Este es el artículo número 100 de este blog. ¡Muchas gracias a todos por seguir leyéndome!
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En los tiempos que corren, lo normal es acabar la carrera de Traducción e Interpretación y entrar en el mercado laboral como sea. Dado que nuestro trabajo tiene que ver con documentos en formato digital, tenemos la suerte de que podemos trabajar desde cualquier ordenador del mundo. De este modo, los traductores profesionales se pueden dividir en dos grupos: los que trabajan en plantilla y los que trabajan de autónomos.
¿Qué diferencias hay entre trabajar en plantilla y ser autónomo? Pues, aunque el trabajo de traductor sea más o menos lo mismo, hay muchas. Pasemos a hacer un breve esquema de los pros y contras de cada tipo desde el punto de vista de una profesión cualquiera:
Los traductores en plantilla, a grandes rasgos:
- tienen un horario fijo, así que lo normal es desconectar del trabajo una vez cumplen su jornada laboral;
- no tienen que pagar seguridad social, pues ya la paga la empresa;
- tienen derecho a vacaciones pagadas y a pagas extra según su contrato;
- si tienen contrato indefinido, tienen derecho a una importante indemnización en caso de despido; y
- tienen compañeros a los que preguntar dudas y con los que pueden establecer amistad.
Por su parte, los traductores autónomos:
- no tienen horarios fijos, ya que son sus propios jefes;
- si no trabajan, no cobran. Esto incluye ponerse enfermo o irse de vacaciones;
- tienen que pagarse la seguridad social. Dependiendo de lo que paguen tendrán más o menos prestaciones en caso de baja y cotizarán según su base;
- tienen que buscarse ellos mismos a sus clientes;
- pueden desgravar todos los gastos que tengan que ver con el ejercicio de su profesión;
- trabajan solos (normalmente desde casa); y
- pueden llegar a cobrar mucho más que alguien en plantilla.
Como veis, cada puesto tiene sus ventajas e inconvenientes. Sin embargo, no es este tema el que quiero discutir aquí, sino el siguiente: ¿qué es mejor después de salir de la facultad?
Yo mismo empecé de traductor en plantilla, y creo que es lo mejor que me pudo pasar. Personalmente, creo que un traductor que sale de la facultad tiene muchas ganas de trabajar y de comerse el mundo, pero aún necesita mucho que aprender. Y es aquí donde está la gran diferencia entre trabajar en plantilla o como autónomo: mientras que de autónomo es poco probable que alguien se haga cargo de tu trabajo para enseñarte a hacerlo mejor, en plantilla hay una persona que revisa todo tu trabajo y te ayuda a mejorar con cada traducción que hagas. Por supuesto, esto se aplica sobre todo a los primeros meses y especialmente si eres un recién licenciado.
Tengo muy claro que mi actitud y aptitud como traductor no estarían a la misma altura que ahora de no ser por el trabajo de Miriam Bernal Montoro, mi revisora en AbroadLink, y desde aquí quiero expresarle mi gratitud por su dedicación. Recuerdo cuando un profesor mío de facultad me decía que su revisor le entregaba un folio grande lleno de correcciones para que aprendiera de sus errores, y ahora puedo decir lo mismo de mi revisora. Y esa formación, como autónomo, no la hubiera tenido.
¿Quiero decir con esto que los traductores autónomos traducen peor? Claro que no, pero creo que se adquiere experiencia relevante de forma más lenta al no tener a nadie que supervise tu trabajo para que aprendas. Eso sí, un traductor autónomo aprende otras cosas que no tienen en cuenta los traductores en plantilla, como tener que buscar clientes, hacer facturas y llevar la contabilidad de gastos e ingresos, tratar con clientes, etc.
Así pues, si tuviera que describir la trayectoria ideal de un egresado, creo que sería empezar de traductor en plantilla para adquirir experiencia y luego establecerse de autónomo para ganar más dinero siempre que sepas montártelo bien. Y ya puestos, creo que el siguiente paso sería volver a trabajar en plantilla con menos sueldo pero mucha más estabilidad para preocuparte de los tuyos.
Por último, quizás os interese saber lo que opina el traductor Ricard Lozano del tema en su Vademécum del traductor.
Y vosotros, ¿qué opináis?




Después de un pequeño parón de actividad bloguera por diversos motivos, vuelvo a la carga para seguir con el tema de las 

