Algo más que traducir
Blog sobre traducción profesional, localización de videojuegos, software, aplicaciones móviles, sitios web y tecnologías de la traducción por Pablo Muñoz

Corpus, revistas científicas y búsquedas fiables en Internet

paperblankjournals Corpus, revistas científicas y búsquedas fiables en InternetTodos sabemos la gran utilidad de Google para realizar búsquedas y confirmar si una expresión existe o decantarnos entre dos alternativas según se frecuencia de uso. En este caso, lo que hacemos simplemente es utilizar Google como corpus lingüistico, es decir, buscamos dentro de un conjunto de textos que reflejan el uso de la lengua.

Ahora bien, ¿es realmente Google un corpus fiable? Sí y no. Si realizamos una búsqueda de neologismos o palabras muy técnicas, es probable que tardemos una eternidad en encontrar algo si utilizamos recursos fiables y que pensemos que hemos errado en nuestra traducción. En tales casos, creo que lo mejor es utilizar Google siempre con precaución y comprobar la fiabilidad de los resultados que nos arroje.

¿En qué corpus debemos hacer nuestras búsquedas, pues, para cerciorarnos de expresiones o términos? Una vez más, depende de la situación. Por ejemplo, si tenemos duda de una colocación del lenguaje general, libre de neologismos y palabras excesivamente técnicas, nuestra mejor arma en español será el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA) de la Real Academia Española (RAE). Contiene textos de todo tipo de publicaciones hasta 1999, por lo que hay que tener cuidado si se buscan expresiones coloquiales de hoy en día. Por cierto, algo interesante del CREA es que dispone de un listado de frecuencias de las palabras más usadas en español.

En el caso de la ciencia y la técnica, lamentablemente, los recursos son algo escasos. Parece que la Real Academia Española está en proceso de crear un buen corpus lingüístico científico y técnico, pero lo que importa ahora es que no disponemos de él (eso sí, lo espero como agua de mayo). Por ello, si queremos conocer rápidamente la fraseología científica y técnica, lo que recomiendo es leer artículos científicos en español que no estén traducidos. En español basta con buscar artículos en revistas científicas españolas dedicadas a un tema concreto, como podría ser la Revista Española de Cardiología. Además, en el campo de la medicina, siempre es bueno estar atento a lo que se publica en Panace@, la revista de la Asociación Internacional de Traductores y Redactores de Medicina y Ciencias Afines (TREMÉDICA). Y para rizar el rizo, si quieres buscar artículos en revistas científicas y académicas españolas de todo tipo de temática, lo mejor es probar suerte con Dialnet, el portal de difusión de la producción científica hispana.

En el caso del inglés, los recursos disponibles son notablemente más abundantes comparados con nuestro idioma. Por ejemplo, como corpus de la lengua general tenemos el Collins WordbanksOnline, y si queremos buscar en bases de datos de revistas electrónicas sobre ciencia y tecnología no hay nada como el Medical Subject Headings (MeSH) para medicina o la ingente EServer Technical Communication Library, donde es posible encontrar artículos de libre acceso de todo tipo de temáticas incluso en diferentes idiomas además del inglés.

También hay un recurso que nunca he tenido la oportunidad de probar y cuya utilidad podría ser muy valiosa dependiendo de lo que tengamos que traducir: el corpus paralelo multilingüe de JRC-Acquis. Según se desprende de la página, es un corpus paralelo en diferentes idiomas de los textos que se traducen para la Comisión Europea. Y no solo hay corpus, sino también una memoria de traducción. Tan solo hay que descargarla y usar el software que se ofrece en la página para crear una memoria de traducción en formato TMX de los idiomas con los que trabajemos.

Ahora bien, después de esta parrafada, ¿de verdad es necesario consultar tantas cosas para una traducción? Depende. Lo más probable es que no dispongamos del tiempo suficiente para hacer búsquedas tan exhaustivas o buscar en bases de datos especializadas. Es más, a pesar de lo dicho de Google, lo mejor es buscar sobre un tema en concreto en Google y luego tener criterio suficiente como para seleccionar una fuente fiable y hacer uso de ella. Lo mismo se puede decir de la Wikipedia.

Por otro lado, la teoría nos dice que deberíamos traducir textos cuya temática nos sea más o menos familiar. Por tanto, una vez dicho todo esto como “lo ideal”, me quedo con las siguientes conclusiones para la práctica:

  • Si vas a traducir un texto cuya temática desconoces, asegúrate de que tienes tiempo suficiente como para documentarte más o menos exhaustivamente antes de ponerte con la traducción y de que realmente te sea rentable esos esfuerzos extra.
  • No siempre te tienes por qué enterar del 100% de un texto altamente técnico para traducirlo. Eso sí, contrasta la terminología con fuentes fiables.
  • Si aún no lo haces, considera la idea de leer revistas científicas sobre un tema que te interese para familiarizarte con la fraseología y la terminología propia del lenguaje científico. Tampoco tienes que apasionarte por el tema tratado en un artículo, sino simplemente ser capaz de identificar estructuras comunes de este tipo de textos. Con el tiempo te darás cuenta de que la forma suele ser la misma y que el contenido solo cambia un poco.
  • Si tienes que argumentar algo con autoridad, usa antes un corpus que Google a ser posible.
  • La consulta de corpus, artículos científicos y textos paralelos es fundamental en el proceso de formación de un traductor. Es precisamente en este periodo cuando se debe hacer hincapié, no después.

Trabajos sobre documentación especializada

Ya comenté hace poco que blogoff ponía a disposición de todos un artículo sobre las distintas maneras de acceder a la información especializada en Internet. En este sentido, hay algunas facultades de Traducción e Interpretación, como la Granada, que imparten asignaturas optativas sobre documentación jurídica, económica y comercial, así como de documentación científica y técnica. Aunque en el caso de la traducción jurídica encontramos abundante información en español en bases de datos como Aranzadi, lo cierto es que los recursos sobre temas científicos y técnicos como ScienceDirect pecan de estar, en su mayoría, en inglés. Además, lo malo de estas bases de datos es que son de pago y normalmente se accede a ellas desde las propias universidades debido al alto coste de suscripción.

Como complemento a la formación de los estudiantes de Traducción e Interpretación u otros interesados, he decidido publicar varios trabajos y notas que tomé durante el transcurso de las asignaturas Documentación Jurídica, Económica y Comercial y Documentación Científica y Técnica en la facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Granada. Espero que se haga un buen uso de dichos documentos y que os resulten interesantes.

Descarga: Apuntes de la asignatura Documentación Jurídica, Económica y Comercial

Descarga: Análisis de bases de datos sobre economía

Descarga: Presentación sobre Internet Invisible

Descarga: Fuentes de información en Internet

Descarga: Búsquedas sobre la cistoscopia como tratamiento del cáncer de vejiga

Marcadores sociales y traducción

delicious logo.thumbnail Marcadores sociales y traducciónA estas alturas, seguramente la mayoría de los internautas que dedican varias horas al día a leer blogs conocen la existencia de los marcadores sociales y, en concreto, de del.icio.us, el marcador social que goza de más popularidad y cuya próxima versión se encuentra en fase de desarrollo.

Para aquellos a los que todo esto le suene a chino, digamos que los marcadores sociales nos permiten administrar nuestros marcadores (conocidos también como «favoritos») desde Internet, lo que implica que podamos acceder a ellos desde cualquier ordenador conectado a la Red. Ahora bien, esta no es su única ventaja, ya que, además, podemos etiquetar, organizar y compartir colectivamente todos nuestros recursos.

La idea de del.icio.us es sencilla: una vez se dispone de una cuenta (el registro es muy fácil y gratuito), se instalan unos botones en nuestro navegador para añadir marcadores a la cuenta que tengamos configurada. Al hacerlo, se puede añadir información adicional al recurso en cuestión y, lo más importante, etiquetas que permitan encontrar rápidamente un determinado recurso.

Por ejemplo, si traducimos un artículo sobre el montaje de un determinado aparato y encontramos un glosario de confianza en nuestra labor de documentación sobre los diferentes tipos de tornillo que existen, basta con hacer clic en el botón correspondiente a añadir marcadores a del.icio.us, botón que ya se habrá instalado en el navegador tras el registro de la cuenta y, a continuación, poner una etiqueta como «tornillos» para, en un futuro, hacer clic en dichas etiquetas dentro de nuestra cuenta de del.icio.us con el objeto de recuperar dicho recurso.

Lo mejor de todo es que podemos hacer pública nuestra lista de enlaces de forma que otros colegas se beneficien de lo que ya habíamos encontrado. Evidentemente, la gracia está en que todos compartamos todo para así enriquecernos mutuamente. Al fin y al cabo, y especialmente en la traducción especializada, una vez adquirida cierta pericia en la traducción lo más difícil es traducir los términos técnicos, para lo cual tenemos que dedicar mucho tiempo en documentarnos.

Por supuesto, hay que establecer una serie de parámetros para clasificar la información que encontremos, pues de lo contrario, tarde o temprano todo se tornará en un caos. La regla que yo suelo aplicar es utilizar siempre el plural en nombres contables (como tornillos, piezas, motores, etc.) y el singular para incontables (odontología, informática, cine, etc.). Con un poco de práctica, todos encontramos nuestra mejor manera de etiquetar las cosas.

Como todo, siempre cuesta acostumbrarse a hacer las cosas de forma diferente a como lo hemos hecho tradicionalmente, pero creo que merece la pena. Al menos a mí ahora ya no me pasa eso de «juraría que leí una vez una página sobre esto» y, en el mejor de los casos, perder tiempo buscando algo que ya había encontrado antes.

Si queréis ampliar más información al respecto, recomiendo leer, entre otros, los artículos Social Bookmarking Tools (I), de Tony Hammond, Timo Hannay, Ben Lund y Joanna Scott, y Folksonomies – Cooperative Classification and Communication Through Shared Metadata, de Adam Mathes. Y por si no os ha quedado claro, he aquí un vídeo muy explicativo subtitulado en español (aunque la traducción no es muy profesional, cumple su función) que he recuperado en unos instantes gracias a del.icio.us.

Diccionarios inglés-español para el ejercicio de la traducción

dictionary.thumbnail Diccionarios inglés español para el ejercicio de la traducciónNo cabe de duda de que, aparte de Internet, los diccionarios son una de las herramientas a las que más se recurren durante la traducción de un documento. Y esto ocurre no solo cuando desconocemos el significado de una palabra general o dudamos de las acepciones más frecuentes de un vocablo en un contexto determinado, sino que, en el caso de la traducción especializada, estas obras de referencia se vuelven indispensables dado el desconocimiento de la materia por parte del traductor.

En el día a día de un traductor podemos utilizar diccionarios muy dispares. En el caso de la traducción inglés-español general, contamos con diccionarios generales como el Collins English-Spanish Dictionary o el Gran Diccionario Oxford. Por costumbre quizás más que por gusto, siempre me he decantado por este último porque siempre me ha parecido muy bueno y he encontrado lo que necesitaba. Ambos se pueden encontrar en edición electrónica, lo que ahorra mucho tiempo de consulta y permite hacer búsquedas avanzadas para encontrar rápidamente expresiones con verbos muy frecuentes, cuyo tiempo de búsqueda se alargaría si fuéramos leyendo todas las acepciones una a una. Asimismo, un buen diccionario online es Wordreference, un gran recurso accesible desde cualquier ordenador conectado a la Red.

Si trabajamos frecuentemente con textos técnicos, nuestro pan de cada día será el Diccionario Técnico Routledge Inglés-Español, ya que cubre una amplia variedad de temas técnicos (electrónica, construcción, mecánica, etc.) y tiene la gran ventaja de que se encuentra en formato electrónico. Otro diccionario que goza de gran prestigio pero que personalmente no he utilizado es el Diccionario Enciclopédico de Términos Técnicos de Javier Collazo, que está dividido en tres volúmenes (dos inglés-español y otro español-inglés). Otra opción muy buena, gratuita y online es el Sapiensman, que más de una vez me ha echado un cable cuando el Routledge me ha fallado.

En caso de que lo que traduzcamos sean textos de carácter jurídico y económico, será sabio utilizar, respectivamente, las magnas obras de Enrique Alcaraz Varó y Brian Hughes como el Diccionario de términos jurídicos. Inglés-Español, Spanish-English y el Diccionario de términos económicos, financieros y comerciales, Inglés-Español/Spanish-English. Desgraciadamente, ambos diccionarios se encuentran solo en versión impresa.

diccionarios.thumbnail Diccionarios inglés español para el ejercicio de la traducciónLa medicina es un campo que también cuenta con muchos diccionarios. El más recomendable de todos ellos es el Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina de Fernando A. Navarro y que se encuentra solo en versión impresa, aunque otro que se debe tener en cuenta es el Diccionario Mosby Inglés-Español/Español-Inglés de Ciencias de la Salud, ya que que se encuentra en versión electrónica. También es posible encontrar diccionarios de campos más específicos de la medicina, como el de Términos técnicos de mayor uso en ortodoncia.

No por ser nativos de español conocemos a la perfección todas las palabras, normas y usos de nuestro idioma, por lo que no es descabellado afirmar que los diccionarios monolingües españoles también se usan con frecuencia. Dado que nos encontramos dentro un mundo regido por normas, será conveniente utilizar el Diccionario de la Real Academia Española por ser normativo (si bien podemos discrepar en cuanto a su utilidad en ciertos casos) y, en caso de duda, el Diccionario panhispánico de dudas. Ahora bien, yo recomiendo también el uso de diccionarios como el CLAVE.

Asimismo, la gramática y las convenciones ortográficas son de suma importancia en la redacción de textos, sobre todo en los que abundan abreviaturas. Por tanto, es útil tener siempre a mano la Ortografía de la lengua española, aunque nunca está de más poseer un ejemplar del Manual de estilo de la lengua española o la Ortografía y ortotipografía del español actual de José Martínez de Sousa.

Por supuesto, hay que saber utilizar los diccionarios de forma eficiente y en el momento adecuado, algo que se aprende con la experiencia (si bien en la Licenciatura de Traducción e Interpretación nos deberían preparar para ello). Además, son solo una serie de obras más a las que recurrir cuando necesitamos documentarnos. Por ejemplo, en Internet hay muchísimos glosarios a los que podemos acceder simplemente escribiendo en Google algo como “glosario petroleo ingles español” (sin comillas) o el término que desconocemos junto a la palabra ProZ o Wordreference.

Parece que, afortunadamente, no estamos solos ante el peligro.

Bibliografía sobre localización de videojuegos

Aprovechando que tengo que terminar de revisar un artículo antes de fin de mes (que espero que me publiquen) sobre localización de videojuegos clásicos mediante técnicas de romhacking, he aquí un poco de bibliografía para los interesados. Como veréis, muchos de los recursos que expongo están disponibles en línea:

  • Burnham, V. 2001. Supercade: A Visual History of the Videogame Age. Cambridge, MA: The MIT Press.
  • Chandler, H. M. 2005. The Game Localization Handbook. Massachusetts: Charles River Media.
  • Dietz, F. 2006. “Issues in localizing computer games”, en Dunne, K. J. (ed.) Perspectives on Localization. Amsterdam y Filadelfia: John Benjamins, 121-134.
  • Heimburg, E, 2006. “Localizing MMORPGs”, en Dunne, K. J. (ed.) Perspectives on Localization. Amsterdam y Filadelfia: John Benjamins, 135-154.
  • Herz, J.C. 1997. Joystick Nation. Londres: Abacus.
  • Newman, J. 2004. Videogames. Nueva York y Londres: Routledge.
  • Sellers, J. 2001. Arcade Fever: The Fans Guide to the Golden Age of Video Games. Philadelphia: Running Press.
  • Vela Valido, J. 2005. “La localización de videojuegos”, en D. Reineke (dir.) Traducción y localización. Mercado, gestión y tecnologías. Las Palmas: Anroart. 253-284.

Google, ese gran recurso para traductores

No puedo concebir la idea de traducir sin usar ordenador y, más concretamente, Internet. En la carrera de Traducción e Interpretación siempre se nos habla de documentarnos y buscar textos paralelos. Salvo algunos casos concretos como documentos jurídicos o legales, ¿hay quien no use Google para comprobar si la traducción literal de un término técnico es apropiada o bien para buscar información de lo que tenemos que traducir en la lengua hacia la que se traduce?

Por supuesto, hay que realizar búsquedas eficaces para hallar lo que buscamos. Hay múltiples recursos web que nos describen las funciones de búsqueda de Google aparte de la propia explicación de la página de Google, y merece la pena dedicar un tiempo a leer los resumidos consejos de TuFunción o la exhaustiva Google Guide. Para los más curiosos, el libro 55 Ways to Have Fun With Google (disponible en PDF) presenta una serie de divertidas propuestas para practicar con Google.

Cuando creo que el texto que tengo que traducir tiene bastantes dificultades o es muy largo, suelo documentarme un poco antes de concentrarme en la traducción. Normalmente suelo recurrir a la Wikipedia, pero está claro que muchas veces es insuficiente para nuestros propósitos. De hecho, una estrategia que utilizo muchas veces es buscar un término especializado en la Wikipedia y ver si tiene página en el idioma hacia el que traduzco para ver qué solución se propone.

Como traductor, el mayor uso que le doy a Google es como vía de resolución de problemas terminológicos y para encontrar colocaciones adecuadas. Así, una de las búsquedas que suelo hacer es, por ejemplo, “término English”, “término glossary English Spanish” o “término wordreference”, todas ellas sin el uso de las comillas. Evidentemente, no es un sistema infalible, pero muchas veces da resultado. Por supuesto, hay que tener criterio para saber si lo que se ha encontrado es pertinente o no. Cuando no encuentro nada, al menos intento saber qué significa el término en la lengua origen mediante la instrucción “define: término” (sin comillas).

Pero no siempre hay que recurrir a estas búsquedas. En el caso de la traducción científica y técnica, muchas veces basta con traducir literalmente el término en cuestión y comprobar si aparece en Google con un número de resultados aceptable. Como puede haber varias alternativas, una forma de comprobar cuál es la más apropiada es hacer varias búsquedas o usar Google Fight para contrastar búsquedas. Como opinión personal, prefiero buscar varias veces en Google, ya que permite ver el contexto.

En el caso de la traducción inversa (cuando se traduce de la lengua materna hacia una extranjera), recurro mucho a Google cuando no estoy seguro de algunas colocaciones. Es cierto que para eso están las gramáticas y que en principio deberíamos dominar la lengua extranjera tanto que ni dudásemos sobre gramática, pero… ¿acaso es siempre así?

En cuanto a la traducción de términos muy técnicos con origen latino o griego, lo normal es seguir las reglas del idioma hacia el que se traduce y buscar en Google. Por ejemplo, si en francés tenemos anticholinestérasiques, probaremos a buscar anticolinesterásicos (ojo a las tildes). Una gran ventaja que nos ofrece este buscador es que si nos equivocamos en alguna letra se nos proponen otras sugerencias, que normalmente son la solución que buscábamos.

En definitiva, que aunque en la facultad nos muestren la existencia de importantes bases de datos o enciclopedias especializadas (como Medline o Aranzadi en las que buscar textos paralelos o nos enseñen el uso de tesauros, Google y unas cuantas estrategias de búsqueda nos bastan a menos que tratemos con textos muy concretos. Por supuesto, hay que conocer otros recursos como Acronym Finder, que al fin y al cabo encontré mediante Google.