A petición de Eva Paris de Papel en blanco, que habla sobre la existencia de una novela escrita sin la letra ‘e’, rescato uno de los primeros artículos sobre traducción subordinada de este blog para publicar la traducción sin la letra ‘e’ que hice del relato corto The Whale Tooth del escritor estadounidense Jack London. Aviso de antemano que mi calidad literaria deja que desear y que el objetivo de la traducción era más un ejercicio que otra cosa, por lo que en más de una ocasión la expresión es bastante artificial. Además, al ser una traducción no podía cambiar la historia porque sí. ¿Cómo explicar diente de ballena o misionero sin la letra ‘e’? Lo único que contiene la letra ‘e’ son los nombres propios.
Archivo de Diciembre 2007
Traducir sin la letra ‘e’: un pasito más
Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 31/12/2007
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Lo mejor de 2007 según las estadísticas
Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 27/12/2007
Aunque sea algo muy típico en estas fechas y todos estemos hartos de estas usuales listas de lo “lo mejor de <insertar año>”, supongo que no está mal rescatar algunos artículos para que los recién llegados al blog sepan sobre qué se ha hablado desde mediados del 2007 por estos lares:
- El artículo estrella de todo el blog parece ser Traducir letras de canciones para cantarlas, en el que hablé de la importancia de las letras de las canciones y de las particularidades que tiene traducir una canción para ser cantada con un ejemplo de Cabaret. Por supuesto, otros blogs se hacen también eco de la traducción de las canciones en las películas, como es el caso de Switch Off And Let’s Go. Otros ejemplos de traducción subordinada son Traducir sin la letra ‘e’, Subtitulación de cortos y 253.
- También han gozado de lecturas las pocas reseñas que he hecho a algunos libros durante los últimos meses, especialmente el Manual de traducción inglés-castellano.
- La ortografía parece haber despertado el interés de los visitantes, como lo demuestra el número de visitas a los artículos Aun así: ¿con o sin tilde? y La RAE y las reglas de acentuación para el adverbio solo y los pronombres este, ese o aquel. Menos mal que en La duda ofende siempre nos explican usos ortográficos correctos e incorrectos y, cómo no, anglicismos que debemos evitar. Aunque pasando casi por desapercibida, la ortotipografía también cobró protagonismo con José Martínez de Sousa y el Espacio indivisible.
- Sin lugar a dudas, el tema sobre el que más he escrito ha sido la informática aplicada la traducción: desde macros y LaTeX hasta el uso de marcadores sociales, atajos de teclado y programas de traducción asistida. Cómo no, los trabajos en grupo tampoco se han quedado atrás.
Pues he aquí los artículos que parecen haber tenido mayor éxito. También se ha hablado de otros temas, así que os invito a que naveguéis por las categorías del blog si queréis obtener más información. Mientras tanto, como seguramente esta será la última actualización del año, ¡feliz 2008!
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Macros para traductores
Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 21/12/2007
Una macro es un conjunto de instrucciones que se ejecutan de principio a fin con un propósito determinado y, normalmente, repetitivo. Por ejemplo, en un proceso de control de calidad se realizan siempre más o menos las mismas tareas: pasar el corrector ortográfico, comprobar que no haya dobles espacios, verificar la terminología usada con la preferida por el cliente, etc.
Como ya se comentó en este blog, es posible automatizar todo este tipo de tareas repetitivas gracias a las macros. Hay muchos programas que permiten el uso de macros, e incluso se pueden crear macros a nivel de sistema operativo con programas como Do It Again o AutoHotkey para automatizar cualquier comando posible, si bien tengo que reconocer que no funcionan todo lo bien y rápido que uno desearía.
Sin embargo, quizás el uso más popular de las macros se encuentra en las aplicaciones de Microsoft Office como Word, Excel y Access. Originalmente se utilizaba el lenguaje BASIC para programar macros, pero con el tiempo evolucionó a Visual Basic for Applications (VBA), un lenguaje de programación para aplicaciones de Office en el que se puede hacer prácticamente todo.
De hecho, una buena manera de aprender este lenguaje es grabando macros de tareas sencillas como aplicar un formato especial a un párrafo o bien crear una tabla determinada y ver el código de la macro. Para grabar una macro debemos ir a Herramientas -> Macro -> Grabar macro; para ver el código, debemos abrir el Editor de Visual Basic del mismo menú. Por supuesto, el código será muy específico y seguramente nada optimizado, pero servirá para aprender.
Aunque yo recomiendo aprender un lenguaje de programación poco a poco si no se tiene experiencia previa en programación, es cierto que se puede aprender mucho de los abundantes ejemplos en Internet, sobre todo si no queremos profundizar mucho en el lenguaje. Por ejemplo, en Trucos de Excel en español, Programar en Access VBA y los apuntes de Marcela Genero Boco de VBA para Word es posible encontrar un sinfín de programas de ejemplo de este lenguaje de programación. Eso sí: nada mejor que la excelente ayuda de Microsoft incluida en el Editor de Visual Basic para conocer todos los comandos posibles.
Yo ya he hecho mis pinitos con VBA y he comprobado cómo con tiempo y ganas se pueden crear verdaderas aplicaciones para Word usando el propio Word. Además, conocer este lenguaje puede sacarte de más de un apuro en el trabajo. Os cuento un caso real que tuvo lugar hace poco en mi trabajo.
Resulta que teníamos una enorme hoja de cálculo de Excel en la que solo se tenían que traducir las celdas de una determinada columna cuyo texto estuviera en rojo. Lo que hizo el traductor fue copiar la columna que tenía que traducir a una hoja aparte y así poder utilizar una herramienta de traducción cómodamente. Sin embargo, nadie se percató de que el archivo original tenía protegidas las celdas que no se debían traducir por contraseña, por lo que era imposible copiar y pegar la hoja traducida. Ya no se trataba de perder una hora copiando y pegando, pues el archivo tenía miles de filas; hubiera sido necesaria una jornada completa para ello teniendo en cuenta que, como humanos que somos, podríamos haber cometido un error entre tanta operación de cortar y pegar.
Así pues, ni corto ni perezoso me puse a ver códigos de ejemplo por Internet para ver cómo podía leer de la hoja traducida las celdas rojas y pegarlas en las correspondientes celdas del archivo original. Este código fue el que finalmente me funcionó e hizo la operación en unos 5 segundos:
Sub macroReplace()
‘Declaramos las variables
Dim i As Long
Dim UltimaFila As Long
Dim codigo As String
Dim codigo2 As String
Dim valor As String
‘Calculamos el número de filas que hay en la hoja.
‘Restamos uno para no contar la fila de encabezados
UltimaFila = ActiveSheet.UsedRange.Row – 1 + ActiveSheet.UsedRange.Rows.Count
‘Bucle para repetir una serie de instrucciones y aumentar el número
‘de celda
For i = 1 To UltimaFila
‘La contraseña parece que impide utilizar correctamente la propiedad Cells,
‘por lo que tenemos que especificar las columnas:
‘(A) es la primera y (K) donde está el texto que hay que traducir
codigo = “K” & i
codigo2 = “A” & i
‘Nos situamos en la celda y si el color de la fuente es rojo
‘copiamos el valor del texto traducido que hay en la segunda hoja
Range(codigo).Select
If Selection.Font.ColorIndex = 3 Then
valor = Worksheets(”Sheet2″).Range(codigo2).Value
Range(codigo).Value = valor
End If
Next
End Sub
Espero que los comentarios indicados antes de cada línea de código sean suficientes para comprender lo que hace la macro. Como veréis, me he basado en los ejemplos de las macros de filas de Trucos de Excel en español. Al igual que con LaTeX, tener conocimientos sobre VBA es un plus para nosotros como traductores.
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LaTeX para traductores
Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 15/12/2007
Si tras leer el título piensas que este artículo trata sobre medidas de protección para traductores, entonces hoy aprenderás algo nuevo. Si ya sabes a qué hace referencia LaTeX, bienvenido a una clase de repaso.
LaTeX es un lenguaje de marcas como HTML y XML que sirve para componer documentos olvidando la parte visual de forma que uno se pueda centrar exclusivamente en el contenido. Por tanto, la idea de LaTeX es parecida a la combinación de HTML y CSS para programar páginas web: por un lado escribimos el contenido y por otro el aspecto que tendrá. Esto no quiere decir que los documentos generados con LaTeX no cuenten con una buena estructura o no sean atractivos visualmente, sino todo lo contrario: partiendo de unos estilos y marcas predefinidos, es posible crear textos con un aspecto realmente profesional con muy poco esfuerzo.
Quizás la gran ventaja de LaTeX se encuentra en que resulta idóneo para escribir fórmulas matemáticas que con otros procesadores de textos como Word y OpenOffice.org llevaría más tiempo, si bien reconozco que lo poco que he probado el editor de fórmulas de Word 2007 me ha gustado mucho por lo intuitivo que es. De hecho, combinado con la gran calidad del resultado obtenido, esta es la razón por la que muchos documentos académicos relacionados con la ciencia y la tecnología se escriben con LaTeX. Es más, si trabajas con LaTeX es fácil deducir qué libros se han escrito usando LaTeX por el tipo de fuente utilizada.
Aprender a trabajar con LaTeX no es difícil pero tampoco sencillo, y lo cierto es que sabiendo utilizar las opciones de estilos y formato de Word reconozco que no considero necesario usar LaTeX por las limitaciones que supone cuando queremos hacer algo que se sale de lo normal, si bien es cierto que hay mucha ayuda sobre LaTeX en Internet. Como documentos de introducción recomiendo leer LaTeX para las Humanidades, una épica historia genialmente escrita sobre el guerrero Tux y sus arduas pruebas para complacer a los dioses del Olimpo con el uso de LaTeX, así como la guía rápida ¿Alergia al LATEX? y los recursos de CervanTeX.
La gran desventaja de LaTeX es que para ver el resultado final tenemos que hacer una conversión a PostScript o PDF y ver el documento generado. Para ello disponemos de varios editores y compiladores, de entre los que destaco MiKTeX por su potencia. Sin embargo, desde hace unos años está disponible un editor visual de LaTeX llamado LyX, una auténtica maravilla que nos facilita enormemente la labor de crear documentos de forma visual para exportarlos a varios formatos aparte de PostScript y PDF. Aunque he trasteado poco con él, pero lo poco que lo he usado me ha encantado, sobre todo porque hacer tablas con LaTeX es sumamente endemoniado sin ver el resultado.
¿Qué tiene que ver LaTeX con la traducción? Pues que, aunque no es muy frecuente, puede darse el caso de que un científico nos encargue una traducción de su artículo y nos envíe el documento en LaTeX tal y como comentan en la empresa de traducción Matiz Servicios Lingüísticos. Por tanto, disponer de conocimientos sobre LaTeX es un plus para nosotros. Por supuesto, también es posible escribir libros enteros en LaTeX no relacionados con la ciencia, como ya hice con mi manual de traducción de videojuegos.
Para acabar, diré que una vez para clase me inventé un encargo de traducción en el que tenía que traducir un artículo sobre un sistema de conversión de texto a voz del experto en traducción automática Harold Somers. Además de que la Revista Procesamiento del Lenguaje Natural donde supuestamente se iba a publicar exigía LaTeX como formato final, el artículo presenta la dificultad de que cuenta con caracteres fonéticos algo difíciles de encontrar en Word. El resultado lo podéis encontrar a continuación junto con el código en LaTeX.
Diseño experimental de un sistema de conversión de texto a voz para lenguas menores (PDF)
Código en LaTeX (PDF)
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Nueva dirección
Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 13/12/2007
A partir de ahora es posible acceder al blog mediante la dirección http://www.algomasquetraducir.com
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Cómo reparar una memoria de traducción
Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 10/12/2007
No cabe duda de que las memorias de traducción nos facilitan mucho la tediosa tarea de traducir extensos manuales técnicos en los que se repite mucha información ya no solo internamente, sino también de otros manuales del mismo estilo de productos (por ejemplo, manuales de reproductores de DVD). Además, son vitales para mantener una coherencia a lo largo de un documento.
Por ello, es de suma importancia realizar copias de seguridad periódicamente con programas como Cobian Backup o SyncBack de nuestros archivos si no queremos perder miles de segmentos previamente traducidos. Sin embargo, no siempre tenemos a mano la copia de seguridad más reciente de nuestras memorias de traducción o bien es preciso recuperar los datos de una memoria de la que no disponemos de copia de seguridad.
¿Qué hacer, pues, en esta fatídica y probable situación? Nada más lejos que abrir el archivo de la memoria de traducción con Microsoft Access (no he probado con OpenOffice.org Base) y dejar que la aplicación se encargue de repararla al abrir el archivo. Si bien esto podría ser evidente para los archivos de memoria de traducción de SDLX porque tienen extensión mdb (base de datos de Microsoft Access), a veces no es tan fácil caer en la cuenta con otras memorias como las generadas por Idiom Desktop Workbench.
Y sí, a mí me ha pasado ya alguna vez y por ahora he tenido la suerte de haber reparado correctamente una memoria de traducción sin ningún tipo de problema.
Publicado en informática aplicada a la traducción | Etiquetado: idiom, memoria de traduccion, sdlx, traducción | 7 Comentarios »
Subtitulación de cortos
Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 07/12/2007
Una de las formas más bonitas de ganarse la vida sería subtitular cortos al inglés —lingua franca para los vídeos presentados en los festivales—, y es por ello que me parece muy interesante incluir algún tipo de actividad relacionada con el mundo audiovisual en una asignatura de traducción inversa. Evidentemente, es difícil ganarse las habichuelas únicamente de esta manera, pero estoy convencido de que tiene que ser una actividad apasionante. Si bien no traduciríamos a nuestra lengua materna y por tanto deberíamos solicitar los servicios de un revisor nativo de inglés profesional, contamos con la ventaja de que deberíamos comprender tanto el idioma como la cultura del original, algo que se convierte vital en determinadas situaciones.
Por estas fechas del año pasado tenía que entregar para clase una traducción español-inglés tras plantear un encargo de traducción real que yo mismo debía elegir, por lo que traté de innovar un poco y subtitulé al inglés el cortometraje La ruta natural, obra que conocí gracias a un DVD incluido en la revista para cinéfilos Fotogramas. La experiencia fue fascinante, ya que, además de disfrutar con un encargo sumamente atractivo (ya cansaba traducir tanto texto turístico), había un gran reto: verter al inglés un mensaje en el menor número de caracteres posibles, pues en este corto las imágenes son muy importantes.
Así pues, aprovechando que ya escribí bastante sobre el tema desde un punto de vista personal, os dejo con el corto subtitulado al inglés (sé que contiene algún error) y con el exhaustivo informe que elaboré sobre el encargo de traducción en el que se detallan tanto el proceso de subtitulación desde su vertiente tecnológica como los diferentes problemas de traducción encontrados y las soluciones que apliqué. Que los disfrutéis.
Informe sobre la subtitulación al inglés del corto La ruta natural (PDF)
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Cuando una imagen vale más que mil palabras
Publicado por Pablo Muñoz Sánchez en 04/12/2007
Vía Naked Translations, que a su vez toma de referencia a Transblagw y Language Hat, me entero de que Merriam-Webster, empresa estadounidense de gran popularidad sobre todo por sus diccionarios, ha lanzado su Visual Dictionary Online, al cual se puede acceder libremente. Además, también he conocido la existencia de otros diccionarios visuales muy completos disponibles en inglés y francés. Por si fuera poco, gracias a Babel 2.0 he descubierto el ultrarrápido diccionario inglés monolingüe Definr.
Si bien es cierto que algunas veces al traducir textos técnicos lo que queremos es buscar el término equivalente del idioma de origen en la lengua de destino, otras veces necesitamos comprender el significado de los términos para poder describir las piezas de una máquina de forma inequívoca. Para el primer caso, utilizaremos recursos como diccionarios especializados o bien técnicas de documentación como teclear en Google “<término> proz”, “<término> glosario”, “<término> english spanish”, etc. (todas ellas sin comillas y reemplazando <término> por el término que se quiere buscar). Para el segundo caso, lo normal es buscar el término en cuestión en la sección de búsqueda de imágenes de Google. Puestos a hacer una recomendación, es más probable que encontremos antes una buena imagen en Google que en un diccionario visual si es algo muy especializado; de lo contrario, no estaría de más probar con algún diccionario visual.
Está claro que una imagen vale mil palabras, por lo que por muy raro que nos resulte un término, quizás viendo una imagen descriptiva demos con la solución de que un end cap en un contexto de tornillos y sujeciones podría ser simplemente un capuchón. Un término especializado no siempre es un término como tal, sino un nombre descriptivo que un técnico ha usado para referirse a una pieza. Por ejemplo, un L-pin no es más que un pasador en forma de L, y un V-engine es simplemente un motor en V. ¿Que no aparece mucho en Google? Eso no significa que el operario no vaya a entender a qué se hace referencia.
Afortunadamente, los manuales técnicos suelen incluir ilustraciones o diagramas de montaje en el que se pueden ver las piezas. Por ello, si el texto es muy técnico y abundan las imágenes, puede resultar muy útil imprimir el manual para no perder tiempo buscando en el documento electrónico. Yo mismo estoy en contra de imprimir cosas innecesarias, pero el tiempo me ha enseñado que esta es una buena práctica para no perder demasiado la concentración si el documento que debemos traducir es extenso.
Lo mejor de todo esto es que muchas veces nos empeñamos en conocer el equivalente de un término de la lengua de origen en la de destino, y si bien a veces se trata de una mera descripción como hemos visto, lo más seguro es que el técnico se refiera a un aparato o pieza simplemente como el cacharro ese.
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