La mayoría de traductores traducen hacia su lengua materna, dado que, tal y como opinan muchos académicos, es la única manera de conseguir un texto realmente auténtico y con un sentido claro.
Sin embargo, en las facultades de Traducción e Interpretación de España prácticamente todas las asignaturas de traducción se imparten tanto de una lengua extranjera a la materna como viceversa, y ello da mucho que pensar. En AbroadLink traducimos siempre hacia nuestra lengua materna, y según tengo entendido ocurre lo mismo en SDL. Otras empresas, como Hermes Traducciones, y según comentó su gerente en una conferencia, realizan también traducciones inversas, es decir, realizan traducciones desde la lengua materna hacia una lengua extranjera.
Si lo pensamos bien, al encontrarnos en España lo lógico es que, a pesar de que no todo el mundo tiene conocimientos básicos de lenguas extranjeras, se quiera traducir desde el español hacia otra lengua para dar a conocer un producto fuera nuestras fronteras. Por ello mismo, resulta extraño que muchos traductores traduzcan siempre hacia su lengua materna.
La razón es sencilla: casi el 80% de las empresas con las que trabajan los traductores profesionales son extranjeras, y cuando solicitan servicios de traducción se debe a que desean exportar sus productos a otros países. Así pues, lo normal es que los manuales que solemos traducir al español también se traduzcan al francés, alemán, italiano, portugués, etc.
Pero también hay sitio para la traducción inversa en el mercado. Yo mismo he vivido en mis carnes el tener que traducir prácticamente siempre del español al inglés artículos de investigación de profesores universitarios. Al fin y al cabo, poder leer en inglés sin muchas dificultades no implica, para nada, tener destrezas para redactar bien en inglés.
Quizás esto pueda sorprender a todos aquellos que no conocen muy bien la actividad del traductor. ¿Quién no ha vivido la típica situación en la que nos dicen «Ah, si estudias traducción tienes que hablar como un inglés o mejor, ¿verdad?»? Pues, aunque cueste creelo, no siempre es así.
Yo, por ejemplo, aunque tengo facilidad para comprender el inglés y pienso en inglés cuando leo, tengo algunas dificultades para hablarlo. La razón es sencilla: apenas practico el inglés hablado. Aunque escribo aceptablemente en inglés, nunca estoy seguro del todo de si lo que escribo lo escribiría un nativo de la misma manera. Por ello, y dado que cuando he tenido que traducir hacia el inglés ha sido siempre un volumen de palabras muy asequible con respecto a la fecha de entrega, he podido documentarme adecuadamente. Pero, por supuesto, siempre contaba con un revisor profesional nativo que corregía el texto.
De este modo, poniéndome en el papel de los docentes universitarios que quieren publicar sus hallazgos en revistas internacionales, comprendo que recurran a traductores profesionales y decidan destinar dinero de sus subvenciones a la traducción (si bien muchos se sorprenden del elevado coste).
Por supuesto, traducir desde la lengua materna también tiene sus ventajas y por ello compensa tener que contratar a un revisor para que nos corrija nuestra traducción. En principio, no se plantea la posibilidad de que el traductor cometa falsos sentidos dado que no tiene —idealmente— problemas de comprensión del texto. En la traducción de textos científicos y académicos esto es de vital importancia para ofrecer tesis que reflejen lo que el autor quería transmitir en su lengua.
No obstante, a veces el autor se pone en evidencia ante el traductor al ser oscuro en la exposición del mensaje, lo que lleva al traductor a estrujarse el cerebro para descifrar el significado de una oración. Por suerte, lo que suele ocurrir en estos casos es que alguna idea no está expresada demasiado bien y, dado que el autor del artículo es el cliente en la mayoría de los casos, conviene hacerle todas las preguntas (con formalidad) que se estimen oportunas para divulgar mejor la ciencia.
Como se puede concluir, la traducción inversa tiene sus pros y contras, pero el caso es que se realiza profesionalmente. Por ello, conviene tomarse en serio las asignaturas de traducción inversa impartidas en la facultad, pues nunca sabremos si algún encargo —incluso el primero— se realizará a una lengua diferente a la nuestra.
Para más información, recomiendo leer el artículo de Dominic Stewart titulado Poor relations and Black Sheep in Translation Studies en el número 2 del volumen 12 de la revista de traducción Target, así como algunos capítulos del libro La direccionalidad en traducción e interpretación: perspectivas teóricas, profesionales y didácticas editado por Dorothy Kelly et al.




Está extendida la idea de que el traductor inverso a partir de su lengua materna no incurre en contrasentidos. Esto es absolutamente erróneo, ya que a menudo no se percata de que no está transmitiendo correctamente ese mensaje que ha entendido tan bien.
El revisor, en este caso, no sólo debe ser un nativo, debe ser alguien que entienda y compruebe el original.
Y respecto a los encargos que pueden llegar… en la facultad también habría que aprender a decir que no cuando no se está capacitado.
En todo el tiempo que llevo trabajando como traductora sólo he hecho una traducción inversa (español > alemán), y porque eran tan sólo 150 palabras para que el destinatario del texto supiera lo que se había decidido en el pleno de un ayuntamiento. Aparte de estos casos de textos breves y fáciles, me niego a hacer traducciones inversas, por dos motivos:
1- Como bien dices, nunca estoy completamente segura de si lo que escribo es del todo correcto, si estoy utilizando las palabras justas que utilizaría un nativo, y no me sentiría cómoda entregando una traducción cuya calidad no pueda garantizar mínimamente.
2- El ritmo de traducción desciende enormemente, tardo mucho más tiempo en traducir una frase del español al alemán que del alemán al español y, por tanto, resulta poco rentable (a no ser que cobre la palabra a 50 céntimos, jeje).
Saludos,
Isabel
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Isabel García Cutillas
Traductora alemán, francés, catalán > español
Intérprete Jurada de alemán
Miembro de Asetrad
http://www.igcutillas.com
traduccion@igcutillas.com
La verdad es que para ganarse las habichuelas no es recomendable tener un trabajo así, pero no está de más como experiencia sabiendo que te revisa un nativo.
Por supuesto, el tipo de texto también influye mucho. Normalmente siempre he traducido artículos científicos de los que sí me veo con la capacidad de traducir más o menos bien por la familiaridad que tengo con ellos (hoy en día la literatura científica más importante está en inglés). Ahora bien, sería impensable traducir un manual técnico medianamente bien sobre todo porque no tengo experiencia, aunque tampoco lo veo imposible.
Hola, soy una recién licenciada en Traducción y he conseguido mi primer trabajo traduciendo textos turísticos. Parece un tema fácil, eso pensé yo al principio, pero los textos turísticos muy extensos acaban siendo básicamente sobre arquitectura, religión y otros temas con los que no estoy nada familiarizada. Me pregunto a qué ritmo debería traducir teniendo en cuenta que soy novel y que la traducción es inversa(español-inglés)ya que me piden que les de una proximación de lo que tardaré en terminar el trabajo.
Espero que me podáis ayudar.
Gracias!
¡Hola Patricia!
Pues si es tu primer trabajo y encima de traducción inversa, seguramente tardarás mucho, porque al principio miramos con lupa todo y porque es muchísimo más esfuerzo traducir al inglés. Además, que interesa quedar bien.
¿Has pensado en contratar a un revisor nativo? Creo que es algo necesario si traduces hacia el inglés (cuando yo lo hacía era una norma, vaya). Eso sí, por mi experiencia, a la larga no es nada rentable traducir hacia el inglés, pues es un proceso mucho más lento y encima necesitas contratar a un revisor. Pero de vez en cuando y si son cosas que te gustan, no está mal.
¡Mucho ánimo!
Un servidor es bilingüe en alemán y español. Pero, dado que he nacido y resido en España, sólo traduzco al español, aunque pudiera hacerlo al alemán con bastante rigor. Esto que a primera vista pude parecer un contrasentido (se gana bastante más realizando traducción inversa, tanto por la complejidad de la traducción, como porque los clientes en el extranjero suelen tener tarifas más elevadas), no lo es.
Al menos, si tenemos en cuenta que el idioma es algo vivo y que actualmente existen expresiones que hace diez años no existían. En resumen, si tradujese al alemán, tendría que pasarme cada añp largas temporadas en Alemania, porque el idioma que aprendí en la escuela ya ni siquietra existe.
¡Hola a todos!
Soy estudiante de Polonia de carrera de traducción e interpretación en España y aquí no traduzco nadie hasta mi lengua materna y tampoco no estoy segura si he bien entendido el texto ni si lo he bien traducido! Por supuesto la traducción directa es más fácil para realizarla pero no quiero decir que el 80% de los traducciones son las traducciones directas. Para mi es igual el nombre de dos tipos de traducciones. Si se trata del mercado, hay las expresas que importen desde extranjero pero también exportan hacia extranjero y por eso pienso que no podemos descuidar el aprendizaje cómo traducir hasta los lenguas extranjeras. Pienso que el autor presentó las verdades sobre las ventajas de la traducción inversa, que sobre todo estamos capaz de comprender todo el texto con todas las matices y en caso del texto extranjero no es siempre evidente. Soy de acuerdo con los argumentos del autor sobre el pensamiento de la gente que el nivel del entendimiento del texto extranjero es igual a la competencia de hablar. Son las personas que no conocen ninguna lengua extranjera que piensan así. Y también no saben que traducir no se hace muy rápidamente, en un abrir y cerrar los ojos y por eso las traducciones cuesta tanto y cuestan más si son los traducciones inversas.
!Un saludo!
Hola, soy estudiante de Polonia. Ahora estoy en España y estudio en el marco de Erasmus. Estoy matriculada en la asignatura de Traducción Inversa, pero en mi caso es la traducción de la lengua extranjera a la lengua extranjera, es decir del español al francés que estudio en Polonia como la lengua B.
Personalmente prefiero traducir a la lengua materna, porque como usted escribe en caso de la traducción inversa nunca podemos estar seguros que lo que traducimos está correcto. Hay siempre los matices semánticas que no conocemos como los extranjeros, entonces siempre necesitamos la ayuda de un revisor para saber si la traducción está bien hecha. La otra dificultad es traducir a las lenguas que son totalmente diferentes, por ejemplo en polaco el orden de la frase es muy libre, mientras que en francés es muy rígido. Hay que tener mucho cuidad para bien construir la frase, particularmente cuando está larga y complicada, y para no hacer el calco de la estructura de frase polaca. Si se trata de la traducción del español al francés, para mi la mayor problema es que las frases en español son muy largas y complicadas cuando en francés de preferencia cortas, sin muchas composiciones. Entonces para elaborar la frase en la manera correcta y similar a la frase de la lengua meta que constituye la lengua extranjera exige mucho tiempo y trabajo. También es muy difícil de traducir el texto que está lleno de las alusiones de tipo cultural o las juegos de palabras, porque las culturas y el sentido de humor son diferentes en cada país. Pienso que es por estas razones que preferimos y elegimos la traducción al lengua materna.
Yo también creo que depende del tipo de texto que se tiene que traducir y también de la lenguaje de destino hacia la que se tiene que traducir el texto desde su lengua materna.
Si fuera una traducción inversa desde mi lengua materna (el alemán) hacia el inglés lo haría sin problemas porque me siento muy seguro en el ínglés y no me llevaría mucho tiempo.
Pero fuera una traducción del alemán al Francés o al Espanol quizás lo haría si sería un texto muy breve y no muy difícil pero en general en el momento no tengo capaz de hacer una tal traducción inversa porque es mi primero año de traducción y ya no tengo suficiente práctica.
Pero si al fin de mis estudios me siento más seguro en el Francés y el Español creo que también haría traducciónes inversas si tengo un buen revisor nativo.
Además no creo que voy a ser una traductora.
Quiero trabajar en el sector de la im- y exportación en una gran empresa y en este sector estoy seguro que no se tiene traducir muchas cosas pero hablar en las lenguas extranjeras con clientes intacionales.
Hoy en día pienso que se debe ser abierto a todas posibilidades.
¡Hola, Julianna, Krystyna y Jasmin! ¡Muchas gracias por vuestros comentarios! ¿Os han pasado el enlace a este blog en alguna clase? Me ha parecido curioso que haya tres comentarios de Erasmus de forma tan seguida
Aunque hace ya tiempo que escribí este artículo, mantengo mi posición, aunque con matices, claro. Si se trata de una lengua minoritaria, comprendo que se deban hacer traducciones inversas porque no hay suficientes hablantes nativos que conozcan el idioma de partida. Ante un texto técnico, la prioridad es expresar bien el contenido, ya que la forma no suele ser tan importante (es decir, el estilo). Sin embargo, ante un texto literario o un videojuego, donde se exige mucha creatividad, creo que es ciertamente imposible hacer una traducción natural que se reciba con éxito en la cultura meta.
Además, aunque se consiga hacer una buena traducción, y viendo la traducción como negocio (tristemente, es así), seguramente se tardarás mucho más tiempo por la inseguridad que te genera escribir en otro idioma, especialmente si estás cobrando por ello. Por tanto, para un caso excepcional, claro que se puede hacer, pero si nuestra única fuente de ingresos es la traducción inversa, puede que no sea muy rentable, ya que, como dice Jasmin, habría que contratar los servicios de un revisor nativo profesional.
Por supuesto, estamos hablando de traducciones escritas que se publican. Si cometemos errores gramaticales al hablar o al escribir un correo a un cliente, no es grave