Tras este palabro que me acabo de inventar se esconde una idea que me lleva rondando la cabeza desde hace ya muchos meses, y es que al menos, en el mundo de la localización (ya sea software, páginas web o videojuegos), siempre pasa algo inesperado. En serio, no recuerdo el proyecto en que todo fuera que me enviaran unos archivos para traducir, los tradujera sin demasiados problemas, los entregara y hala, a volar.
¿Os suena esto de algo? Archivos que no se abren o que no se exportan como deberían, cosas que están mal en el inglés y que por tanto afectan a todos los idiomas, cosas que el cliente da por supuesto pero que hay que rebatirlas, más contenido del que se esperaba, <inserta aquí tu último marrón>. Ante este tipo de situaciones, puedes actuar de diversas maneras:
- Quejarte y decir que todo es una mierda.
- Esperar a que otro se dé cuenta y pregunte.
- Decir que tal cosa no funciona y que si lo pueden mirar.
- Ídem, pero además propones soluciones.
¿Qué harías tú? Evidentemente, todo va a depender muchísimo del proyecto y del “incidente”, pero me gustaría compartir un caso real que me hizo que el cliente no solo me pagara por el esfuerzo que le dediqué a solucionar el problema, sino que confiara más adelante en mí para un proyecto mucho más importante.
La situación era la siguiente: tres traductores teníamos entre manos una guía de estrategia del World of Warcraft de unas 90.000 palabras para traducir al español. No nos conocíamos y yo era la primera vez que trabajaba con ese cliente. El plazo era ajustado y resulta que solo teníamos los PDF originales, así que había que traducir a pelo. Eso iba a ser un trabajazo para todo el equipo, porque significaba tener que poner la traducción en Word e incluir indicaciones para la maquetación. Además, que maquetar luego 300 páginas, pues no veas. Y ya no se trata de eso: había muchas repeticiones y hubiera sido tontería no usar Trados, ya no por ahorrar tiempo, sino por ser coherentes en la traducción.
¿Qué pasó entonces? Que le dije al cliente que si le podía pedir los archivos originales al cliente en el formato que fuera, porque seguro que se podía exportar a Trados. El cliente lo consigue y nos manda archivos de InDesign CS5 en formato IDML. Problema: Trados Studio 2009 admite el formato IDML, pero resulta que los demás traductores tenían solo TagEditor y no tenían forma de trabajar con los IDML (técnicamente se puede, pero es un poco rollo). Y no solo eso, sino que, por alguna razón, estaba tooodo desordenado si abría los IDML en Trados Studio. Le digo al cliente que si puede conseguir archivos INX y resulta que es imposible. El tiempo pasa y ninguno podemos comenzar a trabajar en condiciones. Averiguo que InDesign CS4 puede exportar a INX, pero a partir de InDesign CS5 ya no es posible.
Es entonces cuando me descargo el InDesign CS4 para convertir los archivos IDML a INX. Hago una prueba y… ¡funciona en TagEditor! Hago un par de conversiones de prueba, se las paso al cliente y a los traductores y por fin todo parece que funciona de maravilla y podemos empezar a trabajar. Convierto todos los IDML a INX y, cuando todos terminamos con nuestros archivos, los convierto a IDML para que los abra el cliente final. Por supuesto, gracias a Trados ahorramos un montón de tiempo.
¿Qué pasó al final? Que el cliente me dijo que le cobrara el tiempo que le dediqué a investigar el asunto y hacer conversiones. Le digo que fueron unas 4 horas y que se las cobraba a 40 $ cada una, lo que hacía un total de 160 $. Entonces va el cliente y me dice que nada, que lo redondeamos a 200 $ porque se había quedado impresionado con mi iniciativa. Y encima, unos meses más tarde, me selecciona como traductor para un importante juego de Konami que saldrá próximamente.
Moraleja: no te quedes de brazos cruzados y haz todo lo posible por resolverle los problemas al cliente, ya que de algún modo son también tuyos. Ah, y un pequeño pero importante detalle por si pensáis que no entendéis de InDesign y estas cosas: yo tampoco tenía ni idea, pero me puse a trastear y vi que no tenía demasiado misterio.
Y vosotros, ¿sois también solucionadores de problemas?






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