Algo más que traducir
Blog sobre traducción profesional, localización de videojuegos, software, aplicaciones móviles, sitios web y tecnologías de la traducción por Pablo Muñoz

[Libro] Manual de traducción inglés-castellano

manual de traduccion ingles castellan.thumbnail [Libro] Manual de traducción inglés castellanoTítulo: Manual de traducción inglés-castellano. Teoría y práctica
Autores: Juan Gabriel López Guix y Jacqueline Minett Wilkinson
Año: 1997
Tema: Traducción general
Editorial: Gedisa
Páginas: 365
ISBN: 978-8474325528
Idioma: español

Aprender a traducir solo a partir de la teoría es una tarea imposible. Por ello, el manual de Juan Gabriel López Guix y Jacqueline Minett Wilkinson se fundamenta en ejemplos recogidos de la enseñanza de esta disciplina por parte de los autores y de textos publicados. En este sentido, la concepción de este manual parte de dos premisas: el análisis de los rasgos diferenciales del español y el inglés y una reflexión de la práctica traductora. A pesar de haber sido publicado hace ya diez años, sigue siendo de valiosa utilidad no solo para el futuro traductor en período de formación, sino también para el estudiante de lenguas, ya que se recogen aspectos que habitualmente quedan excluidos en la enseñanza de idiomas.

Un vistazo rápido al índice de la obra en cuestión nos permite ver que propicia lo que podríamos llamar «traducción reflexiva», es decir, ejemplificar la teoría con la práctica y utilizar esta para generalizar y modelar tanto técnicas como procedimientos de traducción. Sin embargo, la vertiente práctica de esta obra no se limita al gran número de ejemplos con los que cuenta, sino también a la serie de consejos prácticos que ofrece sobre el ejercicio de la profesión.

En el primer capítulo, los autores versan sobre la figura del traductor y algunas cuestiones relacionadas con la traducción, tales como la invisibilidad de la misma, la importancia de la competencia en la lengua materna (dividida en el conocimiento de sus normas, la presencia constante de los modelos de escritura y la capacidad de lectura crítica) sobre la capacidad activa en la lengua extranjera, y el concepto de fidelidad en la traducción. Se trata, pues, de una buena introducción al panorama del mundo de la traducción para todos aquellos que se aproximen a él por primera vez.

El segundo capítulo arranca con una vertiente reflexiva sobre el lenguaje desde el punto de vista lingüístico y filosófico, y describe las teorías de Austin y Searle sobre la importancia del uso y las máximas de Grice, que parten de las intenciones de los hablantes. A continuación, se presenta la hipótesis de la indeterminación de la traducción de Quine y la propuesta de Davidson para salir del callejón de la indeterminación. Por último, se exponen algunos conceptos tradicionales sobre el significado, así como algunos ejemplos de la práctica de la traducción.

El tercer capítulo analiza el denominado «genio de la lengua» y los rasgos comunes entre lenguas por el mero hecho de serlas (arbitrariedad, elementos discretos, doble estructuración y productividad) y pasa a describir los universales postulados por Chomsky. Los restantes subapartados del capítulo tratan los rasgos comunes y diferenciales entre el inglés y el español con ejemplos, como la estructura lógica de las oraciones en dichos idiomas.

Al estudiante de traducción o al traductor profesional que trabaje con el par inglés-español les resultarán de gran interés los capítulos cuarto, quinto y sexto sobre el estudio contrastivo del inglés y del español. Destacan las páginas dedicadas al sistema verbal del inglés o a la problemática yuxtaposición de adjetivos y sustantivos en dicha lengua y su transposición en español, que se trata con detalle y claridad. También sonde gran utilidad las páginas sobre los diferentes usos y normas de puntuación existentes en ambas lenguas.

En el capítulo séptimo podemos encontrar la vertiente más teórica del manual, ya que hace un exhaustivo repaso hasta la fecha en que se publicó dicho manual de las diferentes corrientes traductológicas. Entre los autores que se mencionan, destacan Vinay y Darbelnet (perspectiva de la estilística comparada), Nida y Taber (reflexiones en torno a la traducción bíblica), Steiner (afirmación de que la característica esencial del lenguaje es la apropiación particular que hace cada individuo de la lengua), Kelly (teoría general de la traducción), Delisle (método interpretativo para la traducción basado en el sentido), Newmark (determinación del método más adecuado para traducir cada tipo de texto), Nord (crítica de los modelos basados en el análisis textual del texto de partida que intentan establecer la función del texto original para luego reproducirla en el texto de llegada) y Hatim y Mason (relación entre los procesos del discurso con los intereses prácticos del traductor).

En el capítulo octavo, el lector halla una buena exposición sobre cuestiones de orden discursivo relacionadas con la lectura y el análisis del texto y con la cuestión fundamental en toda traducción de la cohesión sintáctica y de la coherencia semántica. La abundancia de ejemplos permite una mejor comprensión de los temas tratados.

En el capítulo noveno los autores hacen un repaso ejemplificado de los procedimientos básicos de traducción según Vinay y Darbelnet: préstamo (palabra que se toma de una lengua sin traducirla), calco (clase de préstamo en la cual se toma prestado de la lengua extranjera el sintagma pero se traducen literalmente los elementos que lo componen), traducción literal (trasvase palabra por palabra de una lengua a otra respetando las servidumbres lingüísticas de la lengua de llegada), transposición (modificación de la categoría gramatical), modulación (modificación del punto de vista), equivalencia (mensaje equivalente), adaptación (situación funcional equivalente), expansión (amplificación necesaria por motivos estructurales), reducción (concisión por razones estructurales o estilísticas) y compensación (recuperación en algún lugar del lastre que ha tenido que soltarse en otro). Si bien es cierto que el traductor profesional realiza todos estos malabarismos automáticamente, no está de más que los haga conscientes y opte a sabiendas por uno u otro.

El décimo capítulo hace un breve análisis sobre las principales fuentes de autoridad del español y el inglés y otros recursos útiles para el traductor, así como un completo análisis comparativo de cuatro diccionarios bilingües, en concreto Simon & Schuster, Collins, Larousse y Oxford.

Por último, el manual concluye con un apéndice sobre consejos prácticos de la profesión no tratados en otras obras, como la ergonomía, el equipo informático necesario, la presentación de los trabajos, el trato con los clientes, las asociaciones de traductores y los contratos de traducción.

En definitiva, se trata de una obra rigurosa que rezuma experiencia, oficio y preocupación por el lenguaje. Está llena de buenas ideas y dispone además, para quien desee profundizar, de una exhaustiva bibliografía y de una lista de lecturas recomendadas al final de cada capítulo.

Mi valoración: imprescindible para aventurarse en el mundo de la traducción.

(Nota: el estilo de esta reseña es mucho más académico e imparcial que otras debido a que la he recuperado de un trabajo que tuve que hacer para clase. Pienso que todo lo que esté ya hecho y pueda servir a los demás debería sacarse del baúl y ponerse a disposición de la comunidad.)

]project-open[ para gestionar proyectos de traducción

project open ]project open[ para gestionar proyectos de traducción]project-open[ es una aplicación web de código abierto de gestión de proyectos altamente avanzada y configurable que integra todo tipo de tareas: planificación de proyectos, recursos humanos, facturación, etc. Aunque solo hace unos días que he empezado a hacer pruebas con este programa, y obviando que cuesta un poco manejarse al principio dada la cantidad de opciones que incluye, tengo que admitir que tiene una pinta estupenda.

Al ser una aplicación web, partimos de la ventaja de que solo nos basta un navegador para acceder a la interfaz principal. Sin embargo, actualmente solo está disponible para Linux de forma nativa, y si queremos instalarlo en Windows necesitamos una máquina virtual como VMware para emular Linux dentro de Windows, lo que consume muchos recursos si tenemos intención de usar ]project-open[ para algo más que una simple prueba. Por suerte, la instalación es muy sencilla si siguen los pasos de instalación. Pero aún hay más: se puede hacer uso de una interfaz totalmente operativa a modo de demostración desde la web sin necesidad de instalar nada.

¿]project-open[ está orientado a la gestión de proyectos de traducción? Sí y no. Por un lado, al instalar ]project-open[ tenemos la opción de configurarlo según se adecue mejor a nuestras necesidades, entre las que se encuentran la traducción y la localización. Por otro, si queremos hacer uso de funciones avanzadas, como que aparezcan más datos en la ficha de un usuario como sus resultados de la prueba de traducción que hizo para nosotros, necesitamos instalar un módulo complementario de traducción que ya sí cuesta dinero, y bastante para una pequeña empresa. Simplemente el módulo que permite generar archivos PDF cuesta la friolera cantidad de 950 €...

project management1.thumbnail ]project open[ para gestionar proyectos de traducciónSi tenemos tiempo y buenos conocimientos de informática, quizás es factible invertir en ]project-open[ con la ayuda de la documentación y los foros. De lo contrario, será necesario contratar servicios para que nos ofrezcan soporte técnico, que es de lo que vive ]project-open[. Desde luego, yo no lo veo una mala idea de negocio.

Por lo que poco que he probado todavía, lo que más me ha gustado es que en la ficha de cada usuario se puede saber en qué proyectos ha participado, para qué empresas ha trabajado, cuáles son sus áreas de especialidad y, cómo no, tener siempre a mano su currículo y otros documentos de interés en formato electrónico.

En cuanto a la gestión de proyectos, una vez se haya configurado todo lo necesario (lo cual no es fácil y lleva tiempo), basta con agregar tareas y asignar recursos humanos de una forma sencilla. En este sentido, los usuarios asignados reciben un correo que les notifica la información relacionada con la tarea y el enlace para que pueda acceder a los archivos pertinentes. Así, una vez finalice la tarea, podrá subir él mismo los archivos al iniciar sesión en ]project-open[. Si bien es una situación idílica que parece que ahorra mucho tiempo al evitar escribir correos, lo cierto es que creo que mucha gente sigue queriendo mantener contacto por correo electrónico para asegurarse de que todo está bien.

Por último, el calendario permite que los traductores inicien sesión en ]project-open[ e introduzcan las horas que han dedicado para una determinada tarea de un proyecto. Asimismo, también pueden indicar el motivo (justificado) por el que no han acudido al trabajo. Así pues, hay que tener cuidado si nos tomamos las cosas con mucha calma, ya que toda esta información será vital más tarde cuando el jefe utilice la función de generar informes de productividad y ver si somos o no rentables. Por supuesto, también puede ser útil para que haya incentivos si el personal funciona eficientemente.

[Libro] A Textbook of Translation

textbook.thumbnail [Libro] A Textbook of Translation Título: A Texbook of Translation
Autor: Peter Newmark
Año: 1988
Tema: Traducción general
Editorial: Prentice-Hall
Páginas: 304
ISBN: 978-0139125935
Idioma: inglés (hay traducción al español)

Nos encontramos ante una obra que, ya desde su título, tiene la intención de ser muy ambiciosa. Esto tiene sus ventajas y sus desventajas: por un lado, trata los temas de mayor interés para alguien que desconozca la profesión (como los distintos tipos de traducción); por otro, simplemente sirve de introducción a dichos temas.

Este es quizás uno de los libros de mayor popularidad entre las facultades de traducción, lo que, a mi parecer, es una auténtica pena. De hecho, dada su fama fue quizás el primer o segundo libro que leí sobre traducción con esperanzas de introducirme en la reflexión en torno a la traducción y descubrir buenos consejos para traducir. Sin embargo, tras leer cosas como que un traductor siempre ha de traducir a su lengua materna porque es el único modo en que una persona dispone de todos sus recursos lingüísticos (algo en lo que estoy de acuerdo), qué gran decepción fue leer otras como que hay que realizar una traducción literal siempre que sea posible a menos que las normas del idioma de destino requieran lo contrario porque la misión última de traductor es ser fiel al autor tanto en la forma como en el contenido.

De hecho, dos académicos de reconocido prestigio ya han expresado largo y tendido su desacuerdo con la teoría de Newmark: Anthony Pym y Sergio Viaggio (requiere registro, pero merece la pena). Me tomo la libertad de hacer una cita bastante larga de Anthony Pym que resume todo lo que podría transmitir yo en miles de líneas:

Uno de los ejemplos que utiliza Newmark para demostrar la diferencia entre las actitudes semántica y comunicativa es un discurso radiofónico pronunciado por el general de Gaulle en 1940, traducido por el comandante E.L. Spears (significa «lanzas») en 1966. Newmark (1977, 169; 1981, 45) reconoce como válido un tratamiento comunicativo de la parte narrativa del discurso pero no acepta la siguiente transformación de palabras sagradas:

TO: Car la France n’est pas seule! Elle n’est pas seule! Elle n’est pas seule!


TL: For remember this, France does not stand alone, she is not isolated.

Dice Newmark: “La traducción de citas, aunque que sean sin importancia, es normalmente semántica y no comunicativa, ya que el traductor no es responsable de su efecto sobre el segundo lector” (1981, 45). Su «versión sugerida» es, por supuesto, For France is not alone! She is not alone! She is not alone!

Lo que más me interesa aquí es por qué un traductor —un traductor-soldado además— ha estado tan aparentemente dispuesto a contradecir todas las leyes del menor esfuerzo para efectuar transformaciones innecesarias. Newmark se limita a indicar lo más evidente —la existencia de las transformaciones—, pero su teoría radicalmente normativa no le permite preguntar quién habría detrás de las transformaciones —el traductor ideal de Newmark no tiene ni subjetividad ni responsabilidad electiva—, ni si esta persona habría podido tener razones válidas para no traducir de manera literal. ¿Por qué presentar las negativas paratácticas del francés como si fueran de una lógica hipotáctica tan inglesa? Un análisis mínimamente abierto [6] habría citado normas discursivas que permiten una actitud exclamatoria en francés que resulta meramente peculiar en inglés (como reconoce Newmark en otro contexto, «el discurso es más emotivo en las lenguas románicas que en las germánicas», 1981, 132). También se habría podido citar la transición del medio radiofónico público (1940) al texto escrito de una biografía especializada (1966). Sin embargo, el punto más importante es que había tenido lugar el hecho de una transición desde la incertidumbre existente en 1940 (la parataxis de de Gaulle esconde un miedo muy real) hasta la historia acabada y escrita de 1966 (Spears cree saber quiénes salvaron Francia). Siendo estrictamente intraducible la incertidumbre que dio lugar a las negaciones repetidas, el traductor inglés ha optado por traducir a un de Gaulle sin miedo, imagen por la cual sí que acepta la responsabilidad en su calidad de biógrafo. Es un dato real que una teoría real debería poder explicar antes de rechazar.

Hay en este caso cuestiones aun más revelantes, preguntas que la teoría de Newmark no puede formular: ¿Por qué había interés en que el discurso de de Gaulle apareciera en inglés en el año 1966? ¿Por qué era importante saber que de Gaulle había contado con sus aliados, y que el no-aislamiento había sido importante para los franceses de 1940 antes de que fuera interesante recordárselo a los británicos de 1966? O sea, ¿para qué finalidad comunicativa se realizó la traducción al inglés?

De hecho, es muy comprensible por qué —mientras el centro de la Commonwealth se estaba convirtiendo en un satélite rechazado por la Comunidad Europea— un biógrafo militar consideró seriamente su manera de traducir. Si la Francia militar había necesitado a los británicos, la Gran Bretaña económica necesitaba aun más a los franceses. Y de ninguna manera necesitaba una Francia cuyos cimientos fueran la violencia discursiva, la paranoia histórica y el orgullo degaullista. Más cerca de la historia de lo que parece estar Newmark, el comandante Spears sabía que las palabras pronunciadas en situación de guerra no se deben repetir —ni traducirse demasiado literalmente— en tiempos de paz. Por desgracia, de Gaulle mismo utilizó el mismo principio para bloquear durante años la entrada inglesa en el Mercado Común. Es evidente que el gran autor no estimaba sus propias palabras tan sagradas ni tan autoritarias como las estima Newmark.

Creo que queda evidenciada la clase de teoría que Newmark pretende transmitir a los futuros traductores. Así pues, no os puedo decir más que la lectura de este libro es poco recomendable habiendo otros tan buenos que espero comentar pronto. Eso sí, no sería descabellado leer este manual de manera crítica para que cada uno saque su idea de qué es la traducción.

Mi valoración: una interesante lectura siempre que se haga con ojos muy críticos. De lo contrario, huid de ella.

Aun así: ¿con o sin tilde?

Desde hace mucho tiempo he querido hablar sobre la acentuación de esta expresión, así que ahora que me he acordado por fin voy a intentar aclarar brevemente por qué se debe escribir aun así y no aún así como innumerables personas han escrito, escriben y escribirán. Al menos espero que las observaciones de otras personas como las del Centro Virtual Cervantes o WordReference ayuden también a eliminar este error tan frecuente.

La explicación que da la Ortografía de la lengua española de la Real Academia Española (RAE) es bastante clara, lo que hace que me pregunte por qué hay tanta gente que comete este error:

4.6.4. Otros casos de tilde diacrítica
[...]
b) aún / aun

La palabra aún llevará tilde cuando se utiliza con el significado de ‘todavía’:
Aún es joven.
No ha llegado aún.

En cambio, cuando equivale a hasta, también, incluso (o siquiera, con negación), se escribirá sin tilde:
Aun los sordos habrán de oírme.
Todos los socios, aun los más conservadores, votaron a favor.
Ni aun él lo sabía.

Cuando aun forma parte de una locución conjuntiva aun cuando, se escribe sin tilde:
Aun cuando lo pidiera, no le harían caso.

Así pues, es fácil inferir que cuando decimos aun así estamos utilizando simplemente una expresión sinónima a no obstante, sin embargo, a pesar de ello, etc., en cuyo caso no es correcto acentuar aun. Por tanto, la regla en este caso es muy sencilla: escribe siempre aun así sin tilde.

Convertir o no convertir unidades, he ahí la cuestión

piccalculator.thumbnail Convertir o no convertir unidades, he ahí la cuestiónUno de los primeros proyectos que realicé nada más comenzar a trabajar fue una voluminosa traducción sobre perforadoras de una instalación petrolífera. Ya han pasado algunos meses desde aquello, y es ahora cuando reflexiono acerca de algunas decisiones que tomé y que tuve que rectificar por exigencias del cliente y, por qué no, del mundo real. Estoy hablando de la conversión de unidades.

De siempre nos instruyen en la facultad para que tengamos en mente al receptor final de una traducción en todo momento. Por tanto, lo lógico es que si una medida se expresa en el sistema imperial de unidades (por ejemplo, pies o pulgadas), hagamos la conversión pertinente al sistema internacional de unidades (centímetros y milímetros respectivamente). Para ello, tenemos varias posibilidades.

La opción más rudimentaria sería averiguar la equivalencia de las unidades entre los diferentes sistemas y realizar la conversión con una calculadora. Evidentemente, esto conlleva mucho trabajo si en el texto abundan las unidades de medida y una alta probabilidad de error humano, por lo que conviene no seguir esta vía. La forma más efectiva, rápida y segura es utilizar software de conversión de medidas como Converber o una página web para el mismo fin como WWW unit converter, que es la que suelo utilizar yo.

Ahora que parece que todo está claro y disponemos de las herramientas adecuadas para traducir textos técnicos con abundantes medidas, nada parece indicar que tendremos problemas cuando nos enfrentemos a estas. Pues bien, lo que sucede en el mundo real es que los clientes no se fían de los traductores cuando realizan conversiones y que los operarios que utilizarán la máquina o dispositivo cuyo manual traducimos entenderán normalmente las medidas del sistema imperial. Sí, así de sencillo y contundente.

¿Desconfianza por parte de nuestro cliente? ¿Por qué? ¿Acaso no nos paga para traducir un manual altamente complejo? La razón es muy simple, y es que cualquier conversión que hagamos siempre correrá el riesgo de que sufra las consecuencias de un error humano, lo que puede provocar un efecto bastante nefasto. Parece una tontería, pero incluso la vida de una persona puede estar en serio peligro por un error de conversión.

Así pues, y aunque parezca triste, muchas veces ni siquiera tendremos que convertir unidades básicas como pies por centímetros por motivos de coherencia a lo largo de un manual, aunque al menos siempre será conveniente sustituir el punto decimal que es tan común en cifras de textos en inglés por una coma decimal como siempre se ha usado en español. Por tanto, si trabajamos con un texto muy largo donde abundan cifras, lo mejor es contactar con el cliente y preguntarle qué es lo que quiere exactamente exponiendo bien la situación, ya que de lo contrario puede creer que no tenemos mucha idea sobre lo que hacemos.

Así que ya sabéis, a menos que el texto sea corto o no demasiado especializado, en cuyo caso sí conviene realizar cuidadosamente una conversión, es mejor prevenir que curar. A mí ya me pasó que perdí mucho tiempo realizando conversiones que encima tuve que deshacer. Huelga decir que también debemos pensar quién es el receptor final de nuestra traducción y que, si trabajamos con Idiom Desktop Workbench, utilicemos la función Check Numbers para mayor seguridad una vez finalicemos nuestra traducción.

Tradumàtica: número dedicado a la localización de videojuegos

Acaba de publicarse el número de la revista de traducción Tradumàtica correspondiente a 2007 sobre localización de videojuegos. Yo ya le he echado un vistazo a los artículos y la verdad es que su contenido arroja mucha luz al tema.

Por cierto, ¿os suena en especial el nombre de uno de los autores? icon razz Tradumàtica: número dedicado a la localización de videojuegos

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