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El espacio invisible: ese gran desconocido

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 27/09/2007

S�mboloAhora que tengo ya casi tres meses de experiencia laboral, me pongo a reflexionar y me doy cuenta de cuántas cosas no me ha enseñado la Universidad: trabajar con memorias de traducción en un proyecto de traducción medianamente real, enfrentarme a textos realmente especializados, cambiar de un proyecto a otro sin tregua entre medias… No obstante, bien es cierto que la formación universitaria no puede cubrir todos los temas que uno querría tratar, y para ello está la experiencia profesional.

Una de las cosas en las que alguno de los profesores podía haber hecho hincapié durante la carrera es el uso del llamado «espacio indivisible», «espacio irrompible» o «espacio de no separación». Como estos nombres bien indican, se trata de un espacio que hace que la palabra que le sigue no aparezca en la siguiente línea. Esto puede parecer una tontería, pero no lo es tanto cuando un texto técnico está preñado de unidades de medida (distancia, volumen, presión, etc.) en su forma abreviada, ya que es antiestético e incluso dificulta algo la lectura ver un 3 al final de la línea y una ‘m’ al principio de la siguiente.

La solución a este problema es usar un espacio indivisible mediante la combinación de teclas Alt + 0160 en cualquier programa o el método abreviado Ctrl + Shift + Espacio en Word, TagEditor o SDLX. Si queremos asegurarnos de que los espacios son realmente indivisibles, conviene mostrar los caracteres ocultos del texto mediante el botón ¶ (llamado ‘calderón’, por cierto).

Pero no todo se reduce a utilizar el espacio indivisible con las unidades de medida. Sin ir más lejos, para la anterior combinación de teclas he usado espacios indivisibles con el fin de que aparezca todo junto en la misma línea. Por tanto, conviene utilizar el espacio indivisible siempre que se escriban cifras, como en «había 30 camas» o «después de 50 años».

Por otro lado, aunque ya depende quizás de cada uno, también es recomendable poner un espacio indivisible en nombres o marcas de productos compuestos por más de una palabra, como por ejemplo Microsoft Word o Mozilla Firefox. De hecho, parece que clientes como Hewlett Packard empiezan a obligar a los traductores a usar dichos espacios indivisibles.

Asimismo, y esto es ya cuestión de maquetación, es preferible que un párrafo no acabe con una única palabra en la última línea, especialmente si se compone de tres caracteres solamente. Por ello mismo, es preferible utilizar un espacio indivisible para que nos quede un párrafo bien alineado.

Desde luego, usar espacios indivisibles cuando nunca se han utilizado lleva su tiempo, pero como todo, es algo que se consigue automatizar.

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Traducciones y control de calidad

Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 20/09/2007

Lista de comprobación«Las traducciones se abandonan, no se terminan», me comentaba un comapañero hace unos días. En efecto, por muy satisfechos que estemos de una traducción, es muy probable que si la leemos dentro de un mes veamos cosas que se podían haber mejorado, y ni que decir tiene si la lee otra persona.

Como siempre, el factor tiempo es clave para la duración del proceso de traducción. Si el plazo de entrega es inminente o si el cliente no paga lo que debería invertir por el trabajo realizado, es normal que queden cosas de las que no estemos totalmente seguros o que alguna frase no esté lo mejor redactada posible. Por ello mismo, la experiencia nos debe otorgar no sólo conocimiento nuevo, sino una resolución automática de determinados problemas de forma que optimicemos nuestro tiempo para centrarnos en lo que requiere más esfuerzo.

Lo ideal y que pocas veces puedo hacer en mi trabajo es, una vez terminada la traducción, revisarla detenidamente cotejando el original. Como he comentado, esto no es muy rentable teniendo en cuenta que la traducción se revisará internamente también por otro profesional y que, seguramente, el cliente o la agencia de traducción pagarán menos al traductor por haber contratado a un revisor. Así pues, normalmente se revisa sin mirar el original a menos que algún fragmento del texto meta suene raro.

No obstante, independientemente de la calidad de traducción, hay una serie de comprobaciones que se deberían hacer antes de dar por concluida nuestra versión de la traducción. Aunque se pueda pensar que son innecesarias, el tiempo empleado en ellas es relativamente poco y garantizan la calidad del producto. Dichas comprobaciones son las siguientes:

  1. Pasar el corrector ortográfico. Ya no se trata de creernos que sabemos escribir correctamente sin cometer fallos, sino de que las teclas y los dedos nos juegan malas pasadas de vez en cuando y cometemos varias erratas o incluso repetimos dos veces seguidas la misma palabra. Por ello, nunca está de más pasar el corrector ortográfico (y no fiarnos ciegamente de él, claro) antes de dar por concluida una traducción o revisión (no es la primera vez que añaden erratas en las correcciones).
  2. Comprobar que no haya ningún doble espacio. Aunque parezca una tontería, hay mucha gente (sobre todo traductores, cómo no) a la que le chirría ver un espacio de más entre una palabra y otra. Para evitarlos, basta con hacer un buscar y reemplazar y poner dos espacios en la caja de buscar y uno solo en la de reemplazar y —esto es importante— comprobar cada uno de los dobles espacios que se encuentren. No se debe aplicar la sustitución automática a todo los que se encuentre, y la respuesta es sencilla: muchas veces (por ejemplo, en SDLX) hay un espacio, a continuación una etiqueta de texto y luego otro espacio, y el buscar y reemplazar lo reconoce como un doble espacio.
  3. Asegurarse de que no haya dos puntos finales o comas seguidos. Al igual que los dobles espacios, basta con buscar y reemplazar «..» por «.» y «,,» por «,». De nuevo, es importante comprobar por uno mismo todos los resultados en vez de automatizar la corrección.
  4. Cerciorarse de la coherencia de las palabras que no se deben acentuar según la RAE. La nueva norma de la Academia dice que no hay que acentuar el adverbio «solo» ni los pronombres personales este, aquel, mi, etc. Si decidimos seguir dicha norma, es posible que el vicio de escribirlas siempre con tilde nos haga cometer errores, así que, si hemos comenzado hace poco a hacerle caso a la voz de la Academia, conviene buscar y reemplazar todas estas palabras.
  5. Confirmar la terminología y la traducción de algunas palabras o expresiones. Aunque el estilo resulte pesado, clientes como Microsoft o HP tienen guías de estilo que obligan a traducir ciertas expresiones siempre de la misma manera. Por ejemplo, si trabajamos para Microsoft, For more information about se debe traducir siempre por Para obtener más información acerca de, mientras que HP recomienda usar Si desea obtener más información sobre cómo. Por ello, conviene apuntar ciertas expresiones y comprobar finalmente que siempre hemos seguido la misma opción. En cuanto a la terminología, programas como Idiom WorldServer Desktop Workbench permiten comprobar que los términos del glosario aparecen en el texto meta.
  6. Comprobar que las cifras sean las mismas. A menos que hagamos conversiones (en cuyo caso deberemos tener mucho cuidado de no equivocarnos), conviene comprobar las cifras entre el segmento original y el traducido si el programa que usamos lo permite. Por ahora, sólo lo he visto en Idiom WorldServer Desktop Workbench.
  7. Si no traducimos en Word, copiar todo el texto a Word y hacer más comprobaciones. Por ejemplo, el corrector gramatical de SDLX deja mucho que desear, así que recomiendo utilizar el de Word y, allá donde haya errores, buscarlos luego en SDLX y corregirlos. Las funciones avanzadas de buscar y reemplazar de Word son desconocidas, pero son de gran de utilidad. Si queréis sacarle el máximo provecho, recomiendo leer este artículo.

Por supuesto, todas estas comprobaciones (¡y más que habrá, seguro!) no garantizan ni mucho menos que la traducción sea un éxito, pero al menos tendrá unos estándares de calidad mínimos de cara al cliente y a los usuarios finales. Además, tampoco hay que aplicar todas a rajatabla si el proyecto es muy pequeño.

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