Algo más que traducir
Blog sobre traducción profesional, localización de videojuegos, software, aplicaciones móviles, sitios web y tecnologías de la traducción por Pablo Muñoz

La RAE y las reglas de acentuación para el adverbio solo y los pronombres este, ese o aquel

drae.thumbnail La RAE y las reglas de acentuación para el adverbio solo y los pronombres este, ese o aquelEste título tan largo se debe a que, por mucho que nos empeñemos en contrariar a la Real Academia Española (RAE), todos los profesionales de la lengua, incluidos los traductores, debemos concienciarnos de que hemos de prescindir del acento ortográfico del adverbio solo (equivalente a solamente) y los pronombres demostrativos.

Vía un debate muy interesante en proZ, foro de traductores profesionales, cito los siguientes pasajes de la Ortografía de la lengua española de 1999 (disponible en PDF):

3.2.1. Demostrativos. Los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, pueden ser pronombres (cuando ejercen funciones propias del sustantivo): Eligió este; Ese ganará; Quiero dos de aquellas; o adjetivos (cuando modifican al sustantivo): Esas actitudes nos preocupan; El jarrón este siempre está estorbando. Sea cual sea la función que desempeñen, los demostrativos siempre son tónicos y pertenecen, por su forma, al grupo de palabras que deben escribirse sin tilde según las reglas de acentuación: todos, salvo aquel, son palabras llanas terminadas en vocal o en -s (→ 1.1.2) y aquel es aguda acabada en -l (→ 1.1.1). Por lo tanto, solo cuando en una oración exista riesgo de ambigüedad porque el demostrativo pueda interpretarse en una u otra de las funciones antes señaladas, el demostrativo llevará obligatoriamente tilde en su uso pronominal. Así, en una oración como la del ejemplo siguiente, únicamente la presencia o ausencia de la tilde en el demostrativo permite interpretar correctamente el enunciado: ¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el sujeto de la oración); ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (el sujeto de esta oración no está expreso, y aquellos acompaña al sustantivo libros). Las formas neutras de los demostrativos, es decir, las palabras esto, eso y aquello, que solo pueden funcionar como pronombres, se escriben siempre sin tilde: Eso no es cierto; No entiendo esto.

3.2.3. sólo/solo. La palabra solo puede ser un adjetivo: No me gusta el café solo; Vive él solo en esa gran mansión; o un adverbio: Solo nos llovió dos días; Contesta solo sí o no. Se trata de una palabra llana terminada en vocal, por lo que, según las reglas generales de acentuación (→ 1.1.2), no debe llevar tilde. Ahora bien, cuando esta palabra pueda interpretarse en un mismo enunciado como adverbio o como adjetivo, se utilizará obligatoriamente la tilde en el uso adverbial para evitar ambigüedades: Estaré solo un mes (al no llevar tilde, solo se interpreta como adjetivo: ‘en soledad, sin compañía’); Estaré sólo un mes (al llevar tilde, sólo se interpreta como adverbio: ‘solamente, únicamente’); también puede deshacerse la ambigüedad sustituyendo el adverbio solo por los sinónimos solamente o únicamente.

Yo siempre he acentuado solo cuando funciona como adverbio sin tener en cuenta realmente la ambigüedad, y es algo que tenía automatizado desde hacía mucho tiempo. Sin embargo, al llegar al mundo profesional he tenido que cambiar mis hábitos, pues poco a poco se va extendiendo la nueva norma de la RAE y, cada vez más, los clientes exigen que sigamos dicha norma. Por si fuera poco, José Martínez de Sousa también es de la misma opinión que la RAE en este aspecto. Así pues, parece que no nos queda más remedio que resignarnos o darle más trabajo a los revisores de nuestras traducciones.

Si tenéis más dudas sobre ortografía, quizás os interesen los temas tratados por José Martínez de Sousa en el foro N. de T. hace algunos meses. Asimismo, aprovecho para recomendar un blog sobre traducción y lenguaje que descubrí hace poco llamado La duda ofende, donde se discuten temas como la traducción de including o el uso de la disyuntiva y/o.

Marcadores sociales y traducción

delicious logo.thumbnail Marcadores sociales y traducciónA estas alturas, seguramente la mayoría de los internautas que dedican varias horas al día a leer blogs conocen la existencia de los marcadores sociales y, en concreto, de del.icio.us, el marcador social que goza de más popularidad y cuya próxima versión se encuentra en fase de desarrollo.

Para aquellos a los que todo esto le suene a chino, digamos que los marcadores sociales nos permiten administrar nuestros marcadores (conocidos también como «favoritos») desde Internet, lo que implica que podamos acceder a ellos desde cualquier ordenador conectado a la Red. Ahora bien, esta no es su única ventaja, ya que, además, podemos etiquetar, organizar y compartir colectivamente todos nuestros recursos.

La idea de del.icio.us es sencilla: una vez se dispone de una cuenta (el registro es muy fácil y gratuito), se instalan unos botones en nuestro navegador para añadir marcadores a la cuenta que tengamos configurada. Al hacerlo, se puede añadir información adicional al recurso en cuestión y, lo más importante, etiquetas que permitan encontrar rápidamente un determinado recurso.

Por ejemplo, si traducimos un artículo sobre el montaje de un determinado aparato y encontramos un glosario de confianza en nuestra labor de documentación sobre los diferentes tipos de tornillo que existen, basta con hacer clic en el botón correspondiente a añadir marcadores a del.icio.us, botón que ya se habrá instalado en el navegador tras el registro de la cuenta y, a continuación, poner una etiqueta como «tornillos» para, en un futuro, hacer clic en dichas etiquetas dentro de nuestra cuenta de del.icio.us con el objeto de recuperar dicho recurso.

Lo mejor de todo es que podemos hacer pública nuestra lista de enlaces de forma que otros colegas se beneficien de lo que ya habíamos encontrado. Evidentemente, la gracia está en que todos compartamos todo para así enriquecernos mutuamente. Al fin y al cabo, y especialmente en la traducción especializada, una vez adquirida cierta pericia en la traducción lo más difícil es traducir los términos técnicos, para lo cual tenemos que dedicar mucho tiempo en documentarnos.

Por supuesto, hay que establecer una serie de parámetros para clasificar la información que encontremos, pues de lo contrario, tarde o temprano todo se tornará en un caos. La regla que yo suelo aplicar es utilizar siempre el plural en nombres contables (como tornillos, piezas, motores, etc.) y el singular para incontables (odontología, informática, cine, etc.). Con un poco de práctica, todos encontramos nuestra mejor manera de etiquetar las cosas.

Como todo, siempre cuesta acostumbrarse a hacer las cosas de forma diferente a como lo hemos hecho tradicionalmente, pero creo que merece la pena. Al menos a mí ahora ya no me pasa eso de «juraría que leí una vez una página sobre esto» y, en el mejor de los casos, perder tiempo buscando algo que ya había encontrado antes.

Si queréis ampliar más información al respecto, recomiendo leer, entre otros, los artículos Social Bookmarking Tools (I), de Tony Hammond, Timo Hannay, Ben Lund y Joanna Scott, y Folksonomies – Cooperative Classification and Communication Through Shared Metadata, de Adam Mathes. Y por si no os ha quedado claro, he aquí un vídeo muy explicativo subtitulado en español (aunque la traducción no es muy profesional, cumple su función) que he recuperado en unos instantes gracias a del.icio.us.

Diccionarios inglés-español para el ejercicio de la traducción

dictionary.thumbnail Diccionarios inglés español para el ejercicio de la traducciónNo cabe de duda de que, aparte de Internet, los diccionarios son una de las herramientas a las que más se recurren durante la traducción de un documento. Y esto ocurre no solo cuando desconocemos el significado de una palabra general o dudamos de las acepciones más frecuentes de un vocablo en un contexto determinado, sino que, en el caso de la traducción especializada, estas obras de referencia se vuelven indispensables dado el desconocimiento de la materia por parte del traductor.

En el día a día de un traductor podemos utilizar diccionarios muy dispares. En el caso de la traducción inglés-español general, contamos con diccionarios generales como el Collins English-Spanish Dictionary o el Gran Diccionario Oxford. Por costumbre quizás más que por gusto, siempre me he decantado por este último porque siempre me ha parecido muy bueno y he encontrado lo que necesitaba. Ambos se pueden encontrar en edición electrónica, lo que ahorra mucho tiempo de consulta y permite hacer búsquedas avanzadas para encontrar rápidamente expresiones con verbos muy frecuentes, cuyo tiempo de búsqueda se alargaría si fuéramos leyendo todas las acepciones una a una. Asimismo, un buen diccionario online es Wordreference, un gran recurso accesible desde cualquier ordenador conectado a la Red.

Si trabajamos frecuentemente con textos técnicos, nuestro pan de cada día será el Diccionario Técnico Routledge Inglés-Español, ya que cubre una amplia variedad de temas técnicos (electrónica, construcción, mecánica, etc.) y tiene la gran ventaja de que se encuentra en formato electrónico. Otro diccionario que goza de gran prestigio pero que personalmente no he utilizado es el Diccionario Enciclopédico de Términos Técnicos de Javier Collazo, que está dividido en tres volúmenes (dos inglés-español y otro español-inglés). Otra opción muy buena, gratuita y online es el Sapiensman, que más de una vez me ha echado un cable cuando el Routledge me ha fallado.

En caso de que lo que traduzcamos sean textos de carácter jurídico y económico, será sabio utilizar, respectivamente, las magnas obras de Enrique Alcaraz Varó y Brian Hughes como el Diccionario de términos jurídicos. Inglés-Español, Spanish-English y el Diccionario de términos económicos, financieros y comerciales, Inglés-Español/Spanish-English. Desgraciadamente, ambos diccionarios se encuentran solo en versión impresa.

diccionarios.thumbnail Diccionarios inglés español para el ejercicio de la traducciónLa medicina es un campo que también cuenta con muchos diccionarios. El más recomendable de todos ellos es el Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina de Fernando A. Navarro y que se encuentra solo en versión impresa, aunque otro que se debe tener en cuenta es el Diccionario Mosby Inglés-Español/Español-Inglés de Ciencias de la Salud, ya que que se encuentra en versión electrónica. También es posible encontrar diccionarios de campos más específicos de la medicina, como el de Términos técnicos de mayor uso en ortodoncia.

No por ser nativos de español conocemos a la perfección todas las palabras, normas y usos de nuestro idioma, por lo que no es descabellado afirmar que los diccionarios monolingües españoles también se usan con frecuencia. Dado que nos encontramos dentro un mundo regido por normas, será conveniente utilizar el Diccionario de la Real Academia Española por ser normativo (si bien podemos discrepar en cuanto a su utilidad en ciertos casos) y, en caso de duda, el Diccionario panhispánico de dudas. Ahora bien, yo recomiendo también el uso de diccionarios como el CLAVE.

Asimismo, la gramática y las convenciones ortográficas son de suma importancia en la redacción de textos, sobre todo en los que abundan abreviaturas. Por tanto, es útil tener siempre a mano la Ortografía de la lengua española, aunque nunca está de más poseer un ejemplar del Manual de estilo de la lengua española o la Ortografía y ortotipografía del español actual de José Martínez de Sousa.

Por supuesto, hay que saber utilizar los diccionarios de forma eficiente y en el momento adecuado, algo que se aprende con la experiencia (si bien en la Licenciatura de Traducción e Interpretación nos deberían preparar para ello). Además, son solo una serie de obras más a las que recurrir cuando necesitamos documentarnos. Por ejemplo, en Internet hay muchísimos glosarios a los que podemos acceder simplemente escribiendo en Google algo como “glosario petroleo ingles español” (sin comillas) o el término que desconocemos junto a la palabra ProZ o Wordreference.

Parece que, afortunadamente, no estamos solos ante el peligro.

Currículos en vídeo

curriculum.thumbnail Currículos en vídeoVía Carlos Leopoldo me entero del reciente uso de las grabaciones de vídeo personal a modo de videocurrículos para obtener trabajo. En el mundo tecnológico en el que nos encontramos, y sabiendo la importancia que tiene la informática para los traductores hoy día, quizás no sea descabellado enviar el currículo en formato de vídeo para atraer la atención de los empleadores.

Se me ocurre, por ejemplo, hacer un vídeo en el que el candidato hable en los idiomas desde los que desea traducir (solo si tenemos una buena competencia oral, ya que esta no es condición sine qua non para comprender el idioma original y traducir bien) y, aparte de describir nuestras competencias, explicar un poco cómo hemos afrontado algunos proyectos. Así, por ejemplo, los recién licenciados sin experiencia profesional pueden hablar de proyectos medianos respecto al volumen de palabras que han hecho en clase, e incluso mostrar algún ejemplo gracias a la edición de vídeo. Esto podría conducir a otra cosa: convenceremos al empleador (al menos a mí me causaría esa impresión) de que la informática es nuestra aliada y no nuestra enemiga.

¿Alguien se atreve?

Condiciones de uso

v3 2 contact us terms of us.thumbnail Condiciones de usoAlgo que nunca imaginé tras salir de la facultad y embarcarme en el mundo profesional de la traducción fue que tuviera que lidiar con tantos textos jurídicos. En primer lugar, porque en AbroadLink nos dedicamos principalmente a textos técnicos, y en segundo lugar, porque nunca me han gustado y pensaba que ya se encargarían otros de dicha tarea.

En solo tres meses ya he hecho mis pinitos con la traducción de las consabidas Condiciones de uso (Terms and Conditions en inglés), y hasta les he cogido el gustillo. Aunque cada texto es un mundo, hay muchas cosas que se suelen repetir, por lo que resulta útil tener una memoria de traducción de referencia sobre Condiciones de uso. Por supuesto, trabajar codo con codo con un licenciado en Derecho es lo ideal, ya que te permite aprender muchas cosas que no aparecen en los diccionarios.

Por ejemplo, una de las frases más habituales de este tipo de texto es including, but not limited to, cuya traducción literal (incluyendo, pero no limitándose a) plantea el problema de que en español no es aconsejable dejar una preposición sola. ¿Cuál es la solución que aplico siempre gracias al consejo de un especialista? Una muy sencilla: «incluyendo sin carácter restrictivo» (normalmente entre comas).

Cuando se adquiere experiencia en este tipo de textos, lo cierto es que se traducen con cierta velocidad. Ahora bien, si hay algo que molesta mucho al traducir Condiciones de uso son las interminables frases (bien redactadas, eso sí) de 230 palabras cada una… ¡y encima en mayúsculas! Con semejante cantidad de palabras conviene ir muy despacio en la traducción, ya que es fácil que omitamos algo, lo que podría tener serias consecuencias. Afortunadamente, muchas Condiciones de uso contienen una disposición o cláusula al final en la que se especifica que, en caso de duda o error del documento traducido, prevalecerá lo que se exponga en el texto original.

termsconditionspicture.thumbnail Condiciones de usoUna referencia que todo traductor de este tipo de textos debe tener siempre a mano es el Diccionario de Términos Jurídicos inglés-español Spanish-English de Enrique Alcaraz Varó y Brian Hughes. Aunque no es la panacea del Derecho, contiene la mayoría de términos y expresiones que se pueden encontrar en un texto de este carácter. Cómo no, poner en Google el término o expresión que desconocemos junto a la palabra ProZ (que contiene, entre otros, un foro de traducción profesional en el que se resuelven muchas dudas terminológicas) o incluso WordReference nos puede sacar también de un apuro.

En otro orden de cosas, hay más Condiciones de uso de las que uno puede imaginar. Por ejemplo, al instalar un programa de software lo primero que hace la gran mayoría de personas es marcar la casilla de «Acepto» sin leer el inmenso rollo jurídico que se nos presenta. Pues bien, esos ladrillos son también una parte del programa y, por ende, deben traducirse; ni que decir tiene las Condiciones de uso de las páginas web.

La verdad es que se aprende mucho al traducir estos textos jurídicos. Por ejemplo, es curioso que en las Condiciones de uso de un sitio web dedicado a publicar informes sobre acciones y valores para decantarse claramente por una opción en concreto se diga que la información contenida en las páginas de dicho sitio web no es totalmente fiable, y recomiendan no usar tal información para tomar una decisión importante (huelga decir que no asumen ninguna responsabilidad derivada de las pérdidas). Otro ejemplo son las Condiciones de uso para participar en la prueba de un videojuego en busca de fallos que prohíbe su descarga en países que hayan atentado alguna vez contra Estados Unidos.

Visto lo visto, está claro que si vamos a hacer un uso relativamente importante de un producto, servicio o sitio web, debemos ser conscientes de los derechos que tenemos. Como traductores, al menos tendremos el «privilegio» de conocer la vinculación que tendrán los usuarios del software o sitio web que traduzcamos.

Número 4 del volumen 11 del Translation Journal

translationjournal.thumbnail Número 4 del volumen 11 del Translation JournalRecientemente ha aparecido el número correspondiente a octubre del Translation Journal, revista de traducción dedicada, especialmente, a aspectos profesionales de la traducción. Este número cuenta con tres artículos que me han gustado en particular:

How New Technologies Improve Translation Pedagogy, por María José Varela Salinas

Como bien indica el título, este artículo analiza las distintas posibilidades que brindan las nuevas tecnologías en el ámbito de la enseñanza universitaria de la traducción y discute los aspectos que se deben tener en cuenta para el diseño de un curso virtual de traducción. Asimismo, describe los métodos que se utilizan en asignaturas de traducción de la Universidad de Málaga a través de la plataforma de código abierto Moodle, como foros, chats y wikis. Desde luego, este artículo es un buen punto de partida para aquel que esté interesado en el área de la pedagogía de las nuevas tecnologías y la traducción, dado el carácter expositivo pero a la vez reflexivo del contenido y las fuentes citadas.

Creating the Ideal Word Processing Environment in Translation Environment Tools, por Jost Zetzsche

Sin ser excesivamente esclarecedor, este artículo refleja en su contenido los pros y contras de los distintos programas de Traducción Asistida por Ordenador (TAO) en cuanto a funciones e interfaz. Si alguien es programador o está pensando en adquirir un programa de este estilo, recomiendo encarecidamente su lectura. Lo mejor es que trata los programas que se usan de verdad en la traducción profesional, como SDLX o Idiom WorldServer/Desktop Workbench.

Linguoc LexTerm: una herramienta de extracción automática de terminología gratuita, por Antoni Oliver, Mercè Vázquez y Joaquim Moré

Algo que eché de menos en mi formación fue la extracción y mantenimiento de términos frecuentes en un mismo o varios textos. Este artículo arroja un poco de luz en este sentido, ya que describe la herramienta de extracción automática de terminología libre Linguoc LexTerm y, además, presenta un estudio de caso para su integración en otros proyectos de traducción. Los traductores que trabajen con textos especializados de gran volumen verán enriquecido su trabajo tras la lectura de este interesante artículo.