dice mil cosas distintas, está queriendo decir, y dice, una sola cosa. Para seguir con el mismo ejemplo, te contaré: una tarde le dije a Estefanía: «¿Quieres ir al cine?», y ella, con esa intuición que se prendía a los picos de los pájaros, entendió que lo que lo estaba diciendo en realidad era, en realidad: «Te quiero». Fuimos, en efecto, al cine a ver El submarino amarillo y le pregunté: «¿Se te antojan unas palomitas de maíz?”, cuando en verdad, lo que lo ye estaba diciendo era «Te quiero». Después del cine esperamos nuestro tranvía y cuando llegó le dije: «Este es el que nos deja». Y Estefanía comprendió lo que yo le quería decir con eso. Durante un tiempo, esto resultó muy agradable y en cierto modo halagaba la vanidad de Estefanía, ya que cuando estábamos con nuestros amigos, o en el hospital, o en la agencia de publicidad, yo podía declararle mi amor a todas horas del día sin que nadie se enterara. Así, frases tan simples como «Hay que hacer un anuncio sobre un nuevo desodorante», «El enfermito de la cama ocho necesita una benoclisis» o «Pásame la sal», todas querían decir, naturalmente, «Te quiero». Como te imaginarás, la cosa se volvió obsesiva y una vez que le dije a Estefanía «No me esperes a comer», se puso furiosa, me pegó en el pecho con los puños cerrados y me gritó: «¡Ya no me digas tanto que me quieres y demuéstramelo!». Como lo peor que le podría decir en ese momento era «Pero Estefanía, si yo ye quiero con toda mi alma» (porque no me hubiera creído ni media palabra), me pareció mejor quedarme callado y dejar de hablarle por varios días.

Tuvimos que hacer el amor en silencio, y nos limitamos a comunicarnos tan sólo con el lenguaje de nuestras lágrimas, nuestros besos y caricias, nuestros eructos y nuestros gestos, sin decirnos una sola cosa ni en español ni en ningún otro idioma. Pero a cambio de esto, y para que mi prima viera que en efecto yo hablaba más de un idioma vivo y más de una lengua muerta, un día la base en francés. Ella se limitó a bostezar en sueco. Yo la odié un poco en inglés y le hice un ademán obsceno en italiano. Ella fue al baño y dio un portazo en ruso. Cuando salió, yo le guiñé un ojo en chino y ella me sacó la lengua en sánscrito. Acabamos haciendo el amor en esperanto.

F. del Paso (énfasis mío)

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[Libro] The Game Localization Handbook

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 27/04/2008

Game Localization HandbookTítulo: The Game Localization Handbook
Autores: Heather Chandler
Año: 2004
Tema: localización
Editorial: Charles River Media
Páginas: 338
ISBN: 978-1584503439
Idioma: inglés

Hacía mucho tiempo que no hablaba sobre libros, así que me he decidido a reseñar este más que interesante manual sobre localización de videojuegos. Jorge Díaz Cintas me comentaba hace poco que, efectivamente, aún queda mucho por recorrer en la investigación del mundo de la localización de videojuegos a pesar del auge en el que se encuentra. Afortunadamente, cada vez hay más publicaciones sobre esta modalidad de traducción audiovisual, como los números especiales de las revistas de traducción Tradumàtica y Perspectives: Studies in Translatology.

En primer lugar, hay que tener presente que el enfoque del libro de Heather Chandler es eminentemente técnico y no traductológico. Por tanto, no esperéis encontraros un compendio de estrategias, teorías y consejos de traducción para traducir videojuegos, sino más bien una visión general del proceso de localización de un videojuego. En cierto modo, se parece mucho al conocido A Practical Guide to Localization de Bert Esselink.

El manual está dividido en cinco bloques. El primero, Defining Localizations, es una introducción al mundo de la localización, donde se explican términos como localización, globalización e internacionalización y se tratan las razones de por qué es necesario hoy día pensar en lanzar un producto en varios países, ya sea a la misma vez que sale en su país de origen (sim-ship) o unos meses más tarde.

El segundo bloque, Planning Localizations, versa sobre el negocio en sí de la localización y cómo puede llevarse a cabo, es decir, si es el propio equipo de desarrollo del juego el que planifica la localización o si el cliente confía en empresas dedicadas a la localización, lo que libera de trabajo al equipo de desarrollo pero aumenta la complejidad del proyecto por haber más gente implicada. No obstante, está opción parece ser la más viable según lo que se desprende del libro. Todo es cuestión de que los gestores de proyectos trabajen codo con codo.

El tercer bloque, Producing Localizations, es el más interesante desde el punto de vista de alguien que se quiera dedicar a la localización. Es en este bloque donde se ven los aspectos técnicos y fundamentales para una localización exitosa. El aspecto más importante de todos es tener en mente que el videojuego será localizado desde el primer día de desarrollo, pues solo así se obtendrá un código que separe el código en sí y el texto que se ha de traducir. Por hacer un símil, digamos que es como separar el contenido del diseño en una página web con una hoja de estilos CSS. Otros temas tratados en este bloque son la forma de organizar los archivos con contenido para traducir (assets, cuya traducción aceptada en el mndillo parece ser “activos”), cómo se debe extraer e insertar el texto y el proceso de pruebas de una localización.

El cuarto bloque, Concluding Localizations, trata principalmente sobre el marketing que se ha de hacer para captar la atención del público y el diseño de la caja y los manuales de un videojuego localizado, ya que no siempre coinciden con el original. Asimismo, hay un capítulo dedicado a los kits de localización, es decir, las formas de facilitar al equipo de localización todos los archivos que han de localizarse.

El quinto y último bloque, Localization Lessons, es básicamente un conjunto de consejos que hay que tener en cuenta antes y durante el proceso de localización para que todo vaya sobre ruedas, ya que, tal y como se explica, siempre hay cosas que no salen como se había previsto. El bloque concluye con un caso práctico de todo el proceso de localización del videojuego Ghost Recon: Island Thunder, lo que ayuda a afianzar todos los conocimientos vistos en el manual.

En conjunto, un buen manual para introducirse al mundo de la localización de videojuegos desde un punto de vista técnico y empresarial. Además, incluye muchas listas de comprobación y ejemplos que pueden resultar de gran utilidad.

Mi valoración: si te gusta el rollo técnico de la localización y te apasionan los videojuegos, seguro que sacarás buen provecho de este manual. Si os interesa el tema, podéis leer una entrevista a la autora.

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[Libro] How To Talk About Books You Haven’t Read

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 21/03/2008

How to Talk About Books You Haven’t ReadTítulo: How To Talk About Books You Haven’t Read
Autor: Pierre Bayard
Año: 2008
Tema: Libros
Editorial: Granta Books
Páginas: 189
ISBN: 978-1862079861
Idioma: inglés
Título original: Comment parler des livres que l’on n’a pas lus ?
Traductor: Jeffrey Mehlman

Ahora que lo pienso, no tengo ni la más remota idea de cómo conocí este libro. ¿Sorprendente? Bueno, yo creo que nos ha pasado a todos más de una vez. Lo único que sé es que me llamó la atención cuando lo conocí por Internet, me metí en The Book Depository, vi que era barato y, tras algunas referencias positivas, lo pedí. El libro se lee con facilidad, y sus doce capítulos para tan pocas páginas permiten que se pueda digerir sin complicaciones. Unos son más interesantes que otros (los del final no me han apasionado demasiado), pero todos tienen algo nuevo que contar.

Pierre Bayard, profesor de literatura francesa y psicoanalista, parte de una sencilla hipótesis: todos, en algún momento de nuestras vidas, debemos hablar de libros que no hemos leído. Ya sea como estudiantes (¿quién no ha sido protagonista o conoce a alguien que haya hecho un trabajo sobre un libro que apenas ha hojeado?) o como padres contándoles una historia a nuestros hijos, lo cierto es que estoy seguro de que nadie se salva de la experiencia. Pero lo mejor de todo es que, aunque no lo sepamos, podemos poner en práctica muchos recursos para hacerlo bien, ya que, de hecho, ni el propio Pierre ha leído en su totalidad todos los libros con los que ejemplifica cada capítulo. Y la verdad es que lo hace francamente bien.

Si sois unos apasionados de la lectura, este libro os revelará grandes secretos. Por ejemplo, todos sabemos que es imposible leer todo lo que se publica… ¿o acaso es posible? Al parecer, el bibliotecario que aparece en El hombre sin atributos sí que puede hacerlo. ¿Cómo? Leyendo solo el título y el índice de todo lo que pasa por sus manos. Si cuando leéis os imagináis a la perfección una escena, quizás os interese leer el capítulo dedicado a El nombre de la rosa y a por qué Guillermo de Baskerville logra hallar al culpable de los crímenes que se cometen en la abadía. Si pretendéis conquistar a alguien en el primer encuentro hablando sobre libros, Bill Murray, en Atrapado en el tiempo, os dará algunas pistas (aunque tened cuidado si no habéis visto la película, porque algo que no me ha gustado es que Pierre nos destripa tanto el argumento que nos cuenta el final).

Sin duda, el capítulo que más me ha impactado ha sido el dedicado al filósofo Montaigne, ya que nos relata la facilidad con la que olvidamos no solo los libros que hemos leído, sino la opinión que nos merece. Aunque parezca una tontería, creo que es algo que nos pasa a todos. Yo tengo una lista en la que anoto los libros que me faltan por leer, y cuando me pongo a pensar en todo lo que he leído no siempre recuerdo todo y, ni mucho menos, tengo una opinión totalmente fundamentada sobre su lectura. Montaigne ponía una nota en cada libro con su opinión justo después de su lectura para que no se le olvidara y yo, sinceramente, creo que debería hacer lo mismo. Así pues, tendré que sacar tiempo suficiente para contarlo en este blog. Al fin y al cabo, la lectura está estrechamente relacionada con la traducción, ¿no? Por cierto, que algo que me ha gustado es que en las referencias bibliográficas siempre sale el nombre del traductor de la obra y que en la solapa del libro se dedican las mismas (pocas) líneas al traductor que al autor.

Mi valoración: sin ser una maravilla, muy entretenido y del que se pueden aprender muchas cosas. Lástima que por ahora no esté en español.

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The Book Depository: libros en inglés con gastos de envío gratis

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 17/03/2008

The Book DepositoryConocí The Book Depository hace unos meses gracias un comentario —que ahora no logro ubicar— de Curioso pero inútil (CPI), y no hace mucho le di una oportunidad para comprar Hackers: Heroes of the Computer Revolution (un fascinante libro sobre los orígenes de la informática con muchos datos biográficos de programadores tan influyentes como, por ejemplo, Richard Garriot, el creador de la serie Ultima) y The Game Localization Handbook (el título ya habla por sí solo). Hace tan solo unas semanas he vuelto a confiar de nuevo en The Book Depository para adquirir How To Talk About Books You Haven’t Read (del que pronto haré una reseña) y, dado lo satisfecho que estoy con el servicio, me he animado a dedicarle una entrada para que gente como yo, que busca libros en inglés a buen precio, conozca alternativas a Amazon.

¿Qué ventajas tiene The Book Depository? Principalmente, que ofrece gastos de envío gratis a nivel internacional, lo que incluye, cómo no, a España. El servicio es muy rápido, ya que si bien me tardó una semana y media el primer envío (que no es mucho sabiendo que viene de Reino Unido), el segundo apenas tardó tres días (yo aún no me explico cómo fue posible). Por supuesto, todos los libros llegaron en perfectas condiciones. Pero aún hay más: el precio es muy competitivo, ya que contando los gastos de envío gratis normalmente te suele salir más barato que comprando en Amazon. El método de pago es por tarjeta de crédito (no he probado la de débito), y tengo que reconocer que es súper cómodo si tienes pensado hacer varias compras, porque basta con introducir los datos necesarios para que el sistema los recuerde la próxima vez.

Por todo ello, The Book Depository es una alternativa ideal a Amazon u otras tiendas en línea sobre todo si compras libros extranjeros esporádicamente y no quieres que los gastos de envío sean más caros que el propio libro en sí. Altamente recomendado.

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[Libro] Las herramientas del traductor

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 04/03/2008

Herramientas del traductorVía N. de T. me entero de que el Grupo de Investigación Traductología de la Universidad de Málaga ha publicado recientemente un libro dedicado a las herramientas del traductor en sus diferentes vertientes, como es el caso de las obras de consulta de las que dispone. Se trata de un libro en el que han participado profesores de la Universidad de Málaga como Carmen Mata Pastor y Juan Crespo Hidalgo y de la Universidad de Granada como Roberto Mayoral Asensio y Ricardo Muñoz Martín, y lo mejor de todo es que se puede descargar libremente de Internet, al igual que el resto de publicaciones de dicho grupo. Le acabo de echar un vistazo al índice y la verdad es que sus 445 páginas prometen una muy buena calidad. Chapó por el Grupo de Investigación Traductología por la iniciativa de publicar sus textos en Internet, como ya hace el grupo PETRA de la Universidad de Granada.

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[Libro] La música de los números primos

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 02/01/2008

La música de los números primosTítulo: La música de los números primos
Autor: Marcus du Sautoy
Año: 2007
Tema: Matemáticas
Editorial: Acantilado
Páginas: 528
ISBN: 978-8496489837
Idioma: español
Título original: The Music of the Primes: Searching to Solve the Greatest Mistery in Mathemathics
Traductor: Joan Miralles de Imperial Llobet

Entre turrones y mantecados he conseguido leer uno de los libros que más tenía ganas de explorar gracias a la reseña que hicieron los Microsiervos hace ya algún tiempo sobre esta obra dedicada a las matemáticas y, en concreto, a los números primos. Es decir, aquellos números naturales mayores que 1 que son divisibles únicamente por sí mismos y por la unidad, como por ejemplo 2, 3, 5, 7, 11, 13, 17, 19, etc. Y ahí radica el problema: siendo una sucesión de números, debería existir una fórmula para hallar cuál será el siguiente… ¿o no?

El primer paso, demostrar que existen infinitos números primos, ya lo dio el griego Euclides, y no fue hasta Gauss, previo estudio de Legendre, cuando se comprendió medianamente bien el comportamiento de los números primos. Sin embargo, el método empleado por Gauss no era todo lo preciso que se podría esperar, por lo que tuvo que entrar en escena el alemán Bernhard Riemann y su célebre hipótesis para, gracias al uso de la función zeta, plantear una forma de prever la forma en que se distribuyen los números primos. El problema es que se trata de una conjetura y no de un teorema, es decir, se trata de algo que no está demostrado matemáticamente.

Marcus du Sautoy recorre a lo largo de 500 páginas la historia y anécdotas que han girado en torno a estos números de una forma muy clara y huyendo del lenguaje científico que tanto nos asusta como lectores de ciencia. El estilo es muy limpio, y la verdad es que la forma de narrar todos los acontecimientos engancha desde la primera a la última página. Al igual que la película Zodiac se basa en el misterio sin resolver del Asesino del Zodíaco y cuenta la infinidad de quebraderos de cabeza por hallar a un culpable, La música de los números primos pone todas las cartas sobre la mesa y repasa los principales hallazgos y vida de los más grandes matemáticos del mundo: Euler, Gauss, Hilbert, Riemann, Turing, etc. Quien crea que los números primos no sirven para nada, basta decir que el sistema criptográfico RSA (sí, el que se utiliza cuando compras por Internet) hace uso de ellos. Marcus du Sautoy también cuenta otras curiosas y fascinantes peculariedades de las matemáticas, como la imposibilidad de resolver a ciencia cierta el solitario Klondike de Windows, del que nuevamente Microsiervos se hace eco.

Aunque soy de letras, lo cierto es que, como muchos lectores supondrán, me gusta mucho la ciencia y la tecnología (especialmente la informática), y quizás por eso admiro libros de divulgación científica como este y otros como Cara a cara con la vida, la mente y el universo, de Eduardo Punset, o La física de los superhéroes, de James Kakalios. Como traductores es muy importante que estemos a la vanguardia de temas de actualidad y temas científicos y técnicos dependiendo de nuestra especialidad. O al menos eso nos dicen en la facultad, ¿no? Pues bien, no hay duda de que el libro de du Sautoy es un buen comienzo para aquellos que tengan ganas de darse un chapuzón en tierras aparentemente lejanas e incomprensibles.

La traducción es muy buena en todo momento en el sentido de no hay nada que choque y a que todo se lee muy fluidamente. No obstante, los puristas de la ortotipografía encontrarán que el guión largo o raya (—) se utiliza “a la americana”, pues no se deja ninguna separación entre las palabras en que aparece (por ejemplo, esto es un—muy breve—inciso), así como que a veces el punto que cierra una oración va antes de las comillas en vez de después (unas veces sale “de esta manera”. y otras “de esta.”). O sea, que no hay coherencia. Por lo demás, salvo que a mí me chirría “excitante” y prefiero “emocionante”, felicito al traductor por su trabajo.

Dos pasajes del mismo capítulo que me resultaron la mar de curiosos. El primero, de traducción:

Fue la hija del poeta lord Byron, Ada Lovelance, quien comprendió el increíble potencial de programación que suponía la máquina de Babbage. Mientras traducía al francés un ejemplar del ensayo en que Babbage había descrito su máquina analítica, Ada no resistió la tentación de añadir algunas notas personales para destacar sus virtudes. “Podemos afirmar de manera totalmente apropiada que la máquina analítica teje motivos algebraicos, de la misma manera en que el telar de Jacquard teje flores y hojas”. Sus anotaciones indicaba muchos programas que la nueva máquina de Babbage, aunque totalmente teórica y nunca hubiera sido construida, habría podido ejecutar. Una vez terminada la traducción, sus anotaciones resultaron tan copiosas que la versión francesa del ensayo resultó tres veces más extensa que el original inglés. Hoy, Ada Lovelace está considerada unánimemente como la primera programadora de ordenadores del mundo. (p. 309)

Y el segundo, un auténtico embrollo supeditado a la lógica:

Curiosamente, la hipótesis de Riemann se encuentra en una categoría distinta respecto de la cuestión de Cantor. Si Cohen repitiera su propio éxito y consiguiera demostrar que la hipótesis es indecidible sobre la base de los axiomas de las matemáticas, ¡demostraría que la hipótesis es, de hecho, verdadera! En realidad, si es indecidible, entonces o es falsa y no podemos demostrarlo, o bien es cierta y no podemos demostrarlo. Pero, si es falsa, entonces existe al menos un cero que cae fuera de la recta critica y que puede ser usado para demostrar que es falsa. Por tanto, no puede ser falsa sin que seamos capaces de demostrar que lo es. Por ello, la única posibilidad de que la hipótesis de Riemann sea indecidible se verifica si es cierta aunque no podamos demostrar que todos los ceros están sobre la recta crítica. (p. 308).

Mi valoración: si alguna vez te han gustado las matemáticas y te gustaría volver a adentrarte en ellas, este podría ser tu libro. Por cierto, el título del libro no está elegido al azar, por lo que si quieres saber a qué se debe, deberás adentrarte en las profundidades de sus páginas :)

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[Libro] Manual de traducción inglés-castellano

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 30/11/2007

Manual de traducción inglés-castellanoTítulo: Manual de traducción inglés-castellano. Teoría y práctica
Autores: Juan Gabriel López Guix y Jacqueline Minett Wilkinson
Año: 1997
Tema: Traducción general
Editorial: Gedisa
Páginas: 365
ISBN: 978-8474325528
Idioma: español

Aprender a traducir solo a partir de la teoría es una tarea imposible. Por ello, el manual de Juan Gabriel López Guix y Jacqueline Minett Wilkinson se fundamenta en ejemplos recogidos de la enseñanza de esta disciplina por parte de los autores y de textos publicados. En este sentido, la concepción de este manual parte de dos premisas: el análisis de los rasgos diferenciales del español y el inglés y una reflexión de la práctica traductora. A pesar de haber sido publicado hace ya diez años, sigue siendo de valiosa utilidad no solo para el futuro traductor en período de formación, sino también para el estudiante de lenguas, ya que se recogen aspectos que habitualmente quedan excluidos en la enseñanza de idiomas.

Un vistazo rápido al índice de la obra en cuestión nos permite ver que propicia lo que podríamos llamar «traducción reflexiva», es decir, ejemplificar la teoría con la práctica y utilizar esta para generalizar y modelar tanto técnicas como procedimientos de traducción. Sin embargo, la vertiente práctica de esta obra no se limita al gran número de ejemplos con los que cuenta, sino también a la serie de consejos prácticos que ofrece sobre el ejercicio de la profesión.

En el primer capítulo, los autores versan sobre la figura del traductor y algunas cuestiones relacionadas con la traducción, tales como la invisibilidad de la misma, la importancia de la competencia en la lengua materna (dividida en el conocimiento de sus normas, la presencia constante de los modelos de escritura y la capacidad de lectura crítica) sobre la capacidad activa en la lengua extranjera, y el concepto de fidelidad en la traducción. Se trata, pues, de una buena introducción al panorama del mundo de la traducción para todos aquellos que se aproximen a él por primera vez.

El segundo capítulo arranca con una vertiente reflexiva sobre el lenguaje desde el punto de vista lingüístico y filosófico, y describe las teorías de Austin y Searle sobre la importancia del uso y las máximas de Grice, que parten de las intenciones de los hablantes. A continuación, se presenta la hipótesis de la indeterminación de la traducción de Quine y la propuesta de Davidson para salir del callejón de la indeterminación. Por último, se exponen algunos conceptos tradicionales sobre el significado, así como algunos ejemplos de la práctica de la traducción.

El tercer capítulo analiza el denominado «genio de la lengua» y los rasgos comunes entre lenguas por el mero hecho de serlas (arbitrariedad, elementos discretos, doble estructuración y productividad) y pasa a describir los universales postulados por Chomsky. Los restantes subapartados del capítulo tratan los rasgos comunes y diferenciales entre el inglés y el español con ejemplos, como la estructura lógica de las oraciones en dichos idiomas.

Al estudiante de traducción o al traductor profesional que trabaje con el par inglés-español les resultarán de gran interés los capítulos cuarto, quinto y sexto sobre el estudio contrastivo del inglés y del español. Destacan las páginas dedicadas al sistema verbal del inglés o a la problemática yuxtaposición de adjetivos y sustantivos en dicha lengua y su transposición en español, que se trata con detalle y claridad. También sonde gran utilidad las páginas sobre los diferentes usos y normas de puntuación existentes en ambas lenguas.

En el capítulo séptimo podemos encontrar la vertiente más teórica del manual, ya que hace un exhaustivo repaso hasta la fecha en que se publicó dicho manual de las diferentes corrientes traductológicas. Entre los autores que se mencionan, destacan Vinay y Darbelnet (perspectiva de la estilística comparada), Nida y Taber (reflexiones en torno a la traducción bíblica), Steiner (afirmación de que la característica esencial del lenguaje es la apropiación particular que hace cada individuo de la lengua), Kelly (teoría general de la traducción), Delisle (método interpretativo para la traducción basado en el sentido), Newmark (determinación del método más adecuado para traducir cada tipo de texto), Nord (crítica de los modelos basados en el análisis textual del texto de partida que intentan establecer la función del texto original para luego reproducirla en el texto de llegada) y Hatim y Mason (relación entre los procesos del discurso con los intereses prácticos del traductor).

En el capítulo octavo, el lector halla una buena exposición sobre cuestiones de orden discursivo relacionadas con la lectura y el análisis del texto y con la cuestión fundamental en toda traducción de la cohesión sintáctica y de la coherencia semántica. La abundancia de ejemplos permite una mejor comprensión de los temas tratados.

En el capítulo noveno los autores hacen un repaso ejemplificado de los procedimientos básicos de traducción según Vinay y Darbelnet: préstamo (palabra que se toma de una lengua sin traducirla), calco (clase de préstamo en la cual se toma prestado de la lengua extranjera el sintagma pero se traducen literalmente los elementos que lo componen), traducción literal (trasvase palabra por palabra de una lengua a otra respetando las servidumbres lingüísticas de la lengua de llegada), transposición (modificación de la categoría gramatical), modulación (modificación del punto de vista), equivalencia (mensaje equivalente), adaptación (situación funcional equivalente), expansión (amplificación necesaria por motivos estructurales), reducción (concisión por razones estructurales o estilísticas) y compensación (recuperación en algún lugar del lastre que ha tenido que soltarse en otro). Si bien es cierto que el traductor profesional realiza todos estos malabarismos automáticamente, no está de más que los haga conscientes y opte a sabiendas por uno u otro.

El décimo capítulo hace un breve análisis sobre las principales fuentes de autoridad del español y el inglés y otros recursos útiles para el traductor, así como un completo análisis comparativo de cuatro diccionarios bilingües, en concreto Simon & Schuster, Collins, Larousse y Oxford.

Por último, el manual concluye con un apéndice sobre consejos prácticos de la profesión no tratados en otras obras, como la ergonomía, el equipo informático necesario, la presentación de los trabajos, el trato con los clientes, las asociaciones de traductores y los contratos de traducción.

En definitiva, se trata de una obra rigurosa que rezuma experiencia, oficio y preocupación por el lenguaje. Está llena de buenas ideas y dispone además, para quien desee profundizar, de una exhaustiva bibliografía y de una lista de lecturas recomendadas al final de cada capítulo.

Mi valoración: imprescindible para aventurarse en el mundo de la traducción.

(Nota: el estilo de esta reseña es mucho más académico e imparcial que otras debido a que la he recuperado de un trabajo que tuve que hacer para clase. Pienso que todo lo que esté ya hecho y pueda servir a los demás debería sacarse del baúl y ponerse a disposición de la comunidad.)

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[Libro] A Textbook of Translation

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 20/11/2007

A Textbook of Translation Título: A Texbook of Translation
Autor: Peter Newmark
Año: 1988
Tema: Traducción general
Editorial: Prentice-Hall
Páginas: 304
ISBN: 978-0139125935
Idioma: inglés (hay traducción al español)

Nos encontramos ante una obra que, ya desde su título, tiene la intención de ser muy ambiciosa. Esto tiene sus ventajas y sus desventajas: por un lado, trata los temas de mayor interés para alguien que desconozca la profesión (como los distintos tipos de traducción); por otro, simplemente sirve de introducción a dichos temas.

Este es quizás uno de los libros de mayor popularidad entre las facultades de traducción, lo que, a mi parecer, es una auténtica pena. De hecho, dada su fama fue quizás el primer o segundo libro que leí sobre traducción con esperanzas de introducirme en la reflexión en torno a la traducción y descubrir buenos consejos para traducir. Sin embargo, tras leer cosas como que un traductor siempre ha de traducir a su lengua materna porque es el único modo en que una persona dispone de todos sus recursos lingüísticos (algo en lo que estoy de acuerdo), qué gran decepción fue leer otras como que hay que realizar una traducción literal siempre que sea posible a menos que las normas del idioma de destino requieran lo contrario porque la misión última de traductor es ser fiel al autor tanto en la forma como en el contenido.

De hecho, dos académicos de reconocido prestigio ya han expresado largo y tendido su desacuerdo con la teoría de Newmark: Anthony Pym y Sergio Viaggio (requiere registro, pero merece la pena). Me tomo la libertad de hacer una cita bastante larga de Anthony Pym que resume todo lo que podría transmitir yo en miles de líneas:

Uno de los ejemplos que utiliza Newmark para demostrar la diferencia entre las actitudes semántica y comunicativa es un discurso radiofónico pronunciado por el general de Gaulle en 1940, traducido por el comandante E.L. Spears (significa «lanzas») en 1966. Newmark (1977, 169; 1981, 45) reconoce como válido un tratamiento comunicativo de la parte narrativa del discurso pero no acepta la siguiente transformación de palabras sagradas:

TO: Car la France n’est pas seule! Elle n’est pas seule! Elle n’est pas seule!


TL: For remember this, France does not stand alone, she is not isolated.

Dice Newmark: “La traducción de citas, aunque que sean sin importancia, es normalmente semántica y no comunicativa, ya que el traductor no es responsable de su efecto sobre el segundo lector” (1981, 45). Su «versión sugerida» es, por supuesto, For France is not alone! She is not alone! She is not alone!

Lo que más me interesa aquí es por qué un traductor —un traductor-soldado además— ha estado tan aparentemente dispuesto a contradecir todas las leyes del menor esfuerzo para efectuar transformaciones innecesarias. Newmark se limita a indicar lo más evidente —la existencia de las transformaciones—, pero su teoría radicalmente normativa no le permite preguntar quién habría detrás de las transformaciones —el traductor ideal de Newmark no tiene ni subjetividad ni responsabilidad electiva—, ni si esta persona habría podido tener razones válidas para no traducir de manera literal. ¿Por qué presentar las negativas paratácticas del francés como si fueran de una lógica hipotáctica tan inglesa? Un análisis mínimamente abierto [6] habría citado normas discursivas que permiten una actitud exclamatoria en francés que resulta meramente peculiar en inglés (como reconoce Newmark en otro contexto, «el discurso es más emotivo en las lenguas románicas que en las germánicas», 1981, 132). También se habría podido citar la transición del medio radiofónico público (1940) al texto escrito de una biografía especializada (1966). Sin embargo, el punto más importante es que había tenido lugar el hecho de una transición desde la incertidumbre existente en 1940 (la parataxis de de Gaulle esconde un miedo muy real) hasta la historia acabada y escrita de 1966 (Spears cree saber quiénes salvaron Francia). Siendo estrictamente intraducible la incertidumbre que dio lugar a las negaciones repetidas, el traductor inglés ha optado por traducir a un de Gaulle sin miedo, imagen por la cual sí que acepta la responsabilidad en su calidad de biógrafo. Es un dato real que una teoría real debería poder explicar antes de rechazar.

Hay en este caso cuestiones aun más revelantes, preguntas que la teoría de Newmark no puede formular: ¿Por qué había interés en que el discurso de de Gaulle apareciera en inglés en el año 1966? ¿Por qué era importante saber que de Gaulle había contado con sus aliados, y que el no-aislamiento había sido importante para los franceses de 1940 antes de que fuera interesante recordárselo a los británicos de 1966? O sea, ¿para qué finalidad comunicativa se realizó la traducción al inglés?

De hecho, es muy comprensible por qué —mientras el centro de la Commonwealth se estaba convirtiendo en un satélite rechazado por la Comunidad Europea— un biógrafo militar consideró seriamente su manera de traducir. Si la Francia militar había necesitado a los británicos, la Gran Bretaña económica necesitaba aun más a los franceses. Y de ninguna manera necesitaba una Francia cuyos cimientos fueran la violencia discursiva, la paranoia histórica y el orgullo degaullista. Más cerca de la historia de lo que parece estar Newmark, el comandante Spears sabía que las palabras pronunciadas en situación de guerra no se deben repetir —ni traducirse demasiado literalmente— en tiempos de paz. Por desgracia, de Gaulle mismo utilizó el mismo principio para bloquear durante años la entrada inglesa en el Mercado Común. Es evidente que el gran autor no estimaba sus propias palabras tan sagradas ni tan autoritarias como las estima Newmark.

Creo que queda evidenciada la clase de teoría que Newmark pretende transmitir a los futuros traductores. Así pues, no os puedo decir más que la lectura de este libro es poco recomendable habiendo otros tan buenos que espero comentar pronto. Eso sí, no sería descabellado leer este manual de manera crítica para que cada uno saque su idea de qué es la traducción.

Mi valoración: una interesante lectura siempre que se haga con ojos muy críticos. De lo contrario, huid de ella.

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[Libro] Lo mejor que le puede pasar a un cruasán

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 07/11/2007

CruasanTítulo: Lo mejor que le puede pasar a un cruasán
Autor: Pablo Tusset
Tema: Humor, misterio
Editorial: Punto de lectura
Páginas: 448
ISBN: 978-8466318655
Idioma: Español

Por inspiración de Curioso pero inútil (CPI) me he decidido, por fin, a empezar a reseñar libros para expresar mi opinión sobre ellos y, sobre todo, para dar a conocer obras de diversa índole que puedan interesar a los lectores de este blog. Evidentemente, trataré de analizar libros de traducción (y alguno de interpretación si cae) dada la temática del blog, aunque creo que es una buena idea comentar otros libros que caen en mis manos para despertar la curiosidad al futuro lector.

Como podréis imaginar, el primero libro que voy a reseñar no trata sobre traducción ni está traducido: nada mejor que estrenar esta sección con una excepción. Se trata, simplemente, del último libro que he leído.

El argumento es sencillo. Tras una presentación del protagonista y su familia en la que nos vamos haciendo una idea de que el personaje principal, Pablo Miralles, tiene muchas similitudes con el mismísimo José Luis Torrente, se presenta la trama principal de la historia: la repentina desaparición y búsqueda del hermano mayor de Pablo o, como él lo bautiza por ser el cabeza de la empresa familiar Miralles & Miralles, The First. A lo largo de las páginas iremos conociendo a Gloria, la mujer del desaparecido, y a otras tantas que provocarán el deseo sexual a Pablo. Pero lo mejor de todo es que irá de aquí para allá con un deportivo Lotus de color negro cuya escena recuerda al Apatrullando la ciudad de Torrente.

Si bien el principio no me enganchó del todo, las hilarantes escenas de las páginas venideras me atraparon totalmente en el mundo de diversión y surrealismo de mi tocayo. Una cuñada tan alcohólica como el protagonista o más que no tiene reparo en echarse siempre una última copa haya o no visita, una casada que siempre se siente sola por su trabajador marido y un irlandés del ciberespacio con el que trata de fundamentar una teoría sobre la realidad aseguran el entretenimiento mientras profundizamos en una trama de misterio según seguimos en las pesquisas del protagonista.

Lo que más me ha gustado de todo es que, aun siendo surrealista, hay muchas cosas «a la española». O lo que es lo mismo: ¿que quieres saber la dirección de un tipo sospechoso? Pues llamas a una operadora para que te facilite los datos y no al CSI. ¿Que buscas información sobre algo en concreto? Pues te metes en Google (en este caso, Alta Vista) y tecleas los datos pertinentes y, para acotar resultados, utilizas operadores booleanos. ¿Que tienes una vida llena de problemas? Pues hala, te vas al bar de siempre a tomarte unas cervecitas o lo que se presente para olvidarte un poco de todo y encima dejas la cuenta a deber o te vas a un prostíbulo. Obviamente, por suerte no todos somos así.

Una de las partes que más me ha gustado es la conversación ciertamente surrealista que ocurre en un chat para desenmascarar un texto y sitio web sospechoso que, como no podía faltar, tiene a un lamer de por medio. El capítulo previo a dicha conversación termina así:

Eso me hizo caer en que en poco más de una hora tendría que estar preparado para entendérmelas con otro trío distinto al de mis Ángeles de la Guarda: un metafísico irlandés atormentado por la resaca, un informático alemán, y un chino especializado en el literatura medieval inglesa. Hay que joderse con la de malabarismos que se requieren para preservar una vida tranquila.

En resumidas cuentas, un libro muy entretenido y fácil de leer con algún que otro giro y, sobre todo, preñado de humor. Supongo que no es más que un libro efímero en nuestra biblioteca, pero nunca está de más tenerlo a mano después de leer algo más profundo y serio como puede ser 1984 y su Gran Hermano.

Mi valoración: muy entretenido y fácil de leer.

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Diccionarios inglés-español para el ejercicio de la traducción

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 20/10/2007

DictionaryNo cabe de duda de que, aparte de Internet, los diccionarios son una de las herramientas a las que más se recurren durante la traducción de un documento. Y esto ocurre no solo cuando desconocemos el significado de una palabra general o dudamos de las acepciones más frecuentes de un vocablo en un contexto determinado, sino que, en el caso de la traducción especializada, estas obras de referencia se vuelven indispensables dado el desconocimiento de la materia por parte del traductor.

En el día a día de un traductor podemos utilizar diccionarios muy dispares. En el caso de la traducción inglés-español general, contamos con diccionarios generales como el Collins English-Spanish Dictionary o el Gran Diccionario Oxford. Por costumbre quizás más que por gusto, siempre me he decantado por este último porque siempre me ha parecido muy bueno y he encontrado lo que necesitaba. Ambos se pueden encontrar en edición electrónica, lo que ahorra mucho tiempo de consulta y permite hacer búsquedas avanzadas para encontrar rápidamente expresiones con verbos muy frecuentes, cuyo tiempo de búsqueda se alargaría si fuéramos leyendo todas las acepciones una a una. Asimismo, un buen diccionario online es Wordreference, un gran recurso accesible desde cualquier ordenador conectado a la Red.

Si trabajamos frecuentemente con textos técnicos, nuestro pan de cada día será el Diccionario Técnico Routledge Inglés-Español, ya que cubre una amplia variedad de temas técnicos (electrónica, construcción, mecánica, etc.) y tiene la gran ventaja de que se encuentra en formato electrónico. Otro diccionario que goza de gran prestigio pero que personalmente no he utilizado es el Diccionario Enciclopédico de Términos Técnicos de Javier Collazo, que está dividido en tres volúmenes (dos inglés-español y otro español-inglés). Otra opción muy buena, gratuita y online es el Sapiensman, que más de una vez me ha echado un cable cuando el Routledge me ha fallado.

En caso de que lo que traduzcamos sean textos de carácter jurídico y económico, será sabio utilizar, respectivamente, las magnas obras de Enrique Alcaraz Varó y Brian Hughes como el Diccionario de términos jurídicos. Inglés-Español, Spanish-English y el Diccionario de términos económicos, financieros y comerciales, Inglés-Español/Spanish-English. Desgraciadamente, ambos diccionarios se encuentran solo en versión impresa.

diccionariosLa medicina es un campo que también cuenta con muchos diccionarios. El más recomendable de todos ellos es el Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina de Fernando A. Navarro y que se encuentra solo en versión impresa, aunque otro que se debe tener en cuenta es el Diccionario Mosby Inglés-Español/Español-Inglés de Ciencias de la Salud, ya que que se encuentra en versión electrónica. También es posible encontrar diccionarios de campos más específicos de la medicina, como el de Términos técnicos de mayor uso en ortodoncia.

No por ser nativos de español conocemos a la perfección todas las palabras, normas y usos de nuestro idioma, por lo que no es descabellado afirmar que los diccionarios monolingües españoles también se usan con frecuencia. Dado que nos encontramos dentro un mundo regido por normas, será conveniente utilizar el Diccionario de la Real Academia Española por ser normativo (si bien podemos discrepar en cuanto a su utilidad en ciertos casos) y, en caso de duda, el Diccionario panhispánico de dudas. Ahora bien, yo recomiendo también el uso de diccionarios como el CLAVE.

Asimismo, la gramática y las convenciones ortográficas son de suma importancia en la redacción de textos, sobre todo en los que abundan abreviaturas. Por tanto, es útil tener siempre a mano la Ortografía de la lengua española, aunque nunca está de más poseer un ejemplar del Manual de estilo de la lengua española o la Ortografía y ortotipografía del español actual de José Martínez de Sousa.

Por supuesto, hay que saber utilizar los diccionarios de forma eficiente y en el momento adecuado, algo que se aprende con la experiencia (si bien en la Licenciatura de Traducción e Interpretación nos deberían preparar para ello). Además, son solo una serie de obras más a las que recurrir cuando necesitamos documentarnos. Por ejemplo, en Internet hay muchísimos glosarios a los que podemos acceder simplemente escribiendo en Google algo como “glosario petroleo ingles español” (sin comillas) o el término que desconocemos junto a la palabra ProZ o Wordreference.

Parece que, afortunadamente, no estamos solos ante el peligro.

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